jueves, 17 de octubre de 2013

Halloween 2013: Capítulo 2

Llegaron a una estancia muy grande. Estaba amueblada con muebles muy antiguos pero elegantes. Una mesa larga y blanca con tronos, un reloj de pie, un piano y una chimenea… encendida.

Vicrogo: Asombroso…estos muebles son una reliquia. No puede ser… la chimenea está encendida.

Duclack: Eso significa que no estamos solos… ¿Y si realmente vive alguien aquí?



Vicrogo: Un ocupa…no consta que este castillo tengo dueño. Tenemos el mismo derecho a estar aquí como el que haya encendido la chimenea…
Mary: ¿Y si resultan ser delincuentes o gente violenta?
Diamante: Esto no me gusta nada… tendríamos que irnos ya…




Mary: No entiendo que abandonen todos estos muebles…este piano es precioso.
Sus: Es bien bonito.
Vicrogo: Ye este arpa…que maravilla. Es una pena que esto se quede aquí sin que nadie le saque provecho. Este instrumento te puede transportar a otros mundos si lo sabes tocar.



Diamante: Escuchad, por favor. Está claro que no estamos solos…esa chimenea encendida es una prueba de ello. No sabemos que clase de personas habrá aquí dentro…pueden ser peligrosos. Esto ya no es divertido…
Sus: Pienso de la misma forma…quedarnos aquí es un riesgo…
Vicrogo: Tienes razón, nos vamos. Antes nos haremos unas fotos sentados a la mesa. ¡Es preciosa! Sentaos, imaginad que somos gente importante. Unos Condes que esperan que les sirvan la cena.



Sus: Imaginad que todo esto es nuestro…en otro tiempo este castillo rebosaría de vida…me pregunto que ocurriría para que terminara así, abandonado a las inclemencias del tiempo. Siempre soñé con vivir en un castillo…pero este da miedo.



Todos tomaron asiento y se sentaron a la mesa. Esos tronos les transportaban a otra época...
.
Diamante: ¡Oh, vamos! Tenemos que irnos de aquí…venga, chicos…
Sus: Diamante tiene razón, es mejor que nos vayamos ya…
Mary: Sí, este lugar me da escalofríos.
Duclack: Prefiero tomar chocolate caliente y comer dulces a quedarme un segundo más en este sitio…



De pronto, la puerta que estaba en lo alto de las escaleras se abrió de golpe. Se levantaron de los tronos alertados y asustados…

Diamante: ¡Ahhhhh! No lo soporto más, ¡este lugar está encantado!
Sus: Debe haber alguien ahí…



Vicrogo subió algunos peldaños de la escalera para averiguar si había alguien…

Vicrogo: ¿Hola? No somos delincuentes…no tenga miedo...¿Hay alguien ahí?
Diamante: ¡Esto es de locos!
Duclack: Vicrogo…vayámonos, por favor.
Mary: Sí, esto no me gusta…
Vicrogo: Sí, será mejor que nos marchemos. Vamos…



Sus: ¡Pandy!
Diamante: ¿Qué pasa?
Sus: ¡No está! ¡Pandy!
Diamante: ¿¡No está!?


Todos se pusieron a buscar al panda. Miraron debajo de la mesa y en cualquier rincón en el que el animal se pudiese haber escondido…

Diamante: ¡Ahhhhh! Aquí pasa algo, lo sé…llamemos a la policía y que lo busquen ellos…
Sus: Diamante, no podemos dejar a Pandy solo…a lo mejor se ha perdido…
Diamante: Me cachis…lo sé.



Mary se asomó a la puerta que daba al pasillo y lo llamó.

Mary: ¡Pandy!

Su voz resonó y rompió silencio que gobernaba aquel interminable pasillo. 


Vicrogo: Si nos dividimos, lo encontraremos antes.
Sus: Sí, es buena idea.
Diamante: ¿Buena idea? ¡Separarnos es un error! ¿No habéis visto lo que ocurre cuando se separan en las películas de terror?



Vicrogo: Este castillo es muy grande y puede estar en cualquier parte…
Diamante: ¿Y si lo ha secuestrado el mismo que ha abierto la puerta?
Vicrogo: A lo mejor el mismo Pandy vio la puerta entreabierta y la abrió con el hocico. Puede que esté aquí arriba…
Diamante: Todo esto es una locura…
Sus: No te preocupes, cariño. Encontraremos a Pandy y saldremos de aquí.
Vicrogo: Sus y yo buscaremos por esta parte. Vosotros tres id por aquel lado.



