lunes, 13 de junio de 2022

Historias del barrio - Capítulo 02: Flamenco Rosa

Caitlyn subió la enorme persiana roja del Flamenco Rosa. Anabel miró en su interior intrigada. Era un local amplio, con mesas y una barra enorme con dos camareros. Estaba adornada de forma divertida, con figuras de flamenco por todas partes. Tras los camareros una enorme estantería acogía todo tipo de bebidas.


Aunque el local le gustó mucho, lo que más le llamó la atención fueron los camareros.

Anabel: Estoy flipando lo más, Cait. ¿Quiénes son esos macizorros?
Caitlyn: Mis camareros. 


Anabel: ¡Buenas, chicos! Soy Anabel, amiga de Caitlyn.
Caitlyn: Ellos son Jaguar y Zac.

Los camareros le sonrieron inmediatamente. Jaguar iba sin camiseta para lucir todos sus músculos. Llevaba gafas oscuras y el pelo negro engominado. Su sonrisa blanca y perfecta resaltaba sobre su piel oscura.

Jaguar: Hola, preciosa.

Zac era rubio, de ojos azules y piel morena de tomar el sol. Alto, al igual que Jaguar. Llevaba una gabardina sin mangas y desabrochada. En su musculoso pecho lucía un precioso tatuaje.

Zac: Un placer, Anabel.


Anabel se acercó a ellos emocionada. No sabía cual de los dos era más guapo. Caitlyn le habló al oído.

Caitlyn: No te hagas ilusiones, ambos son gays.
Anabel: Oh, es una pena. Bueno, de todas formas tengo novio...
Caitlyn: Ya...


Caitlyn: Allí está Chelo. Es para todos como una madre.
Anabel: ¿Es la que limpia?
Caitlyn: Es más que eso. Se ocupa de la limpieza, pero aquí todos la queremos con locura.


Chelo: Usted debe ser la famosa amiga de Caitlyn. Va usted muy elegante.
Anabel: Gracias, Chelo. Ya me cae usted bien.
Chelo: A mi también me gusta vestir bien, pero una no tiene tiempo para ponerse mona. Siempre estoy trabajando.
Caitlyn: Siempre vas mona, Chelo. 
Anabel: Cierto, es un bellezón.
Chelo: Al final me lo creeré.


Subieron al primer piso por las escaleras.

Anabel: Qué maja es.
Caitlyn: Chelo es una pasada. No sabes la cantidad de consejos que me ha dado. Gracias a ella no he hecho locuras.


En el primer piso estaba situada la pista de baile. Una DJ con cuatro tocadiscos y todo tipo de aparatos estaba pinchando música actual. Era una chica pelirroja, con ropa negra. Llevaba puestos unos auriculares con los que controlaba las mezclas.

Caitlyn: Ella es DJ Rosa.
Anabel: Pincha buena música.
Caitlyn: Lo último de lo último. A mi la mayoría de las canciones no me gustan ni las entiendo, pero es lo que le gusta a la gente.
Anabel: Yo soy más de música bakalao.


Caitlyn: Y estas son mis chicas.

Frente a un escenario, con altavoces y luces, estaban Paca Laca y Chumina Bergas. Paca tenía pelo oscuro y una melena muy larga. Lucía una barba prominente y una corona de princesa en la cabeza. Vestía escasa de ropa. Un ajustado corsé blanco con adornos rosas y unas braguitas blancas. Usaba zapatos de tacón lila. Chumina tampoco pasaba calor. También lucía un corsé blanco y rojo junto a unas braguitas rojas. Calcetines largos naranja y zapatos rojos. Agarraba una boa azul con mucho poderío. Tenía un enorme bigote negro que contrastaba con su pelo castaño peinado con un recogido.

Anabel: Hola...


