sábado, 15 de septiembre de 2018

Vacaciones en el mar - Capítulo 24: Estaré viva en cada canción

No fue fácil para Lucía guiar a todos los supervivientes. Los pasillos estaban repletos de cadáveres, incendios e inundaciones. Tomaba el pulso a todos los cuerpos que encontraba, para asegurarse de que estaban muertos.

Lucía: Es por aquí.

Al cruzar una esquina que daba a otro pasillo, encontró otro cadáver. Era un hombre joven al que unos hierros le habían aplastado el cuello.


Elliot: ¿Que le pasa a ese hombre?
Lucía: No lo sé. No mires, Elliot. Cierra los ojos cuando pasemos por su lado.


Agnes: ¿Está muerto?
Lucía: Sí, está muerto.
Agnes: Pobriño...
Artemisa: Esto es horrible.
Jean: ¡Nos estás llevando a una muerte segura! ¡No sabes lo que haces!
Lucía: Tranquilícese, caballero. Le aseguro que vamos por buen camino.


Artemisa: Agnes, ¿estás bien?
Agnes: No mucho...no sé hasta cuando podré aguantar todo esto. ¿Dónde estarán las Playgirls? ¿Crees que estarán bien?
Artemisa: Rezo para que así sea.


Cecilia: Alicia, ¿estás bien?
Alicia: No...estoy preocupada por Izan.
Cecilia: Es un click fuerte, seguro que no le ocurrirá nada.
Alicia: ¿Y tú? ¿Estás bien?
Cecilia: No, esto me está causando un trauma. Intento no venirme a bajo, pero me está costando.


Renzo: Kim, ¿cómo vas?
Kim: Renzo, no sé dónde están mis padres...
Renzo: Estarán bien. Seguro que están con Duclón y Wenda.
Kim: No quiero que se mueran.
Renzo: No se morirán. Duque los encontrará. Es un héroe. 
Kim: Esto tiene que ser una pesadilla, no puede estar pasando...


Dora: Pobre chico...
Vera: No mires, amiga mía. 
Dora: ¿Cómo vamos a superar todo esto? No creo que pueda volver a dormir nunca más...
Rafa: Debemos ser fuertes, chicas.
Dora: Gracias, majo. Me alegra tenerte aquí. Aunque no quiero decir que me gusta que estés en peligro, si no que...
Rafa: Tranquila, te entiendo.
Alicia: Tenemos que salir de aquí...
Leire: Seguid caminando, no os detengáis. 


Llegaron a un pasillo ancho. Leire escuchó golpes que provenían de uno de los camarotes.

Leire: ¡Ahí debe haber alguien vivo!
Rafa: Se escuchan golpes.
Jean: No podemos perder el tiempo con cada ruido que escuchemos. ¡Tenemos que salir de aquí!


Renzo vio a Elliot llorando y fue a consolarlo.

Renzo: Ey, amigo. ¿Estás bien?



Elliot: Quiero estar con mi papá...
Renzo: Yo también. Jamás pensé que lo echaría tanto de menos. Tengo ganas de estar a su lado, ayudando en el restaurante, escuchando sus chistes malos y numerosas historias. Pero debemos ser fuertes y los volveremos a ver...

Renzo se aguantaba las ganas de llorar. No estaba muy seguro de que eso fuese a ser así.

Elliot: Si mi papá se muere...¿Se irá con mi mamá? Si se muere, yo también quiero ir al cielo.
Renzo: No se va a morir, Elliot. Te lo prometo. Venga, tienes que ayudarme a animar a los demás. Si nos venimos a bajo, ellos también lo harán.
Elliot: Vale...


Amy miraba a Rafa avergonzada. Lo amaba, aunque eso a él ya no le importase. Es cierto, le había timado, pero en el proceso, se había enamorado. No quería perderlo, pero Rafa ya no la miraba como antes. Le sonrió pero él la miró serio y le giró la cara.


