sábado, 19 de octubre de 2019

Halloween 2019 - Capítulo 02 - El soldado y la muerte: Las tres galletas

Capítulo 02

El soldado y la muerte

Las tres galletas

Después de años de servicio, un soldado pidió ser licenciado y se fue a recorrer mundo. Deseaba distraer su mente y olvidar los malos momentos vividos en batalla.

Anduvo un tiempo, de acá para allá, sin rumbo fijo. Pronto se quedó sin dinero, pero le quedaban tres deliciosas galletas que guardaba como oro en paño.Las reservaba para una ocasión especial e intentaba alimentarse de lo que la naturaleza le ofrecía.


Caminaba por una zona boscosa, en plena naturaleza. Escuchaba a los pájaros y el sonido de las hojas mecidas por el viento. Mientras caminaba se encontró a un mendigo sentado junto a un árbol. El hombre se veía desnutrido y enfermo. Se acercó y le preguntó si se encontraba bien.


El mendigo le contesto que llevaba días sin comer. Le pidió limosna, pero el soldado no tenía dinero. Conmovido por la penosa situación de aquel pobre hombre, decidió ofrecerle una de sus galletas.


El mendigo la agarró sorprendido y muy agradecido. "Dios te bendiga", le dijo mientras se la comía. "No pasa nada, todavía me quedan dos", pensó sonriente. 


Siguió su camino por aquel espeso bosque. Estaba encantado con el ambiente que allí se respiraba. El olor a humedad y a flores revitalizaba a cualquier ser vivo.


Se encontró con otro hombre sentado en un lado del camino. Le pidió limosna humildemente. "Lo que buenamente pueda, señor", le dijo extendiendo su brazo.


El soldado, conmovido por su situación, le dio otra de sus galletas. El mendigo la agarró y le dio las gracias. "Es usted un buen hombre", dijo agradecido. Mordió la galleta y cerró los ojos para saborearla plenamente.


Siguió su camino, feliz por haber ayudado a ese pobre mendigo. Tras caminar un buen rato, encontró un anciano sentado en la hierba. Tenía una barba larga y blanca  como la nieve y un parche, pues le faltaba un ojo. El anciano le saludó con la mano y le pidió una limosna.


"Si pudiese ayudarme, aunque fuese con una moneda", dijo el pobre anciano. El soldado lo miró entristecido. Pensó en su abuelo y se le encogió el corazón.


Miró su última galleta y pensó. "Le puedo dar la mitad de mi última galleta, pero si se encuentra con los otros dos mendigos, se ofenderá al saber que les he dado una galleta a cada uno.Será mejor que le de la galleta entera, ya me las apañaré para comer como sea".


Le dio la galleta y se quedó sin provisiones. "Dime, buen hombre, ¿qué necesitas y qué deseas?" Le preguntó el anciano. "Dios te bendiga. ¿Que puedo pedirte a ti, abuelito, si eres tan pobre que no tienes nada que ofrecerme?" Le contestó.


"No hagas caso de mi miseria y dime lo que deseas, quizás pueda recompensar tu buen corazón". Tras estas palabras, el soldado deliberó un rato y sonriendo le contestó. "Si tienes una baraja de cartas, me la podría llevar como recuerdo tuyo". El anciano sacó una baraja del bolsillo y se regaló.

"Tómala, es para ti. Ten por seguro que juegues con quién juegues, siempre ganarás. Toma también este saco. A quién encuentres por el camino, ya sea hombre, animal o sea cosa, si la abres y dice que entre, entrará."El soldado miró el saco con curiosidad y le dio las gracias. "Muchas gracias, amable anciano".


El soldado agarró la baraja y el saco y sin darle más importancia, siguió su camino.


Caminaba silbando, feliz por haber ayudado a ese anciano y por su generosidad. Llegó a la orilla de un lago y vio a tres gansos, nadando plácidamente. Pensé que era buen momento para comprobar si el anciano le había dicho la verdad sobre el saco.


Abrió el saco y ordenó a los gansos que entrasen. A penas le dio tiempo a pronunciar las palabras cuando los gansos volaron hasta él y entraron en el saco. Sorprendido, cerró el saco y siguió su camino.


Anduvo hasta llegar a una ciudad desconocida. Encontró una taberna y entró en ella. No había nadie, solamente el tabernero, barriendo y limpiando las mesas.


