El sol lucía resplandeciente iluminando el crucero. Hacía un día estupendo, con el mar en calma y una brisa muy suave que refrescaba a los pasajeros. Los más allegados a Wenda y Duclón y algunos curiosos se habían congregado en la sala dónde se celebraba la ceremonia. Wenda lucía un vestido de novia precioso, ceñido y sin mangas ni tirantes. Era largo, blanco y con adornos rosas. Llevaba un velo y unos adornos florales en la cabeza. Agarraba el ramo de rosas con mucha ilusión. Duclón llevaba unos pantalones negros de vestir y una camisa roja a juego con su cinta del pelo. Se había peinado a conciencia la barba gris y había limpiado su parche negro hasta hacerlo relucir.
Duque y Lilu eran los testigos. Todo se había solucionado entre ellos. Decidieron olvidar sus problemas, dejar atrás las discusiones e intentar comprenderse mejor. Se miraban sonriendo, felices por poder vivir ese momento tan mágico. Wenda estaba muy contenta, por fin habían hecho las paces.
Renzo llevaba las alianzas. Estaba emocionado y se aguantaba las ganas de llorar de alegría. Se notaba que quería mucho a Duclón, es un abuelo para él. El Capitán Miller oficiaba la ceremonia. Habían adornado la estancia con flores lilas muy bonitas, las preferidas de Wenda. "No sé cómo las han conseguido estando en alta mar", pensaba extrañada. Da igual, lo importante es que todo está saliendo perfecto.
Capitán Miller: Es para mi un honor, unir en matrimonio a esta maravillosa pareja. Wenda y Duclón. Después del terrible naufragio que hemos vivido, es la mejor forma de celebrar que estamos todos vivos. Wenda, ¿prometes amar...?
Duclón agarró a Wenda de los hombros, tan fuerte que le hacía daño. No entendía que estaba haciendo. Se estaban casando y parecía importarle un pimiento lo que decía el Capitán.
Wenda: ¿Qué haces? ¿Duclón? Ahhh, me haces daño...
La zarandeaba tan fuerte que le dolía todo el cuerpo. Algo le apretaba el pecho y le daban ganas de toser.
Duclón: ¡Wenda!
Wenda: ¡Me haces daño!
Duclón:¡Wenda, no te mueras!
Todo desaparecía a su alrededor. Las flores eran garabatos sin sentido y todos los que la rodeaban se desvanecían como un dibujo bajo la lluvia. Estaba mareada y le costaba respirar.
Wenda: Duclón...no sé que pasa...
Duclón: ¡Wenda!
Todo le daba vueltas y no podía agarrarse a nada. Era como estar cayendo al vacío.
Duclón: ¡Wenda!
Abrió los ojos y se encontró en su camarote, con Duclón. Tenía una madera sobre su pecho y le dolía la cabeza. El techo era ahora el suelo y todo estaba al revés. Escuchaba gritos por todas partes y olía a humo. Duclón lloraba desesperado.
Duclón: ¡Wenda! ¡Estás viva!
Wenda: Duclón..
Saltaron las alarmas y las luces de emergencia. El hombre misterioso erró en su tiro cuando el crucero se dio la vuelta. Ahora estaban todos en el suelo (lo que era el techo) doloridos.
Carlota: ¿Qué está pasando?
Donato: Creo que estamos boca abajo...¿Estás bien?
Carlota: Creo que sí...
Beatriz: ¡Huyamos de aquí!
Ignacio: ¡Buena idea!
Salieron corriendo para librarse del hombre misterioso y para averiguar cómo salir del barco.
Donato: ¡Tenemos que salir del barco!
Igancio corría a toda prisa, dejando a su mujer atrás. Carlota lo despreciaba cada vez más.
El hombre misterioso los vio alejarse, pero no estaba dispuesto a renunciar a su misión. Acabaría con todos ellos.
Mientras, en la sala de fiestas todo el mundo intentaba recomponerse. Muchos habían sufrido contusiones y estaban desorientados. Se escuchaban gritos por todas partes. Por las cristaleras se podían ver a clicks ahogándose en el exterior. Algunos golpeaban los cristales para pedir ayuda, pero pronto era absorbidos hasta las oscuras profundidades.
Duque: ¡Hay gente pidiendo ayuda!
Sinéad: ¡Eros!
Eros: Estoy aquí, ¿estás bien?
Sinéad: Creo que sí.
Leire: No puedo creer que esto esté ocurriendo...no, debe ser una pesadilla, no es posible...
