lunes, 9 de marzo de 2015

Los viajes de Estrella: Capítulo 02 - Debo luchar por ella

Luchaba contra sus sentimientos. En realidad deseaba volver junto a Wen. Lo amaba con toda su alma pero estaba convencida que él amaba a Sinéad. Aquellas terribles palabras que leyó en su diario le habían destrozado el corazón. Alejarse de él era lo que sentía que debía hacer. Gallofa era su gran apoyo en esos duros momentos y gracias a él no se derrumbaba. Llegaron al aeropuerto y se dirigían al avión después de pasar todos los controles de seguridad.

Gallofa: No se puede llevar agua, ¡no entiendo nada! Me han registrado hasta en los calzones.
Estrella: Son muy estrictos...



Los pasajeros dejaban su equipaje antes de entrar para que los guardasen en su lugar correspondiente. Estrella estaba asustada, jamás había subido en un avión y le daba pánico.

Gallofa: ¡Estoy deseando subir! ¡Me encanta volar!
Estrella: A mi me da un poco de miedo...



Gallofa: Que emocionante, Estrella.
Estrella: Sí...mucho. Que pena que al lugar al que vamos no se pueda ir en tren...
Gallofa: Los trenes no cruzan océanos, Estrella. Los barcos son muy lentos...No tengas miedo, volar es muy seguro.





Cuando tomaron asiento, la azafata comenzó a explicar las instrucciones de seguridad. Se puso más nerviosa imaginando el momento en el que tuviese que hacer todo eso si el avión tenía problemas.

Azafata: Buenos días, Sres. Pasajeros. El comandante Jack y la tripulación, en nombre de la compañía, les damos la bienvenida a bordo de este avión destino Africlick. La duración aproximada del viaje será de unas cinco horas tiempo a partir del momento del despegue. Por favor, hagan uso de los conturones de seguridad, pongan el respaldo de su asiento en posición vertical y plieguen las mesitas. Les recordamos que está prohibido fumar en todos los vuelos de esta aerolínea, gracias.

Señores Pasajeros, siguiendo las normas internacionales de seguridad, les vamos a efectuar una demostración de los sistemas de emergencia de que dispone este avión. Les rogamos máxima atención. Gracias.

Este avión está provisto de bla bla bla bla bla

Pensó en lo nerviosa que se pondría y en las pocas posibilidades que tendreía de sobrevivir. Cuando se quiso dar cuenta, la azafata ya había terminado de explicarlo todo y no se había enterado de nada.


Estrella: Gallofa, no me he enterado de nada...¿que tengo que hacer?
Gallofa: Bah, ni caso. No pienses en eso y disfruta del viaje. Yo me imagino que soy un águila que vuela alto y libre. ¡Es muy guay!
Estrella: Yo prefiero cerrar los ojos y rezar...


El piloto y la copiloto hablaban animadamente en la cabina del avión. Para ellos, volar era tan emocionante como atarse los cordones de los zapatos. Jack era un piloto experto, muy precavido y admirado por todos sus compañeros. Era un click sexy y tenía a todas las clacks locas por él. Era un soltero de oro al que todas le querían echar el guante.

Martina: ¿Que pasó al final con la chica de anoche?
Jack: No salió bien. Yo sólo quería tomar algo y conocerla...no comprometerme en la primera cita.
Martina: ¡Ya te dije que esa tiparraca no me gustaba para ti!
Jack: Lo sé, Martina. Debería hacerte caso.
Martina: A veces el amor está más cerca de lo que te piensas. Debes tener los ojos bien abiertos...


Jack: Empiezo a pensar que eso no es así. Quizás esté destinado a estar solo toda mi vida...
Martina: ¡Pero que tontería! Un hombre como tú, guapo, sexy, que gana tanta pasta, ¡no puede estar solo!
Jack: Al final me casaré contigo.
Martina: Que tontería...
Jack: Quiero una mujer especial...y esas que conozco son superficiales y aburridas. Bueno, es el momento de despegar.
Martina: Sí, ya es la hora.



El avión despegó y Estrella gritó aterrorizada. Cerró los ojos y se tapó la cara con las manos. Gallofa sin embargo se reía a carcajada limpia. Estaba tan emocionado y feliz y no se preocupó por la desesperación de su amiga.

