martes, 27 de septiembre de 2022

Historias del barrio - Capítulo 14: Odia a Caitlyn

Dante llevaba días distante. No le apetecía jugar ni relacionarse con nadie. Al llegar a casa del colegio, se metía en su habitación y no salía en todo el día. Sus y Diamante habían intentado hablar con él en varias ocasiones, pero Dante no parecía dispuesto a explicar lo que le ocurría. Una tarde, Sus habló con Diamante y decidieron que la situación no podía seguir así. Dante estaba en su cuarto, sentado en el suelo y mirando al infinito.


Sus llamó a la puerta de su cuarto y asomó la cabeza para preguntar si podía pasar. Dante se encogió de hombros como respuesta. A sus se le cayó el alma al suelo al verle tan deprimido.


Sus: Hijo, necesito saber lo que te ocurre.
Dante: No me ocurre nada, mamá.
Sus: ¿Crees que no me doy cuenta de lo mal que estás? Tu padre y yo estamos muy preocupados. Tu hermana, Bosco y Pradito no entienden lo que te está pasando. No sales a jugar con Karim y Walter y te pasas el día en tu cuarto sin hacer nada. Tienes que hablar conmigo, cariño. ¿Ha ocurrido algo en el colegio?


Dante: No.
Sus:¿Alguien se está metiendo contigo? 
Dante: No.
Sus: Pues algo te ocurre.

En ese momento, Dante empezó a llorar. Intentaba aguantarse las ganas, pero le era imposible.

Sus: Amor, dime lo que te ocurre. Sabes que te ayudaré, sea lo que sea. Puedes confiar en mi.
Dante: Mamá...


Dante se abrazó a su madre llorando, totalmente desesperado. Sus no entendía nada. Estaba tan preocupada que le costaba guardar la compostura y hacerse la fuerte. Temía que a su hijo le ocurriese algo terrible que ni ella fuese capaz de soportar.

Dante: ¡He visto un asesinato, mamá! ¡Fue horrible!
Sus: ¿Cómo?


Sus tranquilizó a Dante. Le preparó una infusión y con la ayuda de toda la familia, consiguieron animarle. Diamante llamó a la comisaría, para hablar con la policía. Necesitaban que  se acercasen a casa para hablar con Dante y que les explicase lo que había visto. John y Rose se presentaron en su casa a los pocos minutos. Diamante, Suelle y Bosco abrieron la puerta.

Diamante: Bienvenidos, agentes. Pasen, por favor.
John: Muchas gracias.
Bosco: ¡La polisia!
Suselle: Bosco, shhh.



Diamante: Allí está mi hijo.

Dante estaba sentado en un sillón de la entradita. Sus estaba a su lado, no quería separarse de él. Sabía lo nervioso que estaba y lo difícil que era esa situación para su hijo.

John: Buenas tardes.
Sus: Buenas tardes. Sentimos haberles hecho venir así de repente, pero es que mi hijo tiene algo importante que contarles.


Diamante: Vamos, les dejaremos solos.
Suselle: Yo quiero quedarme.
Bosco: ¡No ero ime!
Diamante: Dante necesita intimidad. Venga, os dejaré jugar con mis monedas de oro.
Bosco: ¡Yupi!


John y Rose se acercaron a Dante. Sus le apretaba la mano para transmitirle todo su apoyo.

Rose: Hola, Dante. Yo soy Rose y él es mi compañero John. Hemos venido para que nos cuentes lo que viste aquel día. No tienes que estar nervioso, estamos de tu parte.
John: Sé que eres amigo de mis hijos. Walter te tiene en gran estima. Eres un niño muy valiente.
Rose: No tengas prisa, puedes tomarte tu tiempo para contarnos lo que viste.


Dante: Estaba con Pradito y Eva. Al salir de las clases de refuerzo, nos fuimos a jugar. Eva nos quería enseñar un lugar secreto muy chulo...

Dante relató lo vivido ese día. Sus se sorprendió al descubrir que había escalado por la fachada de un edificio y se disgustó mucho, pero sabía que no era momento de reprocharle nada.

Dante: Fue entonces cuando vi el asesinato. Aquella chica con bigote no estaba haciendo nada. Caminaba por la calle cuando ella le atacó.
Rose: ¿Era una mujer mayor? ¿Es esta?

