domingo, 10 de abril de 2022

Las Navidades pasadas - Capítulo 05: En mitad de la nada

Se sentaron a la mesa. Las sillas eran de madera y la mesa lucía un mantel de cuadros rojos y blancos.  Una vela milagrosamente encendida iluminaba sus rostros. Sus tenía frío, no le apetecía tomar nada y tenía prisa. Temía encontrar la tienda cerrada.

Pam: A ver si viene la camarera. Buah, me encanta estar aquí contigo. Aquí sirven una cerveza buenísima.
Sus: A mi también, Pam. Pues no me gusta la cerveza...prefiero algún tipo de refresco.
Pam: Yo me muero sin la cerveza.


Sus: Espero que no tarden demasiado en servirnos.
Pam: Sus, tienes que aprender a disfrutar el momento.  Hazme caso. Pídete algo que te guste y deja de preocuparte. Los niños están con Ben y ahora todo está bien.
Sus: Lo siento, tienes razón. Venga, me voy a pedir algo rico.


Ariadna: ¿Desean pedir algo?
Sus: ¡Ariadna!
Ariadna: ¡Hola! Es la primera vez que la veo por aquí.
Sus: Sí, este lugar es espectacular. No sabía que trabajabas aquí.
Ariadna: Sí, llevo ya un tiempo.
Sus: Me alegra que te hayas librado del virus. Duclack está pasándolo muy mal.
Ariadna: Ah, sí. ¿Qué queréis tomar?


Sus: Me tomaré un zumo de naranja.
Ariadna: Tiene que ser en tetrabrik, se nos han terminado las naranjas.
Sus: Vale, sin problema.


Pam: A mi me pones una cerveza negra bien fría.
Ariadna: ¿Clickcampo o Clickdamm?
Pam: Clickdamm.
Ariadna: Ahora mismo os lo traigo. No tardaremos mucho en cerrar, lo digo para que lo tengáis en cuenta.
Sus: Ah, vale. No te preocupes, estaremos poco rato.


Ariadna fue mesa por mesa para informar a los clientes que pronto cerrarían el restaurante. Estaba cansada y tenía muchas ganas de quedar con su primo y Pradito para celebrar la Navidad. Luego quedaría con sus amigos.


Pam: Brindo por unas Navidades inolvidables.
Sus: ¡Chin chin! Al menos lo intentaremos.
Pam: Te noto triste, Sus.
Sus: No, estoy bien.


Pam: Yo he pasado por momentos muy chungos en mi vida. Ni te imaginas. La historia de mi madre es de traca.
Sus: Vaya, lo siento.
Pam: Los golpes me han hecho más fuerte, pero me siguen doliendo.
Sus: No somos de piedra. Uno quiere ser fuerte y lo es por la familia, pero a veces sientes que no puedes más...


Pam: Venga, cambiemos de tema. Dime, ¿cual es el regalo que tienes que recoger en la tienda?
Sus: La mansión victoriana. A Suselle le hace mucha ilusión tenerla.
Pam: La he visto anunciada por la tele. Seguro que alucinará cuando la vea.
Sus: Sí, yo creo que es el regalo que más ilusión le hace.


Agatha y Owen se despidieron de Sus acercándose a la mesa. Prometieron pasar por su casa para ver a los niños y se marcharon.


Antonello: Chicas, aquí tenéis la pizza.
Pam: ¡Huele que alimenta! 
Antonello: Me marcho a recoger, no quiero llegar tarde a casa. Esta noche nos reunimos toda la familia.
Sus: Feliz Navidad.
Pam: Nosotras ya nos vamos. Feliz Navidad, Antonello.


Pam se bebió el culillo de cerveza que le quedaba y se levantó. Sus se bebió el zumo y dejó algo de propina en la mesa.

Pam: Vamos a esa juguetería y para casa.
Sus: Hasta que no tenga el regalo de Suselle, no estaré tranquila. 


Subieron al coche y se incorporaron a la carretera. Pronto llegaron a la zona más boscosa de la ruta. Había nieve acumulada por todas partes. 

Sus: Es tan bonito. Me encanta esta zona.
Pam: Maldita sea.
Sus: ¿Qué ocurre?
Pam: Está nevando.


Empezó a nevar con más fuerza y Sus se empezó a asustar. Los copos caían sin cesar por todas partes. Era bonito, pero peligroso.

Sus: Casi no nos deja ver la carretera.
Pam: No te preocupes, yo controlo. Me las he visto peores.


Sus: ¡Hay algo en la carretera!
Pam: ¡Es un ciervo!
Sus: ¡Lo vamos a atropellar!