Emma estaba muy triste. No dejaba de pensar en su abuela. Estaba sentada en el suelo así que Willy se sentó a su lado.

Willy: ¿Estás bien?
Emma: Mi abuela, Willy. No puedo dejar de pensar en ella. No quiero que se muera...
Willy: No pienses eso. Estará bien, ya lo verás.
Emma: Me gustaría enseñarte el lugar dónde vivo. Es precioso, Willy. El mejor lugar del mundo. Cuando salgamos de aquí, te tienes que venir a verme. Le pediré a mi abuela que te deje dormir en el cuarto de invitados.
Willy: Eso me encantaría.


Lucía: ¿Hola? ¿Hay alguien ahí?


Tras la puerta estaban Fune y Pinhead. Se habían quedado atrapados. Llevaban consigo muchos bolsos que habían robado y en esos momentos, estaban desvalijando el camarote de un hombre con mucho dinero.

Fune: ¡Vienen a rescatarnos!
Pinhead: ¡Viva! Ya pensaba que nos quedaríamos aquí para siempre.
Lucía: ¿Se encuentran bien?
Fune: ¡Sí, pero no podemos salir. La puerta está deformada.


Había un cristal macizo que estaba pegado a lo que era antes el techo. Fune se asomó para ver a sus rescatadores.

Fune: ¡Sacarnos de aquí!
Lucía: No se preocupe, buscaremos la forma.
Rafa: Habría que romper el cristal, pero es macizo...


Fune: Aquí dentro no hay nada por romperlo.
Lucía: Buscaremos algo por aquí.


Leire reunió a todos los niños para intentar tranquilizarlos. La luz iba y venía y eso los ponía más nerviosos.

Leire: Tranquis, colegas. Está todo controlado. Ahí dónde la véis, Lucía es una crack y nos sacará de aquí.
Kim: ¿Y mis padres?
Emma: ¿Y mi abuela?
Elliot: ¿Y mi papá?
Willy: ¿Y mi tía y Duclón?
Renzo: El Capitán los rescatará, ¿verdad, Leire?
Leire: Por supuesto, debéis confiar en él.


Chino Juan: Yo dal patada voladola en clistal.
Lucía: Caballero, se haría daño. Es mejor que se retire y deje...
Chino Juan: No entendel, yo soy Chino Juan. Yo lompo clistal con técnica de patada voladola. Técnica milenalia. Apáltese.
Lucía: Está bien...
Artemisa: Se romperá la pierna.
Amy: Está loco.


Chino Juan hizo caso omiso a los comentarios y se lanzó contra el cristal a toda velocidad. Estiró la pierna y al grito de "¡Hiaaaaaaa!" golpeó el cristal y lo rompió.

Rafa: ¡Es imposible!
Agnes: ¡Carallo!
Lucía: ¡Impresionante!


Rafa: Es usted un máquina, señor.
Chino Juan: No máquina, yo sel de calne y hueso. Venil a mis clases y yo enseñal.
Rafa: Si salimos con vida de aquí, iré.
Amy: Y yo.

Rafa la miró desafiante y ella apartó la mirada.

Lucía animó a Fune y Pinhead a salir cuanto antes. El barco daba bandazos y se escuchaban ruidos que no presagiaban nada bueno.

Lucía: ¡Dense prisa!
Fune: Yo voy, tía.


Pinhead: Fune, ¿y los bolsos? ¡Aquí hay mucha pasta!
Fune: Tendremos que renunciar a todo ese dinero...
Pinhead: Pero...
Fune: Puedo vivir sin dinero, pero no sin ti.
Pinhead: Vale...


Una vez salieron, Lucía reanudó la marcha. Todo se pusieron en camino muy asustados. Los sonidos eran cada vez más fuertes,

Alicia: ¡Debemos darnos más prisa!
Lucía: ¡No se detengan, caminen!


