viernes, 21 de abril de 2023

La gran aventura: Capítulo 08: Serpiente

A Fune y Pinhead se les partía el alma viendo a las niñas esposadas y sentadas en el suelo. Debían vigilar que no escapasen, pero no estaban muy por la labor. Sombra permanecía junto a ellas, de pie y con el maletín de diamantes en la mano.

Fune: Me estoy poniendo de mala ostia, y cuando eso pasa ya sabes que exploto rápido.
Pinhead: Tranquila, cariño. Pensaremos en algo. Por el momento les voy a dar agua, parecen sedientas.


Pinhead agarró una botella de agua fresca y se dispuso a darles de beber, pero Sombra se interpuso en su camino.

Sombra: ¿Qué es lo que estás haciendo?
Pinhead: Les voy a dar un poco de agua.
Sombra: ¡Beberán agua si yo lo decido! Eres un súbdito, no tienes derecho a decidir sobre ellas.
Pinhead: ¡Solamente les voy a dar agua! ¿Es que no tienes corazón?
Sombra: ¡No oses desafiarme!  


Pinhead: Les voy a dar agua, quieras o no.
Sombra: Me llevaré los diamantes si sigues desafiándome. Obedece y calla.
Pinhead: Te puedes meter los diamantes por el...


Fune propinó un puñetazo a Sombra en toda la cara. Este no se lo esperaba por lo que el golpe fue certero. Cayó al suelo de inmediato.

Fune: ¡Te voy a dar yo súbdito!
Pinhead: ¡Bien hecho!


Sombra quedó inconsciente en el suelo. Fune le dio una patada para comprobar si reaccionaba, pero estaba totalmente fuera de juego.

Fune: ¿Estáis bien?

Las niñas afirmaron con la cabeza. Estaban muy asustadas y no entendían nada.

Pinhead: Os vamos a liberar.


Fune les quitó las esposas. Las niñas empezaron a sentir algo de esperanza al verse liberadas.

Pinhead: Os llevaremos a casa.
Fune: Esto me lo llevo, por las molestias.

Agarró el maletín con los diamantes y propinó una última patada a Sombra en las costillas.

Pinhead: Vamos, Fune. Debemos darnos prisa antes que vengan los demás.


Suselle, Pradito y Dante consiguieron despistar a sus perseguidores. Se escondieron en un hueco entre la maleza y allí permanecieron un buen rato. Salieron de su escondite sin hacer ruido y caminaron hasta llegar a una pequeña casa escondida entre los árboles.


Suselle: ¡Aquí tiene que vivir alguien!
Pradito: Tienen gallinas.
Dante: A lo mejor tienen teléfono y pueden llamar a la policía.
Suselle: ¿Quiénes son esos que nos persiguen?
Pradito: No lo sé. Lo único que tengo claro es que son malos.


Suselle: ¿Y si no hay nadie en la casa?
Dante: Nos colaremos.
Pradito: Espero que eso no sea necesario.


Suselle: Se escuchan voces.
Dante: Provienen del bosque.
Pradito: ¡Son los secuestraniños! 


Nesi estaba sentada en la mecedora de madera. Le encantaba encender el fuego y leer disfrutando una buena infusión caliente. Era uno de sus momentos preferidos del día. Tenía algo de fresco, así que se tapó las piernas con una mantita amarilla. Tras darle un sorbo a la infusión, siguió con la lectura.


Escuchó voces fuera y dejó de leer. Volvió a experimentar una extraña sensación. Su intuición le avisaba de que algo malo habitaba en el bosque, que algo se había instalado allí. Le apenaba sentirse así, pues siempre había vivido en aquel lugar en paz y armonía. 


Suselle: Llama a la puerta, date prisa.
Dante: ¡Voy!

Llamó a la puerta con insistencia. Buscaron un timbre, pero no lo encontraron. 

Pradito: ¡Hola! ¿Hay alguien ahí?
Suselle: ¡Necesitamos ayuda!
Dante: ¡Ayuda, por favor!