Ordenó al tabernero que le asase un ganso para cenar. "Este me lo asarás para cenar, con este otro me darás pan y una buena copa de aguardiente y el tercero, te lo quedarás como pago por tu trabajo". El tabernero aceptó de buena gana y le preparó el ganso.


Tras la deliciosa cena, se asomó a una de las ventanas de la taberna. Desde allí se podía contemplar un grandioso palacio que parecía abandonado.  Tenía los ventanales rotos y estaba muy descuidado.


"Dime, amigo. ¿Qué palacio es ese y por qué se halla abandonado?" Le preguntó mientras bebía aguardiente. "Ya hace tiempo que nuestro Rey lo mandó construir. Antes de que se pudiese instalar allí, unos demonios lo ocuparon. Hace ya diez años de aquello y todos los que han intentado hacerles frente han muerto. Todas las noches se reúnen allí para bailar, alborotar y jugar a las cartas".

"Yo les haré frente", dijo decidido. "No seas insensato, soldado. Es muy peligroso". No escuchó las advertencias del tabernero y se dirigió a ver al Rey.


Se presentó ante el Rey y la Reina.  Escucharon sus palabras sorprendidos.

"Majestad, perdone mi audacia por venir sin ser llamado. Quisiera que me diese permiso para pasar una noche en el palacio ocupado por demonios". El Rey resopló aburrido. "Vuelve por dónde has venido, soldado. Son muchos los que se han presentado audaces y valientes, pidiendo lo mismo que tú. A todos les di permiso y ninguno volvió con vida. No quiero el peso de otro muerto en mi conciencia".

El soldado no estaba dispuesto a dejarse asustar por esas palabras. "No temo a la muerte. Soy soldado, no me ahogo en el agua ni me quemo en el fuego. Soy un soldado curtido en mil batallas durante muchos años. ¿Cree que ahora podría morir en una sola noche?" Replicó el soldado decidido. 

"Está bien, pero te advierto que todo hombre vivo que entra en la noche a ese palacio, al día siguiente solamente quedan sus huesos.  Te deseo suerte, soldado".


"Gracias por su confianza, majestad." El soldado se dio media vuelta y corrió al palacio ocupado por los demonios.


Continuará...

jueves, 17 de octubre de 2019

Halloween 2019- Capítulo 01: La morada del miedo

Halloween 2019

Puedo vivir en cualquier lugar. Me alimento del miedo y aparezco en tus peores pesadillas. Crees que puedes dormir plácidamente, pero tus miedos aparecen en mitad de la noche recorriendo todos tus pensamientos como un virus mortal, alejándote del sueño. Sí, yo me encargo de que así sea. Puedes intentar olvidarme, pero soy testarudo y no me rindo fácilmente. Piénsalo bien, no soy tan malo. El miedo os hace estar alerta, el miedo os previene, el miedo os hace sentir vivos.

Mi nombre es Calabazo, y aunque pueda parecer perverso, tengo mis cosas buenas. Una de ellas es contar historias, aunque sean historias de miedo, de esas que recuerdas en una noche de tormenta, acurrucado entre las mantas.Este es mi castillo, una de mis múltiples residencias. Algunos lo conocen como la torre de la muerte, otros como la morada del miedo. Muchas historias se han contado sobre mi castillo, historias terroríficas,  por lo que todo el mundo evita pasar por aquí. Siempre hay algún incauto...como estos dos niños. Están ahí, mirando el caminito que lleva a la puerta oscura de mi castillo. Tienen miedo, pero también curiosidad y ganas de vivir aventuras.


Dante: ¡Esta casa es la caña!
Suselle: Quiero irme...
Dante: ¡No seas cobardica! Mira cuantos árboles sin hojas. Parecen brazos intentando agarrarnos.
Suselle: Dante, tengo miedo...


Dante: ¡Pero si no pasa nada! Hermana, ¡es nuestra oportunidad de vivir una aventura! Ya verás cuando se lo contemos a Pradito. 
Suselle: Mamá y papá no quieren que entremos en esa casa y que salgamos de noche a estas horas.
Dante: Bla bla bla...Será solamente un momento. 


Suselle: No quiero.
Dante: Será divertido, de verdad. Además, yo te protegeré. Venga, porfaaa. No me dejes solo, hermanita.
Suselle: Dante...


Dante: ¿Y bien?
Suselle: Entrar y salir.
Dante: Esa es mi hermana. Lo pasaremos bien, te lo prometo.
Suselle: Un rato nada más. No quiero que mamá y papá se enfaden con nosotros.


