viernes, 16 de octubre de 2026

Un paseo por el barrio - Capítulo 02: Café con gatos

Capítulo 02

Café con gatos

Duclack, Sus y las niñas paseaban por el barrio. Cuando Suselle y Pradito vieron al vendedor de helados ambulante, corrieron en su busca.

Suselle: ¡Quiero un helado!
Pradito: ¡Sí, por favor!
Duclack: Está bien, elegid un sabor.


El heladero les iba enseñado los sabores que tenía disponibles. Sus sonreía mirando a las niñas tan emocionadas, pero seguía sintiéndose fatal por la reseña. 

Heladero: ¿De fresa?
Pradito: Sí, por favor.


Suselle: ¡Yo de pitufo!
Heladero: Marchando. ¿Y ustedes?
Sus: De chocolate, por favor.
Duclack: Yo de nata, gracias.


Heladero: ¡Servidas! Son 10 cleuros.
Duclack: Aquí tiene.
Sus: Duclack, pago yo.
Duclack: De eso nada, invito yo.


Se marcharon disfrutando de sus cucuruchos tranquilamente. Las niñas hablaban de sus cosas unos pasos por delante y Sus y Duclack, hacían lo mismo.

Duclack: ¿Más animada?
Sus: Sí, muchas gracias. El chocolate me quita todas las penas. ¡Qué rico!
Duclack: Este heladero es nuevo por el barrio y sus helados están muy buenos. 
Sus: Duclack, no sé lo que debería hacer. Estoy pensando en cerrar la juguetería y dedicarme a otra cosa.
Duclack: Me da mucha pena, Sus. ¿No hay forma de reconducir la situación?
Sus: Quizás si despido a Noa pueda aguantar un poco más. Llegan las Navidades, pero...


La detective Kianga tenía muchísima prisa. Estaba persiguiendo a un marido infiel y era muy importante aportar pruebas para la mujer, que era la que le había contratado. Montada en su patinete eléctrico, conducía a toda velocidad entre los viandantes. 

Kianga: ¡Cuidado que paso!

Sus se dio media vuelta y se vio sorprendida por ella. Se apartó a tiempo antes de ser arrollada. 

Sus: ¡Oiga!


Kianga: ¡Lo sientoooo!
Sus: ¡Así no se puede ir por la calle!
Duclack: ¡Psicópata! 


Kianga: ¡Perdón, pero tengo prisa!
Sus: Ha faltado muy poco para que me arrolle. Qué susto...
Duclack: Sí, la gente va loca con los patinetes.


Mientras veían cómo Kianga se alejaba con su patinete, otro se acercaba a toda velocidad hacia ella. Facunda, una delincuente reincidente, conducía su patinete trucado a toda velocidad. Había robado un collar a una chica y tenía prisa por alejarse de allí. Sus se dio media vuelta, sorprendida.

Facunda: ¡Aparta, empaná!
Sus: ¡Ahhhhh!


Atropelló a Sus y está cayó al suelo dándose un buen golpe. El helado salió volando y se estrelló por toda la acera.

Suselle:¡Mamá!
Duclack: ¡Sus!
Facunda: ¡Estás empaná, tía!
Sus: Ay...


Pradito: ¡Eso no se hace!
Suselle: ¡Mamiiii!
Duclack: ¡Estás loca!
Facunda: ¡Pringaos!


Suselle: Mami, ¿estás bien?
Sus: Sí, tranquila, creo que estoy bien.
Pradito: ¿No te duele nada?
Sus: No, solamente estoy un poco mareada.

Duclack enfureció al ver a su amiga en el suelo por culpa de esa clack. Se quitó la zapatilla y apuntó a la cabeza de Facunda, que se alejaba de ellas sin mirar atrás.


Se preparó para el lanzamiento y tiró la zapatilla con todas sus fuerzas.


La zapatilla impactó sobre la cabeza de la delincuente y esta gritó sorprendida y dolorida. Duclack saltó de alegría y todos aplaudieron su puntería.

Facunda: ¡Hijos de clack!
Duclack: ¡Eso para que aprendas!


Facunda se marchó cabreada y con un buen zapatazo en la cabeza.