Duclack encendió una linterna y junto a Mary y Diamante fueron a buscar a Pandy. Avanzaban en fila india. Diamante caminaba en último lugar mirando todo el rato hacia atrás. Le pareció escuchar voces en las sombras…

¡Uhh! ¡Fuera!

Diamante: ¿Qué ha sido eso? Ay madre, alguien nos está observando…
Mary: Será la tormenta, Diamante.



Mientras, Sus y Vicrogo buscaban por otras estancias del castillo. El sonido de los truenos retumbaba las paredes.

Sus: Es una noche demencial…deberíamos estar en casa…
Vicrogo: Sí…en cuanto encontremos a Pandy nos vamos.
Sus: ¡¡Pandy!!

¡¡Socorro!!

Vicrogo: ¡Alguien está pidiendo ayuda!
Sus: Los gritos proceden de esta puerta…


Los gritos se escuchan tras una puerta antigua de madera.  Esa estancia se usaba para encarcelar a delincuentes así que la puerta disponía de un pequeño hueco por dónde meter los alimentos para el prisionero.

Sus: ¿Hola? No veo nada…está completamente oscuro…
Vicrogo: ¿Hay alguien ahí?
Mujer: Sí…
Sus: ¡Dios mío! ¿Se encuentra bien?
Mujer: Por favor, ayúdeme a salir de aquí…tengo hambre y hace frío.
Vicrogo: ¿Está mal herida?
Mujer: Creo que no…pero tengo miedo.
Vicrogo: Esta puerta está cerrada…
Mujer: Hay unas llaves colgadas ahí fuera…



Sus: Es verdad. Ahí están.
Mujer: De prisa…no soporto estar aquí encerrada…
Vicrogo: No se preocupe, ya tenemos las llaves.
Sus: Ya está abierto…¿Hola? No se ve nada…
Vicrogo:  ¿Señora? ¿Está ahí?
Sus: No contesta…


Duclack, Mary y Diamante llegaron a una alcoba. A pesar de que sus muebles eran viejos, era muy acogedora. Disponía de una gran cama, mesita, mesa, tocador...y un baúl.

Mary: ¿Pandy?
Duclack: No parece estar por aquí...


Diamante observó el baúl. Le llamó la atención. Siempre imaginaba que escondían valiosos secretos. Tesoros guardados y olvidados esperando ser encontrados. Lo observó con detenimiento. Sentía mucha curiosidad por averiguar que había dentro, así que lo abrió.



En su interior no encontró ningún tesoro. No habían monedas ni objetos de valor. En su lugar, encontró una vampiresa que lo miró sonriendo. Diamante cayó de culo al suelo y gritó aterrorizado. La vampiresa parecía dispuesta a chuparle hasta la última gota de su cuerpo.


Continuará...

domingo, 13 de octubre de 2013

La guerra de SAM: Capítulo 3 - ¡¡Corre Anna!!

Anna llegó a casa esperanzada. Amaba a Michael con locura y esta situación le superaba. No comprendía la actitud de su novio y su mirada le producía escalofríos.  No consiguió relajarse lo suficiente en el cine como para prestar atención a la película, así que prácticamente se pasó todo el tiempo pensando. Cuando abrió la puerta de casa y vio el sofá vacío, una rayo de esperanza surgió en su interior. Steve había conseguido que Michael dejase de ver la televisión y se levantase del sofá.


Anna: ¿Hola? Chicos, ya estoy en casa…



No obtuvo respuesta. Le extrañaba que Steve le hubiese convencido para salir de casa..

Anna: ¿Estáis en casa? ¡Hola!

Empezaba a sentirse bien. A lo mejor Steve le había hecho reflexionar y habían salido a tomar unas cervezas al bar. Aunque amaba a Michael, lo ocurrido en los últimos días había cambiado su visión sobre las cosas. Ya no se sentía segura ni a gusto a su lado. Le costaría perdonar estos días infernales que le había hecho pasar…además, estaba segura que Michael había hecho desaparecer a Negrita. Intentó relajarse y decidió que la mejor forma de conseguirlo era dándose una buena ducha caliente. Eso le sentaría genial.




Entró en el dormitorio para buscar ropa limpia y una toalla y se llevó una sorpresa. Encontró a Steve tumbado en su cama. Se llevó un susto de infarto. Steve miraba fijamente el techo casi sin parpadear. Parecía estar ausente…

Anna: ¿Steve? ¿Qué ocurre? ¿Qué haces ahí acostado?

Se acercó hasta él pero Steve no se inmutó. Anna le tocó el hombro pero no reaccionaba.

Anna: Steve, ¿te encuentras bien? ¿Steve? ¡Me estás asustando! ¿Dónde está Michael?