En ese momento, el techo se vino abajo. Hierros y maderas caían y se retorcían contra ellos. Renzó y Kimberly consiguieron librarse al último momento, pero no todos corrieron la misma suerte.

Kim: ¡Ahhhhhh!
Vera: ¡Corre, Doraaa!
Dora: ¡Socorro!
Malena: ¡Ayuda!


Los escombros y hierros retorcidos cayeron sobre Malena y murió en el acto. Dora quedó atrapada de cintura para abajo. Gritaba y lloraba de dolor. Vera fue corriendo a socorrer a su amiga y en seguida acudieron los demás. 

Vera: Amiga, ¿estás bien?
Dora: ¡Vera, ayúdame! ¡No puedo salir!


Lucía: No te preocupes, Dora. Vamos a sacarte de ahí. ¡Malena!
Rafa: Está muerta...
Lucía: No...
Vera: ¿Te duele mucho?
Dora: Ya no me duele tanto...


Dora empezó a escupir sangre por la boca.

Vera: ¡Dora! ¡Tenemos que ayudarla!
Lucía: Vera...
Dora: Este es mi fin...nunca pensé que moriría así.
Vera: ¡No vas a morir! Te sacaremos, te lo prometo.
Dora: Siento dejarte sola, amiga...
Vera: No puedo perderte...por favor, no te mueras.
Dora: Este es mi fin, Vera...
Vera: Dora, eres mi mejor amiga...
Dora: Lo sé. Tú eres para mi como una hermana. Sobrevive por mi...
Vera: Lo haré, te lo prometo.
Dora: Rafa, me habría gustado salir contigo.
Rafa: No sabes lo que me arrepiento. He estado ciego todo este viaje con alguien que no vale la pena teniendo ante mi una clack como tú.
Dora: Vera, dame la mano...


Vera le dio la mano hasta que Dora dejó de respirar. Se alejó de ella y Leire la abrazó llorando. Rafa la miraba con los ojos llorosos.

Lucía: Debemos continuar o moriremos todos.


El Capitán Miller, Izan y Duque buscaban supervivientes por todas partes. Gritaban por los pasillos esperando encontrar respuesta de pasajeros heridos, pero sus gritos no recibieron respuesta.

Izan: Están todos muertos...
Duque: No, alguien debe quedar con vida.


Vieron escenas dantescas y ningún superviviente. Duque encontró a un hombre inconsciente en el suelo y fue en su ayuda.


Le tomó el pulso pero estaba muerto.

Capitán Miller: ¿Está vivo?
Duque: No, está muerto. Tengo que ir al camarote de Lilu y al de Duclón y Wenda.


Mientras, Duclón retiraba las maderas que habían caído sobre Wenda. Estaban atrapados en su camarote.

Duclón: Aguanta, ya casi está.


Cuando la hubo liberado, la sentó y comprobó que estaba bien.

Wenda: Tranquilo, me encuentro bien. Me duele la espalda, pero sobreviviré.
Duclón: Pensaba que te había perdido.
Wenda: Soy mucho más dura de lo que piensas, amor.
Duclón: Debemos salir de aquí, el barco se está hundiendo.


Duque: ¡Duclón, Wenda!
Duclón: ¡Es Duque! ¡Estamos aquí!
Wenda: ¡Socorro!


Duque forzó la puerta y consiguió abrirla.

Wenda: ¡Estamos salvados!
Capitán Miller: ¿Se encuentran bien?
Duclón: Sí, estamos bien.


Duque: ¡Rápido, tenemos que abandonar el barco cuanto antes!
Duclón: Wenda, sal tu primero. Tranquila, yo te ayudaré a pasar sobre todos los escombros. 


La puerta estaba colapsada de escombros y Duclón tuvo que aupar a Wenda para ayudarla a salir.