Malena: No es un sueño...el barco se hunde...
Leire: ¡Tenemos que ayudar a esa gente! ¡Se están ahogando!
Duque: Es imposible, si estos cristales se rompen, moriremos todos.
Rafa: ¡Amy! ¿Estás bien?
Amy: Me duele la cabeza...
Emma: Tengo miedo...
Elliot: No tengas miedo, yo te protegeré.
Willy: ¡Emma!
Agnes: ¡Artemisa! ¿Alguien ha visto a Artemisa? ¡Artemisa!
Dora: No quiero morir...no quiero morir...soy joven para morir...
Renzo: ¡Kim!
Kim estaba tirada en el suelo, en shock. Cuando lo vio venir, le sonrió.
Kim: Esto es un sueño, ¿verdad?
Renzo: ¿Estás bien? El barco se está hundiendo...
Kim: Quiero despertar.
Renzo: No temas, saldremos de aquí...creo.
Kim: ¡He dicho que quiero despertar! ¡Ahhhhh!
Felipe miró a su alrededor aturdido. Los golpes en los cristales de los que se estaban ahogando cada vez eran menos frecuentes. De pronto, pensó en Demetria. Debía estar en su camarote, junto a Gabi. Le daba igual que lo odiase, tenía que ir a por ella, salvarla aunque le costase la vida.
Artemisa: ¡Agnes, estás ahí!
Agnes: ¡Artemisa!
Artemisa: No te muevas, hay cristales por todas partes. ¿Estás bien?
Agnes: No, quiero marcharme de aquí. Tengo miedo, ¡no quiero estar aquí!
Artemisa: Saldremos de aquí, te lo prometo.
Agnes: Es la última vez que viajo en barco...
Rafa: ¡Amy!
Amy estaba intentando levantarse. Se había golpeado la cabeza contra una mesa. Rafa no lo dudó un instante y fue hasta ella.
Rafa: Amy, ¿puedes oírme?
Amy: Rafa...
La ayudó a sentarse. Estaba dolorida, pero no tenía heridas graves.
Amy: No entiendo lo que está pasando...
Rafa: El barco se hunde a causa de la tormenta. Estos cristales de momento aguantan las sacudidas de las olas y la lluvia.
Amy: Rafa, no dejes que nada nos separe. Tenemos que salir de aquí juntos.
Rafa: Tranquila, saldremos de aquí.
Jean apareció de golpe y empujó a Rafa para apartarlo de Amy. Abrazó a Amy y le besó en la cara. Rafa lo observaba sin entender nada.
Jean: ¡Aléjate de mi mujer!
Rafa: Hemos hecho un trato, Jean. Entiendo que te puedas preocupar, pero...
Jean: No entiendes nada, ignorante.
Jean: Díselo tú, cariño.
Amy: No es el momento, Jean. Será mejor que pensemos en la forma de salir de...
Jean: ¡Que se lo digas! ¿Es que de verdad te está gustando este cantamañanas?
Rafa: No entiendo.
Jean: Te hemos engañado desde un principio. Yo no pertenezco a la mafia ni conozco a Al Clackone. Somos un matrimonio que estafamos a pijos estúpidos como tú. Te engatusó solamente para sacarte la pasta. En cuanto llegásemos a puerto, te mandaría al cuerno y nos gastaríamos toda tu pasta.
Rafa: Es mentira. Amy, dile a este desgraciado que está mintiendo.
Amy no sabía que decir. Jean decía la verdad. Hasta ese momento habían timado a muchos millonarios enamoradizos, pero con Rafa las cosas no habían salido como ella pensaba. Se había enamorado de él y aunque había intentado alejarlo de ella, para evitar la estafa y hacerle daño, al final no supo detener la situación.
Amy: Es verdad, Rafa. Te dije que te alejaras de mi.
Se dio la vuelta y se puso a llorar. Rafa estaba blanco, no podía dar crédito.
Jean: ¿Ves? Ya puedes ir olvidándote de mi mujer.
Rafa se quedó ahí sentado, sin saber que decir. Jean fue hasta Amy y la abrazó. Intentó besarla, pero ella giraba la cabeza.
Jean: No llores, tonta. Ya pasó todo, no tendrás que dejarte tocar más por ese tío.
Amy: No entiendes nada...
Jean: Ah, lloras por el barco. Buscaremos la forma de salir de aquí, ya lo verás.
Alicia: ¡Izan!
