domingo, 12 de marzo de 2023

La gran aventura: Capítulo 04: Influencer

Alejandra interrumpió el extraño momento que habían vivido. Entró en la gasolinera saludando con alegría a todos los que allí se encontraban. Conocía muy bien a Wen, Duclack, Sus y Estrella. Ella misma había sido la que le había pasado el curriculum de Estrella a Olivia.

Alejandra: ¡Buenas! Madre mía, parece que habéis visto un fantasma. 
Sus: Hola, Alejandra. Pues casi...


Alejandra: ¿Qué tal estáis?
Wen: Bien, aquí apoyando a Estrella en su primer día de trabajo.
Alejandra: Si consigue superar las neuras de Olivia y Maximus, todo irá sobre rudas.
Duclack: Ni te imaginas lo que acabamos de presenciar.
Alejandra: De estos me espero cualquier cosa. No son mala gente, pero pueden llegar a ser desquiciantes. Oye, ¿vendréis a mi cumple?
Sus: Sí, claro que iremos.


Wen: Estrella y yo no podremos ir, lo siento.
Estrella: Teníamos programado un viaje desde hace tiempo justo este fin de semana.
Alejandra: Vaya, me habría gustado teneros en mi fiesta.
Sus: Nosotras sí que iremos.
Alejandra: ¡Estupendo! Pues nos vemos allí. Me voy al taller que tengo mucho trabajo.


Al salir, Alejandra se encontró en la puerta con Olivia, que se disponía a entrar.

Alejandra: ¡Buenas, Olivia!
Olivia: Hola, guapísima. 


Olivia: ¡Estrella! ¿Cómo va tu jornada laboral?
Estrella: Hola, Olivia. Bien, todo controlado.
Olivia: Veo que tienes muchos clientes, eso es fantástico.
Estrella: Sí, son todos muy amables. Ya se marchan...
Wen: Sí, ya nos vamos.
Olivia: ¿Has visto a Maximus?
Estrella: Ehhh, no...


Olivia: No te preocupes, lo puedo averiguar al momento. He instalado esta aplicación en mi móvil con la que puedo averiguar dónde está Maximus en cada momento. 
Estrella: ¿Eso es legal?
Olivia: Bah, a quién le importa eso pudiendo tener a tu novio controlado. Anda, pero si la señal que manda está aquí mismo. ¡Está en el lavabo! Lo que te dije, esta aplicación es maravillosa. Voy ahora mismo a hablar con él.
Estrella: ¿No prefieres esperarle tomando un batido o un refresco ahí sentada?
Olivia: No, quiero darle una sorpresa.


Olivia salió con el móvil en la mano, siguiendo las indicaciones que le marcaba el teléfono.

Estrella: Madre mía, aquí se puede liar una bien gorda. Será mejor que os marchéis.
Sus: ¿Estás segura?
Estrella: Sí, por favor. Aprovecharé para limpiar las mesas y ordenar.
Wen: Espero que no te metan en ningún lío por sus problemas sentimentales.


Duclack: Vamos, Pradito. Recoge tus cosas que nos vamos al parque.
Pradito: ¡Yupi!


Wen: Adiós, cariño.
Estrella: Adiós. Gracias por venir.
Hombre: Hola. Depósito lleno, por favor. Surtidor uno.
Estrella: Ahora mismo. 


Cuando el cliente se marchó, aprovechó para limpiar las mesas. Estaba un poco preocupada. Haber mentido a Olivia no le había gustado nada, pero no supo que otra cosa hacer.

Estrella: Mucho están tardando en venir. Espero que Maximus y esa chica ya no estuviesen juntos en el servicio.


Una niña muy elegante entró en la gasolinera. Llevaba puesto un traje chaqueta lila y una blusa de seda rosa. Un pañuelo blanco alrededor del cuello y un bolsito a juego eran sus complementos. Tenía el pelo corto y muy oscuro. Era Wensulana, pero de un color de piel más apagado. Sus ojos eran muy negros y parecía muy presumida.

Tamara: Hola, ¿esto está abierto?
Estrella: Claro que sí.
Tamara: Me llamo Tamara y soy influencer. Voy a hacer un vídeo sobre este lugar y su comida. 
Estrella: Oh, pues muy bien.