Pam: ¡¡Quita de en medio!!

Pam tocaba el claxon, pero el animal no se inmutaba.

Sus: ¡Frena,Pam!
Pam: ¡Estamos patinando!


El coche se estampó contra un árbol y el ciervo se alejó de allí asustado.

Pam: ¿Estás bien?
Sus: Creo que sí. ¿Y tú?
Pam: Estoy bien. Hemos tenido suerte.
Sus: Al menos el ciervo no ha salido herido.


Pam: Sí, pero mucho me temo que el coche no puede decir lo mismo.
Sus: ¿No arranca?
Pam: Creo que nos lo hemos cargado. Habrá que salir para ver lo que tiene.


Pam salió del coche y lo examinó. Una enorme rama estaba incrustada en un neumático. Al asomarse bajo el vehículo, descubrió varios desperfectos provocados por las ramas.

Pam: ¡Estamos jodidas!
Sus: ¿Qué?

Sus se armó de valor y salió del coche. Hacía mucho frío y no dejaba de nevar.


Pam fue al maletero en busca de una caja de herramientas.

Sus: ¿Lo puedes arrreglar?
Pam: Podría, pero Ben no tiene caja de herramientas en el coche.
Sus: Oh, no...


Pam: Es imposible arreglar el coche en estas condiciones.
Sus: ¿Y ahora qué hacemos?
Pam: Llama al seguro. ¿Tienes el teléfono encima?
Sus: Sí.


La cobertura era mínima en aquella zona. Por más que lo intentaba no encontraba señal. De pronto, el teléfono sonó.

Sus: ¿Hola?
Ben: Sus, ¿dónde estáis? ¿Vais a tardar mucho?
Sus: Papá, hemos tenido un accidente. Tranquilo, estamos bien, pero el coche está estropeado.
Ben: ¡¿Seguro que estáis bien?!
Sus: Sí, no te preocupes. Intentamos llamar al seguro, pero no hay mucha cobertura.
Ben: Vuelve a intentarlo. ¿Dónde estáis?
Sus: En la carretera del bosque. 
Ben: Es muy mala zona. Hija, la situación se está poniendo fea. Se acerca un frente muy peligroso. Debéis encontrar un refugio.
Sus: Papá, aquí no hay nada...¿Papá? ¿Hola?


Pam: ¿Has hablado con el seguro?
Sus: He podido hablar con mi padre, pero se ha cortado la llamada. Ahora no hay nada de cobertura.
Pam: Nada, no tiene nada que pueda usar para arreglar el coche. Tendremos que pasar la noche aquí.
Sus: ¡No podemos quedarnos aquí! Estamos en mitad de la nada...


Pam: No nos queda otra. Tenemos que entrar en el coche. Moriremos de frío si nos quedamos más tiempo aquí fuera. Quizás más tarde tengamos cobertura.
Sus: Lo tengo que seguir intentando. No pienso pasar la nochebuena aquí.


Continuará...

jueves, 31 de marzo de 2022

Las Navidades pasadas - Capítulo 04: La pizzería

Sus encendió la calefacción del coche. Estaban atrapadas en una enorme retención en la carretera. Avanzaban lentamente y luego permanecían detenidas muchísimo tiempo. 

Pam: Esto es un agobio.

Pam presionó el claxon en señal de protesta y otros conductores hicieron lo mismo. Sus se ruborizó y miró el móvil nerviosa. Deseaba bajarse del coche.

Pam: ¡Es para hoy!

Sus: Tendremos que tener paciencia, Pam.

Pam: Y un cuerno.



Maniobró y salió del carril con dificultad. Sus no entendía nada.

Pam: Iremos por la avenida del paseo.
Sus: Ah, de acuerdo...
Pam: Nos ahorramos todo esto e iremos directas a la pizzería.


Sus: ¿Pizzería?
Pam: Así es. Pizza de gambas y tomate, la mejor del mundo. Te dije que llevaría algo especial para la cena de esta noche.
Sus: No es necesario, la cena está ya lista. Solamente tengo que calentar y emplatar. Hay comida de sobra, Pam.
Pam: Ya, pero esta pizza no puede faltar. A los niños les encantará.


Sus: Vale, pues probaremos esa pizza.
Pam: Vas a flipar, ya lo verás. Está riquísima. Antonello es un crack.
Sus: ¿Vamos bien por aquí?
Pam: Nos hemos librado de la caravana. Llegaremos a la juguetería con tiempo de sobra.


