domingo, 25 de agosto de 2013

Venganza en el pantano - Capítulo 1



Capítulo – 1




Payaso Demonio quería cambiar la imagen negativa que tenía su pantano. Año tras año, diversos sucesos habían conseguido que los clicks dejasen de ir al pantano por considerarlo peligroso. Un año unos delincuentes, otro unos caníbales, un dinosaurio… siempre ocurrían cosas terribles en época veraniega.
Para intentar que los clicks fuesen a veranear a su pantano, decidió invitar a clicks y a la televisión para que comprobasen que era un buen sitio para veranear y que no tenían nada que temer. Su buen amigo Vicrogo le acompañaba para brindarle todo su apoyo.
Mercedes Clická y su inseparable cámara acudieron al evento. La periodista había sido testigo todos los años de los terribles sucesos que allí ocurrían, así que acudió sin pensarlo dos veces.


Mercedes Clická: Nos encontramos en el pantano de Payaso Demonio. Su propietario, el señor PD, está dispuesto a demostrar ante nuestras cámaras que este pantano es un destino ideal para pasar nuestras vacaciones. 




Mercedes Clická: Señor PD, agradecemos que haya querido contar con nuestra presencia en estos momentos tan especiales para usted. Dígame, ¿es tan seguro su pantano como se empeña en defender?
PD: Totalmente seguro, Mercedes. Mi pantano es ahora un lugar extraordinario para pasar unos días con la familia. En plena naturaleza y sin peligro alguno.
Mercedes Clická: Eso que dice usted suena bien pero todos los años ocurren cosas. El año pasado unos caníbales y el otro un dinosaurio… ¿Está completamente seguro de que este año no ocurrirá nada?
PD: Por supuesto. Además, nuestro guarda forestal Boby y nuestros vigilantes del pantano están al servicio de usuario. Hemos decidido aumentar la vigilancia para que se puedan bañar tranquilamente.




Pamela:  Estoy que me derrito, como los bombones al sol. Estáis de suerte, no todos los días podéis ver una preciosidad como yo, ¿necesitáis más motivos para venir?



David: Aprovechad y mirad todo lo que queráis, es vuestro día de suerte. Con este cuerpo que dios me ha dado deslumbro a todas las titis. Os aseguro que podéis venir al pantano con total tranquilidad, vuestras mujeres estarán a salvo conmigo…



Sabrina: Que nervios…
Donna: Relájate, lo harás muy bien.
Sabrina: No quiero desaprovechar esta oportunidad que me ha dado PD… Vicrogo, gracias por hablarle de mí.
Vicrogo: No tienes que agradecerme nada. Siempre supe que eras buena chica.


PD: Nunca pondría en peligro la vida de mi hijo y mi mujer y aquí están, disfrutando de un agradable día en el pantano.
PD Junior: ¡Mamá, mira lo que hago!
Calíope: ¡Te caerás y me enfadaré! Ve despacito. Rayos y centellas, a la mala hora le compré esa maldita bicicleta...



PD: Vuestros hijos podrán jugar tranquilamente sin miedo a nada. En estas tranquilas aguas se podrán zambullir y nadar bajo la atenta mirada de nuestros vigilantes. No hay nada que temer.








Mercedes: Para apoyar los argumentos de PD contamos con el fundador y dueño del Zooparque, Vicrogo. ¿El pantano es seguro?
Vicrogo: No hay lugar en el mundo que sea totalmente seguro, pero estamos trabajando para que el pantano lo sea. Es una pena privarse de venir aquí solo por miedo a que algo pueda ocurrir.  Yo animaría a los clicks que se acercaran y comprobasen que el pantano es un lugar estupendo en el que pasar las vacaciones.


Pamela: Perdona bonita, pero tenemos que dejar las cosas bien claras.
Sabrina: ¿Qué cosas?
Pamela: Aquí la que pringa serás tú. Eres una ex presidiaria y tienes este trabajo por pena, así que tendrás que obedecer todo lo que te ordene. Recuerda siempre que la profesional aquí soy yo.
Sabrina: ¿¡Perdona!? ¡Eso ni en sueños!


PD: Sabrina, confío en ti. Vicrogo me ha pedido que te ayude y me ha dicho que no eres mala y necesitas una segunda oportunidad. Yo también necesité una segunda oportunidad y me siento identificado contigo, así que espero que este trabajo te sirva para empezar de nuevo. Mi hijo estará a tu cuidado, para que veas que de verdad confío en ti.
Sabrina: Gracias PD, no te defraudaré.