Duclack: Esa siempre la está liando.
Suselle: ¡Es mala!
Pradito: ¡Y fea!
Suselle: Por dentro y por  fuera.


Sus: Muchas gracias por defenderme, Duclack. 
Duclack: ¿Seguro que estás bien?
Sus: Sí, por suerte no me he hecho daño. Lo malo es mi cucurucho de chocolate, que se ha caído...
Suselle: Toma del mío.
Pradito: ¡Y del mío!
Duclack: ¿Quieres que compremos otro?
Sus: Gracias, chicas. No, no es necesario, de verdad.


Duclack: Pues vamos a ir a un sitio que descubrimos el otro día Pradito y yo. Te encantará.
Pradito: ¡A ti también, Suselle!
Sus: ¿Y qué sitio es?
Duclack: ¡Es una sorpresa!


Café Miao era una cafetería muy especial. Podías entrar, pedir tu café con un dulce y disfrutar de la compañía de muchos gatos.


Sonia, su propietaria, había abierto el negocio hacía muy poco tiempo y había sido todo un éxito. Desde siempre adoraba los gatos y le preocupaba muchísimo su bienestar. Aquellos gatitos rescatados, tenían por fin un hogar seguro, calor, cuidados y mucho amor. 


Preparaba unos dulces exquisitos. Desde rosquillas rellenas de sabores sorprendentes a Cupcakes deliciosos de una gran variedad. Los gatos, jugaban por toda la cafetería. Cuando necesitaban descansar, tenían muchos lugares adaptados para ello, pero disponían de todo tipo de juguetes para poder pasárselo bien e interactuar entre ellos y los clientes.


Cuando entraron en la cafetería, Sus y Suselle miraron sorprendidas a su alrededor. Aquel lugar era el paraíso de cualquier amante de los gatos y los dulces. 

Sus: ¡Cuantos gatos!
Duclack: Podemos merendar y disfrutar de la compañía de estos gatitos.
Sus: Hola, preciosos. Mira este, viene a saludarme.
Suselle: ¡Mira, mami! ¡Hay pequeñitos!
Pradito: Son muy guapos.


Sus: Duclack, este lugar es una pasada.
Duclack: Sabía que os gustaría. El otro día vinimos con Sebastián y supe que te encantaría.


Pradiro: Ey, hola pequeñín. ¿Sabes que se pueden adoptar?
Suselle: ¿Sí? ¡Mami, vamos a adoptar a uno!
Sus: ¿Y qué hacemos con Puchi?
Suselle: Es verdad...


Sonia: Bienvenidas. Si queréis, podéis ser las madrinas de algún gatito. Vuestra aportación le ayudaría a estar todavía mejor. 
Sus: Suena bien.
Sonia: Toda ayuda es bienvenida. Por favor, tomad asiento y ahora mismo os tomo nota.
Sus: Muchas gracias. Enhorabuena por este negocio tan bonito.
Sonia: Gracias. Trabajo en algo que me gusta y ayudo a los gatos indefensos y sin hogar.
Duclack: Hablaré a todo el mundo de tu cafetería.


Se sentaron y los gatos no tardaron en acudir a ellas. Pradito jugaba con un gato atigrado naranja muy pequeño. La madre los observaba de cerca, vigilando que todo estuviese en orden. Suselle acariciaba otro pequeñito de color naranja, que se acurrucaba en su regazo para dormir.

Suselle: Mira, Pradito. Tiene sueño, el bebé.
Pradito: Qué mono es.


Sus acariciaba uno moteado que se había acostado sobre su falda.

Sus: Gracias por traerme aquí, Duclack. Necesitaba algo así.
Duclack: Los animales pueden templar nuestros nervios y cambiar nuestro estado de ánimo. Los gatos son realmente especiales.
Sus: Sí, transmiten mucha calma.


Compraron comiditas para gatos y les dieron de comer. Mientras, Sonia preparaba la merienda para las cuatro.

Pradito: Yo los adoptaría a todos. 
Suselle: ¡Y yo! A lo mejor Puchi se llevaría bien con ellos.
Pradito: Yo dormiría en mi cama con todos. Estaríamos muy calentitos y los protegería de los peligros.
Suselle: Ojalá nos pudiéramos quedar alguno.


