miércoles, 13 de julio de 2022

Historias del barrio - Capítulo 06: El secuestro

Isidora siempre acudía a la tienda de Ximena para comprar caramelos de menta. Era su única adicción. La menta era su sabor favorito y no se cansaba de chupar esos caramelos tan adictivos para ella. Aunque no aprobaba las relaciones entre clicks del mismo sexo, no podía dejar de comprar esos deliciosos caramelos. No le gustaba que Ximena y Valeria fuesen pareja, pero no tenía más remedio que aguantarse. 

Ximena: Los niños son así, señora Isidora.
Isidora: Les falta educación. Los niños de hoy en día no respetan nada. Por cierto, ¿te has enterado de la apertura de un local de degenerados?
Ximena: ¿De degenerados? No, es la primera noticia que tengo.
Isidora: Pues pretenden abrir esta semana. Yo ya he puesto las quejas pertinentes en el ayuntamiento. Este es un barrio decente con personas civilizadas. No podemos permitir que lo conviertan en un lugar frecuentado por degenerados y perturbados.


Ximena: No, claro que no...
Isidora: Voy a coger caramelos de menta. Son mi único capricho del día.
Ximena: ¿No quiere probar de otros sabores? Siempre se lleva de menta.
Isidora: No, los de menta son los mejores. No necesito probar otros sabores. 


Ximena: Hemos traído una gran variedad de sabores.
Isidora: Me gusta la menta. Me llevaré también un par de chocolatinas para mi hijo.


Ximena: Mire quién viene por ahí. Hablando del Rey de Roma, por la puerta asoma.
Josué: Madre, la estaba buscando.
Isidora: Hijo, no esperaba que llegases tan pronto.
Josué: El padre Jonás no necesitaba más ayuda.
Isidora: Es que mi hijo ayuda al padre Jonás con las tareas de la iglesia. Es una labor que le inculqué desde que era muy pequeño.


Josué: Madre, ¿podría salir con Nicole para ir a la playa?
Isidora: Hijo, se te olvidan las cosas que de verdad importan. ¿Piensas saltarte la lectura diaria del evangelio? Eso es sagrado. ¿Crees que es más importante ir a la playa?
Josué: No...
Isidora: Y ya sabes que no me gusta Nicole. 
Josué: Madre, si Nicole es muy buena. No falta nunca a misa.
Isidora: Un lobo con piel de cordero. Anda, ve a por algunos dulces y olvídate de ella y la playa.
Josué: Vale...


Paca: ¡Holiiis!

Paca Laca consiguió sorprender a Isidora, que estaba pagando en ese momento. Al verla entrar, caminando con sus zapatos de tacón y con esa barba tan abundante, casi le da un infarto.

Ximena: Bienvenida, Paca.
Isidora: Cuidado con ese...
Paca: Gracias, nena. 


Paca: ¡Adoro vuestra tienda! Es muy cucky.
Ximena: Muchas gracias. A mi me gusta tu forma de vestir. Es muy happy.
Paca: Y sexy, ¿verdad?
Ximena: Sí, también.


Paca se acercó al mostrador. Isidora se alejó espantada hasta la otra punta de la tienda. Se puso a mirar pasteles y todo lo que había en esa zona, pero no podía dejar de ojear a Paca.

Isidora: Haberse visto semejante forma de vestir. Esto es un escándalo. 


Paca: Os traigo una cosa con la que se te caerán las bragas al suelo, nena.
Ximena: Huy, no quiero eso.
Paca: Digo de la emoción, guapi. Son invitaciones para la inauguración de nuestro nuevo local. Se llama el flamenco rosa y será todo un acontecimiento. Tendremos actuaciones en directo, tíos macizos, discjockey, pista de baile, sorpresas...
Ximena: ¡Qué guay!


Paca: Os lo pasaréis muy bien, os lo aseguro. Yo misma actuaré esa noche, no os lo podéis perder.
Ximena: No faltaremos.
Paca: Eso espero. Pasaré lista, que lo sepas. Ya que estamos, me voy a comprar algunos dulces. Estoy loca por un poco de dulce.


Cuando Paca se fue a elegir chucherías, Isidora agarró a Ximena a solas.

Isidora: No deberías ir a esa inauguración. Ese lugar es la casa del pecado.
Ximena: ¿Eso cree?
Isidora: ¡Por supuesto! Esos degenerados han montado un lugar de depravación y vicio. Me pareces buena chica y no me gustaría que te pasase nada malo.
Ximena: Gracias por el consejo, señora Isidora.
Isidora: Mantente alejada de esa gentuza.


