sábado, 7 de septiembre de 2013

La guerra de SAM: Capítulo 1 - El museo




Anna y Michael vivían juntos en un piso de alquiler en Venko, una ciudad situada al norte de Wensuland.. Se conocieron en una fiesta universitaria que solían montar cada jueves por la noche. Acudió con una amiga y allí conoció a Michael. Se enamoraron al instante y desde entonces no se han separado.
Aunque Anna estudiaba medicina en la universidad, Michael solo fue a la fiesta para ligar. Trabajaba como camarero en un bar musical y hacía remiendos y todo tipo de reformas a título personal.
Hacía ya dos años que vivían juntos y la convivencia no podía ser más buena. Aunque Michael se solía llevar a su amigo Steve a casa y montaban fiestas, Anna las toleraba. A veces les llamaba la atención, no podía concentrarse con tanto alboroto, pero solía ponerse los auriculares para escuchar música relajante que le ayudaba a estudiar.
Aquel día, Michael y su amigo Steve estaban viendo un partido en la televisión. Anna estudiaba para los exámenes e intentaba concentrarse.

Steve: ¡Anuncios otra vez!
Michael: Interrumpen para dar las noticias, ¡este partido es más importante que cualquier cosa!
Steve: Ya te digo, son las semifinales. ¿De que tienen que informar para interrumpir un partido?



...Se han descubierto nuevos documentos que inculpan al Presidente de Wensuland, Robador Rodrigo, de evadir impuestos y robar dinero público. Por el momento, el juez Martino no se a pronunciado al respecto pero se espera que en pocos minutos se comunique su...


Michael: Siempre lo mismo, ¿tanto les extraña que los políticos roben? Si solo están ahí para solucionarse la vida…

...del posible asesinato de su mujer. Otras voces le acusan de asesinar a una pobre anciana en un incendio en el que murieron varios clicks. Sin duda, el presidente de Wensuland no está pasando por uno de sus mejores momentos...


Steve: ¡Que empiece ya, que el público se va!


Anna no pudo retenerse más. Ese día le estaba costando concentrarse a causa de los gritos de su novio y su amigo.

Anna: Que pesados…
Michael: No entiendo que interrumpan un partido como este, ¡que nuestro equipo se juega mucho!
Anna: ¡Chicos por favor! Bajad un poco la voz… por favor.




Michael: Lo siento, nena.
Steve: Perdona, Anna… no pretendía molestarte.
Anna: No te preocupes, Steve.
Steve: Creo que lo terminaré de ver en mi casa, tío. Así no molestamos a Anna.
Michael: ¿Qué dices colega? ¡No te vayas! Venga, que seguro que devuelven la conexión y te pierdes lo mejor.
Steve: No en serio, me voy a casa. Mañana te pego el toque y nos vamos a tomar algo al bar.
Michael: Está bien, tío. Hasta mañana.
Steve: Adiós, Anna. De nuevo te pido disculpas…
Anna: No tienes que irte por mí, no pasa nada. Solo con bajar un poquito la voz...
Steve: Mañana tengo que ir a currar, prefiero llegar pronto a casa.
Anna: Está bien. Hasta mañana, guapo.



Cuando terminó el partido Michael fue a ver a su novia. Anna seguía sumergida en la lectura de cientos de datos que intentaba meter en su cabeza a toda costa.

Michael: ¿Sabes? Creo que le gustas mucho a Steve.
Anna: No me des concentres, anda. No creo que le guste…
Michael: Es mi amigo de toda la vida, lo conozco. En realidad no me molesta, me divierte.
Anna: ¿Te divierte?



Michael: Deberías descansar… llevas todo el día estudiando.
Anna: Ya descansaré mañana. Recuerda que iremos al museo y a comer a casa de Boby.
Michael: Lo sé… pero no quiero que mi novia se vuelva loca estudiando eso… tengo una idea, ¡estudia mi cuerpo! La anatomía del cuerpo de un click es muy importante…

Se subió a la mesa y se sentó encima de todos sus apuntes…

Anna: ¡¿Qué haces?! ¡Cariño, que arrugas mis apuntes!
Michael: ¿Dónde está la chica ardiente y divertida que conocí? ¡Estudia mi cuerpo, nena!
Anna: ¡Estás loco!