Paca: Pero nena, ¡qué mona eres!
Chumina: ¡Menudo cutis! Seguro que los machos se te tiran encima.
Anabel: Pues...
Paca: ¡Me gusta tu estilo! Muy ochentero, nena.
Chumina: Pareces una travesti, cariño. Espectacular.
Anabel: Gracias...
Paca: Nena, con ese cutis seguro que no estás a falta de cariño.
Caitlyn: Chicas, la estás agobiando. 
Anabel: No, tranquila...
Chumina: Seremos buenas amigas, ya lo verás. Estamos loquísimas pero con nosotras nunca te aburres, ¿verdad Paquita?
Paca: Pues claro que sí, guapi.


Subieron al segundo piso y Caitlyn le enseñó su despacho. Disponía de una escritorio, ordenador, una litera para descansar, mesita, algunas sillas y un tocador con espejo.

Anabel: Es muy cuco.
Caitlyn: Aquí paso muchas horas. Por favor, siéntate. 


Anabel: Es flipante, te lo digo de verdad. No me esperaba algo así. Este lugar lo va a petar.
Caitlyn: Eso espero. Me estoy dejando aquí todo mi dinero. Necesito que funcione. Anabel, cuéntame tú. Dime cómo te va todo.
Anabel: Me va de maravilla. Trabajo en un despacho de abogados, de recepcionista. Hago poca cosa, no te creas. Tengo un pisito en la mejor zona de Clickópolis. Era caro, pero valía la pena la inversión. Es un ático precioso.
Caitlyn: Me alegro tanto, amiga mía. ¿Y en el amor?
Anabel: Salgo con un hombre que conocí hace unos meses. Es mucho más mayor que yo, pero me vuelve loquita de amor. Todavía no tengo claro si tiene dinero, se muestra muy esquivo con este tema. Vive en una casa en un árbol en el bosque. Puede parecer poca cosa, pero ni te imaginas lo bonita que es.
Caitlyn: Es fantástico. Vivir en el bosque debe ser tan tanquilo.
Anabel: Sí, quizás un poco demasiado. Oye, ¿y no sabes nada de tu capitán?
Caitlyn: Hablamos por teléfono algunas veces.
Anabel: Con lo guapo que es, no sé cómo lo has podido dejar escapar.
Caitlyn: Está enamorado de otra, Anabel. No me gusta meterme en medio de una relación. Además, Brian no está enamorado de mi.
Anabel: Por todo lo que me has contado, yo creo que lo estaba.
Caitlyn: En cualquier caso, eso ya forma parte  del pasado.


Anabel: Es cierto, ahora tienes este fantástico negocio. Seguro que tendrás mucho éxito, amiga mía. Oye, en la inauguración...¿tendré barra libre?
Caitlyn: No sé, eres una esponja...
Anabel: ¿Yo? Anda ya, si no suelo beber casi nada...


La música las interrumpió. Se asomaron para ver lo que estaba ocurriendo en la planta de abajo.

Chumina Bergas estaba sobre el escenario, cantando una canción. Estaba ensayando para el día de la inauguración. 


Chumina Bergas: Paraaa mojarloooo, hay que empujarlooooo, para meterloooo, hay que lamerloooo, para pararlo...¡Qué difícil es meter el hilo en la aguja!Yo soy Chuminaaa, la que pesca con boyaaaa, y mientras taantoooo te toca la joyaaaa...


Chumina Bergas: Y mientras tantooooo, agarra el rasero, y con la manoooo te toco el aperoooo.
Anabel: La cancioncita tiene tela.
Caitlyn: Sí, las canciones de Chumina son muy locas.


Marcos subía las escaleras en busca de Caitlyn. Estaba dispuesto a rogarle por otra oportunidad. Caitlyn le vio subir las escaleras y resopló agobiada.


