viernes, 11 de junio de 2021

Celos - Capítulo 16: Venganza

Capítulo 16

Venganza

Sabrina se alejó de su padre muy enfadada. No deseaba verle ni en pintura. No podía creer que Nerea se hubiese enrollado con él. Le daba todo mucho asco. Los asistentes a la fiesta se lo estaban pasando bien pero ella estaba deseando que terminase.


Al llegar a la cocina, John estaba con una chica que llevaba muletas. No sabía quién era y no entendía que hacía en su fiesta de cumpleaños. 

John: Sabrina, ven un momento. 


Sabrina: ¿Qué ocurre? ¿Quién es ella?
John: Se llama Luna. Es la novia de Bruno. Dice que todavía no ha aparecido. Ella y su familia están preocupados. 
Sabrina: Vaya...
Luna: Disculpe interrumpir su fiesta, no quiero molestar, pero es que estoy muy preocupada.
Sabrina: No es molestia...
Luna: Me vendría bien cualquier información que tenga, por muy insignificante que parezca. Quizás le dijese dónde pensaba ir o lo encontrase indispuesto o algo mareado.


Sabrina: No, lo siento. Aquel día no dijo nada raro. Trabajó como siempre y se marchó.
Luna: No lo entiendo. Está enfermo, quizás le haya dado otro de sus ataques o puede que le preocupara algo y no me lo quiso decir. No lo sé, todo es muy confuso.
Sabrina: Lo siento, no puedo ayudarte.
John: Cariño, haz un esfuerzo. Piensa con calma, puede que se te pase algo.
Sabrina: He dicho que yo no sé nada.
John: A veces se nos pasan detalles que parecen sin...
Sabrina: ¡Ya está bien!
John: ¿Pero qué te ocurre?


Sabrina: No puedo más, ya no puedo más...
John: ¿Puedes decirme que es lo que te está pasando?
Sabrina: Ha sido culpa mía.
John: ¿A qué te refieres?

Sabrina se puso a llorar. Golpeó la mesa con el puño y cerró los ojos.


Sabrina: ¡Yo he matado a Bruno!
John: Pero, ¿qué estás diciendo?
Sabrina: ¡Sí, fui yo!


Bruno: Hola. ¿Alguien sabe que hago aquí? Me duele mucho el cuello...

Bruno estaba de pie en la cocina, visiblemente desorientado.

John: ¡Bruno!
Luna: ¡Estás aquí!
Sabrina: Pero...
John: Sabrina, otra vez bromeando...


Luna abrazó a Bruno. Este se quejó del dolor en el cuello.

Luna: ¿Dónde estabas? ¡Nos tenías muy preocupados!
Bruno: Creo que me ha dado otro de mis ataques y perdí el conocimiento. No sé cómo, pero he aparecido en el piso de arriba.
Luna: Bruno, temía no volver a verte.


Sabrina: ¿Qué es lo último que recuerdas?
Bruno: Recuerdo que estaba tomándome un refresco con Leticia, poco más.
Sabrina: ¿Te encuentras del todo bien?
Bruno: Me duele el cuello, es como si me hubiese caído por unas escaleras. Siento haberos preocupado. Cuando tengo uno de mis ataques, me desmayo y pierdo el conocimiento. Lo que no había hecho nunca es caminar sonámbulo.

Sabrina tenía ganas de saltar de alegría.

Luna: ¿Y eso de que lo había matado usted? ¿Qué quería decir con eso?
Sabrina: Estaba bromeando. Le quería quitar hierro al asunto...
Luna: Ah...pues es usted una extraordinaria actriz. Ay Bruno, menos mal que estás bien.


Bruno: Vamos, necesito descansar.
Luna: Al menos has estado bajo techo. Peor habría sido desmayarte en el bosque. Te echaba de menos, Bruno. Estaba tan preocupada...
Bruno: Estoy bien, no te preocupes. Solamente necesito descansar.

Sabrina vio felizmente como se marchaban. No entendía muy bien lo que había ocurrido, pero Bruno estaba vivo y ella se había quitado un marrón de encima. Por muy poco no confesaba lo ocurrido y lo mandaba todo al traste. Ahora le apetecía celebrar su cumpleaños y olvidar lo ocurrido.


De pronto, Cloti se empezó a sentir mal. John fue hasta ella y la agarró.