Nesi se levantó sobresaltada. Dejó el libro abierto sobre la mecedora y dio unos pasos hacia la puerta. Los golpes eran fuertes e insistentes. Tenía dudas sobre abrir la puerta. Le daba miedo encontrarse eso que tanto le perturbaba. Cerró los ojos, suspiró y se armó de valor.

Nesi: No debo tener miedo.


Abrió la puerta y se encontró con Dante, Pradito y Suselle. Los tres empezaron a hablar al mismo tiempo, atropellándose entre ellos sin que pudiese entender ni una sola palabra.

Nesi: Lo siento, no logro entenderos. 
Dante: ¡Unos hombres malos nos persiguen!
Pradito: ¡Se dedican a raptar a niños!
Nesi: ¡Eso es horrible!


Suselle: Por favor, tienes que ayudarnos.
Dante: Nos están buscando.
Pradito: Deja que nos escondamos en tu casa, por favor.
Nesi: Pasad, rápido. 


Entraron aliviados a la casa de Nesi. Esta cerró la puerta e intentó tranquilizarlos. Dante se asomaba a través de la ventana, temeroso de verles aparecer.

Suselle: ¿Tienes teléfono?
Nesi: No, lo siento. No uso teléfono.
Pradito: ¿Cómo vamos a llamar a la policía?
Nesi: Por el momento os quedaréis aquí. Si llaman a la puerta, me desharé de ellos.
Dante: ¡Ya vienen!


Subieron a la primera planta. Era pequeñita. Allí estaba el dormitorio de Nesi. Una cama y estanterías con muchísimos libros. Disponía de balcón, así que salió para comprobar si en realidad se estaban acercando.

Pradito: ¿Están ahí?
Nesi: Sí, los veo venir. Son tres hombres y una mujer.
Dante: No, son dos hombres y dos mujeres. Lo que pasa es que una de ellas es sumamente fea.
Suselle: Fea por dentro y por fuera.
Nesi: Seguro que llamarán a la puerta. Permaneced aquí arriba y no hagáis ruido.


Katy: No sabía que había una casa aquí.
JJ: Aquí es dónde vive esa chica tan extraña. 
Facunda: La de los ojos raros. Esa tipa me da muy malas vibraciones. Tiene que ser mala gente.
Whisky: La he visto paseando por el bosque varias veces.
Katy: Seguro que los niños deben estar con ella.


Nesi espiaba desde el balcón. Los vio caminar hacia la casa y supo de inmediato la clase de personas que eran. No sabía muy bien cómo actuar en una situación así, pero tenía claro que no permitiría que hiciesen daño a esos niños.


Katy: Esa chica me resulta un tanto extraña, con esa mirada que tiene. Si tiene a los niños, tendremos que enfrentarnos a ella.
JJ: Le diremos que somos familiares.
Facunda: No creo que sea tan tonta cómo para creérselo.


Nesi intentó tranquilizar a los niños.

Nesi: Intentaré deshacerme de ellos. Les diré que no he visto ningún niño. Os podéis esconder bajo la cama. No bajéis bajo ningún concepto y no hagáis ruido.
Suselle: ¿Y si no te hacen caso y suben a por nosotros?
Nesi: Escapad por el balcón. Abajo hay mucha hierba, amortiguará la caída.


Llamaron a la puerta. Nesi bajó sin prisa y la abrió. Kate le dedicó una falsa sonrisa.

Nesi: ¿Quieren algo?
Katy: Siento molestarla, pero estamos buscando unos niños. Son mis sobrinos.
Facunda: Les gusta imaginar historias absurdas.
Kate: ¿Los ha visto pasar por aquí?
Nesi: Lo siento, no he visto ningún niño.


Katy empujó a Nesi y entraron todos con violencia en la casa.

Nesi: ¿¡Qué están haciendo!? ¡Fuera de mi casa!
Katy: ¿Dónde están los niños?
Nesi: Aquí no hay ningún niño.


Katy abofeteó a Nesi con tanta fuerza que la tiró al suelo. 

Katy: Lo voy a volver a intentar. Espero por tu bien que la respuesta no sea la misma.

Un golpe en la planta de arriba los alertó.