Duque: Ya te tengo, Wenda.
Wenda: Gracias, Duque. Los niños, tenemos que encontrar a los niños.
Duque: Están a salvo, tranquila.
Wenda: Gracias a Dios.¿Y mi sobrina Lilu?
Duque: Todavía tengo que encontrarla.


Las Playgirls estaban desesperadas. Justina estaba atrapada bajo unos hierros enormes. Hablaba a duras penas y le costaba respirar. Habían intentado sacarla de ahí, pero los hierros pesaban demasiado. 

Asunción: ¡Esto pesa demasiado, carallo!
Piedad: ¡Tenemos que sacarla de ahí!
Justina: Hermanas...
Asunción: Aguanta, pediremos ayuda.


Justina: Cada vez me cuesta más respirar.
Piedad: Te sacaremos de ahí.
Asunción: Vamos a intentarlo otra vez. Quizás ahora lo podamos mover.


Las dos pusieron todas sus fuerzas en ello, pero no lo consiguieron. Era demasiado para ellas.

Asunción: ¡No puedoooo!
Piedad: ¡Pesa mil demonios!
Izan: ¿Hola?


Piedad: ¡Socorro, estamos aquí!
Asunción: ¡Un malnacido nos encerró y no podemos salir!
Izan: Mantengan la calma, las sacaremos.
Asunción: ¡Justina, estamos salvadas!
Justina: Viva...


Izan por fin pudo abrir la puerta. Su corazón se encogió al ver a las hermanas. Estaban llorando y muy asustadas.

Asunción: ¡Rápido, mi hermana está atrapada bajo unos hierros!
Izan: ¡Necesito que alguien me ayude!
Duclón: ¡Voy!


Izan y Duclón entraron en el camarote y entre ellos y las hermanas, intentaron mover el amasijo de hierros. Cuando lo estaban moviendo, Justina comenzó a gritar. Izan ordenó que dejasen los hierros tal y como estaban.

Asunción: ¡Ya casi estaba!
Izan: ¿Puedo hablar un momento contigo?


Izan apartó a Asunción y le habló en voz baja.

Izan: He visto la herida de tu hermana. Si la movemos, morirá. Esos hierros la mantienen con vida.
Asunción: ¿Y cómo la sacamos de ahí?
Izan: No podemos. 
Asunción: Debemos intentarlo.
Izan: No querrás someter a tu hermana a ese dolor tan grande para verla morir entre grandes sufrimientos. 


Asunción se abrazó a Izan y lloró desesperadamente. Duclón hablaba con Piedad y la informaba de la situación de Justina.

Piedad: No...
Duclón: Lo siento mucho.


Asunción: Hermana, de momento no podemos sacarte de ahí.
Justina: Debéis marcharos. 
Piedad: ¡Estás loca! No pensamos abandonarte.
Asunción: Esperaremos a que nos vengan a rescatar.


Izan: No vendrá nadie más. Debemos salir cuanto antes o moriremos todos. Lo siento.
Asunción: ¡No pienso abandonar a mi hermana! ¡¿Quién os creéis que somos?! ¡No se abandona a una hermana!
Duclón: Si se quedan aquí, morirán las tres.

Wenda observaba desde la puerta llorando a lágrima viva. Se imaginaba en la situación de aquellas chicas, con su hermana atrapada a punto de morir y se le partía el corazón.

Izan: Las dejamos un momento para que se lo piensen.
Asunción: ¡No hay nada que pensar!


Justina: Os digo que os marchéis, hermanas. No tenemos que morir las tres...
Piedad: No vamos a dejarte aquí...
Asunción: Escucha atentamente. Vamos a salir de aquí las tres juntas. Cuando todo esto pase, nos iremos a Galicia con madre y pasaremos una temporada con ella.
Piedad: Le pediremos que nos haga empanada y bailaremos bajo la lluvia.