Tamara: Soy archi conocida, ¿no me reconoces?
Estrella: No...
Tamara: ¡Si todo el mundo me conoce! 
Estrella: Es que no tengo redes sociales...
Tamara: ¿¡Qué!? ¡¡Cómo puedes vivir sin redes sociales!! Tienes que actualizarte. Yo no podría vivir desconectada.
Estrella: ¿Quieres sentarte?
Tamara: Sí, por favor. Esa mesa es ideal, tiene buena luz.
Estrella: Muy bien.


Tamara se sentó a la mesa y tras mirar un rato el expositor de dulces, señaló la tarta de chocolate.

Tamara: Quiero una porción de esa tarta de chocolate y un zumo de naranja.
Estrella: Ahora mismo te lo sirvo.


Estrella le trajo todo lo que pidió y Tamara en seguida sacó su teléfono. Empezó a hacer fotos a la tarta de varios ángulos. Luego empezó a grabar un vídeo.

Tamara: ¡Tamafans, ya estoy de vuelta! Hoy he decidido ir a la aventura. He entrado en una gasolinera dónde tienen cafetería. Me he pedido esta tarta de chocolate y solamente os puedo decir que está deliciosa. El zumo es de la marca de toda la vida, está bueno pero aburre. Habría preferido zumo de naranja recién exprimido, pero era mucho pedir para un lugar como este.


Tamara cortó la conexión y llamó a Estrella.

Tamara: Ya te puedes llevar la tarta.
Estrella: No has probado bocado, ¿no?
Tamara: La he tocado con la yema del dedo y la he saboreado, buenísima.
Estrella: ¿Y no te la vas a comer?
Tamara: ¡¿Estás loca?! ¡Eso tiene mucha calorías! Para mantener este cuerpazo que tengo, hay que cuidarse.


Estrella: Pues vaya un desperdicio...
Tamara: El zumo me lo beberé, que tengo sed. A ver si podéis poner una máquina para exprimir naranjas, eso sería un puntazo.
Estrella: Se lo comentaré al dueño.


Estrella: A tu edad, yo no habría dejado nada en el plato. Con lo buena...

Estrella dejó de hablar. Tamara hacía rato que no le prestaba atención. Estaba mirando su teléfono, pasando fotos rápidamente y dándole al me gusta.


Le entristeció la forma en la que los niños de ahora viven su niñez. Se llevó la tarta sin saber muy bien lo que hacer con ella. La niña la había tocado pero estaba intacta. 


En esas estaba cuando una chica entró en la gasolinera. Vestía de verde militar. De pelo castaño y corto y muy pintada. Se quedó mirando a Tamara. La cara de la niña cambiaba conforme veía fotografías. Con algunas sonreía y con otras suspiraba enfadada.


Tamara: ¡Pronto empieza el streaming de mi crush! No me lo pienso perder ni loca.

Tamara daba sorbos al zumo sin apartar la mirada de la pantalla. 


Estrella: Buenas tardes.
Desconocida: Por favor, 10 cleuros al surtidor uno. Diesel.
Estrella: Ahora mismo. Huy, no me funcionan las cámaras de seguridad...


Pagó y se acercó a Tamara, que con mucho esfuerzo apartó la mirada del móvil. 

Desconocida: Perdona, no quería molestarte pero...¿eres esa influencer tan famosa?
Tamara: ¡Soy yo! La mismísima Tamara.
Desconocida: Soy tu fan número uno, Tamara. Me estaba preguntando, ¿te gustaría hacer un directo juntas?
Tamara: ¿Juntas?
Desconocida: Me llamo Katy y me gustaría ser influencer como tú, bueno, no tan buena, pero por lo menos parecerme. 
Tamara: No puedes ser yo, pero seguro que consigues ser muy buena. Lo que sea por mis fans.


¡¡MALDITO TRAIDOR!!

Estrella vio a Olivia corriendo tras Maximus y la chica pelirroja. Por sus gritos dedujo que los había pillado juntos.

Maximus: ¡¡No es lo que piensas!! ¡¡Es mi prima de Clisandia!!
Olivia: ¡Y yo soy un pinipon! ¡¡Mentiroso!! ¡¡Que te he pillado!!
Estrella: Ay, madre...


Casi tiran la puerta al entrar. Amaya corría la primera, desesperada por no ser alcanzada por Olivia. Maximus la seguía de cerca. Suplicaba continuamente a Olivia que se detuviese, pero ella no estaba dispuesta a dejar pasar por alto lo ocurrido.