Michael: Loco por ti.

Agarró a su novia en brazos y la llevó al dormitorio…

Michael: ¡Está bien, seré yo el que te estudie!
Anna: ¡Michael! ¡Jajajaja! ¡Que tengo que estudiar!


La lanzó a la cama y se abrazó a ella…

Michael: Te quiero, lo sabes, ¿no?
Anna: Lo sé. Yo también te quiero, mi loco.
Michael: Soy como los caballeros medievales, he salvado a mi novia de morir de aburrimiento leyendo datos interminables.
Anna: Es cierto, mereces una recompensa… ¿Qué podría hacer para agradecértelo?
Michael: Tengo unas cuantas ideas en mente…



A la mañana siguiente, Michael se despertó al escuchar ruido. Anna ya se había levantado…

Michael: Buenos días, preciosa.
Anna: Buenos días, mi caballero salvador.
Michael: ¿Qué haces? Es temprano…
Anna: ¿No lo recuerdas? Me prometiste que me acompañarías al museo.
Michael: ¡Oh no! No tengo ganas…



 Anna: ¡Michael! Me lo prometiste.
Michael: ¿Y si vas sola? Es que seguro que me aburre…
Anna: No te aburrirás, te lo prometo. Además, podríamos ir de rebajas y recuerda que tenemos que tenemos que comer en casa de Boby. Venga, vístete mientras te preparo el desayuno.




Museo Wensuland 20:30 h

Guia: Así que se reconvirtió este castillo en museo. Como pueden comprobar, se han respetado las columnas y paredes para que la sensación sea más auténtica y nos transmita mucho más. Aunque la semana que viene el museo permanecerá cerrado a causa de unas obras. Algunas estancias del museo necesitan una reforma urgente. Ahora mismo estamos en la parte más profunda del museo. Como es ya tarde y estamos a punto de cerrar, les mostraré algo muy interesante que no se pueden perder, por aquí por favor.  





Anna y Michael no escucharon absolutamente nada de lo que la guía les explicó. Solo pensaban en besarse y estar el uno por el otro. La idea de Anna era ir a primera hora, pero Michael la convenció para ir a casa de sus padres y entre que fueron a comer a casa de un amigo y compraron cosas, se les hizo tarde.

Michael: Has tenido buena idea, este museo es perfecto para darnos el lote.
Anna: Loco, no pensaba en eso cuando tuve la idea. Hace tiempo que quería venir. Me interesan mucho los museos…aunque no es mala idea eso de besarse en un lugar como este. Es emocionante… pero tenemos que comportarnos…
Michael: Está bien, pero los museos me aburren nena.  ¿Esto que es? He visto cajas como esta en los chinos de la esquina de mi casa…
Anna: ¡No digas tonterías! Esta caja como tú la llamas tiene más de trescientos años de existencia. Dicen que si la abrías, podrías desatar el mal en el mundo.




Michael: ¿Y este jarrón?
Anna: ¡No seas loco! Se puede romper, ¿sabes cuanto vale eso?
Michael: ¿Lo dejo caer?
Anna: Cariño, no hagas el tonto que al final se caerá de verdad…
Michael: Gran pérdida para el Playmundo, ¡un jarrón roto en mil pedazos! ¡Que tragedia!
Anna: ¡No me hagas reír! Estás majara.



 Michael: Mira que barco… siempre quise montar en uno de esos, como el de Johnny Click en Piratas del Caribe.
Anna: ¿Serías un pirata?
Michael: Sí, y tú serías mi esclava. Tendrías que complacerme en todo lo que te pidiera.
Anna: Sigue soñando, pirata. No te aclaras, ayer decías que eras un caballero...
Michael: Soy polifacético, nena.


Michael: Mira, ¡soy el Rey del Playmundo!
Anna: ¡Nos llamarán la atención! Levanta, loco…


Michael se levantó y empujó sin querer a Anna. Esta se golpeó con la pared y un trozo de desplomó dejando un hueco al otro lado. Anna desapareció en su interior…

Anna: ¡Ahhh!
Michael: ¡Anna!