Sus: Qué bien. Tenemos que estar con tiempo en casa para preparar la mesa. Si quieres te puedo dejar un vestido para esta noche.
Pam: ¿Harías eso por mi?
Sus: Pues claro. Creo que tengo unos modelitos que te sentarán de maravilla.
Pam: No soy muy de arreglarme en plan pijo, pero vale. 


Sus: Estoy helada.
Pam: Dale más caña a la calefacción. Me alegra dar este paseo contigo. ¿Cómo estás de ánimo?
Sus: Y a mi contigo. De ánimo estoy bien.


Tras varios minutos de conducción, llegaron a una pizzería. Estaba situada en una zona tranquila, rodeada de árboles y vegetación.

Pam: Ya hemos llegado a la pizzería.
Sus: Pam, no deberíamos perder mucho tiempo. No quiero que cierren la tienda.
Pam: Relaja la raja. Vamos muy bien de tiempo.


Sus: He de reconocer que el sitio es bonito. Me encanta la decoración, con esas luces de colores.
Pam: Y se come de maravilla.
Sus: Con el frío que hace y la gente está sentada en la terraza.


Pam: Por una pizza de Antonello la gente hace cualquier cosa.
Sus: Deben estar ricas.
Pam: Pronto lo descubrirás. ¡Mira, ahí tenemos una mesa libre!


Sus: ¿Quieres que nos sentemos ahí? ¡Hace mucho frío!
Pam: Sus, déjate llevar. Abre tu mente y haz cosas diferentes. No tengas miedo al cambio.
Sus: Tengo miedo a coger una pulmonía...


Pam aparcó en un lateral de la carretera y salió del coche a toda velocidad. Sus quería protestar, pero se quedó con la palabra en la boca. Salió del coche resignada. El frío azotó su cara con crueldad.


Sus: ¡Paaaaam! ¡Hace demasiado frío!
Pam: ¡Rápido, que nos quitan la mesa!
Sus: Será posible...


Sus: ¿Y si te espero en el coche?
Pam: No me seas delicada. Vamos, que estamos en nochebuena y hoy toca pasarlo bien.


¿¿??: ¿Sus?

Una chica sentada a una de las mesas de la pizzería la llamó. Sus miró a la chica y en seguida la reconoció. Se trataba de Agatha, su anterior niñera/trabajadora doméstica.


Sus: ¡Agatha! ¡Menuda sorpresa!
Agatha: No me lo puedo creer. ¡Tenía pensado ir a visitaros!


Agatha se levantó y abrazó a Sus con cariño. Seguía estando igual de bella. Estaba radiante y parecía muy feliz.

Sus: ¿Has vuelto de tus viajes?
Agatha: Por estas fiestas, pero nos volveremos a ir en enero. Vamos a recorrer Francia. No sabes lo bien que nos va con las redes sociales.
Sus: Sí, he visto algunas de vuestras publicaciones.
Agatha: ¿Cómo están los niños? ¿Y Diamante?
Sus: Están todos bien.


Owen: Hola, Sus.
Sus: Hola, Owen. Es un placer volver a verte.
Owen: El placer es mío.
Sus: Veo que Agatha es más feliz que nunca. Me la estás cuidando muy bien.
Owen: Todo lo contrario, es ella la que me cuida. Soy inmensamente feliz a su lado.
Sus: Debe ser maravilloso viajar tanto y descubrir mundo.
Owen: Lo es. Deberías probarlo.
Sus: Con los niños y todo lo que tengo encima, imposible. Algún día...


Se despidió de ellos y los dejó con la cena. Ambos estaban disfrutando de una deliciosa pizza.

Agatha: Este viernes nos pasamos por su casa. Tengo ganas de ver a los niños.
Owen: Me parece bien.


Antonello trabajaba sin descanso. Sacaba y metía pizzas del horno sin parar. Tenía muchísimos encargos y estaba llegando la hora de cerrar. Quería llegar a tiempo a casa para celebrar la nochebuena con la familia.


Pam: ¡Antonello! 
Antonello: ¡Pam! ¡Qué alegría verte!


Pam: Hola, colega. Veo que el negocio te funciona a las mil maravillas.
Antonello: Sí, no me puedo quejar. Hay demasiado trabajo, pero tengo que aprovechar para cuando vengas las vacas flacas.
Pam: Mira, te presento a mi amiga Sus. Es madre de tres niños guapísimos y les quiere ofrecer una de tus pizzas para cenar esta noche.
Antonello: Un placer, señorita. El problema es que tengo mucha demanda y no sé si...


Pam: ¡Me pones la primera y listo! Queda entre nosotros. Quiero la mejor de tus pizzas, la de gambas con tomate.
Antonello: Pam, no puedo hacer eso. Tengo clientes esperando...
Sus: No pasa nada, lo dejamos para otro día.
Pam: ¿Piensas dejar a tres criaturas sin su cena de nochebuena?