Le enseñó una foto de Isidora. Dante la miró por un rato y negó con la cabeza.

Dante: No.
John: ¿Estás seguro?
Dante: Fue Maka.
Rose: ¿Quién es Maka?
Dante: La conocí un día por casualidad. Tuve un accidente con mi moto y me golpeé contra un coche aparcado en la calle. El dueño me quería pegar y ella me defendió. Dijo que era mi protectora. Yo pensaba que era buena...
Sus: Dante, ¡no me habías contado nada de eso!
Dante: Sabía que te enfadarías.
Rose: ¿Puedes describirnos a Maka?
Dante: ¿Qué le ocurrirá? Ella me ayudó y yo la estoy traicionando...
John: Estás haciendo lo correcto, Dante.


Cuando Dante terminó la declaración, Rose y John se miraron fijamente. Sabían perfectamente de quién se trataba. Maka era una delincuente reincidente que ya había sido detenida en varias ocasiones.

John: Según la declaración de Dante, Isidora es inocente.
Rose: Algo se nos escapa, John. Maka forma parte de los Latinclicks. Un asesinato de esta índole no encaja con el modo operandi de estos grupos. 
John: A lo mejor le quiso robar o algo le molestó.
Rose: Dante dice que la atacó sin más. Recuerda que no se llevaron su bolso ni el dinero que llevaba encima. ¿Un reto entre los miembros de la banda?
John: La única forma de averiguarlo es preguntárselo a ella.


Sus: Lo has hecho muy bien, Dante.
Dante: Me siento mal, mamá.
Sus: No debes sentirte mal. Esa chica hizo algo muy malo. Me parece muy bien que te defendiese aquel día, pero una cosa no quita la otra. Aquello que hizo está muy mal y tú no podías ser cómplice de algo tan horrible. Venga, ponte guapo que nos vamos al cine.
Dante: ¿Ahora?
Sus: Sí, ahora. Podemos ver la última de Cutreman.
Dante: ¡Guay! 


Rose y John aparcaron y salieron del coche con tranquilidad. Los Latinclicks estaban reunidos, bebiendo y escuchando música junto al Skatepark. Se acercaron a ellos sin prisa, para intentar no alarmarlos.

Maka: La pasma.


Rose: Buenas noches.
Maka: ¿Qué les trae por aquí? No estamos haciendo nada malo.
John: Venimos a hablar contigo, Maka.
Rose: Nos gustaría hacerte unas cuantas preguntas.
Maka: ¿Preguntas?
John: En comisaría.
Maka: Y un cuerno. Yo de aquí no me muevo. 
Rose: Lo siento, tienes que acompañaros. 


Maka empujó a John y salió corriendo.

John: ¡Alto!
Rose: ¡Ve tras ella!


Rose sacó su arma reglamentaria y apuntó a todos los miembros de la banda. Estos estaban dispuestos a salir corriendo para ayudar a Maka y ya tenían en las manos navajas y otros objetos punzantes. 

Rose: Que no se mueva nadie. Un movimiento en falso, y os aseguro que vacío el cargador.


Maka estaba muy ágil. Corría y saltaba con gran habilidad entre los bancos y los muros del parque. John la seguía muy de cerca.


Era una chica joven y sana, a pesar de llevar una vida tan desastrosa. Aunque para John, no era un gran reto. Él iba al gimnasio todos los días y estaba en plena forma. Sabía que terminaría por alcanzarla.


Maka se vio sorprendida por John cuando este se le tiró encima. No entendía que la hubiese alcanzado tan rápido.

John: Estás detenida por asesinato. Será mejor que te portes bien, Maka.
Maka: ¡Yo no he hecho nada! ¡Es mentira! ¡El sistema está corrupto y me quieren cargar el muerto!
John: Eso se lo dices al juez.


Se resistió, pero John consiguió ponerle las esposas.

Maka: Por favor, no quiero ir a la cárcel.
John: Colabora. Si te sigues resistiendo, tu situación seguirá empeorando.
Maka: ¡Maldita sea! ¡Sabía que no tenía que haber aceptado el encargo!
John: ¿Encargo?
Maka: Ella me pagó para que la matara.


Subieron a Maka al coche policial. Maka lloraba sabiendo que lo tenía muy difícil para librarse de ir a la cárcel.