Sus: Con la calma que me transmite este lugar, Duclack. Creo que voy teniendo las cosas más claras.
Duclack: ¿Sí?
Sus: Voy a cerrar la juguetería. Necesito un cambio.
Duclack: ¿Estás segura?
Sus: Sí. Además, el negocio no funciona y quiero reinventarme. Por el momento, quiero pasar más tiempo con los niños.
Duclack: Cuenta con mi apoyo, amiga.


Continuará...

viernes, 9 de octubre de 2026

Un paseo por el barrio - Capítulo 01: Una mala reseña


Capítulo 01

Una mala reseña

Era viernes por la tarde y en la juguetería de Sus no entraba ni un alma. La gente caminaba por la calle, miraba al interior, pero seguía su camino sin la menor intención de entrar. Así llevaban numerosos días y Sus estaba preocupada. Odiaba pasar tantas horas en la tienda sin resultados y alejada de su familia, así que empezó a llevarse a los niños a la tienda y le pedía a Diamante que le hiciese compañía. Tan mal iban las cosas, que se estaba planteando despedir a su ayudante, Noa.

Noa: Podríamos reorganizar esta estantería para que sea más llamativa. Colocar estos peluches arriba y dejar los juegos para bebés en la parte de abajo.

Sus estaba cambiando a Bosco encima del mostrador. Lo tenía tumbado boca arriba, quitándole el pañal manchado.

Sus: Me parece genial, Noa.
Bosco: ¡Caca!
Sus: Sí, ya lo veo, peque. ¡Cuanta caca!
Noa: ¡Puf, huele fatal!
Sus: Lo cambio rápido.


Bosco: ¡Mucha caca!
Sus: Bosco, no te muevas tanto que no atino a ponerte el pañal bien.
Diamante: ¡Qué pesturria!
Dante: Mamá, Dante está podrido.
Sus: ¡No digas eso de tu hermano!


Diamante y Dante, estaban sentados en el suelo montando un barco por piezas. Era enorme y llevaban días con la tarea.

Dante: Papá, ¿esa es la última pieza?
Diamante: Creo que sí...


Diamante colocó la última pieza y empezaron a saltar triunfantes. Una clienta entró en la tienda y se asombró por el alboroto y el mal olor.

Diamante: ¡Yupiiii! ¡Lo hemos conseguido!
Dante: ¡Somos los mejores, papá!


Chica: ¿Y estos? ¿Qué narices hacen? ¡Diablos! Huele a rayos...
Diamante: ¡Tenemos que celebrarlo! Te invito a un batido de chocolate.
Dante: ¡Síiii!


Chica: ¿Está cambiando el bebé sobre el mostrador? ¡Qué asco!
Diamante: ¡Somos los mejores! El próximo proyecto será el castillo.
Sus: Bueno, ya estás limpito, cariño.
Bosco: ¡No caca!


Noa: Buenas tardes, ¿desea que le ayude?
Chica: Sí, estaba buscando las figuras de las Click- Pop. Me falta una de ellas.
Noa: Tenemos alguna por aquí. Sígame. 


Diamante: ¡MIRA SUS! ¡MIRAAAA! ¿No te parece precioso?
Sus: Sí, parece el Titanic. Os ha quedado genial.
Bosco: ¡Quiere barco!
Dante: ¡De eso nada, cagón! Después del esfuerzo no vas a venir tú a romperlo.
Sus: Dante, déjaselo un poco, que es pequeño.
Dante: No, que lo rompe.
Bosco: ¡Lo quieroooo! ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaa!
Sus: Será mejor que os marchéis por ahí a merendar. 
Diamante: Sí, y nos llevamos el barco. 


Sus: ¡Nos vemos en casa!
Dante: ¡Hasta luego, mamá!
Bosco: ¡Besito!
Sus: ¡Besitos para mis tres hombres de la casa!


La chica se puso a mirar diversas figuras en el mostrador. La muñeca de las click Pop que quería le parecía muy cara y prefería comprarla por Clickzone.

Noa: Estas son de la nueva serie de Netclick. Los piratas.
Chica: Ya, pero en Clickzone me salen mucho más baratas.
Noa: Pero estas las tendría ahora mismo, sin esperas y comprando en tiendas de proximidad. Además, le hacemos un vale con un 10% de descuento en su próxima compra.
Chica: Me lo pienso, gracias.