Veo que han tomado una mala decisión. Mala para ellos, buena para mi. Dos niños a los que atormentar, ¡estoy de suerte! Un poco de compañía no me vendrá nada mal. Últimamente recibo pocas visitas.


La niña tiene miedo. Creo que es la más sensata. El niño se deja guiar por sus impulsos y no es capaz de percibir el peligro. Esta niebla no hace más que animarme. Los animales nocturnos salen de sus escondites para observarles. Saben que están cometiendo un error fatal.

Suselle: He escuchado ruidos, Dante...
Dante: Será algún bicho.


Suselle: ¿Y si es una rata? ¡Me dan mucho asco!
Dante: Bah, a mi no. Si se acerca, le doy una patada.


Ya están dentro. ¡Es hora de divertirme! Por favor, entrad en mi terrorífica morada, estáis en vuestra casa.

¡Jajajajajaja!


¿Os gusta? Sí, la decoración ha sido cosa mía. Me gusta lo macabro y oscuro. Lo sé, los huesos en las paredes es una idea estupenda. Está algo oscuro, pero es que ilumino las estancias con antorchas, estoy algo anticuado.


Suselle: Dante, esto me da miedo. Es mejor que volvamos a casa.
Dante: ¿Bromeas? ¡Esto es la caña! Mira, hay libros y muebles viejos.
Suselle: Y huesos en las paredes...
Dante: Seguro que son de mentira.


Mejor cierro la puerta, que hay corriente.

¡Plof!

Suselle: ¡Dante, la puerta se ha cerrado sola! 
Dante: Habrá sido el viento, tonta. Este libro es una pasada, se ven partes de cuerpos humanos.


Suselle: ¡Ahhhh! ¡Un muerto!

Oh, esa es mi criada. Un día me puse a experimentar con ella y quedó así, muerta.  Era demasiado débil. Ahora es un simple esqueleto y la tengo como decoración. Queda muy bien para crear ambiente.

Dante: Es de mentira. En el colegio hay uno, ¿no lo recuerdas?
Suselle: Sí...


Vaya, han decidido subir las escaleras al piso superior. Allí están mis aposentos.

Suselle:¡Una rata! ¡Ahhhh!


Ese es mi dormitorio. Es tan acogedor...

Suselle: ¡Dante, un ataúd! ¡Tenemos que salir de aquí!
Dante: La verdad es que me estoy empezando a asustar...¿Habrá un muerto dentro?
Suselle: ¡No lo sé ni me importa! ¡Tenemos que salir de aquí!
Dante: Espera, a ver que hay tras esa puerta.


Dante: Es un balcón. Mira, desde aquí se puede ver nuestra casa y la de Pradito. Está lejos...
Suselle: Y esta niebla...no me gusta estar aquí. ¡Yo me voy!


Dante: Vale, nos vamos. Ya verás cuando le contemos a Pradito lo que hemos visto.
Suselle: ¡Dante, que nos tenemos que ir ya!
Dante:Vale vale, nos vamos.


Dante: ¡Suselle, no corras!
Suselle: ¡No quiero estar aquí ni un segundo más!
Dante: ¡Espera!


Suselle, Dante: ¡Ahhhhhhh!

¡Bingo! Han caído en una de mis trampas. Es sencilla, pero eficaz. Han quedado atrapados en esa jaula de madera y no creo que puedan escapar. Son míos.


Calabazo: ¡Vaya, he atrapado a dos ratas!
Suselle: ¡Ahhhhh! ¡Un monstruo!
Calabazo: Si crees que con halagos os dejaré salir, estás muy equivocada.
Dante: ¡Señor, déjenos salir!
Suselle:¡Por favor, queremos volver a casa! ¡No nos haga daño!
Calabazo: ¿Haceros daño? Cada cosa a su tiempo, no seas impaciente.
Suselle: ¡Socorro!


Calabazo: Permitid que me siente a vuestro lado, os quiero ver de cerca. Vaya, sois dos ejemplares humanos muy saludables.
Dante: ¡Mi padre es pirata y si no nos deja salir, se las verá con él!
Calabazo: ¿Sabe vuestro padre que estáis aquí?
Dante: ...
Calabazo: Me lo imaginaba.