Michael miró en el interior del hueco pero no había ni rastro de Anna…

Michael: ¿Anna? ¡Anna! Vamos, esto no tiene ninguna gracia…



De pronto algo surgió de las sombras y Michael gritó asustado.

Michael: ¡Ahhhhhh!
Anna: ¡Jajajajaja! Menudo pirata polifacético estás hecho, te asustas con nada.
Michael: Que graciosa, ¡me podría haber dado un infarto!
Anna: Exagerado. 





Miraron alrededor. La estancia que habían descubierto por error parecía abandonada, olvidada por el paso del tiempo…

Michael: ¿Que lugar es este? Que descuidado lo tienen…
Anna: No creo que sepan que exista… que pasada…
Michael: ¡Mira, un cadáver!


Anna: ¡Es verdad! Mira, aquí hay un libro…
“Aquí yace la Reina Evelyn Venko, hija del Rey Eduardo IV y Catalina. Luchó con valentía para salvar a su pueblo de la muerte y la destrucción y reinó hasta el fin de sus días con justicia y serenidad”
Michael: ¿Sale en los libros?
Anna: Sí… no me lo puedo creer, Michael. Se trata de los restos de la Reina Evelyn...
Michael: Me dan un poco de yuyu los muertos, vayámonos de aquí…




Anna: ¿Esto que es? Dice:
“Esta vara es el arma del mal. Con ella SAM sembró el terror en Wensuland causando la muerte y la destrucción. Es un arma peligrosa de gran poder que nunca deberá ser usada. Ve por dónde has venido, curioso. Olvida que la has visto y aléjate de ella. “
                                                                                                                            Selena


Anna: Parece algo peligroso…
Michael: Tonterías, mira como brilla. Nena, esto nos podría solucionar la vida, debe valer un pastón. Espera, creo que la puedo alcanzar…
Anna: No es buena idea, Michael…


Michael pudo alcanzar la vara sin problemas.  La sostuvo con la mano y la miró curioso.

Michael: Es preciosa, ¿no te lo parece?


Señores clientes, les informamos que el museo está a punto de cerrar sus puertas al público. Les rogamos que se dirijan a la puerta de salida. Esperamos que su visita haya sido de su agrado y les encomiamos a que vuelvan cuando quieran.

Guia: Vamos a cerrar.
Anna: Michael, viene alguien. ¡Tenemos que irnos!


Anna: Michael, ¿qué haces? Vamos, que nos van a pillar… ¿Michael?
Michael: Ahora voy…dame un momento.
Anna: ¿Qué te pasa?




 Michael se acercó hasta el cuerpo de Evelyn. Se recreó mirando bien a la Reina muerta. No pudo evitar reírse. Primero fue una risa leve, casi imperceptible, pero luego aumentó hasta convertirse en carcajadas.

SAM: Nos volvemos a encontrar, Evelyn. Mírate, no eres más que unos cuantos huesos putrefactos. Tú estás muerta… y yo estoy vivo. Ahora nadie podrá impedir que Wensuland sea mío, por muchos años que hayan pasado. ¿Dónde están tus Princesas guerreras? ¿Dónde está Caris? ¿Y el traidor de Ralph? ¿¡Y la elegida!? ¡Todos están muertos! He vencido y ahora el mundo será mío, solo mío.



Continuará...





LA guerra de SAM: Prefacio


 Hace ya muchos años, cuando los seres fantásticos y la magia reinaban la tierra, un brujo maligno quiso conquistar el mundo. Invadir con su oscuridad la luz y sembrar el terror en todos los rincones de la tierra. Su odio y su maldad no conocían límites. Muchos inocentes murieron asesinados por el brujo y sus esbirros.




La Reina Evelyn luchó durante muchos años para acabar con él y liberar a su pueblo de una muerte segura, pero SAM no era un ser fácil de matar. Creó la orden de las Princesas Guerreras, clacks fuertes y valientes preparadas para luchar por Wensuland y su Reina. Bajo las órdenes de su comandante Caris, se convirtieron en toda una leyenda.