Maximus: ¡¡Mi amor, si solamente te quiero a ti!!
Olivia: ¡Te voy a dar amor del bueno! ¡Sin vergüenza! 
Amaya: ¡Esta tipa está loca! ¡Socorro!
Estrella: ¡Tranquilidad, por favor!
Olivia: ¡Y tú me has mentido!
Estrella: Lo siento...
Katy: Tamara, ¿nos vamos fuera? Este no es lugar para unas influencers como nosotras. 
Tamara: Sí, esta gente está loquísima.


Tamara y Kate salieron de la gasolinera mientras Olivia intentaba alcanzar a Maximus. Se había metido tras la barra, usando a Estrella de escudo. Amaya intentaba encontrar un hueco por el que huir.

Olivia: ¡No te escondas, cobarde! ¡Ven aquí!
Estrella: ¡Por favor, me haréis daño!
Maximus: ¡Amorcito, perdóname! ¡Te compraré un descapotable! ¡Te daré lo que quieras!
Olivia: ¡Quiero tu cara para hincharla a tortas! ¡Me las vas a pagar!
Estrella: ¡Ayy, socorro!


Kate y Tamara salieron a la calle. Estaban aliviadas dejando atrás todo aquel jaleo que se había montado. 

Tamara: ¡Este sitio es de lo peor! Pienso cambiar mi valoración. 
Kate: Mira, esta es mi furgo. Aquí guardo mis cosas de influencer.

Justo en la puerta de entrada, tenía aparcada una furgoneta negra.


Tamara: Le falta alegría. Tendrías que pintarla de rosa, o naranja. 
Kate: Buena idea. Mira, vamos a entrar y te enseño todo lo que tengo, te va a encantar.


La puerta trasera se abrió de par en par y un hombre sacó sus brazos de ella. Su aspecto asustó mucho a Tamara. Vestía con ropa de cuero oscura y lucía una barba negra y espesa. Ocultaba sus ojos tras unas gafas de sol enormes con efecto espejo. En su cabeza lucía una gorra con una calavera blanca estampada.

Tamara: ¡¿Quién es este?! ¡Socorro!
Kate: No grites o me las pagarás. Rápido, agárrala fuerte.


El hombre la metió a la fuerza en la furgoneta. Kate le quitó el móvil y lo pisó con fuerza hasta que dejó de funcionar.

Tamara: ¡¡Noooo, mi móvil!!


Cerraron la puerta sin que Tamara pudiese hacer nada para escapar. Gritó con todas sus fuerzas, pero nadie la escuchó.

Kate: Lo siento, Tamara. 
Tamara: ¡Dejadme salir!
Kate: Será mejor que te relajes.


En el interior había otro hombre más. Este asustó todavía más a Tamara. Sus pelos en punta color naranja y su cuerpo repleto de tatuajes la paralizaron del terror.

Tamara: ¿Quiénes sois? 
Pinhead: No te haremos daño, tranquila.
Tamara: ¿Y qué es lo que queréis de mi?
Kate: Que estés quieta y obedezcas en todo lo que te ordenemos. 


En la parte delantera de la furgoneta, Fune estaba sentada en el asiento de copiloto, bebiendo café. El hombre que conducía era poco hablador y se limitaba a alejarse de la zona sin levantar sospechas.

Fune: Ha sido muy arriesgado, pero lo hemos conseguido. Date prisa, tenemos que alejarnos de aquí cuanto antes. 


Alejandra salió del taller al escuchar alboroto. Miró la furgoneta extrañada, pensando que había algo raro en ella, pero pronto perdió el interés.


Maximus salió de la gasolinera a toda prisa. Olivia tenía agarrada del pelo a Amaya, que gritaba pidiendo ayuda. Estrella decidió que debía marcharse de allí cuanto antes y no volver más. Definitivamente, aquel no era lugar para ella. No sabía si Olivia la despediría por haberle mentido, pero le daba igual, prefería renunciar y buscar algo más tranquilo.

Olivia: ¡Vuelveeee! ¡Tengo a tu novietaaa!
Amaya: ¡Maximus, no me dejes con esta loca!
Maximus: ¡Seguro que os hacéis buenas amigas!
Alejandra: Pobre Estrella, ni un día ha durado.
Olivia: ¡Maximuuuus!