Rose: Arranca, John. El ambiente se está caldeando ahí fuera.
John: Me ha dicho que alguien le encargó el asesinato de Paca.
Rose: Ahora todo me encaja. Isidora le pagó para que la asesinase.
Maka: ¿Quién es Isidora? No conozco a nadie que se llame así.


Latinclicks: ¡Soltad a Maka! ¡Picoletos corruptos! ¡Nos vamos a vengar!
Rose: ¡Arranca, John!
John: ¡Ahora mismo!


Tras la declaración de Maka, John y Rose salieron a toda prisa de comisaría. Fueron hasta el puerto y subieron al barco policial que tenían amarrado en una zona reservada. Era un barco grande, con una estancia para encerrar a los detenidos. John se puso al volante y arrancó sin perder tiempo.

John: ¿Has localizado al Panama?
Rose: Sí, no navega muy lejos de aquí. Ahí tienes las coordenadas.


John: Espero que lleguemos antes de que sea demasiado tarde.
Rose: Esa mujer es capaz de todo. Caitlyn corre un gran peligro.


El barco avanzaba a gran velocidad. Tenían que hablar a voces para entenderse.

John: ¿Crees que es por celos? Ese Capitán parece desatar muchas pasiones entre las clacks que le rodean.
Rose: No sé muy bien cuales pueden ser los motivos, pero está claro que odia a Caitlyn y desea acabar con su vida.


John: Estoy intentando comunicarme con Panama, pero no contestan.
Rose: Sigue intentándolo. 
John: No sé si la radio está rota. Esto no funciona.
Rose: ¡John, ya veo el crucero! ¡Está allí!


John: ¡Perfecto! En breve le daremos alcance. Agarra el megáfono, en cuanto nos acerquemos, intenta hablar con ellos.


Continuará...

viernes, 16 de septiembre de 2022

Historias del barrio - Capítulo 13: Una noche muy intensa

Aunque su vigilancia no había sido precisamente la más profesional de su carrera, John había recorrido todo el local en busca de sospechosos. Recordaba haber visto a Ximena y Valeria sentadas en la planta baja. No se lo pensó dos veces y fue a buscarlas. Se alegró al verlas sentadas en el mismo lugar, sin muchas ganas de moverse.

John: Buenas noches.
Valeria: ¡Agente! No le había reconocido vestido de calle.
John: De eso se trata. ¿Cómo se encuentran?
Ximena: Mal. Todavía no hemos encontrado al señor Agripino. 
Valeria: Intento animarla, pero es tarea casi imposible.
John: Yo sé cómo animarla.
Valeria: ¿En serio? ¿Cómo?


John: Ximena, hemos encontrado a su oso de peluche.
Ximena: ¡Señor Agripino! ¡Lo ha encontrado!
John: Así es. Tome, vuelve a estar en su poder.
Ximena: ¡Señor Agripino!


Ximena agarró al peluche y lo abrazó. No podía ser más feliz. Por fin había recuperado a su mejor amigo. Fue hasta John y lo abrazó. Luego le besó en la cara repetidas veces.

Ximena: ¡Gracias gracias gracias!
John: ¡No las merecen! Me alegra que lo haya podido recuperar.
Valeria: Muchas gracias, para ella significa mucho. ¿Dónde estaba?
John: Ya les informaré en su debido momento.


Ximena: ¡Ahora me apetece bailar! ¡Vamos, señor Agripino! ¡La noche es nuestraaaaaa!


Mientras tanto, Alexia y Mary hablaban en un lugar tranquilo del local. Mary sabía que su amiga estaba algo triste. John había salido corriendo y la había dejado plantada por otra clack.

Mary: No le des más vueltas, Alexia.
Alexia: No puedo evitarlo. Parecía que teníamos una química especial y de repente, se marcha con otra.
Mary: Los hombres, quién los entiende...
Alexia: Yo desde luego que no.
Mary: Anímate. Luego vamos a casa de Hilary y nos tomamos allí la última copa. Tiene unos diseños nuevos que quiere que nos probemos. 


John: ¿Alexia?
Alexia: ¡John! Pensaba que te habías marchado con esa.
John: Siento haberme marchado de esa forma. Es mi compañera de trabajo y teníamos algo que resolver.
Alexia: Suena raro todo eso.
John: Soy policía. Estaba trabajando de incógnito. 
Alexia: ¿No es ninguna excusa? 


