domingo, 19 de junio de 2022

Historias del barrio - Capítulo 03: El reencuentro

Dante estaba sentado al lado de Eva. Estar junto a ella lo tranquilizaba. Le hacía sentir que no estaba solo en aquel nuevo reto al que debía enfrentarse.

Brenda: Bueno, algunos aquí son nuevos, así que me voy a presentar.

 

Agarró una tiza y escribió su nombre en la pizarra.

Brenda: Mi nombre es Brenda. Desde hoy seré vuestra profesora de refuerzo. 

Brenda: Vamos a intentar aprender sin necesidad de agobiarse. Mi lema es que aprender es divertido, y eso lo intentaré reflejar en mis clases. Imaginad un videojuego en el que os tenéis que enfrentar al enemigo final. Os falta muy poco para terminar el nivel y pasar de pantalla, pero es casi imposible superarlo si no recibís ayuda. De pronto, en una parte oculta del nivel, entre huesos de monstruos prehistóricos y espadas oxidadas, encontráis una puerta y al abrirla, aparece una hechicera muy poderosa. Os ofrece un poderoso poder que os hará invencibles ante el malvado enemigo final. Dante, ¿rechazarías la ayuda de la hechicera?

Dante: Pues claro que no.

Eva: Sería de tontos.


Brenda: Pues yo soy esa hechicera y mi ayuda es ese poder. Si dejáis que os ayude, podremos superar el último nivel y pasar de curso. No soy vuestra enemiga, todo lo contrario, estoy de vuestra parte. Juntos, vamos a superar el curso. Reforzaremos aquello en lo que flojeáis y seguro que pasaremos de nivel sin problema. 


Brenda: Vamos a empezar. 

Todos sacaron libros y libretas con muchos apuntes. Brenda dedicó un tiempo a cada uno de los niños de la clase.


Se acercaba a ellos y resolvía las dudas que pudiesen tener. Dante, que en un principio no estaba muy dispuesto a colaborar, se animó. Le empezó a plantear preguntas y Brenda se las resolvía rápidamente. Cuando se lo había explicado, Dante hacía el ejercicio a la perfección.


Dante empezó a disfrutar de las clases. Descubrió que podía resolver cada problema que el libro le planteaba sin demasiados problemas.


No dudaba en levantar la mano para preguntar. Brenda estaba más entusiasmada que Dante. Conseguir que le apasionase aprender era todo un logro para ella.


Eva: ¿A que Brenda mola?
Dante: Mucho. Ahora la lección me parece mucho más fácil.
Eva: Yo creo que en realidad es mágica. Es una hechicera, como dijo al empezar la clase.


Dante: Anda ya.
Eva: Dante, ¿tienes que ir a algún sitio después de clase?
Dante: He quedado con una amiga.
Eva: Es que podríamos ir a un sitio que conozco. Es secreto y mola un montón.


Dante: ¿Se puede venir mi amiga?
Eva: Claro, pero tiene que guardar el secreto.
Dante: Vale.


Brenda: Chicos, vamos a cambiar de lección. Mañana lo volveremos a repasar para asegurarnos que lo hemos entendido bien.


Caitlyn no podía creerlo. Bryan y el pequeño Elliot estaban justo ahí, sonrientes ante ella. Había soñado en muchas ocasiones que Bryan aparecía por sorpresa y se besaban apasionadamente.

Bryan: Hola, Caitlyn.
Caitlyn: No me lo puedo creer, ¿de verdad estáis aquí?


Elliot salió corriendo hacia Caitlyn y la abrazó. Ella lo agarró con fuerza. No pudo reprimir las lágrimas. Hasta ese momento no había sido consciente de lo mucho que lo echaba de menos. Ya tenía  9 años y Caitlyn notó que había dado un pequeño estirón.

Elliot: ¡Caitlyn! Te echaba mucho de menos.
Caitlyn: Y yo a ti, mi pequeño capitán.

Elliot también estaba llorando. Eso le partió el corazón. Caitlyn era más importante para él de lo que ella había pensado.


Bryan: Hola, preciosa. Estás radiante.
Caitlyn: Tú también. Tan elegante como siempre.
Bryan: Estaba deseando volver a verte. 
Caitlyn: Dame un abrazo.


Se abrazaron ante la atenta mirada de todos los presentes. Chelo observaba cada uno de los gestos y movimientos para analizarlos después con más calma y poder chismorrear a gusto. 

Bryan: Te echaba de menos.
Caitlyn: Y yo a ti. Es un sueño que hayáis decidido venir a verme.
Bryan: Siento venir sin avisar. Tenemos el barco atracado en el puerto. Estaremos unos días hasta que los pongan a punto.
Caitlyn: ¡Bien! Eso significa que os tendré para mi durante unos días.