Whisky: He escuchado un golpe arriba.
Katy: Sube y registra la casa.
Nesi: ¡Corred! 


Whisky subió y encontró a los niños escapando por la ventana. Pradito y Suselle consiguieron escapar a tiempo, pero Dante no tuvo tanta suerte. Whisky lo atrapó.

Whisky: ¡Estate quieto, mocoso!
Dante: ¡Suéltame!


Katy se disponía a propinar otra bofetada a Nesi, pero una serpiente que apareció de la nada se interpuso entre ellas. Se encaró a Katy, que gritó horrorizada al ver a la serpiente. Era muy grande, verde y con los ojos amarillos.

Nesi: ¡Ten cuidado, Nemesis!

Nemesis era la mejor amiga de Nesi. Se trataba de una serpiente que desde hacía muchos años, vivía con ella en la casa. Siempre la protegía de cualquier peligro y tenían un vínculo muy especial.

JJ: ¡Es una serpiente!
Katy: ¡Odio las serpientes!


Nemesis no estaba dispuesta a dejar indefensa a su amiga. Se encaró a Katy enseñando sus colmillos y elevándose del suelo. Todos estaban asustados. Katy se subió a un taburete y Facunda gritaba desesperada. JJ no sabía dónde meterse. Aunque Nesi se preocupó por su amiga, sabía que era el momento de salir corriendo. Nemesis sabía cuidar muy bien de si misma.


Salió al exterior a toda prisa y se encontró con Pradito y Suselle, que corrían asustados hacia el bosque.

Nesi: ¡Esperadme! 


Esperaron nerviosas a Nesi y luego siguieron alejándose de la casa.

Nesi: Conozco el bosque. Buscaremos un lugar en el que escondernos.


Dante intentaba escapar de los brazos de Whisky, pero este era demasiado fuerte. Gritaba pidiendo ayuda, pero Suselle, Pradito y Nesi ya estaban muy lejos.

Dante: ¡Suéltame, apestoso!


Nemesis salió de la vivienda y se escabulló entre la maleza. Al ver que la serpiente se marchaba, Katy y sus lacayos salieron de la casa.

Katy: ¡Se escapan!


JJ: No irán muy lejos, Katy.
Katy: Debemos encontrarlos cuanto antes. Nos estamos jugando mucha pasta.


Mientras tanto, Duclack, Lúa y Diamante buscaban a los niños. Habían visto como se alejaban jugando al escondite y habían desaparecido.

Duclack: Estaban aquí.
Diamante: ¡Niñooos!
Lúa: Seguro que estarán jugando sin darse cuenta que se han alejado demasiado.
Duclack: Es raro que se despisten tanto. Esto me da mala espina.


Continuará...













 

miércoles, 5 de abril de 2023

La gran aventura: Capítulo 07: Nesi

Nesi vivía en lo más profundo de aquel bosque. Allí tenía su casita de madera, pequeña pero preciosa. Rodeada de montañas, árboles y todo tipo de vegetación. Era un lugar solitario, pero Nesi no se podía imaginar viviendo en otro lado. Allí era completamente feliz.

 


En realidad no se sentía sola, a pesar de no contar con la compañía de más miembros de su especie. Estaba rodeada de animales y árboles, con los que adoraba convivir. Se sentía protegida y respetada y no tenía la más mínima necesidad de relacionarse con nadie más. 


Tenía amigas a las que quería muchísimo, pero siempre le gustaba volver a casa y vivir en su mundo de paz y tranquilidad. Le dedicaba mucho tiempo a sus queridas gallinas. Tenía un pequeño corral dónde podían vivir en plena naturaleza, protegidas y muy bien cuidadas. 


Cada una de ellas tenía nombre y se preocupaba cuando alguna enfermaba o dejaba de comer. Además de gallinas, tenía muchos pollitos y un gallo.

Nesi: Hola, Cleopatra.

Se acercó a una de las gallinas y la acarició. La gallina se dejó tocar y luego volvió con sus compañeras.