John resopló y le plantó un beso en todos los labios. Ella no esperaba una reacción así, y aunque le sorprendió, le pareció uno de los mejores besos que le habían dado en años.

Mary: ¡Oh my god! 


John: Ahora debo irme. ¡Te llamaré!
Alexia: ¡Adiós!
Mary: ¿Qué ha sido eso?
Alexia: No lo sé, pero me gusta.
Mary: ¿No te parece algo descarado? Así, de repente...
Alexia: Sí, pero me gusta. Este no se me escapa.


John se reunió con Rose y salieron del local con Isidora. Estaba esposada y visiblemente enfadada, aunque ese era su estado natural. Los vecinos salían de sus casas para cotillear. Eso cabreaba todavía más a Isidora, que odiaba ser el centro de los chismes.

Isidora: ¡Métanse en sus casas!


Josué: ¡Madre! ¿Qué ocurre? 
Nino: ¡La llevan esposada!
Rose: La llevamos a comisaría. Está detenida.
Josué: ¿Detenida? No entiendo nada.
Rose: Acérquese a comisaría y le explicaremos lo ocurrido.
Josué: ¡Madre! No se preocupe, iré con usted a la comisaría y la sacaré de allí. Todo debe ser un malentendido.
Isidora: Tú ya no eres mi hijo, degenerado. No quiero que te acerques a mi ni a mi casa. Saca tus cosas y lárgate, no quiero volver a verte.
Josué: Madre, no sabe lo que dice...
Isidora: No quería aceptar lo que eras, un despreciable degenerado. Para mi has dejado de existir.
Rose: ¡Ya es suficiente! Debería darle vergüenza decirle esas cosas a su hijo.
Isidora: ¿También es un delito renegar de un hijo degenerado?
 

John: Vamos, camine. Estoy deseando perderla de vista.
Josué: ¡Madre!
Isidora: ¡Saca tus cosas de mi casa! 
Josué: No puede ser verdad...
Nino: Lo siento...


Josué se puso a llorar. Su mundo se había venido abajo. Estaba perdido, asustado y traumatizado por las palabras de su madre. Tantos años de adoctrinamiento le habían perjudicado profundamente.

Nino: Tranquilo, no estás solo.
Josué: No entiendo nada. Sabía que mi madre no lo aceptaría, pero que llegase a este punto...
Nino: Debe ser muy duro.
Josué: Encima está detenida y no quiere mi ayuda.
Nino: Es el momento de que pienses en ti, Josué.
Josué: Debo recoger mis cosas de casa. No sé a dónde iré. Quizás con mi tía, ella es como una madre para mi.
Nino: De momento te vienes a mi casa. 
Josué: No quiero molestarte. Nos acabamos de conocer y no tienes que...
Nino: No me molestas. Tengo varias habitaciones vacías en casa, te quedarás en una de ellas. No pienso dejarte solo. 


Lilu y Duque también habían abandonado el local. Caminaban por la calle mirándose y con una sonrisa pícara en la cara.

Duque: Necesitaba tomar el aire.
Lilu: Y yo. Todavía estoy asumiendo lo vivido esta noche. Ha sido...
Duque: Maravilloso.
Lilu: Sí, absolutamente. Duque, mi casa no queda tan lejos de aquí. ¿Nos tomamos la última copa allí?


Duque la agarró de la mano y empezó a correr.

Duque: No perdamos más tiempo. ¡Me muero por tomarme esa última copa contigo!
Lilu: ¡Jajajaja! ¡Duque, que llevo tacones!

Duque la subió en su coche y se marcharon hacia la casa de Lilu.


Caitlyn subió al escenario. Todos los presentes permanecían en silencio. Los rumores de lo ocurrido habían recorrido todo el local, por lo que su atención a las palabras de Caitlyn era máxima.

Caitlyn: Os agradezco enormemente que hayáis decidido asistir a la gran inauguración del flamenco rosa. Esta ahora es vuestra casa y de todas aquellas personas que necesiten un lugar en el que sentirse libres y entre familia. Hemos creado este local con la mayor de las ilusiones, esperando que sea un lugar de referencia para toda la comunidad.  Paca fue y es el alma de este proyecto, tanto es así que le costó la vida. No la vamos a olvidar y su corazón está presente en cada uno de estos rincones. Una persona malvada se la llevó y esta noche casi consigue hacer lo mismo conmigo, pero por suerte, no lo ha conseguido.