Continuará...

lunes, 6 de marzo de 2023

La gran aventura: Capítulo 03: Primer día de trabajo

Hermenegilda salió de la gasolinera agarrándose a su cochecito. Sus nietos estaban ya en la calle, berreando frente a una máquina expendedora de bolas. Con una moneda de 25 cénclickos, podías conseguir una bola de chicle de numerosos sabores. 

Pedrito: ¡Abu, quiero una bola de chicle!
Hermenegilda: ¡No, que se os caen los dientes!
Pablito: ¡¡Yo quiero una bola sabor limón!!
Hermenegilda: ¡He dicho que no!
Pedrito: ¡Abuuuuuu! ¡Porfaaaa!


Pablito: ¡Tienen sabor mora! ¡¡Quiero una de esas!!
Pedrito: Valen muy pocos cleuros, abu.
Hermenegilda: Eso es lo que tengo yo, pocos cleuros. Venga, que tenemos que ir al Merclackona y se hace tarde.


Resignados, los niños fueron junto a su abuela. Un pato del tamaño de un niño los estaba esperando. Llevaba consigo unos folletos publicitarios. Hermenegilda lo miró con cara de pocos amigos.

Duck: ¿Quieren unos folletos de descuento? Vendo unas referencias preciosas rebajadas de precio. Son una pasada, no pueden dejar escapar esta oportunidad. Mis productos Duck on call son todo un éxito. ¿Sus nietos quieren ser bomberos o policías?
Hermenegilda: ¿Ducocall?¿¡Y eso qué demonios es!? No entiendo la afición de ponerle a todo nombres extranjeros. Así no vas a vender nada, por lo menos a mi. ¡Ponle un nombre que se entienda! No pienso comprar algo que no entiendo y mucho menos si me lo vende un pato siniestro. Vamos,niños.


Duck: ¡No soy siniestro, señora! Niños, ¿no queréis un descuento? ¡Mis cajas son muy chulas!
Pablito: ¡Yo quería una bola de chicle!
Pedrito: ¿Nos das dineros para comprarnos una bola de chicle?
Duck: ¿Yo? Es que no tengo dinero...
Pablito: Vaya un cutre. Venga, la abuela seguro que nos compra algo en el supermercado. 
Duck: No sé lo que hago mal, pero nadie me quiere...


Minutos más tarde...

Wen y Sus se dirigían a la gasolinera. Sus conducía su coche y Wen estaba sentado en el asiento del copiloto. Sabían lo nerviosa que estaría Estrella y decidieron ir a apoyarla en su primer día de trabajo. 

Sus: De paso pondré gasolina al coche, pronto me saltará el piloto.
Wen: No sé si es buena idea ir a verla, Sus. A lo mejor la ponemos más nerviosa.
Sus: No lo creo. La saludamos y nos vamos. Intentaremos no interferir en su trabajo.


Wen: ¿Crees que durará mucho en este trabajo?
Sus: No lo sé. La verdad es que no es el trabajo que más se adapte a las necesidades de Estrella, pero a lo mejor le va bien.
Wen: Las gasolineras suelen ser muy estresantes.


Sus: Bueno, le tenemos que dar un voto de confianza. A lo mejor le encanta.
Wen: ¿Dónde está Diamante? Pensaba que vendría con nosotros.
Sus: Se ha ido con los niños al parque. 
Wen: Pues llamaré a mamá para que lleve a Briana a jugar con ellos.
Sus: Buena idea.


Llegaron a la gasolinera y se bajaron del coche. Sus agarró la manguera para llenar el depósito del coche de gasolina.

Wen: Yo voy entrando.
Sus: Vale, en seguida voy.


Wen saludó a Estrella desde el exterior. Ella lo podía ver gracias al enorme ventanal acristalado que daba a los surtidores. Ella le saludó emocionada al verle llegar. 


Duck: Disculpe señor.

Wen dio un respingo. Estaba tan concentrado en Estrella que no había visto al pato.

Wen: Qué susto.
Duck: ¿Quiere publicidad de mis productos? ¡Son una pasada y están en oferta! Toco las profesiones más interesantes y los niños aprenden. Policía, médico o bombero.


Wen: Lo siento, no me interesa.
Duck: ¡A nadie le interesa! Mis productos son un fracaso...si sigo así, no sacarán más referencias de mi temática...