Nesi tenía su propio huerto y no le faltaba de nada. La fruta y verdura que cultivaba le ahorraba tener que ir a comprar e ir a la ciudad. 


Había salido a pasear por los alrededores y de paso, ver cómo estaban sus gallinas. Decidió volver a casa y seguir leyendo. Había empezado un libro que le estaba gustando muchísimo. Nesi era una mujer poco comprendida por los demás. Era solitaria e introvertida. Buena persona y con gran corazón, pero con pocos dones para hacer amigos. Sus ojos eran extraños para los demás y solían inquietar a todo el mundo. Pelirroja y con una belleza poco usual, despertaba pasiones entre los pocos que tenían la suerte de conocerla.


Hacía semanas que Nesi no se encontraba del todo cómoda. Algo la inquietaba y no sabía la razón. Pasear siempre le había despejado las ideas, pero no lograba comprender que era lo que tanto le inquietaba. "Si está todo bien" se decía continuamente, pero no lograba convencerse de que eso era verdad.


Tenía la sensación de que algo habitaba en el bosque, algo maligno y perverso. Intentaba desechar esa idea de su mente, alegando que no tenía sentido, pero de nada le servía. Le entró un escalofrío y una brisa de viento frío llegó hasta ella. Un poco asustada, entró en su casa y cerró la puerta con llave. Se asomó por la ventana preocupada pero no logró ver nada fuera de lo normal.

Nesi: ¿Estaré perdiendo la cabeza?


Suselle, Pradito y Dante corrían de un lado para el otro. Jugaban entre los árboles mientras Duclack y Lúa charlaban tranquilamente. Diamante se ocupaba de Mar y Bosco, que también correteaban con torpeza.

Duclack: ¿Tan pesada es Frida?
Lúa: Quizás la palabra pesada no sea la que mejor la define. Digamos que te puede hacer vivir momentos muy incómodos.
Duclack: Ya, he conocido a personas así.


Dante: ¡Cuento hasta cincuenta y os voy a buscar!

Dante se puso a contar cara a un árbol. Pradito y Suselle salieron corriendo para esconderse. Tenían que encontrar un buen escondite.

Dante: 34, 35, 36...


Suselle se escondió tras un árbol. Su hermano terminó de contar y fue a buscarlas.

Dante: ¡Quién no se ha escondido, tiempo ha tenido!


Pradito estaba oculta tras unos matorrales. Estaba bien escondida, pero no contaba con una gran cantidad de hojas secas bajo sus pies. Al moverse, las pisó llamando la atención de Dante.


Dante: ¡Te he escuchado! ¡Sé que estás ahí! ¿Hola?


Pradito: ¡Me has descubierto!
Dante: ¡Yupi! Ahora me falta mi hermana.
Suselle: Me esconderé un poquito más lejos. 


No muy lejos de allí, un grupo de delincuentes habían aparcado su furgoneta negra en una zona poco accesible del bosque. Allí estaban esperando a su contacto. Dos niñas estaban sentadas en la tierra, esposadas. Una de ellas era Tamara, la famosísima influencer. La otra se llamaba África y fue secuestrada cuando salía del colegio. El grupo de delincuentes estaba formado por Katy, la cabecilla del grupo, Facunda, JJ y Whisky. 


Fune y Pinhead habían entrado en la organización recientemente. Facunda los convenció para entrar en el "negocio", pero ellos ya no estaban nada convencidos de haber tomado una buena decisión. 

Fune: ¿Esto que narices es?
Pinhead: No me gusta nada. Yo pensaba que pediríamos un rescate a los padre y ya está.
Fune: Hay algo que no me cuadra.


Pinhead: ¿Y si nos piramos?
Fune: Ya no me quedo tranquila. Quiero saber lo que pasará con esas niñas.
Pinhead: ¿Qué crees que les ocurrirá? 
Fune: No lo sé, pero nada bueno. Tenemos que estar preparados. No podemos permitir que les pase nada malo.
Pinhead: Ya sabía yo que no podíamos fiarnos de la Facunda. Está pirada.