La chica se fue decidida y no parecía dispuesta a querer volver.

Sus: Hasta la próxima.
Chica: Sí...ya puedes esperar sentada.


Sus: ¿Qué ha pasado?
Noa: Lo de siempre, Clickzone.Dice que es mucho más barato.
Sus: ¡Pero si lo tengo muy barato! Casi no tengo beneficio...
Noa: Mira, han puesto una reseña...


"Una porquería de juguetería. La dueña cambiando a su bebé en la tienda y el pestazo era insoportable, casi poto. Me daba asco acercarme al mostrador. Un calvo loco y unos niños no dejaban de gritar, tirados en el suelo. Gritaban tanto que empezó a dolerme la cabeza. Además, es una tienda muy cara. Precios desorbitados. No volveré. Menos mal que tenemos clickzone".


Sus: ¡Ha sido la tiparraca esa!Lo siento por querer tener a mi hijo conmigo, parece que eso sea un delito. ¡Si la veo por ahí le diré un par de cosas bien dichas! ¡No es justo!
Noa: No le hagas caso, Sus...
Duclack: ¿Ocurre algo?


Duclack entró en la tienda junto a Pradito y Suselle. Duclack las había invitado a comer en un restaurante Disney precioso.

Suselle: Mamá, ¿estás bien?
Pradito: Huele raro, ¿notáis ese olor?
Sus: Creo que ya no sé llevar este negocio, Duclack. He perdido la ilusión...


Duclack: ¿Ha ocurrido algo?
Noa: Una muy mala reseña y que no entra nadie en la tienda.
Sus: Duclack, estoy tan agobiada...no puedo más. Siento que no tengo tiempo para mi misma ni para los que quiero. Este lugar me quita todo el tiempo y total, para nada...
Duclack: Es una mala racha, Sus. 
Noa: Claro, las cosas cambiarán.
Duclack: Nos vamos a pasar lo que queda de día por ahí.
Sus: No puedo dejar la tienda...


Noa: Sus, ya me ocupo yo de cerrar.
Sus: ¿Seguro?
Noa: Sí. Aprovecharé para hacer esos cambios en la estantería que te comenté. Disfruta, mereces despejarte un poco.
Sus: Gracias, Noa.


Duclack: Niñas, nos vamos de paseo por el barrio.
Pradito: ¡Mola!
Suselle: Adiós, Noa.
Noa: Pasadlo bien.


Continuará...

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Halloween 2025 - Capítulo 05: La venganza de las brujas

 Capítulo 05


Conjuro de brujas


La historia de este año está gustando mucho a Lola. Si la intención de nuestro amigo Calabazo es conquistarla, creo que lo está consiguiendo. Lola devora la cena con ansias, agarrando con las manos los huesos de la rata hasta no dejar rastro de carne radiactiva. En el exterior, se siguen escuchando ritos en la lejanía. Algunos se están celebrando en cementerios y otros en lugares a los que no querríamos ir nunca. Hace frío y corre viento, pero eso no impide que los seres disfruten de la maravillosa noche de Halloween.



Podrido vuelve a abrir la ventana y se asoma por ella. Mira a un lado y al otro, atento a cualquier visita inesperada. De pronto, ve alguien acercándose en la lejanía. No tiene claro quién es, pero intuye que no tiene buenas intenciones. Decide bajar y cerrar bien la puerta. Quizás, si no le abre, se marche. Pobre Podrido, bastante tiene con estar podrido como para ocuparse de estas cosas.


Lola: ¡Qué maravilla! Adoro el momento en el que apuñala a su ridículo marido.

Lola hablaba chupándose los dedos. Estaban completamente pringados de "comida".

Calabazo: El pobre miserable, muere a manos de su esposa.
Lola: ¿Al final mata a Anne? ¡Ha perdido el norte! Su plan que parecía perfecto, resultó ser un fiasco absoluto.
Calabazo: Sí, pero Haze no estaba dispuesta a rendirse tan fácilmente. Estaba decidida a matar a su hermana.


Anne: ¡Socorro!