Caitlyn: Es por ello que debemos ser más fuertes. Con cada golpe, alzar más nuestra voz. No conseguirán que nos escondamos. Queremos ser libres y lo vamos a conseguir. Es el momento de festejar que el flamenco rosa ya está en marcha y que ahora, somos muchos los que vamos a luchar para que siga adelante. ¡Empieza el show!


De esta forma, empezaron las actuaciones. Chumina fue la primera en salir. Sus canciones animaban a todos a bailar pero también a reír, pues todas estaban cargadas de humor. 


Chumina despertó simpatías entre todos los asistentes. Algunos aplaudían y otros silbaban encantados con sus actuaciones.


Caitlyn también obtuvo muchísimo éxito. Su voz en directo causó sensación, pero también su puesta en escena. Los trajes que lucía y las coreografías dejaron boquiabierto a todo el público. 


De esta forma tan exitosa, las actuaciones llegaron a su fin. Caitlyn agradeció a todos su presencia y se despidió. Las luces se encendieron y la música bajó de volumen. Era el momento de marcharse a casa.


Caitlyn estaba agotada y le dolía todavía la cabeza. Se sentó en una silla en su despacho, para retomar fuerzas. Chumina la abrazó emocionada.

Chumina: ¡Hemos triunfado, Cailtyn!
Caitlyn: Ha sido todo un éxito.
 Chumina: ¿Estás bien, nena? 
Caitlyn: Estoy cansada.
Chumina: Ahora vamos directas al hospital.
Caitlyn: Está bien.


Anabel: ¡Caitlyn! ¿Has visto cuanta gente? ¡Habéis triunfado! Enhorabuena, os merecéis esto después de tantas desgracias. Paca debe estar muy orgullosa.
Chumina: Y rabiosa, que al final no ha podido actuar.
Caitlyn: Bueno, pero la hemos tenido muy presente.


Bryan: Estoy muy orgulloso de ti.
Caitlyn: Gracias, cariño.
Bryan: Amor, mañana zarpa Panama.
Caitlyn: ¿Mañana? ¿No puedes quedarte un poco más?


Bryan: Es imposible. Sabes que soy el Capitán.
Caitlyn: ¿Cuándo volveremos a vernos? No quiero estar tanto tiempo separada de ti...
Bryan: Vente conmigo.
Caitlyn: Es imposible, Bryan. Justo ahora he abierto este local, no puedo descuidarlo. 
Bryan: Sería por un tiempo. Podrías actuar en el crucero, o simplemente descansar. Te lo mereces, has trabajado sin descanso durante mucho tiempo.


Chumina: ¡Yo me encargaré del local! 
Caitlyn: No, no puedo dejarte sola...
Chumina: ¿No me crees capaz de hacerlo? Nena, soy tan capaz como tú. Llamaré a todas las del gremio, haremos un cartel de estrellas que ni Hollywood. Venga, actúa en ese maravilloso barco, lejos de todo esto. Nosotras estaremos bien.
Anabel: Sí...


Caitlyn: Vale, m habéis convencido. Anabel, ¿estarás bien?
Anabel: Bueno...me acaba de dejar Ben. No es que esté del todo bien.
Caitlyn: Lo siento.
Anabel: Imagino que ha vuelto con su ex. No sé, si no estás aquí imagino que me volveré a casa.
Caitlyn: Necesito alguien que me ayude con la ropa y me aconseje. ¿Te gustaría venir con nosotros?
Anabel: ¿De verdad?
Caitlyn: Totalmente.
Anabel: Amiga, ya tienes asesora de imagen. Vamos a arrasar en alta mar. Gracias, Caitlyn.
Caitlyn: Será maravilloso estar juntas viajando por el mundo.


Bryan: ¡Pues no se hable más! ¡Nos vamos de viaje!
Anabel:¡Bieeeen!
Chumina: ¡Cuidado que no se hunda otra vez el barco!
Caitlyn: No sabes lo feliz que soy.
Bryan: Yo lo soy todavía más.


Continuará...