Suselle: ¡Quiero ir con mamá!
Calabazo: Yo soy vuestra nueva mamá. ¡Jajajaja!
Dante: Señor, siento habernos metido en su casa sin su permiso. No sabíamos que estaba habitada...
Calabazo: Puede que os libere, pero antes, escucharéis una de mis historias de Halloween.
Suselle: ¿Una historia?
Calabazo: Así es. Os contaré la historia y luego, os podréis marchar por dónde habéis venido.
Dante: ¿De verdad?
Calabazo: Por supuesto, yo siempre cumplo con mi palabra.


Calabazo: Escuchad atentamente, mis queridos hijos adoptivos. Esta historia se titula...


Continuará...

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Fiesta en el pantano - Capítulo 05: Amor de verano

Capítulo 05

Amor de verano

PD despertó a Belinda y le pidió que se encargara de los adolescentes. Para evitar futuros traumas los engañó. Les dijo que ella misma los había traído ahí con la ayuda de PD. La bebida que habían ingerido estaba en mal estado y se desmayaron. Todos estaban bien, pero Renzo, Manolete, Jorgito y Flavia preguntaban por el paradero de Junior, Kim, Willy y Emma.

Renzo: ¿Dónde están?
Belinda: Han ido a pedir ayuda, están bien, no os preocupéis. 


Mientras tanto, Willy y los demás seguían huyendo de Balaam. Era una zona rocosa y con precipicios que les dificultaba la huida.

Emma: ¡No puedo más!
Willy: ¡Vamos, Emma! ¡No podemos parar!
Kim: ¡Pienso denunciar a toda esa gente!


Balaam apareció ante ellos, cortando la ruta por la que querían escapar. Estaba interesado especialmente en Kim. Era fundamental para el ritual y si no se daba prisa, se le acabaría el tiempo. Kim gritó de miedo al verlo.

Kim: ¡Ahhhhhhhhhhh! ¡Un monstruo!
Balaam: No podéis huir de mi. Será mejor que os rindáis si no queréis sufrir mi ira.
Junior: ¡Déjanos en paz! Mi padre es PD, dueño de estas tierras.
Balaam: ¿PD? ¿Eres su hijo?
Junior: Sí, soy su hijo. Si no nos dejas en paz, mi padre te dará una paliza.
Balaam: Vaya, el hijo de Payaso Demonio...Si quieres puedes marcharte con tus amigos, pero esta se viene conmigo.
Junior: ¡Ni hablar!
Kim: ¡No dejéis que me lleve!


Azur se interpuso.

Azur: Tú, cara escombro. Será mejor que dejes a esta chica en paz. Soy futbolista y doy muy buenas patadas.
Balaam: Ridícula.


La agarró por los pelos y la lanzó contra el suelo.

Balaam: Clack estúpida. ¡Yo no tengo cara escombro!
Junior: ¡Azur!


Junior se abalanzó sobre Balaam para impedir que hiriese a Azur. En el forcejeo, vio como a Balaam se le desfiguraba el rostro. La imagen era tan aterradora que le era imposible luchar. Balaam lo agarró del cuello y se dispuso a asfixiarlo.

Balaam: Me da igual que seas el hijo de mi primo. ¡Nadie impedirá que termine el ritual!


PD: ¡Deja a mi hijo en paz!

PD llegó justo en ese momento. Balaam soltó a Junior sorprendido.


Balaam: ¡Primo!
PD: ¿Has perdido el juicio? ¡Estabas a punto de matar a mi hijo!
Balaam: Mi ciclo llega a su fin, PD. Necesito sacrificar a esos adolescentes para evitar mi muerte. No pretendía hacer daño a a tu hijo. Deja que me lleve a esa clack y termine el ritual.
PD: Eso no es posible. Siento que tu ciclo haya llegado a su fin, pero esto no está bien.
Balaam: ¡No quiero morir!
PD: Acepta tu destino.
Balaam: Me da igual que seamos familia. Te mataré si te interpones en mi camino.


Comenzaron a luchar. Balaam notaba que el tiempo se le estaba acabando. PD se resistía, intentando esquivar todos sus golpes.


Finalmente, Balaam se rindió. Se apartó a un lado y se dejó caer al suelo. Notaba como su cuerpo se deterioraba. No tardaría en convertirse en polvo. Le dolía todo el cuerpo. El tiempo se había terminado. Ni el ritual lo podría salvar de su destino.

Balaam: ¡Nooooo! ¡Esto es por tu culpa!
PD: No debiste hacer algo así, primo. Podrías haber terminado tus últimos días de una forma mucho más digna.  


Balaam se levantó y se acercó al borde de un precipicio. 