Haze intentaba asfixiar a su hermana, pero Anne ponía todo su empeño impedírselo. Pudo zafarse de ella y salir corriendo al comedor. Pensaba llegar a la puerta de la terraza y escapar por allí.


Haze la agarró y seguidamente la empujó contra una silla. Anne se golpeó fuertemente contra ella, haciéndose un herida contundente en la cabeza.

Haze: ¡Todo lo que tienes será para mi! No dejaré que te entierren junto a nuestros padres. Pediré que tiren tu cuerpo en cualquier parte. Eres una asesina y no mereces nada mejor.
Anne: Haze...no sigas...
Haze: ¡Cállate!
Andrew: ¡Basta!

Andrew apareció ante Haze, que dejó de prestar atención a su hermana.


Andrew elevó los brazos y Haze empezó a levitar.

Haze: ¿Eh? ¿Qué está pasando? ¡Socorro!
Andrew: ¡No sabes lo que te espera cuando dejes este mundo! ¡Tus maldades tendrán consecuencias!
Haze: ¡Por favor!

Andrew movió los brazos rápidamente y Haze empezó a dar vueltas en el techo. Sus gritos histéricos se escuchaban en toda la calle.


Haze: ¡Lo siento! ¡Pido perdón!
Andrew: ¡Es demasiado tarde para eso!
Haze: ¡No quiero morir!
Andrew: No morirás, pero vivirás la vida que te mereces.
Haze: ¡Ahhhh! ¡Paraaaa!

Haze daba tantas vueltas que empezó a vomitar. 

Andrew: No podrás vivir tranquila, pues he abierto para ti un portal al otro mundo. Te visitarán espíritus atormentados el resto de tu miserable existencia.


Lanzó a Haze contra el sofá, y se quedó ahí tumbada, intentando recomponerse. Estaba tan mareada que era incapaz de ponerse en pie.

Anne: Andrew...


Se acercó a Anne y vio su herida. Supo de inmediato que estaba a punto de abandonar su cuerpo.

Anne: Amor, tengo miedo...
Andrew: No temas, mi amor. Yo estoy aquí, no hay nada a lo que debas temer. Siento no haber podido evitar tu muerte.
Anne: No importa, quiero estar contigo para siempre.


Un policía irrumpió en la casa y encontró a Anne en el suelo, semi inconsciente. Andrew había desaparecido, por lo que el policía no lo vio.

Policía: Señorita, ¿se encuentra bien?


Haze, al ver al policía, se levantó del sofá y corrió mareada hacia él. 

Haze: ¡Un fantasma me ha atacado! ¡Yo intentaba matar a mi...! No, quiero decir, que el fantasma quería matarme y me lanzó al aire y no paraba de dar vueltas.
Policía: ¡Señora, no se mueva!

Kamia: ¡Señorita! Oh, está muy malherida...
Anne: Estoy bien, Kamia.
Kamia: ¡No lo está! He llamado al doctor, debe estar a punto de llegar.
Anne: No podrá hacer nada por mi...
Kamia: ¡No diga eso!
Haze: ¡Anne, háblale del fantasma!
Kamia: ¡Asesina!


El doctor llegó en ese momento. La atendió allí mismo, con los instrumentales que tenía en su maletín. La herida era demasiado profunda y había perdido mucha sangre.

Doctor: Anne, no se duerma.
Anne: No puedo...Kamia...
Kamia: Estoy aquí, señorita.
Anne: Quédate el tiempo que necesites en mi casa, por favor. Siento dejarte sola...
Kamia: No se preocupe, señorita. No me dejará sola, se recuperará.


Anne dejó de respirar. Kamia empezó a llorar mientras el doctor intentaba reanimarla.

Haze: ¡Ha sido el fantasma!
Kamia: ¡Basta ya! ¡Usted ha matado a su marido y luego a su hermana! ¡Aquí no hay ningún fantasma!
Haze: ¡Yo no he sido!
Doctor: ¡Me dijo que su hermana estaría mejor muerta! Lo recuerdo perfectamente.
Kamia: Fui testigo de cómo apuñalaba a su marido.
Policía: Queda usted arrestada por asesinato.
Haze: ¡Tienen que creerme! ¡Ha sido el fantasma! ¡Dice que vendrá a por mi!