Josué seguía comprando chucherías. Cuando Paca lo vio, no dudó ni un momento en acercase hasta él.

Paca: ¡Hola, precioso!
Josué: ¿Eh?


Paca: Tranquilo, chulazo. No muerdo, puedes estar tranquilo. Aunque si quieres que te muerda, por mi no hay problema.
Josué: ¿Quiere algo?
Paca: Invitarte a la inauguración de un nuevo local en la ciudad.
Josué: Gracias. ¿De qué es el local?
Paca: De fiesta, alegría, diversión, magia, amor...habrá de todo. Chicos guapos como tú, y seguro que chicas guapísimas. Seguro que ligas.


Isidora: ¡Josué! ¡Ven aquí inmediatamente! No te acerques a ese.
Josué: Lo siento, madre me llama.
Isidora: No lo olvides, te estaremos esperando.
Josué: ¡Adiós!


Isidora: ¿Qué hacías hablando con ese?
Josué: Nada, madre. Me estaba explicando algo de una fiesta.
Isidora: No te vuelvas a acercar nunca más a ese tipo de personas. Es un trabajador de ese lugar del demonio que van a inaugurar en el barrio. No quiero que te contagien sus ideas de depravados. 


Paca: ¡Nos vemos en la inauguración, guapo! Señora, usted también está invitada.
Isidora: No pienso asistir. ¿Qué clase de mujer piensa que soy?
Paca: De las estiradas que no saben lo que es una buena...
Isidora: ¡No siga hablando! Escupe barbaridades por la boca. Deje en paz mi hijo y no se acerque a nosotros.

Paca le dio un lametón a una piruleta y les sonrió.

Paca: ¿De qué tiene miedo? Soy totalmente inofensiva. Solamente soy capaz de dar placer...
Isidora: Vamos, hijo. 


Paca: Cuanta reprimida hay por el mundo, hija mía. Me llevo la piruleta, que me gusta mucho chupar.
Ximena: La señora Isidora es un poco especial.
Paca: Para mi ser especial es algo único e increíble. Créeme, esa mujer no tiene nada de especial. Por desgracia, hay mucha gente en este mundo que es así.


Diamante: Vamos, Suselle. Aprovechemos para comprar algunas cuches.
Suselle: ¡Viva!
Paca: Un calvito sexy. Estás invitado a una fiesta.
Diamante: ¿Yo? Gracias.


Sus: Bosco, compraremos algo que puedas comer.
Bosco: ¡Ere to eso!
Sus: Esos son chicles. Eres muy pequeño todavía para comerlos.
Bosco: ¡A mi gusta!


Suselle: Tienen un montón de chucherías, mamá.
Sus: Ya veo. Nos llevaremos algunas para ver luego la película en casa. No muchas, que luego te duele el estómago.
Suselle: Vale...


Bosco: Ere eso.
Sus: ¿Caramelos de eucalipto? Eso no te gustará.
Bosco: ¡Yo lo ereeee!
Suselle: Mira, aquí hay nubes de fresa. Seguro que te gustarán más, Bosco.


Diamante: Ale, con esto ya es suficiente.
Ximena: Se llevan un buen arsenal.
Suselle: Es que aquí todo tiene muy buena pinta.
Ximena: Sí, en mi tienda todo está bueno.


No dejaban de entrar y salir clientes. Renzo, Junior, Kim y Azur entraron a comprar dulces.

Renzo: ¡Moras!
Kim: Cari, ¿me pagas tú las chucherías? No tengo dinero...
Renzo: Tengo cinco cleuros, lo repartiremos.
Azur: A mi las nubes de chocolate me flipan.


Valeria: ¡Ya estoy aquí!
Ximena: ¡Amor! ¿Cómo te ha ido el día?
Valeria: Mucho trabajo, pero bien.


Ximena: Pues ahora descansa.
Valeria: ¿Qué tal tu día?
Ximena: Bien. Hemos tenido muchos clientes. Por cierto, nos han invitado a la inauguración de un nuevo local.


Valeria: ¡Por fin abren el flamenco rosa! Pues no vamos a rechazar la invitación. Tengo ganas de pasármelo bien.
Ximena: La señora Isidora dice que no deberíamos ir. Dice que son degenerados.
Valeria: No hagas caso a esa rancia. Esa mujer está amargada.


Ximena: Ya, no parece una mujer muy feliz.
Valeria: Hola, mamá. ¿Cómo está mi renacuajo?
Vicenta: Está dormidito. Es la hora de su siesta.
Valeria: Parece un ángel.