Estrella: ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Gallofa: ¡Yupiii! ¡Hasta el infinito y más allá! ¡Mira por la ventanilla, Estrella! ¡Que pequeño se ve todo!
Estrella: ¡Ahhhhhhhhhhhh! ¡Tengo miedooo!





Mientras tanto, en Wensuland...

Hacía un día estupendo para salir a pasear. Sus y Diamante sacaron a los niños a pasear junto a Pandy. Fueron al parque y dieron un paseo por el bosque. Sus no podía dejar de pensar en su hermano. Wen seguía refugiado en su casa en el bosque y no había forma de hacerle cambiar de idea. Le propuso a Diamante ir a visitarlo y le pareció buena idea. Decidieron ir en coche. Sus se puso al volante y Diamante de copiloto. Los niños en los asientos de atrás con sus respectivas sillitas de seguridad y Pandy en la parte trasera del vehículo. Era una monovolumen preciosa color azul marino con adornos en blanco.

Sus: Pienso hacerle cambiar de opinión. Esta situación no puede seguir así.
Dante: ¡Yo quiero conducir!
Suselle: ¡Mami, Dante me ha pegado!
Sus: No os peleéis...
Diamante: Venga chicos, comportaros. Vamos a ir a ver al tito Wen.


Sus: Me preocupa mucho mi hermano. Ya le han visitado Duclack, Sinéad, mis padres, Duque,...y nada, sigue igual.
Diamante:Las heridas del corazón son las más difíciles de curar.


Sus: Lo sé...
Diamante: Yo eh sufrido mucho por amor, lo sabes. Atraía a las clacks como un imán. Todas locas por mi, desesperadas por cazarme. Y todavía las sigo atrayendo. Piensa que un papi guapo y sexy como yo las vuelve locas. 
Sus: Menos lobos, caperucita, ¡jajajajaja!
Diamante: ¿No me crees? ¿No recuerdas a Sabrina?
Sus: Cómo olvidarme de ella...¡Fue una pesadilla! Claro que te creo. Soy muy afortunada por haberme casado con un pirata tan guapo y conquistador.
Diamante: El afortunado soy yo, ¡eres la clack más bella del Playmundo!


Sus: No creo que eso sea verdad, pero gracias cariño. Me da rabia que lo de Wen y Estrella no haya funcionado...
Diamante: Si eran el uno para el otro...A lo mejor con el tiempo lo solucionan.
Sus: No estoy dispuesta a que esto se alargue más en el tiempo. Lo deben solucionar ya.
Diamante: Mira, este es el camino de entrada.
Sus: Es verdad, casi me lo paso.



Finalmente llegaron a casa de Wen. Estaba situada en plena naturaleza, sin vecinos. Se encontraba descansando en la tumbona en la entrada de la casa. El sonido del coche de Sus y Diamante le alertó de que alguien se aproximaba.




Por una parte se alegró al verlos llegar pero por otra se agobió. Llevaba mucho tiempo deseando estar solo y cualquier interrupción a su tranquilidad le molestaba. A pesar de ello, se alegró al verles llegar. Diamante fue el primero en bajar del coche y lo saludó con la mano.

Diamante: ¡Cuñaooo!
Wen: ¡Diamante! ¡Que sorpresa!


Al ver a sus sobrinos y Pandy, el agobio desapareció.Los adoraba y se moría por abrazarles.

Wen: ¡Que alegría veros!
Sus: Teníamos ganas de verte, hermano.
Pandy: ######## (¡Weeen!)


Dejaron a Suselle y Dante jugando en la hierba junto a Pandy. Sus y Wen se sentaron en el banco para verles jugar y charlar.

Wen: Que grandes están. Todavía me sorprende que seas madre...¿Te acuerdas cuando decías que jamás te casarías?
Sus: Sí...si me lo hubiesen dicho en aquellos años, no lo habría creído. Ahora ellos junto a Diamante son mi vida.
Wen: Se os ve tan felices... Por cierto, ¿cuando sale de cuentas Fatumata?
Sus: Es verdad, que no estás enterado. Se han ido al poblado de Fatumata, quieren tener al niño allí.