El policía arrestó a Haze, que protestaba impotente ante las acusaciones.

Haze: ¡Reconozco que quería matar a mi hermana pero el fantasma se me adelantó! ¡Soy inocente!

Andrew apareció para que Haze lo pudiese ver. Ella se revolvió intentando escapar del policía.

Haze: ¡Viene a por mi! ¡Viene a por mi!
Vecino: Pobre Anne...y nosotros pensando que era ella la loca.
Vecina: ¡Asesina! ¡Loca!


Dos días después de la muerte de Anne, Kamia se encontraba en la mansión, sola. Sabía que la mansión sería reclamada por parientes lejanos, por lo que tenía un tiempo para residir en ella. El funeral de Anne fue multitudinario, todos acudieron al entierro y se habló de ello en todos los periódicos. Aunque Kamia tenía la sensación de que pocos sentían su muerte. Estaba barriendo la cocina cuando escuchó voces.

Kamia: ¿Hola?

Kamia, no temas. Soy Anne...

Kamia: ¿Señorita? No...yo no quiero enloquecer...

No vas a enloquecer. Quiero agradecerte todo lo que has hecho por mi. 

Kamia: Señorita, no la veo...

Gracias por cuidarme tan bien. No llores más por mi, estoy bien. Andrew está conmigo. Me dice que tiene algo para ti.


Kamia: ¿Para mi? Señorita...tengo miedo...no deseo molestarles...

No molestas, Kamia. Andrew dice que vayas al comedor y muevas la vitrina.

Kamia: ¿La vitrina?

Así es. Detrás, verás un compartimento secreto. Ábrelo.


Kamia movió el mueble y en un compartimento secreto, encontró un cofre.

Kamia: No puede ser...

Es para ti. Puedes quedártelo. Con todo ese oro y las joyas, tendrás una vida repleta de comodidades y ya no volverás a pasar penurias.


Cuando Kamia abrió el cofre, se quedó sin aliento. Jamás había visto tanta cantidad de oro, joyas y piedras preciosas.

Kamia: ¿Es para mi?

Es un regalo de Andrew para ti. Te lo mereces.

Kamia: Yo...


De pronto, vio a Anne y Andrew. Estaban sonriendo. Ambos con buen aspecto. Parecían plenamente felices.

Kamia: Señorita...tenía razón. Nunca la creí...
Andrew: Pero la cuidaste.
Anne: Nunca me judgaste, Kamia. 
Kamia: Gracias...no sé cómo agradecérselo.
Andrew: Tenemos un último favor antes de que te marches de esta casa.


Kamia fue a la cocina y preparó el plato preferido de Anne. Puso todo su empeño para que estuviese en su punto. Cuando terminó, lo llevó a la mesa del comedor.


Preparó la mesa para dos comensales y dejó la bandeja con la comida al lado. Esperó un tiempo para ver si podía volver a verlos, pero las sillas permanecían vacías.


Hizo las maletas y agarró el cofre con el tesoro. Volvió al comedor con la esperanza de verles sentados a la mesa, felices por haberles preparado su última cena antes de irse. Tras un rato en silencio, entendió que ya no los volvería a ver.


Kamia: Nunca la olvidaré, señorita. Gracias por el regalo, señor. Espero que sean felices eternamente allá dónde estén. Adiós.


Kamia cerró la puerta de la mansión y se marchó en un carruaje hacia su nuevo futuro en libertad. Por primera vez, era dueña de su vida y no debía darle cuentas a nadie. Ella no los vio, pero Anne y Andrew estaban allí sentados, viviendo su amor para toda la eternidad.


Lola: ¡Es una historia impresionante! ¡Muere la protagonista y triunfa el amor sobrenatural!
Calabazo: Me alegra que te haya gustado.
Lola: ¿Habrá una segunda parte de Anne y Andrew siendo fantasmas en la casa? ¡También podríamos ver cómo sufre Haze en el psiquiátrico!
Calabazo: Puede que algún día.
Lola: Estoy tan emocionada que deseo besarte. ¿Puedo?
Calabazo: Tienes mi permiso.


¡¡Boom!!