Ximena: Es que lo es. El señor Agripino también está durmiendo la siesta.
Valeria: ¿Dónde está?
Ximena: En esa cesta.
Valeria: No, ahí no está.


Ximena: ¿Señor Agripino? ¡No está! Yo lo dejé ahí, Valeria.
Valeria: Seguro que lo has dejado en otra parte y no te acuerdas.
Ximena: ¡No, estaba aquí! ¡Alguien me lo ha quitado!


Valeria: Tranquila, lo encontraremos.
Vicenta: Y si no, te compras otro y listo.
Ximena: ¡El señor Agripino no tiene sustitución! ¡¡Señor Agripino!!¿Vosotros lo habéis visto?
Kim: ¿A quién?
Ximena: Un oso de peluche.
Azur: No, no he visto ninguno.
Renzo: ¿Crees que alguien te lo ha robado?
Ximena: ¡Lo han secuestrado!
Junior: ¿A un peluche?


Ximena no pudo aguantar la tensión y se desmayó. Cayó al suelo inconsciente.

Valeria: ¡¡Ximena!!
Azur: ¡Se ha desmayado!
Vicenta: Le traeré algo de agua.
Kim: Esto va directo a mi Instagram.
Valeria: Ximena, despierta.


Valeria consiguió despertarla y la sacó a la calle para que le diese el aire. La sentó en una silla y la abanicó.

Valeria: ¿Estás mejor?
Ximena: ¡No! Alguien se ha llevado al señor Agripino...
Azur: Pobrecita.
Renzo: Vamos a buscar su oso por la calle, a lo mejor lo encontramos.
Valeria: Gracias, chicos. Os lo agradecería muchísimo.
Azur: Si está por ahí tirado, lo encontraremos.
Rose: ¿Ocurre algo?

Los agentes Rose y John patrullaban a pie las calles. Al ver la escena, se acercaron para ver lo que estaba pasando. Tomaron nota de todo lo ocurrido y prometieron investigar.

Rose: No se preocupe, encontraremos su oso de peluche.
Ximena: Por favor, tienen que encontrarlo. El señor Agripino no puede estar sin mi. Tengo miedo de que le ocurra algo malo...
Valeria: Lo encontrarán.
Ximena: Si lo han secuestrado a lo mejor piden un rescate.
John: Lo veo poco probable, pero no vamos a descartar ninguna hipótesis. 


Ximena: Estoy mareada, Val. Quiero irme a casa.
Valeria: De acuerdo. Cierro la tienda y nos vamos.
Rose: Intente descansar. Si hay alguna novedad, se lo haremos saber.


Rose y John se marcharon caminando. Se alejaron de ellos lentamente, mirando todas las anotaciones.

Rose: ¿En serio vamos a buscar un oso de peluche?
John: Para esa pobre chica ese peluche es importante.
Rose: No me hice policía para buscar peluches perdidos...
John: Ni yo, pero es lo que tenemos. No es un caso de ensueño. 
Rose: Menudo asco. Empezaremos mirando en objetos perdidos.
John: Buena idea.


Continuará...











 

jueves, 30 de junio de 2022

Historias del barrio - Capítulo 05: Skateboard

Era una tarde ideal para salir a hacer algo de deporte y jugar. Así lo pensaron muchísimos jóvenes aquel día. Muchos grupos de amigos se reunían en las pistas del skate park de la ciudad. No hacía frío y el día invitaba a moverse y dejarse llevar por la adrenalina.

Algunos montaban en monopatines y se atrevían a hacer piruetas imposibles. Se animaban entre ellos, compitiendo por ser los mejores. Otros llevaban patines o bicicletas.


Más de uno se caía al intentar hacer un nuevo movimiento, pero parecían estar hechos de plástico (y así era). La pista estaba rodeada por enormes rascacielos y más de uno se asomaba por la ventana para verlos disfrutar.


El barullo era algo estresante. Unos reían, gritaban o cantaban, era una auténtica locura para el que le guste el silencio y pasear tranquilo.


Renzo y la pandilla también habían ido al skate park, aunque no todos para hacer deporte. Ema prefería estar sentada y charlar. Echaba de menos a Willy, pero estaba con su abuelo. No le quedaba más remedio que hablar con Ariadna, que siempre se apuntaba a todos los planes con la pandilla. Kim se pasaba todo el tiempo sentada sobre las piernas de Renzo y no dejaban de besarse apasionadamente. Azur, Luna y Junior preferían hablar. Coincidían en gustos en cómics y series japonesas. 


Manolete era una apasionado de los monopatines. Aunque estaba sudando y le dolía una rodilla de una caída, seguía montando el monopatín. Quería ser el mejor.