Antonello: Está bien, ahora mismo os la preparo.
Pam: Muchas gracias.
Antonello: Por ser tú. Que nadie se entere, que se enfadan los clientes.
Pam: ¿Has visto, Sus? ¡Es un crack!
Sus: Muchas gracias.


Pam: ¡Ahora toca tomarse una cervecita mientras esperamos! ¡Corre, que nos quitan la mesa!
Sus: Madre mía, me está volviendo loca.
Antonello: Pam es muy intensa, pero es buena clack. 


Continuará...



martes, 29 de marzo de 2022

Las Navidades pasadas - Capítulo 03: No la soporto

Sus acompañó a su padre y Pam al cuarto del piano. Se quedarían allí a dormir. Tenían un sofá cama muy cómodo y era una habitación muy confortable. Los niños los acompañaron, divertidos ante la idea de pasar unos días con su abuelo y Pam.

Sus: Este sofá cama es muy cómodo. 

Pam: Olvida el sofá, ¡la tele es alucinante! 

Ben: Gracias, Sus. Aquí estaremos muy bien.

Pam: Ya te digo. Tumbados y viendo la lucha libre en esta maravilla de tele.

Sus: Me alegra que sea de vuestro agrado.



Aunque en realidad, Sus no estaba nada contenta. Le gustaba la presencia de su padre, pero no la de Pam. No congeniaba con su forma de ser. Los niños se revolucionaban jugando con ella y la casa era un auténtico campo de batalla. Una vez que todos se fueron a dormir, Sus se fue a su cuarto y se metió en la cama. Deseaba con todas sus fuerzas seguir leyendo el libro al que estaba enganchada, "El dolor de la tierra" de Marina Glimtmoon.

Sus: Por fin puedo seguir leyendo.


De pronto, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Pam entró corriendo perseguida por Suselle y Dante. Gritaban y reían sin parar. A Sus casi se le para el corazón. 

Sus: ¿¡Qué ocurre!?
Pam: ¡Me persiguen los zombies!
Dante: ¡No escaparás!
Suselle: ¡No tienes escapatoria!
Pam: ¡Ahhhhhhhhhhhh!


Pam se lanzó sobre la cama y los niños sobre ella. Empezaron a jugar, haciéndose cosquillas y revolviendo toda la cama.

Sus:¡Parad!
Pam: ¡No puedo con las cosquillas! ¡Hahahaha!
Dante: ¡Has perdido!
Pam: ¡Me rindo!


Se levantaron y salieron corriendo de la habitación. Sus se levantó enfadada. Bosco, que estaba durmiendo en su cunita, se puso a llorar.

Sus:¡Habéis despertado a Bosco!
Pam: ¡Ahora le toca a vuestra madre ser la zombie!
Suselle: ¡Ha ver si nos atrapas, mamá!
Sus: ¡¡No pienso jugar a ese juego!!


Sus se acercó a la cuna para atender a Bosco. Al ver a su madre, se tranquilizó. Lo arropó y le besó en la frente.

Sus: Ya se han ido, tranquilo mi pequeño.
Pam: ¡Vamos, Suuus!
Bosco: ¡Buaaaah!
Sus: Esta no tiene la más mínima consideración. Ya está, mi niño.


Al día siguiente, Sus fue a la cocina para preparar la comida. Al entrar, se encontró un auténtico desastre.

Sus: ¿Se puede saber que es lo que estáis haciendo?


Montones de cacharros e ingredientes invadían toda la cocina. Todo manchado, encimera, mesa, utensilios...incluso sartenes sucias y resecas. 

Suselle:¡Estamos haciendo un bizcocho!
Pam: Te vas a chupar los dedos, ya verás.
Dante: Hemos sacado la batidora que te regaló la abuela.
Pam: Es la caña.


Sus: ¡Está todo hecho un desastre!
Pam: Ah, sí. Es que lo hemos intentado unas cuantas veces. El horno está requemado. Es que hemos metido unos cuantos bizcochos, pero todos se nos han quemado.
Dante: Dice Pam que este horno es un rollo.
Pam: Sí, es mejor el que tenía mi madre en casa. Estos tan modernos van mal.
Sus: Pues es el que tengo, siento si no es justo el que mejor te va. Quiero esta cocina como una patena, ¿entendido? Yo no pienso limpiar ni un solo plato.