Dante: Estos juguetes son míos, tonta.
Suselle: ¡Déjame uno!
Dante: No me da la gana.
Pandy: ####### (Vamos, Dante. No seas avaricioso...)
Suselle: ¡Feo!
Dante: ¡Feo tú!


Diamante fue directamente a la tumbona y se costó. Estaba tan cómodo que pronto le entró el sueño.

Diamante: Una siestecita tampoco me vendrá mal. ¡Esto es vida!


Una mariposa caprichosa se posó en la cara de Diamante. Movía sus alas haciéndole cosquillas. Quería quitársela de encima pero era una mariposa escurridiza.

Sus: Wen, no me gusta que estés así...
Wen: Lo sé, y lo siento. Lo que ha sucedido ha sido muy duro para mi. A veces siento que me ahogo. Un ansiedad recorre mi cuerpo cuando me acuerdo y no consigo dormir con normalidad.
Sus: Comprendo que estés así, pero debes pensar con optimismo.


Una familia de zorros se acercó a Pandy. Tenían un pequeño zorrito juguetón que deseaba jugar. Cuando vio a Pandy, fue corriendo hasta él.


Dante: ¡A que no me pillas, cara de papilla! ¡Buuuuh!
Suselle: ¡Ayyyyy, mamiii! ¡Dame un juguete para mi!
Dante: ¡A que no me pillas, cara de papilla! ¡Buuuuh, tonta!
Suselle: ¡Buaaaaaaaaa!
Sus: ¡Dante, no seas malo!


Una libélula vio la reluciente y suave calva de Diamante y no pudo evitar posarse sobre ella. Mientras la mariposa se le posaba en la cara y le hacía estornudar la libélula le hacía cosquillas en la calva con sus patitas.

Diamante: ¡Ahhhhhhh!
Sus: Mira a Diamante, ¡le encanta estar aquí!
Wen: ¡Si que corre!
Sus: Yo pensaba que quería tomar la siesta. Oye, ¿me enseñas las reformas que has hecho en la casa?
Wen: Sí, vamos.
Sus: ¡Diamante, te quedas a cargo de los niños!
Diamante: ¡Ahhhhhh!



Entraron al interior de la casa. Wen había construido una pared divisoria entre el cuarto de baño y la cocina. También había colocado algunos muebles de cocina.

Sus: ¡Es perfecto! No entiendo como no lo habías hecho antes...una cocina y cuarto de baño juntos...
Wen: Ya, era horrible. Bueno, mientras me duchaba podía lavar los platos...



Se sentaron en el sofá y Sus le soltó todo lo que pensaba. Estaba cansada de ver a su hermano en ese estado.

Sus: Wen, tengo que ser clara contigo. Esta actitud me preocupa. ¿Crees que es la mejor forma de solucionar los problemas?
Wen: Necesito estar solo y pensar.
Sus: ¿Pensar? ¡Ya has pensado suficiente! Eres un pirata, Wen. Te has enfrentado a multitud de peligros con valentía, ¡debes sacar tu lado pirata!
Wen: No es tan fácil, Sus.


Sus: No te discuto que sea difícil, pero no es imposible.
Wen: No me siento capaz de nada...
Sus: Cometiste un error, ¡eres click! Todos nos equivocamos, eso no te convierte en un monstruo. Estrella te ama, y tú a ella. No dejes pasar más tiempo y ve a por ella.
Wen: Ella me odia...


Sus: ¡Eso no lo sabes! Wen, ¿que vas a perder si vas? El no ya lo tienes. No creo que estar aquí lamiéndote las heridas solucione nada. Has encontrado el amor en ella, os amáis de verdad, ¡lucha por ella!
Wen: No me perdonará...
Sus: Eso no lo puedes asegurar. Hermano, lucha por lo que más quieres, no te rindas por favor. Diamante y yo no lo tuvimos fácil, pero conseguimos superar todas las adversidades. Es el momento de que saques tu lado pirata a flote y luches por ella.


Wen: Tienes razón...no puedo seguir así.
Sus: No te perdonarás no haberlo intentado.
Wen: Iré a por ella, tienes razón. ¡Gracias hermanita!

Wen la abrazó agradecido y Sus se emocionó.