Marcos: ¡Amor! He visto la puerta abierta y he decidido entrar para saludarte.
Caitlyn: Ha sido una muy mala idea, Marcos. Te dije que no quería volver a verte.
Marcos: Ya, pero yo necesito verte.
Caitlyn: Lo nuestro terminó, te lo dije alto y claro. 
Marcos: Pero ya me he disculpado, amor. Me pongo de rodillas si es necesario. Haré lo que me pidas.
Caitlyn: Te pido que me dejes en paz. 
Anabel: Guapo, es mejor que te marches.


Marcos: Dame otra oportunidad. Está bien, me equivoqué, pero eso no volverá a ocurrir. Solamente tengo ojos para ti, Caitlyn.
Caitlyn: Tendrías que haberlo pensado antes. Lo siento. Vamos, te acompañaré a la puerta.


Marcos: Caitlyn, yo te amo...
Caitlyn: ¿Me amabas cuando estabas en la cama con la otra?
Marcos: Eh...claro.
Caitlyn: No me mientas a la cara.


Marcos: Al menos dame la oportunidad de demostrarte que soy un buen tío.
Caitlyn: Ya me has demostrado suficiente. Ya no me puedo fiar de ti, lo siento. 


Caitlyn le acompañó a la puerta.

Marcos: ¿Esto es el fin?
Caitlyn: No, solamente termina nuestra relación. La vida sigue y seguro que vuelves a encontrar otra clack que te ame, pero no vuelvas a meter la pata, aprende de los errores. 
Marcos: Me dejas destrozado...


Caitlyn: Lo superarás. 
Marcos: Te he perdido para siempre...
Caitlyn: Lo siento. Adiós, Marcos.


Marcos se fue con paso ligero. Mientras se alejaba, no pudo evitar mirarle el trasero a una clack que pasaba por allí. Caitlyn lo vio y supo que había hecho lo correcto.


Brian: Veo que sigues rompiendo corazones.
Caitlyn: ¿Disculpe?


No podía creerlo. El Capitán Miller, su querido Brian, estaba allí. Iba vestido con el uniforme blanco de Capitán, tan elegante y guapo como siempre. Junto a él estaba su hijo, Elliot. También vestía con su uniforme marinero blanco.



Continuará...

martes, 7 de junio de 2022

Historias del barrio - Capítulo 01 - Clases de repaso

Capítulo 01

Clases de repaso

Caitlyn paseaba con Anabel, su mejor amiga. Se conocían desde hacía muchos años y llevaban mucho tiempo sin verse. Cuando Caitlyn le explicó a Anabel que iba a abrir un bar musical  de ambiente con actuaciones musicales, no se lo pensó dos veces y fue a ver a su amiga.

Caitlyn: Esta es una buena zona. Es céntrica y por aquí pasa mucha gente.
Anabel: Estoy flipando lo más. En serio, me encanta la zona. Es una zona cara, el local te habrá costado un riñón.
Caitlyn: He ahorrado mucho. Todo lo que gané trabajando en el Panama y en los hoteles durante estos años, está invertido en el local.


Anabel: No sabes lo que me alegro, Caitlyn.  Por supuesto, no pienso faltar a la inauguración. 
Caitlyn: Es que no te la puedes perder. Eso sí, me he encontrado algunas reticencias de los vecinos. He sufrido la ira de algunos transfóbicos. Piensan que vamos a degenerar el barrio y que somos lo peor de lo peor.
Anabel: Que en estos tiempos esto siga ocurriendo es de locos.
Caitlyn: Ven peligrar sus vidas pulcras y puras. En fin, son unos pocos. La mayoría son vecinos agradables.


Anabel: ¿Sigues con ese chico que me comentaste hace tiempo?
Caitlyn: ¿Marcos? Hace un par de días que lo tuve que dejar.
Anabel: Vaya.
Caitlyn: Me fue infiel. Lo pilló Paca Laca, una de mis chicas.
Anabel: ¿Paca Laca?
Caitlyn: Sí, ya la conocerás. Él me lo negaba, pero al final confesó. No se da por vencido y quiere que volvamos, pero ya no me puedo fiar de él.
Anabel: Quién te la hace una, te la hace dos.