Justina: Mis hermanas, os quiero.Agradezco vuestros ánimos, pero...sé que voy a morir. Me cuesta respirar y ya no siento mi cuerpo. Quiero que viváis.
Asunción: No podemos dejarte sola.
Piedad: No quiero que te mueras...
Justina: Estaré viva en cada canción de Barry White, en vuestros corazones. "Tu eres por lo que vivo, tu amor lo llevaré siempre, lo primero, lo último, mi todo".
Asunción:  You´re the first, the last, my everything, nuestra canción.

Las tres se echaron a llorar. Sabían que aquel era el final y no había nada que pudiesen hacer para evitarlo.

Justina: Tenéis que vivir por mi.


Asunción agarró a Piedad de los hombros y le habló mirándola fijamente a los ojos.

Asunción:  Vuelve a casa y dile a madre que fuimos fuertes y que Justina no murió sola.
Piedad: ¿Hablas en serio? ¡No quiero dejaros aquí!
Asunción: Al menos una debe sobrevivir. No es necesario que muramos las tres, Piedad. Cuidaré de Justina, no te preocupes. Debes regresar a casa y apoyar a madre. Sabes que ella no podrá soportar perdernos a las tres. 
Piedad: Me quedo yo.
Asunción: De eso ni hablar. Eres la que está más unida a madre.


Piedad: Hermanas...pero yo no sé cómo voy a vivir sin vosotras...no soporta la idea de perderos.
Asunción: Debes ser fuerte. Hazlo por madre y por nosotras. Vamos, debes marcharte de aquí.
Justina: Asu, vete con ella...por favor.
Asunción: No pienso dejarte sola.
Piedad: Os quiero, hermanas.


Piedad besó a sus hermanas y salió corriendo del camarote. Se giró para verlas por última vez.

Izan: Debemos irnos ya.
Asunción: No dejes que las Playgirls desaparezcan. Llama a las primas, ellas cantan muy bien y podrán sustituirnos. 
Piedad: Nadie puede sustituiros. 
Asunción: Dile a madre que la queremos mucho. Ah, y si ves a Agnes...dile que ha sido un placer haberla conocido. Ahora vete, rápido.
Piedad: Jamás os olvidaré.


Continuará...

viernes, 7 de septiembre de 2018

Vacaciones en el mar - Capítulo 23: Luces de emergencia

El sol lucía resplandeciente iluminando el crucero. Hacía un día estupendo, con el mar en calma y una brisa muy suave que refrescaba a los pasajeros. Los más allegados a Wenda y Duclón y algunos curiosos se habían congregado en la sala dónde se celebraba la ceremonia. Wenda lucía un vestido de novia precioso, ceñido y sin mangas ni tirantes. Era largo, blanco y con adornos rosas. Llevaba un velo y unos adornos florales en la cabeza. Agarraba el ramo de rosas con mucha ilusión. Duclón llevaba unos pantalones negros de vestir y una camisa roja a juego con su cinta del pelo. Se había peinado a conciencia la barba gris y había limpiado su parche negro hasta hacerlo relucir.


Duque y Lilu eran los testigos. Todo se había solucionado entre ellos. Decidieron olvidar sus problemas, dejar atrás las discusiones e intentar comprenderse mejor. Se miraban sonriendo, felices por poder vivir ese momento tan mágico. Wenda estaba muy contenta, por fin habían hecho las paces.


Renzo llevaba las alianzas. Estaba emocionado y se aguantaba las ganas de llorar de alegría. Se notaba que quería mucho a Duclón, es un abuelo para él. El Capitán Miller oficiaba la ceremonia. Habían adornado la estancia con flores lilas muy bonitas, las preferidas de Wenda. "No sé cómo las han conseguido estando en alta mar", pensaba extrañada. Da igual, lo importante es que todo está saliendo perfecto.

Capitán Miller: Es para mi un honor, unir en matrimonio a esta maravillosa pareja. Wenda y Duclón. Después del terrible naufragio que hemos vivido, es la mejor forma de celebrar que estamos todos vivos. Wenda, ¿prometes amar...?