Sus: ¡Esa es la actitud!
Wen: El problema es que no sé dónde está...
Sus: Vicrogo lo sabe. Le está haciendo reportajes y puede averiguarlo. Por eso no te preocupes.


Diamante irrumpió en la casa desesperado. Había conseguido librarse de los bichos y no estaba dispuesto a aguantar ni un segundo más fuera en compañía de más insectos.

Diamante: ¡Holaaa! Mejor me quedo aquí dentro, que fuera hace calor.
Sus: ¿Y los niños?
Diamante: ¿Vas tú a por ellos? 


Cuando los niños y Pandy estuvieron en casa, Sus decidió preparar la comida.

Sus: Venga, comeremos todos juntos. Prepararé la comida.
Wen: ¡Hola Suselle!
Suselle: ¡Tito Wen! Dante es tonto...
Dante: ¡Tonto tú!
Diamante: Si seguís así, os castigaré sin ver a Cutreman.



Después de comer juntos y disfrutar de su compañía, se fueron. Wen se quedó sólo en su casa, pensando en lo que tendría que hacer los próximos días. Le esperaba un viaje largo a lo desconocido. Lo haría por amor, debía luchar por ella.

"He pasado una temporada muy mala, la peor que he vivido nunca. La angustia y la tristeza se convirtieron en el día a día en mi vida. No veía futuro, no veía esperanza. Me sentía perdido en una vida que sentía que ya no me pertenecía. Si antes veía el futuro distorsionado, oscuro e incierto, en estos últimos días no veía ni siquiera futuro. Ha sido muy duro, sigo luchando para apartar esa desesperación de mi mente, pero no me voy a rendir. La vida sigue y debo ser fuerte. Ahora sé que hay esperanza y esa oscuridad está desapareciendo poco a poco. Estrella, prometo que te encontraré"


Contnuará...

martes, 3 de marzo de 2015

El Cumpleaños de Junior

Después de un día horrible en clase, Junior estaba triste y desanimado. Dos de sus compañeros se metían con él todos los días. El acoso le estaba causando un verdadero trauma. Se metían con su aspecto físico y le llamaban "el monstruito". Por su pelo verde y piel pálida era objeto de sus burlas. Los viernes Junior salía del colegio corriendo y feliz por la llegada del fin de semana. Aquel viernes Junior llegó a casa cabizbajo y triste. Fue directamente a su habitación y se tumbó en su cama a llorar.


PD (Payaso Demonio) tocó a la puerta de la habitación y entró. Estaba preocupado por su hijo. Aunque tenían poderes sobrenaturales para escarmentar a esos niños, no querían señalarse. Aquel día era el cumpleaños de Junior y parecía no acordarse. PD entró y le siguió Hurto, el perro de la familia.

PD: ¿Junior? ¿Te encuentras bien, hijo?
Junior: Quiero estar solo...
Hurto: ¡Guau guau! ¡Grrrr! (No te pienso dejar solo)
PD: Esta situación debe cambiar. El lunes iré sin falta y hablaré con la dirección del colegio.


Esas palabras llamaron la atención de Junior y se incorporó en la cama.

Junior: No quiero que lo hagas...entonces me dirán que soy un bebé que no sabe defenderse solo. 
PD: ¡Eso no es verdad! Sabes defenderte solo pero a veces no viene mal que nos ayuden.No permitas que esos insignificantes humanos sin corazón te arruinen el día. ¿Es que no lo recuerdas? ¡Es tu cumpleaños!


Junior: ¡Es verdad!
PD: Levántate, tengo una sorpresa para ti.
Junior: ¿Una sorpresa? ¿Que es?
PD: Ahora lo verás.

Se levantó de la cama y abrazó a su padre emocionado.La tristeza desapareció y sus ojos brillaron por la ilusión.

Un niño se asomó por la ventana de la habitación de Junior. Llevaba su pelo rubio muy repeinado y con sus ojos azules observaba la escena. No quería ser visto así que se asomaba con sigilo. A pesar de tener cuidado fue visto por Hurto. Al ver al intruso se puso a ladrar enfadado.

Jaimito: ¡Shhh, calla chucho!
Hurto: ¡Grrrrrr! ¡Guau guau! (¡Ey tú! ¡¡Allanamiento de morada!! ¡¡Largo!!) 