Caitlyn: Mira, el local está ahí.

Era un edificio de dos plantas, con una enorme puerta de garaje roja en la entrada.

Anabel: Parece una centralita de bomberos.
Caitlyn: Lo fue hace años. 


Anabel: ¿Y esos flamencos de la entrada?
Caitlyn: Tiene que ver con el nombre del local. Le he llamado, "el flamenco rosa".
Anabel: Me gusta. Esos flamencos le dan un aire divertido y diferente a la entrada.
Caitlyn: Deja claro que ya no es una central de bomberos. 


Anabel: Es una calle muy concurrida.
Caitlyn: Sí, hay mucho tráfico. Es verdad que a veces me agobia, pero para el negocio es ideal.


Anabel: Mira, incluso tienes un puesto de creeps. Qué pena que con la dieta no me pueda comer uno.
Caitlyn: Sí, aquí tenemos todo tipo de negocios.


Anabel: Allí una frutería.
Caitlyn: Es una tienda un poco extraña. Venden de todo. Desde fruta a gominolas. Mis chicas van mucho a comprar dulces.


Anabel: Pues ya me pasaré, aunque sea solamente a mirar.
Caitlyn: De momento, mirar no engorda.
Anabel: ¡Menos mal!


Caitlyn: Venga, vamos a entrar. Te presentaré a todo mi equipo. He tenido mucha suerte de encontrar a clicks tan profesionales.


Muy cerca del Flamenco Rosa, estaba situada la pequeña escuela de Belinda. Era pequeña, de una sola clase. Belinda se dedicaba a dar clases de refuerzo a los niños que lo necesitasen. Allí se dirigían Sus y Diamante junto a Suselle y Dante. El último trimestre había sido un desastre para Dante. Había suspendido cuatro, por lo que le tocaba estudiar y recuperarlas. Sus decidió apuntarle a clases de repaso para que pudiese ponerse al día y pasar de curso.


Sus conducía su mini con precaución, hacía poco que lo había comprado y todavía no se sentía segura al volante. Diamante estaba sentado en el asiento de copiloto, cambiando continuamente de emisora de radio. Finalmente la dejó en una que ponían música heavy.

Suselle: Esa música no me gusta.
Diamante: Pues a mi sí.
Sus: Diamante, con esa música me volveré loca. Busca algo más calmado.
Diamante: A mi me gusta.


Dante: Mamá, no quiero ir.
Sus: Ya hemos tenido esta conversación muchas veces. Te lo advertí, Dante. Si no te aplicabas, tendrías que ir a clases de refuerzo. 
Dante: Prometo que me esforzaré más.
Sus: Lo has prometido muchas veces y no has cumplido.
Dante: ¡Jolín!
Diamante: ¡Woooow, esta canción me encanta!
Sus: Está muy fuerte, Diamante. Baja el volumen un poco.


Diamante: ¡Esta canción suena mejor a todo volumen!
Dante: Yo quiero ir con vosotros de compras.
Sus: Ya te vendrás otro día.
Dante: No es justo. Suselle puede ir y yo no.
Sus: Hijo, mira que eres cabezota. Suselle no necesita clases de repaso. Saca muy buenas notas.

Dante miró a su hermana y le sacó la lengua enfadado.

Suselle: Eres un troglodita. 
Dante: ¡Me ha llamado troglorita!
Sus: Haya paz, chicos.


Diamante: ¡Me flipa la canción!
Sus: Diamante, ¿puedes aflojar un poco la música? 
Diamante: Espera que termine la canción.
Suselle: Mamá, ¿iremos a la librería? Quiero comprarme el nuevo libro de Clickina Calzones.
Dante: Ñeñeñeñeñeñeñe, uuuuh.
Suselle: Tonto.
Sus: Venga, no os peleéis. Pasaremos por la librería, no te preocupes.