Evelyn por fin venció al brujo. Luchó con todas sus fuerzas y consiguió mandar a SAM al mismísimo infierno. Allí quedó atrapado para siempre, sufriendo su castigo eternamente. La elegida Ginger, el Rey de Valaqña Ralph y sus tropas, el Rey Oberón y sus hadas y muchos más se unieron para ayudar a la Reina. Cuando SAM murió, su vara fue a parar a las manos de Evelyn. La vara maldita era un objeto peligroso, así que la Reina decidió esconderla en un lugar seguro y alejada de curiosos. Sabía que si algún día alguien la encontraba, podría abrir de nuevo la puerta del infierno y SAM volvería para sembrar la destrucción y el terror…



Si queréis saber más sobre SAM, aquí su historia al completo: http://www.playclicks.com/playforos/index.php?topic=34492.0




jueves, 5 de septiembre de 2013

Hafida: Capítulo 3 - Día de mercado

Hafida se dirigía junto a Jessenia al mercado. Allí se reunía muchísima gente, en especial turistas curiosos con ansias de ver cosas y experiencias nuevas. Era un lugar perfecto para tentar a los turistas a hacerse fotos con ella y así ganar algunas monedas. Jessenia no tenía necesidad de ir al mercado, sus padres eran ricos y vivía en la abundancia, pero deseaba acompañar a su amiga y ver a su gran amor, Simbat.








Hafida sabía que simbat estaría vendiendo en el mercado y se sentía incómoda. Desde que supo que se besaron y que Jessenia le amaba, verle le hacía daño.


Jessenia: ¿Qué piensas?
Hafida:  En las pocas ganas que tengo de trabajar…
Jessenia: Amiga mía, deberías dejar que hable con mi padre. Podrías trabajar en casa, sin pasar frío ni calor. Podrías ayudar en la cocina o cuidando la casa… aunque trabajarías poco, estarías todo el día conmigo.


Hafida: Eres muy amable, pero tu padre me da miedo… y además, me agobiaría todo el día metida en tu casa. Aquí al menos veo a gente y me da el aire.
Jessenia: Reconozco que mi padre es muy estricto, pero cuando le conoces bien puede llegar a ser… amable. Bueno, si cambias de idea me lo dices.


Hafida: Hoy estás radiante.
Jessenia: Es que estar enamorada es fantástico. Ayer le conté a mi hermano que Simbat y yo nos besamos y que estamos enamorados.
Hafida: ¿Se lo has contado? Jessenia, ¿y si se lo cuenta a tu padre?
Jessenia: Sabe guardar un secreto. Me dijo que padre nunca aceptará que me case con un pobre…
Hafida: Es tu padre, no tu dueño… ¿Ves? Tu padre da miedo...

Hafida no pudo evitar alegrarse, quizás su amor fuese algo imposible y dejasen su relación…


Jessenia: Lo sé… pero lucharé por nuestro amor. Por cierto, mi hermano pregunta mucho por ti…
Hafida: ¿Por qué?
Jessenia: Le gustas mucho. Cuando te mira lo hace de una forma muy extraña… pone ojitos.
Hafida:  ¿Crees que le gusto? No me había percatado...
Jessenia: Es que nos hemos sincerado, y nos contamos nuestros secretos. Al contarle lo de Simbat, me confesó que no puede dejar de pensar en ti y que tiene ganas de verte.
Hafida: Me siento halagada pero… tu padre nunca lo aceptaría, soy pobre…


Jessenia: ¿Te imaginas? ¡Seríamos familia! Oh, y mi hermano es muy guapo. Te cuidaría mucho y serías muy feliz. ¿Te gusta mi hermano?
Hafida: Pues…

No sentía atracción por su hermano, nunca lo miró de esa forma, así que no supo que responder. Como sabía que lo suyo era algo imposible y que haría feliz al decirle a Jessenia que le gustaba, le dijo que sí.

Hafida: Sí, es muy guapo. Pero es una pena que lo nuestro sea imposible. Seguro que encuentra otra mujer que conquista su corazón.
Jessenia: ¡Te gusta! Esa es muy buena noticia.
Hafida: Sí, pero no le digas nada, ¿vale? Que quede entre nosotras, no vale la pena que se haga ilusiones por algo que es imposible...