PD: Hurto, ¿que te ocurre? No montes tanto escándalo.
Junior: Habrá visto un ratón.
PD: La sorpresa está en el comedor. Vamos, yo creo que te gustará.
Junior: ¡Que nervios! Vamos, Hurto.

El niño se escondió para no ser visto. Junior y su padre salieron del cuarto y aunque Hurto ladró un poco más, al final se marchó con ellos.


Cuando se marcharon de la habitación, el niño se volvió a asomar. Cuando se aseguró que no había nadie que lo pudiese descubrir, hizo un gesto y otro niño se asomó. Eran dos hermanos gemelos que se llamaban Jaimito y Carlitos. Los dos se peinaban y vestían igual. Eran rebeldes y mal educados. Ellos eran los que se metían con Junior en el colegio. Eran conocidos por sus travesuras y todos los niños les tenían miedo. Aunque le hacían la vida imposible a todos los compañeros, Junior era el que más sufría su acoso.

Jaimito: Por poco nos descubren por culpa de ese perro pulgoso.
Carlitos: ¿Y aquí vive el monstruito?
Jaimito: Sí. Mira que este lugar es tétrico...
Carlitos: Yo pensaba que vivía en un cementerio, ¡jajajajaja!
Jaimito: ¡Y yo!


Entraron en el cuarto de Junior y observaron todos lo detalles. No tenían suficiente con el acoso al que le estaban sometiendo en la escuela, querían ir más allá. Tenían pensado burlarse de él en su propia casa e investigar el lugar donde vivía para contárselo a los demás.

Carlitos: Mira, hermano. ¡Este caballero de juguete mola!
Jaimito: ¡Pues para nosotros! ¿Te has dado cuenta que esta habitación es perfecta para el monstruito?
Carlitos: Sí, es espantosa. Vamos, tenemos que encontrarle. Le vamos a dar un buen susto.
Jaimito: Haremos fotos con el móvil y se lo enseñaremos a todos.


En otra estancia del castillo...

PD: ¡Ya puedes abrir los ojos!

Junior los abrió y descubrió que le habían preparado una fiesta sorpresa. Una gran mesa con toda clase de dulces y un inmenso pastel de cumpleaños, un montón de regalos y lo mejor, todos sus amigos.

Junior: ¡No puede ser! ¡Es una fiesta sorpresa!


Todos: ¡Felicidades, Junior!
Junior: ¡Muchas gracias! ¡Habéis venido todos!
PD: Menos tu tía Pepota, que está viviendo en el poblado de los Masais y es imposible comunicarse con ella.

Sus grandes amigos Jorgito, Willy y Renzo habían acudido a la fiesta. Eran sus mejores amigos, los niños con los que mejor se llevaba. También habían asistido Vicrogo,  Krastya, Bozo, Calabazo, su prima Rosita (una payasa de piernas muy largas) y claro está, su madre Calíope.



Junior: No me habíais dicho nada, ¡que sorpresa!
Willy: No queríamos estropear la sorpresa.
Renzo: Sabemos que estás depre así que queríamos sorprenderte.
Jorgito: Aunque me daba un poco de miedo venir a tu casa...por un amigo lo que sea.

Junior vivía junto a sus padres en un antiguo castillo. Aunque parecía estar descuidado repleto de telarañas, polvo y estancias oscuras, a ellos les encantaba vivir así. Aunque Junior todavía era pequeño, pronto empezaría a desarrollar sus primeros poderes sobrenaturales. Sus padres eran capaces de hacer cosas sorprendentes.


Llegó la ronda de los regalos y Junior los fue abriendo uno a uno rompiendo el papel de envolver totalmente ilusionado.

Bozo: Expegro gue te gruxte, ñam ñam ñam.
Krastya: Bozo, no hables con la boca llena...y deja de comer, ¡esas rosquillas son para todos!
Bozo: Una más, ¡ñam ñam ñam!
Junior: ¡Una pelota del Real Wensuland! ¡Mola!



Vicrogo: Un pajarito me ha dicho que deseabas este disfraz.
Junior: ¡Un disfraz de fantasma! ¡Yupiii!