Facunda: Pues claro que estoy pirada. ¿Algún problema con eso?
Pinhead: No tía, tranquila. Nos preguntábamos lo que ocurrirá con esas niñas. 
Fune: Pensábamos que eran secuestros exprés para pedir pasta. 
Facunda: Esto va mucho más allá. Intercambiamos niños por diamantes. 
Pinhead: ¿Y qué les ocurrirá a esas niñas?
Facunda: Yo que sé, tío. Yo mientras tenga mi pasta, me da igual.


Un hombre extraño apareció entre los árboles. Su cara producía rechazo. Su piel era azul, su nariz rara. como si fuese un hocico. Sus ojos saltones transmitían muy malas vibraciones. Vestía con una gabardina y un gorro oscuro, con el que protegía su pelo negro. Portaba consigo un maletín marrón.

Ser: Buenas tardes.


Katy: ¡Señor Sombra! Le estábamos esperando.
Sombra: Traigo la recompensa.


Sombra se acercó hasta las niñas, que lo miraron aterradas. Se levantaron e intentaron huir. Katy las retuvo. 

Sombra: Habéis conseguido dos. Mi señor estará muy agradecido.
Tamara: ¡Yo soy famosa! ¡Se os caerá el pelo!
Katy: Calla, no seas insolente. 


Fune: Facunda, esto no es lo que habíamos hablado. ¡Exijo saber lo que está pasando!
Facunda: ¿Es que quieres estropearlo todo? ¡Que nos vamos a forrar!
Pinhead: Pero no a ese precio, tía. Esas niñas deben volver a sus casas.


Sombra: Aquí tenéis los diamantes. Tendréis más cuantos más niños capturéis. 

Katy: Traeremos más. Dígale a su jefe que prepare más diamantes de estos. Vamos a ser ricos.


Suselle estaba observando lo que estaba ocurriendo. Había llegado hasta allí y se quedó paralizada sin saber que hacer. Facunda la vio y no lo dudó ni un instante. 

Facunda: ¡Una niña!


Agarró a Suselle antes de que ella pudiese escapar. Pradito y Dante estaban escondidos tras un árbol. No sabían cómo podían ayudar a Suselle, pues eran muchos a los que tendrían que enfrentarse.

Suselle: ¡Socorro!
JJ: ¡Nos dará más diamantes!
Suselle: ¡Suéltame!
Facunda: ¡Cállate, niña!
Pinhead: Maldita sea, ahora otra niña...
Fune: Debemos hacer algo.


Pinhead: ¡Espera que te ayudo!

Pinhead fingió tropezarse y cayó sobre Facuna, que soltó a Suselle tras la caída. Pradito y Dante salieron de su escondite y le animaron a correr hacia ellos.

Dante: ¡Vamos, hermana!
Pradito: ¡Corre, Suselle!
Suselle: ¡Vienen a por mi!
JJ: ¡Más niños!


Sombra: Atrape a esos niños de inmediato. Les pagaré el doble de diamantes si me los trae. 
Katy: ¡Se los traeremos!
Sombra: Y recuerde que nadie puede saber de nuestros tratos. Si alguien lo descubre y lo cuenta, desapareceremos y nunca más volverá a ver un solo diamante.
Katy: Nos e preocupe, lo tenemos todo bajo control. 


Katy se dirigió a Fune y Pinhead. 

Katy: Vosotros, los nuevos. Os quedaréis al cargo de los niños. Vigiladlos hasta que vengamos. Nosotros iremos en busca de esos niños.
Pinhead: A tus órdenes...
Fune: Sí, nosotros nos encargamos de ellas.


Dante, Pradito y Suselle corrían lo más rápido que podían. El miedo les había desorientado y sin pretenderlo, se estaban alejando cada vez más de la casa de Alejandra y Nora.

Dante: ¡No sé dónde estoy!
Pradito: ¡Da igual! ¡No dejes de correr!


Suselle: ¡Esperadme!
Pradito: ¡No te detengas, Suselle!
Facunda: ¡Venid aquí, niños! ¡Somos vuestros amigos!
Suselle: ¡Mentirosa!
Facunda: ¡No huyáis! 


Continuará...