Capítulo 09: Te invito a un helado
Junior corría con los ojos llorosos, sin mirar por dónde iba. Sin querer, tropezó con una chica que caminaba con muletas. La golpeó en el hombro y esta perdió el equilibrio. Junior vio como por su culpa, la chica iba caer al agua.
La agarró justo a tiempo y evitó la caída.
Junior: ¡Te tengo!
Chica: ¡Ayuda!
Cuando la chica se repuso del susto, Junior se disculpó.
Junior: Perdona, no miraba por dónde iba.
Era una chica wensulana de pelo largo y negro, con dos coletas y gorra azul. A Junior le pareció muy guapa, pero sus ojos llorosos no le dejaban ver con claridad.
Luna: Disculpas aceptadas. Al menos has conseguido que no caiga al agua. Debe estar fría.
Junior: Hoy no tengo un buen día, disculpa.
Luna: Vaya, siento escuchar eso.
Junior se sentó mirando al mar.
Junior: Es una porquería de día. Me tendría que haber quedado en la cama.
Luna: Yo tampoco tengo un buen día. ¿Puedo sentarme a tu lado?
Junior movió los hombros, incapaz de pronunciar una palabra. Se estaba aguantando las ganas de llorar.
Luna: Pues yo estoy enferma. Hace años que arrastro una enfermedad que no me deja en paz. He pasado largas temporadas en el hospital y cuando por fin me dan el alta, la enfermedad vuelve a aparecer. Ahora camino con muletas, no me importa, puedo caminar, que es lo que importa, pero me aterroriza volver al hospital.
Junior: Lo siento...
Luna: Además, mi novio está raro. Creo que me va a dejar. A lo mejor se ha cansado de mi enfermedad, no lo sé. Mi madre está histérica y no me deja sola ni un minuto, así que he decido salir a pasear. Ay, ya me siento mejor. Contar las penas viene muy bien, aunque sea a un desconocido. Dime, ¿a que se debe que tengas un día tan horrible?
Junior: Después de lo que me has contado, lo mío parece una tontería...
Luna: Seguro que no lo es. Por cierto, me llamo Luna.
Junior: Yo soy Junior.
Luna: Me mola tu pelo. Es un verde fluorescente que me encanta. Oye, te invito a un helado. ¿Te apetece?
Junior: ¿Un helado? Bueno...
Entraron en la heladería. Era famosa por la gran cantidad de sabores que tenían.
Luna: ¿Ese de que sabor es?
Heladero: Menta blanca y chocolate negro.
Luna: ¿Y ese?
Heladero: Coco y caramelo.
Luna: ¿Y ese?
Heladero: De pitufo.
Luna: Pues quiero un cucurucho de tres bolas de esos tres sabores.
Heladero: Marchando. ¿Y tú?
Junior: Yo igual pero de pistacho, menta y lima limón.
Heladero: Perfecto.
La heladería disponía de una pequeña terraza con mesas. Subieron y se sentaron disfrutando de las vistas.
Luna: Quién diría que me iba a tomar un helado con un chico al que acabo de conocer. Al menos mi día ha dado un cambio radical y ahora no me parece que sea tan malo. Oh, has sonreído.
Junior: Gracias a ti mi día tampoco es tan malo. Gracias por el helado.
Luna: En esta heladería están riquísimos.
Junior: Te tengo que presentar a mis amigos. Te caerán genial.
Luna: Me encantaría. Yo también te tengo que presentar a mi amiga. Solamente tengo una amiga, pero vale por mil. Por cierto, al final no me has contado lo que te ocurre.
Junior: Es por una chica. Pensaba que podría haber algo entre nosotros. Es especial para mi. Hoy me he enterado que tiene novio...
Luna: Menudo mazazo. Lo siento, Junior. Bah, ella se lo pierde.
Mientras tanto, Sabrina, Sus, Duclack y los demás, llegaron al puerto. Los niños estaban entusiasmados.
Suselle: ¡Qué bonito es esto!
Dante: Es la caña.
Pradito: Yo quiero ver barcos pirata.
Anita: Esto me gusta, pero me gustaría ir al zoo. Está aquí al lado.
Pradito: ¡Mirad aquel barco!
Walter: ¡Qué chulada!
Leticia: ¡No os acerquéis mucho al agua!