Calabazo: Es una cabeza loca. Los niños diabólicos del inframundo están como locos con ellas. Se han agotado en las tiendas  del tremendo éxito.
Junior: ¡Que pasada!
Calabazo: Cuenta historias terroríficas, muerde, escupe, insulta, erupta y grita cuando menos te lo esperas.
Junior: ¡Muchas gracias, me encanta!



PD: Ahora llega el momento de entregarte nuestro regalo.
Junior: ¿Que es?
Calíope: Esperamos que te guste, hijo. Se trata de un regalo muy especial. Implica mucha responsabilidad. Debes cuidarlo y protegerlo. No es un objeto ni algo de lo que te puedas deshacer. Desde ahora será tu responsabilidad y de su bienestar y felicidad te tendrás que encargar.
Junior: ¿Un perro?
PD: Te regalamos un amigo, pero recuerda lo que ha dicho tu madre, no es un objeto.


Calíope: ¡Adelante!

Junior era un gran amante de los dragones. Cada semana visitaba junto a sus padres el valle de los dragones. Allí los veía volar y moverse durante horas. Tenía libros, figuras y películas sobre ellos y su fascinación era total. 

Junior: ¡Un dragón!

Se trataba de una cría de dragón aunque no por ello era pequeña. Era negro y rojo con dos enormes alas.Miró a Junior curioso y se acercó a él para lamerle el rostro. Habían conectado.


Junior le abrazó y el pequeño dragón agradeció la muestra de cariño cerrando los ojos y rugiendo.

Junior: Eres precioso. Prometo cuidarte y quererte toda la vida. Te voy a llamar...¡Draky! ¿Te gusta?

Todos los niños se acercaron hasta Draky y lo acariciaron. Junior estaba en una nube. Por fin había conseguido alcanzar su sueño, tenía un dragón como amigo.



Calíope: Hemos acertado con el regalo.
PD: Sí, sabía que le gustaría. Me gusta verle así, tan feliz.
Calíope: No soporto que esos niñatos se metan con nuestro pequeño. Deja que les de un buen escarmiento, ¡para algo tenemos poderes!
PD: De esa forma nos señalaremos más. Es mejor que vayamos a hablar con los profesores.
Calíope: Está bien...Tengo que ir a ver como va mi poción. Ahora vengo.


Krastya: Vicrogo, ven acércate. 
Vicrogo: ¿Que ocurre?
Krastya: Quiero que pruebes esta pizza que hemos comprado Bozo y yo. Está deliciosa. Es de una pizzería cerca de casa y está para chuparse los dedos.
Vicrogo: Ya se me hace la boca agua. ¿De que es?
Krastya: Vegetal. Tiene tomate, cebolla, olivas, pimiento rojo,...


Al destapar la caja de la pizza descubrió que allí no había nada. 

Krastya: ¡No está!

No lo dudó un instante. Su mirada se dirigió hacia su querido novio, Bozo. Él la miraba asustado mientras se comía una barra de pan.

Krastya: ¡Te la has comido!


Bozo: Yo..eh...tenía que probarla por si estaba mala...¡lo he hecho por vuestra seguridad!
Krastya: ¡Tragón!
Rosita: No pasa nada, Krastya. Hay mucha comida, no te preocupes.
Vicrogo: Sí, no pasa nada...aunque me habría gustado mucho probarla.
Bozo: Lo siento...



Jaimito y Carlitos seguían investigando el castillo en busca de Junior. Finalmente llegaron a la cocina. Entraron curiosos aunque también empezaban a tener miedo. El aspecto de todas las estancias del castillo eran terroríficas. Muchas oscuras, con ruidos extraños y silencios ensordecedores. 

Carlitos: ¡Un poco de luz! Hermano, ¿y si nos vamos?
Jaimito: ¡No seas cagao!
Carlitos: No es por miedo...es que estoy cansado. ¡Ey, mira!
Jaimito: ¡Una serpiente! 


Sobre una caja había una enorme serpiente preparada para ser cocinada.

Jaimito: ¡Que asco!
Carlitos: ¡Haz una foto! Ese monstruito come serpientes...