Izan: Alicia...
La pareja se abrazó. Alicia lloraba aliviada.
Alicia: Pensaba que no volvería a verte nunca más...
Izan: Somos más fuertes que todo esto, ¿no crees?
Alicia: Sí...Izan, no quiero perderte. Por favor, perdóname. He sido tan estúpida...
Izan: Olvida ya todo eso. Ahora lo que te debe preocupar es cómo vamos a salir de aquí...
Willy: Emma, ¿te encuentras bien?
Emma: ...
Willy: ¿Emma?
Lucía: Está en shock.
Willy: Tranquila, seguro que el Capitán nos saca de aquí.
Emma: ...
Cecilia: ¡Izan! ¿Estás bien?
Izan: ¡Cecilia! Sí, ¿y tú? ¿Estás herida?
Alicia la odiaba, era algo que no podía evitar. Ni en una situación así era capaz de olvidarse de sus celos. "No seas así, Alicia. Esta chica no te ha hecho nada" se decía.
Cecilia: Sí, estoy bien...Alicia, ¿y tú?
Alicia: Estoy bien.
Lo dijo de una forma seca y borde. No lo pudo evitar.
Willy: ¡Amigo!
Renzo: ¡Willy, estás bien!
Se abrazaron entre lágrimas. Kim miraba al infinito, negándose a reconocer la realidad.
Willy: Nos estamos hundiendo...tengo miedo.
Renzo: Y yo...no quiero morir ahogado. Dicen que es una muerte espantosa.
Willy: Espero que el Capitán sepa la forma de salir de aquí...
Renzo: Tenemos que intentar animar a las chicas.
Emma: Mi abuela...no sé dónde está mi abuela...
Capitán Miller: Hijo, ¿estás herido?
Elliot: No papá, estoy bien. Soy fuerte como tú.
Capitán Miller: Lo sé. Eres muy valiente, hijo mío.
Lucía: Brian, la situación es crítica...
Capitán Miller: Lo sé...
Capitán Miller: ¡Atención, guarden un momento de silencio!
Todos los que estaban allí se callaron al instante. Estaban deseosos por salir de allí con vida y esperaban impacientes que el Capitán los ayudase.
Capitán Miller: Les agradezco vuestra colaboración. Sé que están asustados y temen por sus vidas, pero no debemos dejarnos llevar por el pánico. Ahora mismo es nuestro peor enemigo.
Alicia: ¡Los cristales se van a romper!
Capitán Miller: Calma, de momento aguantarán. Aunque no por mucho tiempo. Debemos salir de aquí cuanto antes.
Jean: ¡Usted nos ha llevado hasta esta situación! ¡Es un incompetente!
Capitán Miller: Les sacaré de aquí.
Malena: ¿Cómo? ¡Estamos boca abajo!
Jean: ¡Eso! ¡Vamos a morir aquí abajo por su culpa!
Todo el mundo se puso a gritar y balbucear.
Lucía: Por favor, mantengan la calma.
Capitán Miller: No les puedo engañar, la situación es crítica. Aunque todavía tenemos una forma de salir de aquí. La compuerta del ancla. Debemos cruzar muchas estancias, incendios y seguro que encontraremos áreas inundadas, pero es la única forma.
Mujer: ¡Yo no sé nadar!
Capitán Miller: Nos ayudaremos los unos a los otros.
Emma: ¡Yo no sé dónde está mi abuela!
Duque: ¡Tengo que encontrar a mis amigos y a mi novi...amiga!
Willy: ¡Mi tía y Duclón! Estaban en su camarote...
Kim: Esto es una pesadilla, mis padres están bien.
Capitán Miller: La Oficial Jefe Lucía se encargará de llevarles hasta la compuerta del ancla. Yo y los que se presenten voluntarios iremos a buscar supervivientes.
Elliot: Voy contigo, papá.
Capitán Miller: Ni lo sueñes. Te irás con Lucía.
Lucía: Bryan...es una locura. Este barco no aguantará mucho...
Capitán Miller: Debo hacerlo, es mi responsabilidad. Soy el Capitán de este barco y haré todo lo que esté en mis manos para salvar todas las vidas posibles. ¿Algún voluntario para la partida para buscar supervivientes? Será peligroso, deben ser conscientes de ello.
Izan: ¡Yo iré con usted!
Alicia: De eso ni hablar.
Izan: Alguien tiene que hacerlo, cariño.
Duque: Cuente conmigo, Capitán.
Continuará...