Pradito: No hay ningún barco pirata...
Dante: Habrán salido a piratear.
Pradito: Jo, yo quería ver alguno...
Walter: Estos también son bonitos.
Suselle: ¡Una gaviota! Hola, bonita.
Leticia: ¡Cuidado que te puede picar!
Suselle: Con lo bonita que es seguro que no pica.
Adolfina: Las apariencias engañan, Suselle.
Walter: Son agresivas en época de cría.
Anita: ¡Yo quiero ir al zoo! Paula nos espera allí.
Leticia: ¿No prefieres subir al barco de recreo?
Anita: No, prefiero ir a ver los leones.
Sus: ¡Qué bonito está el puerto!
Duclack: Esto antes era una comisaría. Ahora es una heladería.
Sus: Sí, y han pintado la fachada rosa.
Sebastián: Dicen que aquí preparan unos helados de chuparse los dedos.
Sabrina: Sí, los helados están muy buenos, pero nos os pidáis ninguno. Tenemos que subir al barco con el estómago vacío. Sirven marisco gratis y tenemos que aprovechar la ocasión para ponernos las botas.
John: ¿Dónde tenéis amarrado vuestro barco pirata?
Diamante: En un puerto de Clisandia.
John: Algún día me gustaría poder verlo. Nunca he subido en uno.
Diamante: Se lo diré a mi capitana y organizamos una visita.
Sus: Mira, Diamante. Tienen helados de todos los sabores. Algunos no los había visto nunca.
Diamante: A mi me gustan los de antes. Un frigo pie o un drácula.
Duclack: ¡Oh, sí! A mi me encantaba el twister.
Sus: ¡Y a mi! El miko bruja o miko lápiz me fascinaban.
Diamante: El miko dedo o el cohete de cola.
Sabrina: A mi me gustaban mucho los calipo. No miréis más, que ahora no podemos llenarnos con un helado.
Suselle: Mami, ¿podemos ir al zoo?
Sus: ¿Al zoo?
Suselle: Sí, está aquí al lado.
Diamante: Pero si vamos a subir a un barco y navegar.
Dante: Es que dice Anita que mola mucho. En ese zoo no maltratan a los animales.
Anita: Nos podrían llevar Leticia y Adolfina.
Sabrina: ¡Buena idea! Por mi sí, niños. (Así me libro un rato de los niños y de esa petarda).
Sus: Está bien...
Duclack: ¿Estás segura que prefieres el zoo a subir al barco?
Pradito: Sí, también me apetece ver animales.
John: Adolfina, ¿podría usted encargarse de los niños? Sé que a Leticia le hace especial ilusión subir al barco.
Adolfina: No es problema. Si estos niños son unos soles.
Leticia: Ay, no. No me parece bien dejarla sola con todos los niños.
Adolfina: No es molestia, Leticia. Ve y disfruta, te vendrá bien distraerte un poco.
Leticia: Se lo agradezco, pero es mejor que la acompañe. No me sentiría bien...
Adolfina: Puedes estar tranquila. Estaremos muy bien, ¿verdad. niños? Venga, nos vamos al zoo.
Los niños siguieron a Adolfina. Estaban entusiasmados con la idea de ir al zoo.
Anita: ¡Me haré fotos con los monos!
Suselle: ¡Yo quiero ver los pingüinos! Son tan adorables.
Dante: Espero que los leones no estén durmiendo. Siempre que voy están escondidos.
Pradito: Yo quiero ver los elefantes. Le voy a pedir uno a Papa Noel este año.
Walter: ¿Y cómo lo meterás en casa?
Pradito: Le diré a mi padre que construya una puerta gigante para él.
John se acercó a Leticia. No se sentía cómoda dejando a Adolfina sola con los niños.
John: Leticia, tienes que relajarte. Adolfina es una profesional y los niños estarán muy bien con ella.
Leticia: Es que...
John: Sé que te hace ilusión subir al barco. Venga, anímate. Así te olvidas un poco de los problemas.
Leticia: Muchas gracias, John.
Sabrina observaba la escena apretando las manos. John agarraba a Leticia de los hombros y ella le sonreía.
Sabrina: No hay forma de librarse de esta roba maridos. La odio, ¡la odio a muerte! Está coqueteando con mi marido y en toda mi cara. Esto no quedará así.
Continuará...