Jaimito: ¡Mira, ratones! Parece que están vivos pero no se mueven...
Carlitos: ¡Arañas, sapos, ratones! ¡Que asco! ¡Se comen a los bichos!
Jaimito: ¡Haremos fotos de todo!
Carlitos: Este sitio me da repelús...


Escucharon pasos que se acercaban hacia ellos. Asustados se escondieron tras una mesa. La puerta se abrió y entró Calíope.

Jaimito: Es la madre de monstruito...
Carlitos: ¡Shh, calla!


Tenía una enorme olla en el fuego y se acercó a ella. La removió con un cucharón suavemente.

Calíope: Perfecto. Ahora los últimos ingredientes.


Se acercó hasta la mesa en la que estaban escondidos los niños y agarró un escorpión muerto de un recipiente.

Calíope: Escorpión negro.
Jaimito: Tengo mucho miedo, hermano.
Carlitos: Y yo...es una bruja...tenemos que salir de aquí...


Calíope: ¡Araña venenosa! Este ingrediente me encanta, le da un sabor exquisito.
Jaimito: Quiero ir a casa...
Carlitos: Y yo...


Calíope: ¡Un ratón muerto! Esta es la estrella de la poción. Es mi ingrediente secreto. Es una lástima no tener cabeza de niño humano para darle más sabor...

Calíope no era tonta. Supo desde el primer momento que estaban allí. Identificó a los dos hermanos como los responsables de hacerle la vida imposible a su hijo. No lo dudó un instante, les daría una buena lección aunque PD no estuviese de acuerdo.



Carlitos: Salgamos de aquí, ahora que está de espaldas.


Calíope se dio media vuelta y gritó. Los niños se volvieron a esconder asustados. Jaimito se orinó encima pero lo de Carlitos fue algo mucho peor...

Jaimito: ¿Nos ha visto?
Carlitos: Creo que no...
Calíope: ¡Me voy a transformar! Me apetece tomar mi forma original.


Tras pronunciar unas palabras ininteligibles se convirtió en una bruja terrorífica. Su aspecto no podía dar más miedo.

Calíope: Así estoy mejor. Además, con este aspecto tengo mis sentidos más agudizados. ¡Que mal huele! ¿De dónde vendrá esa asquerosa peste? No creo que provenga de la olla...


Se dio media vuelta y aprovecharon para salir lentamente de su escondite.

Jaimito: Vamos, de prisa. Si nos descubre nos arrancará la cabeza...


Calíope: ¡Cuuuucaaaaa!

Volvieron a esconderse cuando la bruja se dio media vuelta y se puso a pronunciar ese nombre.

Calíope: ¡Cuuucaaa! ¿Dónde estás, bonita? ¡Estás ahí!

Una enorme araña marrón, con manchas blancas y muy peluda apareció bajando la pared.

Calíope: ¡Mi niña guapa! Ven con mami, que es la hora de comer.
Jaimito: ¡Es una araña! ¡Me dan asco las arañas!
Carlitos: Socorro, que alguien nos ayude...


La araña saltó sobre la bruja y esta la abrazó.

Calíope: Pero que guapa estás, Cuca. Sé que te gustaría comer niños, que es tu plato preferido, pero es que por aquí no hay niños disponibles...aunque si quieres, un día vamos al colegio de mi hijo y te comes a esos dos desgraciados que se meten con Junior. Nadie se mete con mi hijo sin sufrir las consecuencias.
Carlitos: Habla de nosotros...estamos perdidos.
Jaimito: ¡Buaaaaaa!
Carlitos: ¡Shhh!


Calíope: Toma, te he preparado un par de ratones. Come hasta saciarte, querida. Uy, ese olor...aquí huele raro...como a niños repelentes...¿Hay alguien escondido por aquí? 


No pudieron aguantar más la presión y salieron de su escondite. Los dos gritaron asustados y desesperados. Calíope los miró con satisfacción. Sus rostros reflejaban puro terror.

Jaimito: ¡No nos haga daño, señora!
Carlitos: ¡No nos volveremos a meter con monstruito!
Calíope: ¿¡Cómo le has llamado!?
Carlitos: ¡Perdón, quise decir Junior!


Jaimito: Corre, hermano. ¡Corre!
Calíope: ¡Pagaréis por todo el daño que le habéis hecho a mi hijo!