En una de las mesas de la cafetería, estaban Duclack y Pradito sentadas. Habían ido a saludar a Estrella y de paso, merendar. Se estaban tomando un delicioso chocolate en taza y una porción de tarta de fresa. Ambas adoraban la lectura, así que se llevaron sus libros para leer mientras merendaban. Duclack estaba leyendo una novela sobre una chica que en otra vida había sido una serpiente y le estaba gustando mucho. Pradito leía uno sobre una princesa guerrera.


Cuando Wen las vio, fue a saludarlas antes de hablar con Estrella.

Wen: ¡Menuda sorpresa!
Duclack: ¡Wen! Hemos venido a saludar a Estrella. La pobre está un poco nerviosa, pero de momento lo está llevando bien.
Pradito: Aunque ese señor que vino antes le habló muy mal.
Wen: ¿Le han hablado mal?
Duclack: No ha sido nada, no te preocupes.


Wen fue hasta Estrella y se reprimió para no darle un beso. Ella le había pedido prudencia. No quería que los jefes la pillasen teniendo visitas en el trabajo.

Wen: ¡Estás guapísima!
Estrella: Bueno, tengo que ir vestida así.
Wen: ¿Está todo bien?
Estrella: Creo que sí. De momento estoy saliendo del paso de todas las complicaciones.


Estrella: Consume alguna cosa. ¿Quieres un muffin? 
Wen: Vale, así disimulamos. Dame uno de esos.
Estrella: De frutos del bosque. Están muy buenos. Yo me he comido uno de vainilla.


Sus entró en la gasolinera. Se fijó en una atractiva mujer negra sentada en una de las mesas. Era pelirroja y vestía con ropa muy moderna. Tenía un ordenador portátil sobre la mesa y no dejaba de teclear y sonreír.


Sus: ¡Duclack!
Duclack: ¡También has venido! ¿No has ido al parque con Diamante? Nosotras pensábamos ir ahora. Sebastián está allí con Mar.
Sus: Sí, también pensaba ir después. ¿Estáis leyendo?
Duclack: Sí, sigo con la novela que me recomendaste. Me está gustando muchísimo.
Sus: Te lo dije, es muy buena.


Sus: ¿Qué tal tu libro, Pradito?
Pradito: Muy interesante. Este se lo dejaré a Suselle cuando me lo termine. Trata de una princesa muy valiente que se enfrenta a unos monstruos malvados.
Sus: Huy, qué miedo.


Sus: ¡Estrella! ¿Qué tal el trabajo?
Estrella: De momento bien.
Sus: Me alegro mucho. No te queremos molestar. En seguida nos vamos.
Estrella: No molestáis, Sus.


Sus: ¿Quién es ese hombre tan alto?

Estrella miró por el ventanal y vio a Maximus caminando hacia el interior de la gasolinera.

Estrella: ¡Es mi jefe! Disimulad, por favor.
Wen: Vamos a la mesa con Duclack.


Maximus entró con paso firme y rápido. Estrella se puso nerviosa. Temía que le regañase por estar hablando con Wen o por haber hecho algo mal. 

Maximus: Estrella.

Wen miraba de reojo. No le gustaba que Estrella tuviese que relacionarse con Maximus. Algo en él no le gustaba.

Estrella: Hola, Maximus, ¿ocurre algo?


Maximus le sonrió. No parecía estar enfadado.

Maximus: Todo está bien, tranquila. ¿Has visto a Olivia?
Estrella: No, no la he visto por aquí.
Maximus: Perfecto. Por favor, si aparece, le dices que no me has visto.
Estrella: Ah, vale...


Maximus caminó hasta la mesa de la atractiva chica del ordenador. Todos lo miraban de reojo, expectantes. Estrella no sabía lo que estaba ocurriendo.


Maximus se acercó a ella y le habló al oído. Ella le sonrió coqueta.

Amaya: Eres un picarón. Ya pensaba que no vendrías.
Maximus: Tenía que despistar a mi novia. Ya sabes que me vigila.


Amaya: ¡Oh, Maximus! ¡Quiero ser tuya ahora mismo!
Maximus: Tus deseos son órdenes para mi. Vamos al servicio.
Amaya: ¡Vamos, date prisa! 


Estrella: ¡No puedo creerlo! Menuda pieza...

Estrella los vio salir a la calle agarrados de la mano dirigiéndose a los lavabos de la gasolinera.


Continuará...