Se desanimaba al ver a otros chicos hacerlo mucho mejor que él, pero seguía intentándolo una y otra vez.


Justo al lado del Skate Park, se reunían los grupitos de jóvenes más adultos (y algunos ya bastante adultos), para hacer botellones y trapichear. La temida banda de los Latin Clicks siempre se reunían ahí. Era imprescindible llevar bebidas para pasarlo bien, no sabían disfrutar de la vida de otra forma.


Otros jóvenes, no pertenecientes a ninguna banda pero con las mismas ganas de hacer botellón, se reunían en ese mismo lugar. Llevaban sus coches modernos tuneados a su gusto. Ponían la música a todo volumen desde los equipos instalados en los coches, casi siempre de gran calidad de sonido.


Algunos padres desconocían ese lado negativo del skate park, por lo que no ponían impedimentos para que sus hijos pudiesen ir.


Si no se andaban con cuidado, se podían meter en muchos problemas con estos personajes tan conflictivos.


El grupito de amigos de Suselle y Dante se reunieron para ir al parque. Quedaba muy cerca del skate park. Pradito y Suselle iban montadas sobre sus patinetes, últimos regalos de los reyes magos.

Suselle: Cuidado, estamos pasando por la zona de los botellones. Tenemos que acelerar el paso, Pradito.
Pradito: Sí, cuanto antes pasemos este sitio, mejor. No te preocupes, Suselle, yo te defiendo si se meten contigo.
Suselle: Gracias,  Pradito.


Dante iba en su flamante moto de carreras nueva. Amarilla, con un tiburón dibujado en el lado y con pintas de correr mucho (no era así, lo mismo que una bicicleta). Le encantaba salir con la moto, se sentía el niño más molón del mundo.


Paula iba montada en su híbrido bicicleta/patinete. No sabía montar en bici y este híbrido era ideal para ella.

Paula:¡Sois muy lentos!
Dante: ¡A ver si me alcanzas! 


Karim montaba su bici amarilla y Walter su triciclo de carga, en el que su hermana podía ir cómodamente sentada.

Anita: ¡Pedalea más fuerte que somos los últimos!
Walter: ¡Lo haría si no tuviese que cargar contigo!
Anita: Eres un flojo, hermanito. 


Llegaron al skate park y no pudieron evitar pararse a mirar a los adolescentes haciendo piruetas. 

Pradito: ¡Woow! Mira lo que son capaces de hacer.
Suselle: ¡Es una pasada!
Paula: Eso lo sé hacer yo.
Paradito: Ya, claro.
Pradito: Sí, pero lo que pasa es que ya me resulta aburrido.


Suselle: Mirad, ¿esos no son Renzo y los demás?
Pradito: ¡Son ellos! Huy, Renzo se está dando el lote con su novia.
Suselle: No dejan de besarse.
Paula: Yo hago lo mismo con mi novio todos los días.
Suselle: ¿Tienes novio?
Pradito: Sí, en sus sueños.
Paula: Pues claro que lo tengo.


Suselle: ¡Mirad a Jorgito!
Pradito: Es el mejor.
Suselle: Dicen que se quiere apuntar al concurso de skate que monta el ayuntamiento.
Pradito: Pues ganaría seguro.


Paula: ¿El rubio ese quién es?
Pradito: Manolete.
Suselle: También hace cosas muy chulas con el monopatín.
Paula: Es muy mono el chico.
Pradito: No le mires más, que tu novio se pondrá celoso.
Paula: Pues no, a él no le importa.


Suselle: Será mejor que sigamos hasta el parque. Allí estaremos más tranquilos.
Pradito: Sí, vamos.


Walter: ¡Esperad, chicas!
Anita: Venga, haz que no me avergüence de ti. ¡Dale caña!
Walter: ¿Quieres pedalear tú?
Anita: Paso, que me pongo a sudar.
Walter: Pues no rechistes más. 


Karim: ¿No vienes con nosotros, Dante?
Dante: Es que he quedado aquí con una amiga.
Karim:¿Quieres que me quede contigo?
Dante: No hace falta, no tardará en venir. 


Dante se sentó en un banco con su casco sobre las piernas y esperó. Había quedado con Eva, su nueva amiga de las clases de repaso. En un principio querían ir a ver ese lugar especial que ella le había dicho, pero prefirieron dejarlo para el día siguiente.


Se cansó de esperar, así que decidió ir en busca de ella. Se montó en su moto, se puso el casco y arrancó. Tenía que pasar de nuevo por la zona de los botellones, pero montado en su moto se sentía invencible. 