Jessenia: Mira, es Nazira…
Nazira: ¡Muy bien cariños! ¡Una fotito!
Maite: Esta foto le encantará a mi hermana Ángela.
Nazira:  ¡Esplendido!




Maite: Toma, espero que sea suficiente…
Nazira: Nunca es suficiente, querida...¿No tienes más?
Maite: No... tenemos lo justo para pasar el día, lo siento...


Nazira: ¡Que ven mis ojos! La desaparecida Hafida vuelve después de fracasar en la ciudad.
Hafida: Yo también me alegro de verte. Dime, ¿Qué narices haces trabajando en mi zona?
Nazira: Veo que tu estancia en la ciudad no ha cambiado esa actitud de perra rabiosa que tienes. No veo que en este lugar ponga tu nombre y además, recuerda que te fuiste.
Hafida: Pues he vuelto.



Nazira: Enhorabuena, pero de aquí no me pienso mover.
Hafida: Nazira, tu zona en el mercado central es mejor que esta. Esto lo haces solo para fastidiarme, ¿verdad?
Nazira: ¡Me conoces tan bien, querida!
Hafida: Esta bien, que gane la mejor.



Hafida: Esta es una guerra perdida, Hafida. Sin duda los turistas verán en mi la belleza de las diosas y me elegirán antes que a una vulgar…
Jessenia: Basta, Nazira. No es necesario que faltes al respeto.


Simbat: ¡Hafida! ¡Hola! Que alegría que vuelvas al trabajo.
Hafida: Hola…
Jessenia: ¡Yo le acompaño en su primer día y de paso veo al hombre más guapo del mundo!
Simbat: ¿Te refieres a mi? Jessenia, eres fabulosa para subir el ánimo pero también muy exagerada...
Jessenia: No seas modesto que es la verdad.


Simbat: Hafida, ¿cómo estás del dolor de cabeza? El otro día tenías mala cara…
Hafida: Mejor, gracias…
Jessenia: Eres un sol, te preocupas por todo el mundo.



Simbat: Hafida, podríamos quedar cuando termine de trabajar e ir al oasis a nadar.
Jessenia: ¡Que buena idea! Los tres juntos, igual que en los viejos tiempos.
Simbat: Sí…
Hafida: No me apetece, lo siento. Pero id juntos, seguro que os lo pasáis genial.
Jessenia: Pues iremos solos, ¿no?
Simbat: Bueno...depende de lo cansado que esté. 


Hafida decidió ponerse a trabajar y dejar a Simbat y Jessenia solos...

Hafida: Señores, perdonen mi intromisión. ¿No les gustaría hacerse una foto con la gran Tuya, esposa de Ramsés? Esta foto será la sensación de sus familiares y amigos.
Claudia: ¡Sí! ¿Qué te parece, cariño?
Sean: Buena idea, posad juntas.
Claudia: Toma, dos cleuros.
Hafida: Muchas gracias, señores. Espero que sigan disfrutando de unas maravillosas vacaciones.
Sean: Gracias, maja.
Claudia: Adiós.



Nazira: Esos clientes eran míos.
Hafida: Perdona, no he visto que lleven tu nombre en ninguna parte.
Nazira: Que placer verte con esa cara de escocida. Se nota que vienes amargada, fracasada por lo mal que te salieron las cosas en la gran ciudad. Aquí ya todo el mundo te conocerá por la fracasada que se enamora de viejos verdes…
Hafida: Tú no sabes nada. Nazira, tus palabras no me afectan. Ahorra saliva…


Un conocido de Hafida y su tío corría a toda prisa hasta ella...

Mahet: ¡Hafidaaa!
Hafida: ¿Mahet? ¿Qué te ocurre?
Mahet: He ido a ver a tu tío y me lo he encontrado tendido en el suelo inconsciente. He llamado al doctor y está en camino...
Hafida: ¡Mi tío! ¡Oh no! ¿Está bien?
Mahet: No lo sé... creí que deberías saberlo.
Hafida: No por favor, que no le ocurra nada a mi tío...



Continuará...