Balaam: ¡Me derrito!
PD: Es el final, Balaam.
Balaam: ¡Nooooo!


Balaam se dejó caer por el precipicio y antes de llegar al suelo, ya se había convertido en polvo. Junior se acercó aterrorizado a su padre.

Junior: ¡Papá! ¿Estás bien?
PD: Sí, hijo. ¿Y tú?
Junior: Estoy bien...¿Quién era ese?


PD: Un familiar del que hacía años que no sabía. Su ciclo había llegado a su fin y lo quería evitar haciendo sacrificios...
Junior: Papá...lo siento. No debí desobedecerte. 
PD: Ya hablaremos de eso más tarde.


PD pidió a los niños que guardasen el secreto, que era mejor que todo aquello quedase entre ellos. Junior, Willy, Azur y Emma obedecieron, pero Kim no. Volvieron con los demás y allí los estaban esperando. Kim fue junto a Renzo y le abrazó. Se sentaron en el suelo y hablaron.

Kim: ¡Renzo, tengo que contarte algo horrible!
Renzo: Lo sé...nos han dado bebidas en mal estado. Suerte de esa monja. Ella nos ayudó.
Kim: ¡No es eso! Me han secuestrado y un monstruo me quería comer.
Renzo: Kim...la bebida te debe haber causado pesadillas.
Kim: No era una pesadilla. Un monstruo decía que yo era el sacrificio mayor pero al final se convirtió en polvo.
Renzo: Ahhh..claro.


Emma: Has sido muy valiente.
Willy: Tú también. ¿Crees que podremos guardar el secreto?
Emma: No lo sé. Tengo ganas de contárselo a Flavia...pero no me creería.
Willy: Yo me muero por contarte todo a Renzo...quiero que sepa la verdad...aunque he prometido guardar el secreto...
Emma: A pesar de todo, he disfrutado mucho estando a tu lado...
Willy: Y yo también...quiero decir a tu lado, no a mi lado....


Azur: Muchas gracias, Junior.
Junior:¿Por?
Azur: Me defendiste cuando ese monstruo me estaba atacando.
Junior: No fue nada...
Azur: Claro que lo es. Eres muy valiente. Sé que nos vamos dentro de nada, pero me gustaría dar un paseo contigo, si te apetece...
Junior: Me apetece mucho.


Charlie: Mira, ahí va el rarito.Junior el gallina.
Dalia: Pasa de él.
Charlie: Se merece un último escarmiento. 


Azur y Junior se sentaron en una zona tranquila a la sombra. La refrescante brisa que les llegaba les revitalizó. Por un momento, olvidaron a Balaam y todo lo ocurrido.

Azur: Me da pena despedirme de ti...
Junior: Y a mi...
Azur: Me gustaría volver a verte, Junior. Quizás alguna vez puedas ir a visitarme.
Junior: Me gustaría mucho.
Azur: No tengo ganas de volver a casa ni de empezar el instituto otra vez...me gustaría detener el tiempo.


Azur se tumbó sobre las piernas de Junior. Este la miraba sorprendido y muy vergonzoso. No sabía cómo ponerse.Deseaba acariciar su pelo y besar sus labios. Había sido capaz de enfrentarse a Balaam, pero era incapaz de besar a Azur.

Azur: A pesar de lo mal que lo he pasado, me alegra haber venido. Te he conocido y este lugar, es una pasada.
Junior: Azur...
Azur: ¿Qué?
Junior: Quiero decirte una cosa...desde el primer momento que te he...
Charlie: ¡Eh, cagueta!


Charlie llamaba Junior enfadado. Tenía muchas ganas de darle su merecido. Dalia empezaba a estar cansada de esta situación.

Dalia:Tío, deja a Junior en paz y vamos a otra parte. No vale la pena, Charlie.
Charlie: ¡Ese cagueta tiene que aprender a respetarme!


Azur: ¡Es ese lunático! Quiere agredirte otra vez...
Junior: Maldita sea, nunca me dejará en paz...
Azur: Eres el click más valiente que conozco. Te has enfrentado a un monstruo y seguro que podrías con ese idiota, pero es mejor que nos vayamos. No le hagas caso, Junior.
Junior: No, ya no puedo más. Se acabó.