Duclón agarró a Wenda de los hombros, tan fuerte que le hacía daño. No entendía que estaba haciendo. Se estaban casando y parecía importarle un pimiento lo que decía el Capitán. 

Wenda: ¿Qué haces? ¿Duclón? Ahhh, me haces daño...

La zarandeaba tan fuerte que le dolía todo el cuerpo. Algo le apretaba el pecho y le daban ganas de toser.

Duclón: ¡Wenda!
Wenda: ¡Me haces daño!
Duclón:¡Wenda, no te mueras!


Todo desaparecía a su alrededor. Las flores eran garabatos sin sentido y todos los que la rodeaban se desvanecían como un dibujo bajo la lluvia. Estaba mareada y le costaba respirar.

Wenda: Duclón...no sé que pasa...
Duclón: ¡Wenda!


Todo le daba vueltas y no podía agarrarse a nada. Era como estar cayendo al vacío.


Duclón: ¡Wenda!


Abrió los ojos y se encontró en su camarote, con Duclón. Tenía una madera sobre su pecho y le dolía la cabeza. El techo era ahora el suelo y todo estaba al revés. Escuchaba gritos por todas partes y olía a humo. Duclón lloraba desesperado.

Duclón: ¡Wenda! ¡Estás viva!
Wenda: Duclón..


Saltaron las alarmas y las luces de emergencia. El hombre misterioso erró en su tiro cuando el crucero se dio la vuelta. Ahora estaban todos en el suelo (lo que era el techo) doloridos. 

Carlota: ¿Qué está pasando?
Donato: Creo que estamos boca abajo...¿Estás bien?
Carlota: Creo que sí...
Beatriz: ¡Huyamos de aquí!
Ignacio: ¡Buena idea!


Salieron corriendo para librarse del hombre misterioso y para averiguar cómo salir del barco.

Donato: ¡Tenemos que salir del barco!

Igancio corría a toda prisa, dejando a su mujer atrás. Carlota lo despreciaba cada vez más.


El hombre misterioso los vio alejarse, pero no estaba dispuesto a renunciar a su misión. Acabaría con todos ellos.


 Mientras, en la sala de fiestas todo el mundo intentaba recomponerse. Muchos habían sufrido contusiones y estaban desorientados. Se escuchaban gritos por todas partes. Por las cristaleras se podían ver a clicks ahogándose en el exterior. Algunos golpeaban los cristales para pedir ayuda, pero pronto era absorbidos hasta las oscuras profundidades.

Duque: ¡Hay gente pidiendo ayuda!
Sinéad: ¡Eros!
Eros: Estoy aquí, ¿estás bien?
Sinéad: Creo que sí.
Leire: No puedo creer que esto esté ocurriendo...no, debe ser una pesadilla, no es posible...
Malena: No es un sueño...el barco se hunde...


Leire: ¡Tenemos que ayudar a esa gente! ¡Se están ahogando!
Duque: Es imposible, si estos cristales se rompen, moriremos todos.


Rafa: ¡Amy! ¿Estás bien?
Amy: Me duele la cabeza...
Emma: Tengo miedo...
Elliot: No tengas miedo, yo te protegeré.
Willy: ¡Emma!


Agnes: ¡Artemisa! ¿Alguien ha visto a Artemisa? ¡Artemisa!
Dora: No quiero morir...no quiero morir...soy joven para morir...


Renzo: ¡Kim!

Kim estaba tirada en el suelo, en shock. Cuando lo vio venir, le sonrió.

Kim: Esto es un sueño, ¿verdad?
Renzo: ¿Estás bien? El barco se está hundiendo...
Kim: Quiero despertar.
Renzo: No temas, saldremos de aquí...creo.
Kim: ¡He dicho que quiero despertar! ¡Ahhhhh!