Se percató que el armario estaba medio abierto. De pronto, una idea perturbadora le invadió la mente. Imaginaba a Michael escondido en el armario…esperando el momento más oportuno para atacarle. Recordaba sus ojos demenciales…y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo.

Anna: Esto no puede estar ocurriendo…

Abrió el armario y encontró algo que jamás olvidaría. El cuerpo de Negrita sin vida. Le habían arrancado la cabeza. Anna gritó como jamás lo había hecho. Gritaba aterrorizada por ver a su querida gata muerta de una forma tan cruel.

Anna: ¡Ahhhhhhh! ¡No, negrita! ¡Ahhhh!



Michael: Esa gata me estaba poniendo de los nervios.

Michael apareció en el umbral de la puerta. Ahora lucía una larga barba blanca a juego con el pelo. Sus ojos seguían teniendo esa mirada demencial.

Anna: ¡Michael! ¿Has sido tú? ¡Has matado a Negrita!

Anna lloraba. Su novio se estaba convirtiendo en algo que no comprendía. En sus ojos ya no quedaba rastro de Michael...

Michael: Me has pillado.
Anna: Has perdido la cabeza…esa barba… ¡Estás loco! Michael, ¿Qué te ocurre? ¡Has matado a Negrita! ¿Qué le has hecho a Steve?
Michael: Deja de llamarme Michael. Él ya no está aquí. No te preocupes por Steve, ya no volverá a incordiarte con sus gritos...en el fondo te he hecho un favor. No te dejaba estudiar, ¿cierto?



Anna fue hasta Steve e intentó hacerle reaccionar. Lo zarandeaba con todas sus fuerzas.

Anna: ¡Steve! ¡Despierta!




Michael: Es inútil, querida. ¿Te gusta cómo ha quedado Negrita? Si quieres, podría hacer lo mismo contigo…

Sacó un cuchillo de cocina del bolsillo y se lo enseñó. 

Anna: ¡No te acerques a mí! ¡Voy a llamar a la policía!
Michael: No temo a simples mortales.
Anna: Por favor, Michael…no me hagas daño…
Michael: ¡Te he dicho que Michael ya no está…! ¡Ahhh!


Michael se retorció como si le doliese mucho el estómago. Anna lo miraba sin saber que hacer…

Michael: Anna…soy Michael.
Anna: Michael…se que eres tú. Por favor, necesitas ayuda…deja que me vaya.
Michael: Anna, ¡vete de aquí!



El pelo y la barba blanca desaparecieron. Los ojos de Michael recuperaron la normalidad. Apretaba los dientes en un intento de retener a SAM en su interior.

Michael: Anna…estoy poseído por un ser maligno…debes marcharte…quiere matarte.
Anna: Michael…Necesitas ayuda, ¡llamaré a una ambulancia!
Michael: ¡Eso no me ayudará! No lo entiendes, este ser no abandonará mi cuerpo tomando pastillas...
Anna: Michael, no entiendo nada...¿Cómo puedo ayudarte?
Michael: Este ser que me ha poseído se llama SAM…busca información… ahora vete… no lo podré retener por más tiempo…Te quiere matar, Anna...no se lo permitas...


Anna salió corriendo pero Michael la llamó. Anna se detuvo y se dio la vuelta esperando encontrarse de nuevo con esos ojos diabólicos en la cara de su novio, pero no fue así.

Michael: Te quiero…nunca olvides que te quiero…
Anna: Michael…yo también te quiero…¡No sé que puedo hacer!
Michael: Siento lo de Negrita…y lo de Steve…lo siento. Vete…debes ocultarte. Si SAM te encuentra te matará y yo no podré evitarlo…Te quiero…

Michael lloraba y Anna también. Ella lo miraba deseosa de ir a sus brazos para consolarlo, pero sabía lo peligroso que podía ser.

Anna: Juro que averiguaré cómo ayudarte…

Cogió sus llaves y su bolso y salió corriendo de su casa. 



Michael intentaba luchar contra SAM. Ese ser maligno que invadía su interior estaba ganando la batalla. Cada segundo que transcurría se apoderaba más de su cuerpo y su voluntad.

Michael: ¡Maldito! ¡Vete! ¡Este es mi cuerpo!

Aunque luchó con todas sus fuerzas, SAM terminó por invadir todo su cuerpo. Su terrible mirada y su barba y pelo blanco resurgieron otra vez.

SAM: Te equivocas. Este ya no es tu cuerpo.

SAM rió a carcajadas. Michael había sido vencido. Ahora se encontraba encerrado en una jaula perdida en las tinieblas de su mente. Gritaba desesperado. Luchaba por liberarse pero sabía que no lo conseguiría. Gritaba asustado pero nadie le escuchaba. 




Continuará...