John: Madre, ¿estás bien?
Cloti: Estoy algo mareada. 
John: ¿Quieres sentarte?
Cloti: No, creo que estoy bien.

Sabrina no podía creer su suerte. La pesada de su suegra se encontraba mal y seguro que se marcharía a su casa, dejándoles disfrutar el cumpleaños.

Sabrina: Será mejor que la lleves a su casa, John.
John: No me quedo tranquilo. Será mejor que te quedes a dormir con nosotros.
Cloti: Pues sí, creo que me irá bien. Me estoy mareando cada vez más...


Cloti cayó al suelo y quedó inconsciente.

John: ¡Mamá! ¿Qué te ocurre?
Sabrina: A lo mejor le ha bajado la tensión.
Walter: ¡Abuela!
John: ¡Tenemos que llamar a una ambulancia!


Valeria: ¡Dejadme sitio! ¡Tengo conocimientos de enfermería! 
Anita: ¿Se pondrá bien mi abuela? Por favor, cúrala...
John: ¿Está bien?
Valeria: ¡No tiene pulso! ¡Intentaré reanimarla! 


Tía Lidia encontró la puerta abierta. Luna y Bruno se marcharon sin reparar en ella. Llevaba consigo la escopeta y entró en la casa con decisión. 

Diamante: ¿Quién ese esa?
Sebastián: ¡Lleva un arma!
Tía Lidia: ¡Os encontré!
Sabrina: ¿Qué hace aquí?
Tía Lidia: Mi hermana está muerta. Tú la has matado. 
Sabrina: Lo siento...
John: No puede entrar en mi casa y menos armada. Soy policía y...
Tía Lidia: Y le hizo un bombo a mi Leticia. Por muy policía que sea. No se preocupe, mi sobrina ha perdido el niño, si eso es lo que le preocupaba.
John: Se confunde, señora.


Tía Lidia: A mi no me engaña. Su mujer vino a casa y nos lo confirmó.
Sabrina: ¡Estaba equivocada!
Tía Lidia: Eso lo dices ahora. ¡Mi hermana está muerta y mi sobrina en el hospital!
John: Señora, tranquilícese. No empeore las cosas. Entiendo su dolor, pero esto no soluciona nada. 
Tía Lidia: Algo soluciona. Mi hermana no volverá a la vida, pero yo haré justicia.
John: Se lo ruego. Tengo que llamar a una ambulancia, mi madre está enferma.
Tía Lidia: ¡Esto es por mi hermana!


John se lanzó a por ella. Intentó arrebatarle el arma, pero era demasiado tarde. Tía Lidia disparó y alcanzó a John. Este cayó al suelo, ensangrentado.

Sabrina: ¡John!

Todos salieron corriendo. Intentaron proteger a los niños alejándolos de allí. Valeria dejó de intentar reanimar a Cloti, estaba definitivamente muerta.

Sus: ¡Rápido, por aquí!
Duclack: ¡Agacharos! 


Sabrina: ¡Le has disparado a mi marido! ¡Estás loca! 
Tía Lidia: Loca de venganza. El tiro de gracia lo tengo para ti. Has humillado a mi sobrina, asesinado a su hijo y a mi hermana. Mereces la muerte.


Valeria: ¡Señora,  déjala en paz!
Tía Lidia: ¡Silencio!
Sabrina: Por favor, deje que ayude a mi marido. No quiero que muera...
Tía Lidia: Es un infiel asqueroso. 
Sabrina: ¡No es verdad! Le repito que me equivoqué...
Tía Lidia: Las equivocaciones se pagan. Esto por mi hermana y mi sobrina.


Sonó un disparo, pero no fue el de su escopeta. Tía Lidia había sido abatida por la espalda. Su rostro reflejaba sorpresa, no entendía que había ocurrido. Se intentó tocar la herida de la bala, pero no lo logró. Acto seguido cayó de rodillas y finalmente se desplomó. Murió al instante. Rose, la compañera de trabajo de John le había disparado. Llegaba tarde a la fiesta, pues hasta ese momento había estado trabajando.


Sabrina: ¡Rose!
Rose: ¿Qué narices está pasando?

Se agachó para tomarle el pulso a tía Lidia.

Sabrina: ¿Está muerta?
Rose: Me temo que sí.


Sabrina fue hasta John y le tocó la cara. No respondía a ningún estímulo. 

Sabrina: ¡John, no me dejes! ¡No te puedes morir! ¡Despierta! 


Continuará...




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