Entraron en el local y se sentaron para charlar. Zac sirvió a Caitlyn una copa de vino blanco y a Bryan agua con gas.

Bryan: Hacía tiempo que quería venir a verte, pero ya sabes que siempre estoy navegando de un lado para el otro. 
Caitlyn: Lo sé, por eso no os esperaba. Elliot está muy grande. 
Bryan: Ya es todo un hombrecito.
Caitlyn: ¿Dónde está Lucía? ¿No ha podido venir?
Bryan: Lucía y yo no estamos bien.

Caitlyn casi salta de la alegría, pero disimuló haciéndose la precupada.


Bryan: Sí, llevábamos mucho tiempo mal. Cortamos la relación y ahora intentamos mantener una relación profesional. Es difícil, estamos mucho tiempo juntos, pero por el bien de los dos es lo mejor.

Caitlyn: Lo siento mucho. Se os veía muy bien.
Bryan: Lucía es estupenda, pero hace mucho tiempo que mi corazón dejó de palpitar por ella.
Caitlyn: ¿Ocurrió algo que se pueda contar? No quiero ser entrometida...
Bryan: En realidad el problema es mío. Estoy enamorado de otra persona.


Caitlyn: Ah...

Esas palabras la desanimaron por completo. Quizás se había enamorado de una pasajera u otra compañera. Era un hombre guapo, capitán de un crucero, eso atraía a muchas mujeres. Disimuló su tristeza bebiendo de su copa de vino.

Bryan: Es por eso que tenía que venir y contártelo. Siempre nos lo hemos contado todo.
Caitlyn: Cierto...


Chelo: ¡Pero mira que eres guapo, Elliot! 
Elliot: Muchas gracias, señora.
Chelo: Encima también eres educado.
Zac: Este tiene pinta de ser todo un ligón.
Elliot: Tengo dos novias.
Zac: ¡Lo sabía!
Chelo: Pasa de las mujeres, pequeño. Ya tendrás tiempo para ellas.


Anabel: ¿Te apetece comer algún dulce? Si quieres, te puedo llevar a comprar algunos y luego ir a una zona dónde hay muchos niños con los que jugar.
Elliot: ¡Sí, por favor!
Anabel: Pues le pedimos permiso a tu papá y nos vamos.


Anabel se llevó a Elliot para dejar a Caitlyn y Bryan solos. Tras hablar un poco más, Caitlyn le enseñó a Bryan el local. Chumina y Paca enloquecieron al verle.

Paca: ¡Eres mi fantasía sexual personificada! ¡Te quiero todito para mi!
Chumina: ¡Ehhhhhh! Para el carro, petarda. Este macho ya tiene dueña y esa soy yo. ¿Verdad, amore?
Bryan: Me alagan con sus palabras, señoritas. Lo siento, mi corazón pertenece a otra mujer. Estoy enamorado de ella locamente.
Paca: ¿Y quién está hablando de amor?
Chumina: Deja ya al pobre hombre, Paquita. El amor es sagrado y nosotras lo respetamos mucho, ¿verdad?
Paca: ¿Qué has bebido hoy?


Caitlyn lo subió a su despacho. Tenía que rescatarlo de las garras de esas dos devoradoras de clicks.

Bryan: Te agradezco que me hayas rescatado.


Caitlyn: No les hagas caso, están locas pero son inofensivas. Bueno, eso creo.
Bryan: Te noto algo triste. ¿Te ocurre algo?
Caitlyn: No, no es nada...
Bryan: ¿Es por haberme enamorado de otra clack?


Caitlyn creía que había sabido disimular su desilusión. Se alejó de él avergonzada.

Caitlyn: No es eso. Me alegro por ti...
Bryan: Todavía no sabes quién es.
Caitlyn: Seguro que es una buena clack.


Bryan la agarró de las manos y la acercó hasta él. La miró fijamente a los ojos y le sonrió.

Bryan: Eres tú. Estoy enamorado de ti. Por favor, dime que tú también sientes lo mismo por mi. No puedo dejar de pensar en ti.
Caitlyn: Bryan...
Bryan: Por favor, di algo.
Caitlyn: Bésame.


Bryan la besó al instante. Para ambos, fue el beso más deseado y apasionado de sus vidas. Dejó de importarles todo lo que les rodeaba. Sus labios se fundieron el uno con el otro.


Bryan agarró a Caitlyn en brazos y la llevó a la cama.  Se tumbaron y dieron rienda suelta al amor que sentían. Cailtyn creía estar soñado. Amaba a Bryan desde hacía muchos años, pero siempre había pensado que se trataba de un amor imposible. Ambos estaban enamorados y no estaban dispuestos a perder ni un segundo más de sus vidas sin disfrutar su amor.


Continuará...











No hay comentarios:

Publicar un comentario