Sus aparcó el coche y bajó junto a Dante. Este portaba su mochila a la espalda, cargada con los libros que necesitaría. Puso cara de disgusto y cruzó los brazos.

Sus: No te enfades, hijo. Si esto lo hacemos por tu bien. Tu padre y yo queremos que puedas superar el curso. 
Dante: No me apetece estudiar, mamá. Si yo voy a ser youtuber, no se necesita estudiar para eso.
Sus: Venga, deja de protestar. Si te comportas, quizás te compre alguna cosita.


Dante: ¿De verdad que tengo que ir?
Sus: Dante, que solamente son dos horas. No seas tan dramático.
Dante: Quiero la revista de Cutreman, esa que viene con una pistola de agua.
Sus: Ya veremos. Le preguntaré a tu profesora, si me dice que has sido bueno, quizás te la compre.
Dante: Seré bueno, mamá.


Brenda: ¡Bienvenido!

La profesora de repaso les estaba esperando en la puerta. Era un mujer simpática y agradable. Transmitía muy buena onda. 

Dante: Hola...
Brenda: Yo me llamo Brenda. ¿Cómo te llamas?
Dante: Dante.
Brenda: Un placer. Lo vamos a pasar bien y encima, aprenderemos muchas cosas.
Dante: Ya...


Brenda: Huy, no te veo muy convencido. 
Sus: Viene a desgana. No te preocupes, ya se le pasará el berrinche. 
Dante: Mamá, que no soy un niño.
Sus: Ay sí, no sé que estaría yo pensando...


Eva: Hola. Me llamo Eva, ¿y tú?
Dante: Me llamo Dante.
Eva: ¿ Es tu primer día?
Dante: Sí.
Eva: No te agobies, Brenda es muy maja. Yo también me sentía una fracasada el primer día que vine, pero luego se te pasa.

Eva era una niña pelirroja con pecas. Su piel era muy blanca y sus ojos azules como el cielo. Le faltaban algunos dientes y su forma de hablar era peculiar. Dante sintió simpatía por ella al instante.


Un hombre muy atractivo estaba en la puerta junto a su hijo. Era wensulano, por lo que su piel era oscura. Su pelo era blanco como la nieve y el contraste llamaba mucho la atención. No era mayor, por lo que no se sabía si tenía el pelo teñido o era su color natural.

Brenda: Venga, vamos a empezar. Entrad y tomad asiento.
Dante: Mamá...
Sus: Dos horas pasan rápido, Dante. Aplícate y compórtate bien con Brenda.
Dante: Vale...


Pepito: Hola, soy Pepito.
Dante: Yo soy Dante.
Brenda: Vamos, no os quedéis en la puerta. 
Sus: Hasta luego.


Marcos: Nuestros hijos parece que se llevan bien.

El hombre atractivo se acercó a Sus sin que ella se lo esperase. Tenía una voz profunda y una sonrisa perfecta.

Sus:Sí, eso parece.
Marcos: Soy Marcos, el padre de Pepito.
Sus: Yo soy Sus, la madre de Dante. ¿Hace mucho que trae a su hijo aquí?
Marcos: Por desgracia sí. A mi pobre hijo le cuesta retener información.


Sus: Seguro que con estas clases irá mejorando. Bueno, me tengo que ir. Un placer conocerle.
Marcos: Puedes tutearme. ¿Tanta prisa tienes? Te invito a tomar un café. Podemos hablar de los niños y dar una paseo hasta que salgan.
Sus: Tengo prisa, pero gracias por la invitación. Otro día será.


Marcos: Cuando quieras, quedamos. Soy un gran conversador. Las madres que traen sus hijos a esta escuela pueden corroborarte que soy una fantástica compañía.
Sus: Me alegro. Me voy, me espera mi marido en el coche.
Marcos: Ya hablaremos.
Sus: ¡Adiós!


Continuará...