PD Junior: ¡Papiii! ¡Mira lo que hagooo!
PD: Muy bien hijo, ¡eres ya todo un experto!
Sabrina: Tu hijo estará en perfecto estado, te puedes ir tranquilo.




En otra zona más alejada del pantano, Boby se disponía a dejar en libertad a un conejo. Se había hecho daño en una patita y lo había cuidado hasta que se recuperó por completo. Boby disfrutaba con su trabajo como guarda forestal en el pantano. Era un hombre solitario y tenía pocos amigos, pero era amable y agradable con todo el mundo.

Boby: No te preocupes amigo, pronto estarás corriendo en libertad.




Dejó el conejo en el suelo pero este no se movía.

Boby: ¿Qué te ocurre? No tengas miedo, eres libre. Venga, que los tuyos te estarán esperando.



Finalmente el conejo salió corriendo y se alejó de Boby. Mientras veía como se alejaba alguien se acercaba a él a toda velocidad.
Se trataba de Fune, una ex presidiaria muy peligrosa fugada de una cárcel de máxima seguridad de Clisandia. Boby no estaba al tanto de las noticias, así que no sabía quien era en realidad Fune.

Fune: ¡Disculpe!
Boby: Buenos días, señorita. ¿En que puedo ayudarla?
Fune: Es mi novio, ¡necesita ayuda!
Boby: ¿Qué le ocurre? Intente tranquilizarse.
Fune: Se ha caído por un precipicio… ¡No sé si estará muerto!




Boby le acompañó hasta el filo de un precipicio. Fune señalaba al fondo con nerviosismo…

Boby: ¡No logro verlo!
Fune: Mire bien, ¡está ahí abajo!


Su novio Pinhead se acercó con sigilo hasta Boby y le propinó un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente en el suelo.

Fune: ¡Buen golpe, amor!
Pinhead: Ella se pondrá contenta. Ya tiene otro más para ese sacrificio. 



Continuará...


lunes, 5 de agosto de 2013

Hafida: Capítulo 1 - De nuevo en casa


Hafida ya estaba en su país. Regresaba a casa después de un desengaño amoroso. Un hombre al que conoció, mayor que ella y extranjero le prometió amor eterno y la traicionó. En su interior siempre supo que Ben no la quería de verdad. Sentía atracción y es posible que la quisiera a su manera, pero eso no era suficiente para Hafida. Sabía que el amor verdadero de Ben era su ex mujer, Wenda.


Intentaba creer que deseaba volver a casa, pero no podía engañarse. Se había acostumbrado a las comodidades de la gran ciudad y le dolía dejar todo eso atrás. Tendría que volver a su diminuta casa y seguir trabajando en lo que siempre hizo, hacerse fotos con turistas vestida de egipcia.

Regresaba junto a su inseparable amigo, Swity. Él siempre estaba a su lado cuando la necesitaba y no la traicionaría nunca… era mejor que los hombres que le entregaban su falso amor eterno.

Swity: ¡Oh oh oh! (¡Regresamos a casa!)
Hafida: Así es, mi querido amigo. Estamos muy cerca. Estoy deseando ver a mi tío, ¿cómo estará?
Swity: ¡Oh oh oh! (¡Tan cascarrabias como siempre!)



Llegó al fin a su casa. Encontró a su tío dando de comer a dos ovejas. Se sintió culpable… lo había dejado solo todo este tiempo. Se bajó del dromedario y se acercó a él…

Sultán: ¡Guau guau!
Hasine: ماذا ينبح الآن؟ لا تكون ثقيلة ووقف عناء.
Hafida: عم
Hasine: حفيظة؟ حفيظة! ابنة أخي أحب! تعال إلى ذراعي!
Hafida: ¡Oh, tío! Siento tanto haberte dejado solo todo este tiempo…
Hasine: Eso ya no importa, sobrina. Estás aquí, es por lo que rezaba todos los días.
Sultán: ¡Guau guau!
Hafida: Hola Sultán, has cuidado bien de mi tío, muchas gracias.
Hasine: Vaya, te podrías haber dejado este mono loco en la ciudad…
Swity: ¡Oh oh! (Yo también te quiero)






Hasine: Vamos dentro, estaremos más frescos. ¿Qué es eso que traes?
Hafida: Te traigo comida y dinero que he conseguido reunir en estos meses.