Se puso entre ellos y la puerta para que no pudiesen escapar. 

Carlitos: ¡Socorro! ¡Déjenos salir, bruja!
Jaimito: ¡No volveremos a meternos con Junior!
Calíope: ¡Vuestras palabras no valen nada!


Carlitos: ¡Se lo prometo! Cómase a mi hermano, él ha sido más malo que yo.
Jaimito: ¡Mentiroso! Mi hermano me obliga a meterme con monstru...digo, Junior. 
Calíope: ¡Pata de cabra, cara de vaca, cola de gato y piel de rana! ¡Convierte a estos dos delincuentes, en aquello que merecen!

Los dos hermanos se convirtieron en ratones.

Jaimito: ¿Eh? ¡Ahhhhh!
Carlitos: ¡Eres un ratón!
Jaimito: ¡Tú también! ¡Socorro!


La bruja agarró una escoba para aplastar a los dos roedores.

Calíope: ¡Os voy a aplastar y os daré de comer a mi querida Cuca!
Jaimito: ¡No por favor! ¡Buuuaaaa!
Carlitos: ¡Corre!


Cuca se interpuso en su camino cuando pretendían escapar. Si antes se habían asustado con la araña, ahora mucho más. Se acercaba a ellos lentamente, fijando sus ojos negros en sus pequeños cuerpos de ratón. Aunque parecía que estaban en peligro, Cuca no tenía intención de causarles daño, al igual que Calíope. 

Calíope: ¡Vamos, Cuca! ¡A comer!


Los dos ratones corrieron hasta llegar a una estancia con ventanas. Calíope y Cuca los perseguían de cerca.

Calíope: ¡No volveréis a meteros con mi hijo nunca más!
Jaimito: ¡No mires atrás!



De pronto se toparon con unas enormes patas negras. Asustados miraron hacia arriba y descubrieron a quién pertenecían. Draki los miraba curioso. No le gustaban los ratones y no sentía el más mínimo interés por ellos.


Jaimito: ¡Un dragón! ¡Mamáaaaaaaaaaaaaaa!
Carlitos: ¡Por la ventana, huyamos por la ventana!


Los dos hermanos consiguieron llegar a la ventana y escaparon. Calíope los miró divertida y no pudo evitar echarse a reír a carcajada limpia.

Calíope: ¡Jajajajajajajaja! ¡Esos dos no volverán más por aquí!
Junior: Mamá, vamos a cortar la tarta...¿que ocurre?



Calíope: No ocurre nada, hijo. Algo me dice que no vas a tener más problemas en el colegio, ya lo verás.
Junior: Eso espero...
Calíope: Confía en mi, hijo. Ve con los demás, yo ahora mismo me reúno con vosotros.


Los dos hermanos convertidos en ratones corrían alejándose lo más rápido posible del castillo. El terror dominaba sus diminutos cuerpos.

Jaimito: ¡Los hemos perdido!
Carlitos: ¡No dejes de correr! ¡Tenemos que escondernos en algún lugar dónde no nos encuentren!


Carlitos: ¡Pero somos ratones! ¡Yo no quiero ser un ratón! ¡Buuaaaaa!
Jaimito: Yo tampoco, ¡buaaaaaa!


De pronto recuperaron su cuerpos originales. Los dos niños se miraron sorprendidos y lloraron entre aliviados y asustados.

Jaimito: ¡Volvemos a ser normales! 
Carlitos: ¡Esto ha sido una pesadilla! Hermano, nadie creerá los que nos ha ocurrido. Hemos perdido nuestros móviles...Escucha, tenemos que guardar el secreto. 
Jaimito: Y a ese monstruito lo dejamos en paz. No quiero que esa bruja nos persiga...


Calíope: ¡Mi hijo se llama Junior! ¡Si me entero que os volvéis a meter con él, iré a por vosotros! ¡Corred par de roedores apestosos! ¡No volváis nunca más!


Los dos hermanos corrieron como alma que lleva el diablo. Jamás volverían a meterse con Junior y no se acercarían por el castillo por nada del mundo. 

Jaimito: ¡Me he hecho pipi! ¡Buaaaaaa!
Carlitos: ¡Yo caca! ¡Buaaaaaaaa!


FIN