Un enorme estruendo se ha escuchado en la planta baja. Aunque Podrido ha intentado por todos los medios que la bruja Débora Melo entrase en la casa, no lo ha conseguido. Con su fuerza y poderes, ha destrozado la cerradura de la puerta. Con tan solo una mirada, ha expulsado a Podrido al suelo como si se tratase de un muñeco de trapo.


Está muy enfadada, aunque siempre lo está. En su bola de cristal, había visto a Calabazo cenando con Lola. Calabazo se había comprometido a cenar con ella y contarle la historia de Halloween de este año. Para ella, la palabra era lo más sagrado. Calabazo había jugado con sus inexistentes sentimientos, por lo que estaba dispuesta a plantarle cara.

Débora: ¡¡Dónde está ese desgraciado!!


Podrido: ...
Débora: ¡No me mientas! Sé que está aquí. ¡Sal de tu escondite, sabandija! 


Calabazo y Lola bajan a toda prisa para ver que está ocurriendo. Parece que Calabazo ha palidecido. Sabe muy bien que Débora está muy cabreada.

Calabazo: ¡Qué maravillosa sorpresa, Débora! Deseaba tanto verte...
Débora: ¡Eres despreciable! ¡¡Dijiste que quedarías conmigo!! 


Lola: ¿Es eso cierto?
Calabazo: Se trata de un error.
Débora: Sí, tú eres el error. Ya me lo dijo mi madre, las calabazas son traicioneras.
Calabazo: Vamos, no te pongas así. Me ha sobrado un poco de pastel de inmundos, ¿quieres?
Lola: Oh, me lo he comido todo...
Débora: Quién me la hace, la paga.
Calabazo: ¡Te ruego que me disculpes! 
Lola: ¿Has quedado con las dos? ¡Eso no se hace!


Débora: ¡Voy a darte un escarmiento, cuentacuentos! 
Calabazo: ¡No lo hagas!

Parece que Débora no se anda con tonterías. De sus dedos salen rayos que penetran en el cuerpo de nuestro amigo Calabazo.

Débora: ¡Te la ha jugado! ¡Véngate conmigo!
Lola: ¡Tienes razón!


¡¡No puede ser!! Han reducido la cabeza de Calabazo, ¡la tiene muy pequeña! Dicen que el tamaño no importa, pero...queda ridículo.

Calabazo: ¡Seréis rencorosas!
Lola: ¡Jajajaja! ¡Estás muy gracioso!
Calabazo: ¡Yo no le veo la gracia!
Lola: ¡Y tu voz! ¡Parece la voz de una rata!


Débora: ¿Te vienes a un ritual satánico?
Lola: ¡Me encantaría ir!
Débora: Vamos a invocar cuarenta demonios y vamos a embrujar casas de humanos.
Lola: ¡Me apunto! Vamos, no quiero seguir viéndole la mini calabaza a este...
Calabazo: ¡Chicas, esperad! ¡No os vayáis! ¡Todavía queda noche de Halloween por delante!


Calabazo: ¡¡Volved!!

Nada, se están alejando. ¿No os da pena? Podre Calabazo. A punto estuvo de besar a Lola.

Calabazo: ¡Pues por mi os podéis ir al cielo con los ángeles! ¡Ojalá viváis para siempre como si fuese Navidad! 


Vaya, el sombrero le viene muy grande...

Calabazo: Amigos, siento este terrible incidente. Las brujas son muy rencorosas y sabía que esto podía ocurrir. Bueno, tampoco me veo tan mal, ¿no?


Calabazo: Espero que hayáis disfrutado de la historia de Halloween de este año.  Tengo muchas historias más por contar, quizás el año que viene os cuente alguna. No sé si volveré a estar de nuevo en vuestras pantallas, pero si no es así, apareceré en vuestras peores pesadillas cuando se acerque Halloween.


Calabazo: Ahora, os tengo que dejar. Voy a buscar un sombrero que encaje mejor en mi nueva cabeza.
Podrido: ...
Calabazo: ¡No te rías de mi, Podrido! Yo jamás me he reído de tu putrefacta existencia...bueno, sí que lo he hecho, a quién quiero engañar. Amantes del terror, que paséis un terrible Halloween. ¡Hasta pronto!


FIN