Charlie: Ahí viene, dispuesto a recibir una buena paliza.
Dalia: Charlie, tío...
Charlie: De nada servirá que te traigas a tu amiga para que te defienda.
Junior: Vengo para decirte que te perdono.
Charlie: No lo entiendo...
Junior: Te perdono por todas las palizas que me has dado y por los insultos recibidos. Te perdono por las vejaciones a las que me has sometido y todos los malos momentos.
Charlie: ¡Mi importa un pimiento tu perdón! ¡Eres un pringao!
Junior: Tienes razón, soy un pringao. Quizás sea todo lo que dices que soy. Tú sin embargo, eres la caña.
Charlie: ¿Te estás burlando de mi?
Junior:¡Para nada!Mira esa gorra, te queda genial. Ese pelo rubio, tu estilo de ropa...eres el click con el que toda clack soñaría.
Charlie: Pues...
Junior: Y yo soy un pringao, vaya tela. Además, pegas muy bien.
Charlie: Eso ya lo sé.


Junior: No has probado tus propios golpes, yo sí. Das fuerte, se nota que haces deporte.
Charlie: Pues sí, mucho fútbol, baloncesto...
Junior: Eres un crack.
Charlie: Gracias...
Junior: Eres un tío que molas y tienes estilo. Yo voy a mi bola, paso de ir a la moda y no le gusto a las chicas.
Charlie: Bueno, tienes tu estilo también. Esa gorra me mola y sabes dibujar muy bien.
Junior: Gracias. Esto es un inicio, un nuevo comienzo para los dos. Todo lo pasado queda olvidado, pero de aquí para adelante tendré en cuenta cada una de las cosas que pasen entre nosotros. En tus manos queda si nos llevamos bien o se desata otra guerra. Si decides ir a la guerra otra vez, tendré que entrenar para superar esa fuerza tan brutal que tienes.
Charlie: La verdad es que me sorprendo de lo fuerte que soy. Nada, por mi olvidado queda todo. No sabía que eras...guay.
Azur: Junior, ¿nos vamos?
Junior: Sí, vamos. Nos vemos. Hasta luego, Dalia.
Dalia: Hasta luego.


Se alejaron tranquilamente ante la atenta mirada de Charlie y Dalia.

Charlie: Ya no me parece tan pringao. Tiene buen gusto y se da cuenta de lo que molo.
Dalia: Mola. Estaba cansada de tantas persecuciones.
Azur: Junior, ¿cómo has hecho eso? ¡Ha sido una pasada!
Junior:He estudiado un poco de psicología y la he aplicado, nada más. Creo que ya no me volverá a molestar más.
Azur: Pensaba que te pegarías con él.
Junior: Estaba dispuesto a ello. Apretaba los puños mientras hablaba, pues no estaba seguro de que mi estrategia funcionase. Menos mal, no me gusta la violencia y tenía todas las de perder.
Azur: Con cada minuto que paso contigo, me sorprendes más.


Los padres de Junior lo estaban observando escondidos en un árbol. Sonreían orgullosos de su hijo.

Calíope: Ese es mi pequeño.
PD: Nuestro pequeño ya no lo es tanto. Es un pequeño hombrecito. Estoy muy orgulloso de él.
Calíope: Yo también lo estoy. 


PD: ¿Y esa clack? ¿Crees que se gustan?
Calíope: No soy una gran experta en el amor, pero salta a la vista. Nuestro pequeño hombre está enamorado. Su primer amor.
PD: Un amor de verano.


Lejos de allí...

Madison y Peter estaban enterrados bajo tierra a excepción de sus cabezas. PD los había castigado de esa forma. Era un lugar por el que no pasaba nadie...bueno, al menos ningún ser normal. Por allí habitaban seres extraños, algunos malvados, otros buenos. 

Peter: ¡Socorro!
Madison: Hermano Peter, ten fe. Nuestro dios nos salvará. Balaam es todopoderoso, él nos rescatará.
Peter: Yo no estoy tan seguro de ello...
Madison: No pierdas la fe. Yo estoy muy tranquilo. Balaam aparecerá en cualquier momento y nos rescatará. 
Peter: No pudimos terminar el ritual...debe estar muerto.
Madison: Un dios nunca muere, y mucho menos si es verdadero. Reza conmigo, hermano.
Peter: Está bien.

Rezaron oraciones a Balaam, ignorando que tras ellos, un ser carnívoro y muy feroz se aproximaba. Tenía hambre y no renunciaría a semejante manjar. Para ese ser, era un regalo caído del cielo, pues no solía encontrar comida en aquella zona y se pasaba días hambriento.

Madison: ¿Escuchas los pasos? ¡Ya viene a rescatarnos!


FIN