Entraron en la diminuta casa y se sentaron para poder hablar tranquilamente. Su tío la miró fijamente, sabía que algo le había ocurrido.

Hasine:  Algo te ha ocurrido… se que me quieres con locura, pero no creo que hayas venido solo para verme...
Hafida: Tenías razón, tío… ese hombre no me quería de verdad…
Hasine: رجل يبلغ من العمر مقرف! Deseaba un futuro mejor para ti, pero con un hombre más joven y que conozca nuestras costumbres. Te lo advertí, Hafida. Sé que este lugar no es el mejor del Playmundo, pero vivimos en paz. ¿Te ha hecho daño?
Hafida: No, Ben no es mal hombre, tío. Es que está enamorado de su ex mujer… y la eligió a ella. Pero ya me da igual. Me pienso quedar aquí contigo, no necesito a hombres estúpidos en mi vida.
Hasine: Gracias por la parte que me toca. ¿Qué me dices de Simbat? Todos los días viene a echarme una mano y siempre pregunta por ti. Ese muchacho haría lo que fuese por ti.
Hafida: Simbat… le echaba de menos. Mañana iré a verle.






Llegó la noche y Hafida se acostó. Estaba contenta por estar junto a su tío pero no podía evitar echar de menos a Ben y a los amigos que había hecho durante su estancia en la civilización. Le dolía la espalda, aquella cama no tenía comparación con la que había usado en la ciudad todo ese tiempo. Recordó cuando conoció a Ben, que lo veía como un viejo verde y pronto cambió su forma de verlo cuando lo conoció mejor. Tenía que intentar olvidarle, era lo mejor. Escuchó unos golpes en el techo de la casa. Se incorporó asustada. Los ladrones solían atacar de noche. Al salir sintió el frio nocturno en su rostro. Corría un viento fresco muy agradable.

Hafida: ¿Quién anda ahí? ¡Voy armada!
Simbat: ¡Bu!

Hafida gritó asustada y miró al techo de la casa. Simbat estaba subido riéndose de ella a carcajada limpia. Se alegró mucho al verlo pero al mismo tiempo no pudo evitar enfurecerse por su broma pesada.

Simbat: ¡Has picado!
Hafida: Muy gracioso, Simbat. Psssst, baja la voz. ¿Quieres despertar a mi tìo?






Se abrazaron y subieron al tejado. Desde pequeños tenían la costumbre de subir al tejado a contar historias y hablar de sus cosas.


Simbat: Me alegro de volver a verte, ¿vienes de visita?
Hafida: No, vengo para quedarme.
Simbat: ¿Y ese novio tuyo? No me digas que ha muerto… era ya un poco mayor, ¿no? Tenía unos cien años más o menos…
Hafida: Muy gracioso…Ben está perfectamente. Es solo que… él está enamorado de otra.
Simbat: Es un idiota. No sabe la mujer que ha dejado escapar.
Hafida: Gracias, Simbat. He traído cosas de la ciudad.
Simbat: ¡Bah! No me interesa.
Hafida: Te he comprado una cosa.
Simbat: Te has gastado el dinero tontamente. No necesito nada… que se queden con sus aparatos estúpidos…
Hafida: Mira, un bolso HI&LI.
Simbat: ¿Y para que quiero yo eso?
Hafida: No tonto, es para mí.



Hafida: Mira, un ordenador.
Simbat: Aleja esa cosa de mí… odio esos aparatos, no los entiendo. Siento que te hayas gastado el dinero en algo que no quiero…
Hafida: Es también mío… deberías aprender, es el futuro.
Simbat: No me interesa.
Hafida: Mira, te traigo un…
Simbat: Que no me interesa nada de lo que puedas…


Hafida: Un balón.
Simbat: ¡Un balón! Hafida, ¡te adoro! Tenía muchas ganas de tener uno como este, ¡muchas gracias!
Hafida: ¿Ves? Hay cosas que te interesan y no lo puedes negar…



Simbat: Hafida… no vuelves a irte, por favor.
Hafida: No lo haré.
Simbat: Desde que te fuiste esto no es lo mismo… no tengo nadie con quien hablar y aunque vengo a visitar a tu tío, lo noto muy triste.
Hafida: No te preocupes, me quedaré aquí para siempre.



Continuará...