Llegó el 24 de diciembre y Sus estaba preparando todo para la nochebuena. Tenía el menú, los decorados y adornos e incluso la ropa que se quería poner preparados. Un mensaje de Amazoclick llegó a su móvil. Uno de los regalos, previsto ser entregado ese mismo día, se había extraviado. Le devolvieron el dinero pero se había quedado sin el regalo estrella para Suselle. Buscó en las tienda por Internet y encontró una que tenía ese juguete en stock. Llamó y lo reservó. Iría a buscarlo esa misma tarde. Recordó que su coche estaba muy lejos aparcado, así que pensó que su padre la podría llevar en su coche. La tienda estaba en las afueras de la ciudad y tampoco le hacía mucha gracia conducir sola por esas carreteras. Encontró a Ben durmiendo plácidamente en el sofá junto a Bosco.

Sus: Papá, despierta.
Ben: Ahora no, Pam...
Sus: Papá, soy yo.


Ben se sentó sin despertar a su nieto. Bostezó y se frotó los ojos con las manos.

Ben: ¿Ocurre algo?
Sus: ¿Podrías llevarme a una juguetería que está a las afueras? Es para recoger un regalo para Suselle.
Ben: ¿Ahora?
Sus: Por favor. Mañana es Navidad y Suselle se quedará sin su regalo.


Pam: Ya te llevo yo. 

A Sus se le cayó el mundo encima. Imaginó un viaje en coche con Pam y le dieron ganas de salir corriendo. No la soportaba y no se sentía cómoda estando a solas con ella.

Sus: Oh, no te preocupes. Me lleva mi padre.
Pam: Deja que duerma con su nieto. Es que la estampa es preciosa.
Ben: Sí, así podéis hablar cosas de chicas. Pam, las llaves están sobre el recibidor. 
Pam: Tengo ganas de conducir tu coche, que es todo un clásico. Vamos, Sus. Ya verás, conduzco de maravilla. Por algo soy camionera.
Sus: No quiero molestar, Pam. Ya voy yo, de verdad.
Pam: Deja que haga esto por ti. A mi no me importa.
Sus: Eh...


Ben: Así descanso un rato más. No te preocupes, ya me quedo yo al cargo de los niños.
Sus: Es que me sabe muy mal por Pam. Debería quedarse aquí contigo.
Pam: ¿A mirar cómo duerme? Prefiero salir y así me da el aire. Además, quiero pasarme por un sitio. Quiero comprar una cosa para la cena de esta noche.
Sus: No es necesario, ya tengo la cena lista.
Pam: Lo vas a flipar, ya lo verás. Vamos.


Ben: Conduce con cuidado. La puerta del copiloto no se cierra del todo bien si no das un buen portazo.
Pam: ¡Entendido!


Sus salió de casa junto a Pam. Estaba enfadada. Nada salía como ella quería. Le parecía insoportable aguantar a Pam a solas durante el trayecto en coche. No sabía de que podía hablar con ella.

Pam: ¡Hasta luego, cariñito!
Ben: Adiós.
Sus: Papá, no dejes que  los niños entren en mi cuarto. Allí tengo escondidos los regalos.
Ben: Descuida.


Sus: Puedes decirle a Suselle que saque la vajilla del mueble y prepare los cubiertos. No tardaremos mucho en volver.
Pam: Tenemos tiempo de sobra. Incluso nos podemos tomar una cervecita por ahí.
Sus: Es mejor volver con tiempo.


Ben: ¡Hasta luego!
Bosco: ¡Mami!
Sus: ¡Te quedas con el abuelo, Bosco! Mami vuelve enseguida.


El coche de Ben era un clásico Volkswagen Beetle de color azul. Viejo, pero bien conservado. Montaron y Pam lo arrancó a la primera.

Pam: Estos clásicos nunca fallan. 
Sus: Hace muchos años que lo tiene mi padre. De pequeña me llevaba a todas partes.


Pam: Vamos allá. ¿Pongo la radio?
Sus: Sí, a ver si encuentras algo que merezca la pena.
Pam: Reggaetón no, lo siento. Respeto los gustos de cada uno, pero odio este estilo musical. A ver si encuentro rock fm.
Sus: ¿Te gusta el rock? 
Pam: Heavy y rock. Rockera hasta la muerte.


Sus: ¡Deja esa! Click FM. Ahí ponen muy buena música.
Pam: Bueno...
Sus: Lo nuevo de Lady Clacka, me gusta.
Pam: Pues a mi esa me gusta cada vez menos. No entiendo su música.


Sus: A mi me gusta. ¿Pongo el GPS en el móvil?
Pam: No es necesario. Yo tengo el mejor GPS del mundo en mi cabeza. No necesito ningún aparatito de esos.


Continuará...