Creía que lo tenía todo controlado, pero una de las botellas que estaban en el suelo le hicieron perder el control de la moto. Salió disparado hasta caer sobre uno de los coches que había allí aparcado. La moto quedó tendida en el suelo, sin ningún desperfecto.


Aquel coche pertenecía a uno de los asistentes al botellón. Estaba allí aparcado, con las ventanillas abiertas y la música a todo volumen. El dueño, al ver a Dante sobre el capó de su coche, entró en cólera. No se preocupó por Dante, le dio totalmente igual si se había hecho daño.

El Chispas: ¡Mi carro!

Dante pudo bajar del coche sin problema, no se había hecho daño. Sin embargo, el coche tenía un bollo en todo el capó. Dante corrió a comprobar si su moto estaba rota. Al ver que no tenía ni un rasguño, respiró tranquilo. El hombre le seguía gritando sin parar, muy enfadado.

El Chispas: ¡Has bollado mi carro, pendejo!
Dante: Lo siento. Ha sido un accidente.


El hombre agarró a Dante del cuello.

Dante: ¡Ahhh!
El Chispas: Te voy a bollar esa cara de chamaco irrespetuoso que eres. Mi carro no lo toca nadie, es sagrado.
Dante: ¡Por favor!


Agarró con fuerza la camisa de Dante y lo levantó del suelo. 

El Chispas: ¡Vas a aprender a respetar las cosas de los demás! 
Dante: ¡Te he dicho que lo siento!


Maka: Deja al chico en paz, Chispas.
El Chispas: ¿Estás de broma? Este chamaco insolente me ha bollado el coche.
Maka: Te ha pedido perdón. Ha sido un accidente, todos lo hemos visto.
El Chispas: ¡Me importa un carajo! Tiene que pagar por lo que ha hecho.
Maka: Es un niño. Deberías meterte con alguien de tu tamaño.


El Chispas: ¿Y esa eres tú? 
Maka: Sí, yo y mis compañeros de los Latin Clicks.
El Chispas: No quiero problemas.
Maka: ¡Por fin nos ponemos de acuerdo! Yo tampoco quiero problemas. Deja a ese chico en paz. Tu coche sobrevivirá. Ese bollo tiene fácil solución. 
El Chispas: Pero...


Los chicos de la banda rodearon a Chispas, que levantó los brazos en señal de rendición.

Maka: A partir de ahora este chico es mi protegido. Quién se meta con él, se las verá con nosotros.
El Chispas: Vale, mensaje recibido. Es un bollo muy pequeño, casi no se ve. Lo importante es que el chamaco está bien, no más.
Maka: Así me gusta. Sigue disfrutando del botellón.


Dante: Muchas gracias.
Maka: De nada, amigo. No me gustan las injusticias. Me llamo Maka, ¿y tú?
Dante: Dante.
Maka: A partir de ahora, nadie se meterá contigo. Si alguien lo hace, ven a pedirme ayuda. ¿De acuerdo?
Dante: Si no llega a ser por ti, ese hombre me habría pegado...
Maka: Ni lo pienses, ya no es un problema para ti.
Dante: Gracias, Maka. Eres guay.
Maka: Lo sé. Tú también lo eres.


Maka agarró la moto de Dante y se la dio.

Maka: Parece que tu moto está bien.
Dante: Menos mal. Pensaba que se había roto.
Maka: Mola mucho. Dante, ha sido un placer hablar contigo. Conduce con cuidado, por favor.
Dante: Lo haré. Gracias Maka.


Dante se disponía a irse cuando alguien le llamó.

Eva: ¡Dante!


Dante: ¡Eva! Iba a ir a buscarte.
Eva: Perdona el retraso. Si no termino los deberes, no me dejan salir. Oye, ¿qué hacías hablando con esa? Es de la banda chunga de los latin clicks...
Dante: Pues me ha defendido. Es una tía legal.


Elliot: Hola. Me gusta mucho tu moto.
Dante: Gracias.
Elliot: Voy al parque, ¿puedo ir con vosotros?
Dante: Claro, puedes venir. Yo me llamo Dante y ella es Eva.
Elliot: Yo soy Elliot. Estoy pasando unos días aquí con mi padre. ¡Anabel, me voy con ellos al parque!
Anabel: Muy bien, guapo. Enseguida voy contigo.


Eva: ¿Y ese traje de capitán de barco?
Elliot: Es que soy capitán de uno. Bueno, es mi padre, pero es como si lo fuera.
Dante: ¡Mola!
Eva: Qué emocionante. 


Continuará...