Felipe miró a su alrededor aturdido. Los golpes en los cristales de los que se estaban ahogando cada vez eran menos frecuentes. De pronto, pensó en Demetria. Debía estar en su camarote, junto a Gabi. Le daba igual que lo odiase, tenía que ir a por ella, salvarla aunque le costase la vida.


Artemisa: ¡Agnes, estás ahí!
Agnes: ¡Artemisa!
Artemisa: No te muevas, hay cristales por todas partes. ¿Estás bien?
Agnes: No, quiero marcharme de aquí. Tengo miedo, ¡no quiero estar aquí!
Artemisa: Saldremos de aquí, te lo prometo.
Agnes: Es la última vez que viajo en barco...


Rafa: ¡Amy!

Amy estaba intentando levantarse. Se había golpeado la cabeza contra una mesa. Rafa no lo dudó un instante y fue hasta ella.


Rafa: Amy, ¿puedes oírme?
Amy: Rafa...

La ayudó a sentarse. Estaba dolorida, pero no tenía heridas  graves.


Amy: No entiendo lo que está pasando...
Rafa: El barco se hunde a causa de la tormenta. Estos cristales de momento aguantan las sacudidas de las olas y la lluvia.
Amy: Rafa, no dejes que nada nos separe. Tenemos que salir de aquí juntos.
Rafa: Tranquila, saldremos de aquí.


Jean apareció de golpe y empujó a Rafa para apartarlo de Amy.  Abrazó a Amy y le besó en la cara. Rafa lo observaba sin entender nada.

Jean: ¡Aléjate de mi mujer!
Rafa: Hemos hecho un trato, Jean. Entiendo que te puedas preocupar, pero...
Jean: No entiendes nada, ignorante.


Jean: Díselo tú, cariño.
Amy: No es el momento, Jean. Será mejor que pensemos en la forma de salir de...
Jean: ¡Que se lo digas! ¿Es que de verdad te está gustando este cantamañanas?
Rafa: No entiendo.
Jean: Te hemos engañado desde un principio. Yo no pertenezco a la mafia ni conozco a Al Clackone. Somos un matrimonio que estafamos a pijos estúpidos como tú. Te engatusó solamente para sacarte la pasta. En cuanto llegásemos a puerto, te mandaría al cuerno y nos gastaríamos toda tu pasta.
Rafa: Es mentira. Amy, dile a este desgraciado que está mintiendo.

Amy no sabía que decir. Jean decía la verdad. Hasta ese momento habían timado a muchos millonarios enamoradizos, pero con Rafa las cosas no habían salido como ella pensaba. Se había enamorado de él y aunque había intentado alejarlo de ella, para evitar la estafa y hacerle daño, al final no supo detener la situación.


Amy: Es verdad, Rafa. Te dije que te alejaras de mi.

Se dio la vuelta y se puso a llorar. Rafa estaba blanco, no podía dar crédito. 

Jean: ¿Ves? Ya puedes ir olvidándote de mi mujer.


Rafa se quedó ahí sentado, sin saber que decir. Jean fue hasta Amy y la abrazó. Intentó besarla, pero ella giraba la cabeza. 

Jean: No llores, tonta. Ya pasó todo, no tendrás que dejarte tocar más por ese tío. 
Amy: No entiendes nada...
Jean: Ah, lloras por el barco. Buscaremos la forma de salir de aquí, ya lo verás.


Alicia: ¡Izan!
Izan: Alicia...

La pareja se abrazó. Alicia lloraba aliviada. 

Alicia: Pensaba que no volvería a verte nunca más...


Izan: Somos más fuertes que todo esto, ¿no crees?
Alicia: Sí...Izan, no quiero perderte. Por favor, perdóname. He sido tan estúpida...
Izan: Olvida ya todo eso. Ahora lo que te debe preocupar es cómo vamos a salir de aquí...


Willy: Emma, ¿te encuentras bien?
Emma: ...
Willy: ¿Emma?
Lucía: Está en shock.
Willy: Tranquila, seguro que el Capitán nos saca de aquí.
Emma: ...


Cecilia: ¡Izan! ¿Estás bien?
Izan: ¡Cecilia! Sí, ¿y tú? ¿Estás herida?

Alicia la odiaba, era algo que no podía evitar. Ni en una situación así era capaz de olvidarse de sus celos. "No seas así, Alicia. Esta chica no te ha hecho nada" se decía. 

Cecilia: Sí, estoy bien...Alicia, ¿y tú?
Alicia: Estoy bien.

Lo dijo de una forma seca y borde. No lo pudo evitar. 


Willy: ¡Amigo!
Renzo: ¡Willy, estás bien!


Se abrazaron entre lágrimas. Kim miraba al infinito, negándose a reconocer la realidad.

Willy: Nos estamos hundiendo...tengo miedo.
Renzo: Y yo...no quiero morir ahogado. Dicen que es una muerte espantosa.
Willy: Espero que el Capitán sepa la forma de salir de aquí...
Renzo: Tenemos que intentar animar a las chicas.
Emma: Mi abuela...no sé dónde está mi abuela...


Capitán Miller: Hijo, ¿estás herido?
Elliot: No papá, estoy bien. Soy fuerte como tú.
Capitán Miller: Lo sé. Eres muy valiente, hijo mío.
Lucía: Brian, la situación es crítica...
Capitán Miller: Lo sé...


Capitán Miller: ¡Atención, guarden un momento de silencio!

Todos los que estaban allí se callaron al instante. Estaban deseosos por salir de allí con vida y esperaban impacientes que el Capitán los ayudase. 

Capitán Miller: Les agradezco vuestra colaboración. Sé que están asustados y temen por sus vidas, pero no debemos dejarnos llevar por el pánico. Ahora mismo es nuestro peor enemigo. 

Alicia: ¡Los cristales se van a romper!
Capitán Miller: Calma, de momento aguantarán. Aunque no por mucho tiempo. Debemos salir de aquí cuanto antes.
Jean: ¡Usted nos ha llevado hasta esta situación! ¡Es un incompetente!
Capitán Miller: Les sacaré de aquí.


Malena: ¿Cómo? ¡Estamos boca abajo!
Jean: ¡Eso! ¡Vamos a morir aquí abajo por su culpa!

Todo el mundo se puso a gritar y balbucear.

Lucía: Por favor, mantengan la calma.
Capitán Miller: No les puedo engañar, la situación es crítica. Aunque todavía tenemos una forma de salir de aquí. La compuerta del ancla. Debemos cruzar muchas estancias, incendios y seguro que encontraremos áreas inundadas, pero es la única forma.
Mujer: ¡Yo no sé nadar!
Capitán Miller: Nos ayudaremos los unos a los otros.
Emma: ¡Yo no sé dónde está mi abuela!
Duque: ¡Tengo que encontrar a mis amigos y a mi novi...amiga!
Willy: ¡Mi tía y Duclón! Estaban en su camarote...
Kim: Esto es una pesadilla, mis padres están bien.


Capitán Miller: La Oficial Jefe Lucía se encargará de llevarles hasta la compuerta del ancla. Yo y los que se presenten voluntarios iremos a buscar supervivientes.
Elliot: Voy contigo, papá.
Capitán Miller: Ni lo sueñes. Te irás con Lucía.
Lucía: Bryan...es una locura. Este barco no aguantará mucho...
Capitán Miller: Debo hacerlo, es mi responsabilidad. Soy el Capitán de este barco y haré todo lo que esté en mis manos para salvar todas las vidas  posibles. ¿Algún voluntario para la partida para buscar supervivientes? Será peligroso, deben ser conscientes de ello.


Izan: ¡Yo iré con usted!
Alicia: De eso ni hablar.
Izan: Alguien tiene que hacerlo, cariño.
Duque: Cuente conmigo, Capitán.


Continuará...