jueves, 29 de agosto de 2013

Venganza en el pantano - Capítulo 2

Capítulo - 2

Eduardo Cortés era un empresario de Humot, una región al norte de Wensuland.  Se dedicaba a la búsqueda de viejas reliquias y las entregaba a museos para el deleite de todos los ciudadanos.  Llevaba años buscando al dios antiguo Hatima, una figura dorada de gran valor histórico. Contaban que era mágica y que otorgaba al que la encontrase poderes sobrenaturales. Se debía seguir un ritual para que el dios otorgara dichos poderes. Después de años de intensa búsqueda, encontró una pista de la posible localización de Hatima.
Para encontrar cuanto antes al dios, llamó a Lara Click. Famosa por encontrar todo aquello que se proponía, decidió que ella era su última esperanza.

Eduardo: Larra Click, es usted mi última esperranza. Nos hemos enterrado de que una orrganización está buscando a Hatima. Piense que ocurrirría si Hatima cae en manos equivocadas… necesito que lo encuentrre antes que ellos. Esta orrganización se hace llamarr los Manos negrras.
Lara: ¿Cree que lo encontrarán? Hasta ahora nadie sabe dónde se encuentra escondido…
Eduardo: Tengo una pista sobrre su posible ubicación. Uno de mis investigadorres descubrrió en unas cuevas unos manuscrritos en los que se decían que se adorraba a Hatima en el Pantano de PD.
Lara: ¿El Pantano de PD?

Eduardo: Larra, mi investigadorr murrió el mismo día que lo descubrrió. Esta orrganización no se anda con tonterrías… debemos encontrrarr a Hatima antes de que sea demasiado tarrde…





Lara: ¿Qué pretende hacer con Hatima cuando lo encontremos?
Eduardo: Quierro que lo trraiga a mi laborratorio. Aquí mis científicos lo investigarrán y después lo esconderremos en algún lugarr segurro. Podrría encarrgarrse usted de ello. Una vez hechas las fotos y obtenido los datos, usted serrá la encarrgada de ocultarr parra siemprre a Hatima en un lugar segurro. Le pagarré muy bien.
Lara: Está bien, hoy mismo me pondré a ello. En cuanto sepa algo se lo haré saber.
Eduardo: ¡Grracias Larra Click! Esperro noticias suyas.

Lara fue a su casa, metió todo lo que necesitaba para el viaje y se marchó en su moto. Era su forma preferida de viajar. Fue un trayecto largo, pero finalmente llegó al pantano de PD.






Observó el paisaje que le rodeaba. Era un lugar desértico e inhóspito. Había estado hacía mucho tiempo en aquel pantano pero en circunstancias muy distintas. Se bajó de la moto y se puso en camino.  Había estado en Egiptonia, Castimira y lugares más duros que este, pero sentía que no debía bajar la guardia… los peligros se ocultaban para aparecer en el momento más inesperado. 
Mientras caminaba, pensaba en todo lo que le había contado Eduardo. ¿Qué organización estaba buscando Hatima? No estaba segura del poder de ese dios, pero no quería correr ningún riesgo. Debía encontrarlo antes que ellos. 





Para encontrar a Hatima estaba en permanente contacto con Amanda. Una informática que le proporcionaría toda la información que desease. Mediante un micrófono se comunicó con ella.

Lara: ¿Amanda?
Amanda: Estoy aquí, Lara. ¿Necesitas algo?
Lara: Investiga la muerte de un científico que trabajaba para Eduardo Cortés.  Fue asesinado cuando encontró datos importantes sobre el paradero del dios Hatima. Busca también información sobre una organización que se hace llamar Manos negras y que busca Hatima.
Amanda: En seguida me pongo a ello. ¿No quieres que llame a Jean o Ben para que te ayuden? Estás buscando una aguja en un pajar…
Lara: No, ahora están de vacaciones y no quiero molestarles. Lo haré yo sola. Amanda, busca también  información sobre este pantano y que creencias tenían los antiguos habitantes.
Amanda: Lo haré.  Ten cuidado.
Lara: Hasta ahora, Amanda.

Tuvo que escalar para seguir su camino. Por el momento empezaría a buscar por la zona más fresca del pantano. Supuso que los antiguos habitantes habrían preferido instalarse en el lugar más fresco para vivir.








Lejos de allí...

Sabrina estaba hasta el moño. Le había tocado a ella hacer toda el trabajo. Se estaba ocupando de las necesidades de los bañistas ella sola. Sus compañeros se tostaban al sol y solo se preocupaban de dar órdenes. Para colmo, David le tiraba los trastos continuamente.  Era un chico muy guapo, pero estaba enamorada de John y no quería estropear su bonita historia de amor.

David: Si te portas bien, te dejaré que me pongas bronceador… por todo el cuerpo.
Sabrina: El bronceador que te lo ponga tu madre.
David: Me gustan las mujeres difíciles. Seque te haces la dura, pero que te mueres por hincar el diente a mi cuerpo serrano.





Sabrina: ¿Eres siempre así? Cómprate un bosque y piérdete.
David: Así me gusta, dura y salvaje.
Sabrina: No lo sabes bien. Vas a conocer mi lado más duro y salvaje y no sé si sobrevivirás para contarlo...



De pronto, una niña que corría jugando en el pantano se cayó al suelo. Se puso a llorar. Sabrina miró a sus compañeros y dedujo que ellos no harían nada.

¡Muuuaaaaa!

Pamela: ¿Qué miras? ¡Espabila! Ve a socorrer a esa niña que sus llantos me producen dolor de cabeza, ¡venga!




Fue a socorrerla. No se había hecho daño, había sido más bien el susto.

Sabrina: ¿No te duele nada?
Candy: No, estoy bien…
Sabrina: Debes tener cuidado, te podrías haber hecho daño. Anda, ve a jugar pero sin correr.
Candy: ¡Gracias!




David: Sabrina, voy un momento a hacer mis necesidades… allí, tras esos matorrales de allí arriba.
Sabrina: ¿Y? ¿A mi que me importa?
David: Allí te espero…
Sabrina: Puedes esperar sentado.



PD Junior: ¡Sabrinaaa!
Sabrina: ¿Qué ocurre?
PD Junior: ¿Puedo subir aquella cuesta con la bici?
Sabrina: No sé, no me parece buena idea…
PD Junior: ¡No seas carca! Venga, porfaaaa…
Sabrina: Está bien, pero subes y vienes en seguida… que no te pierda de vista.
PD Junior: ¡Eres la mejor! 


Pamela: Tus esfuerzos pro parecer normal son patéticos. Eres una delincuente y en la cárcel deberías estar.
Sabrina: Oye, te estás pasando. No me provoques más…
Pamela: ¿O qué? ¿Me vas a pegar? ¿Te das cuenta como eres violenta?

Sabrina se tiró sobre Pamela y le estiró del pelo…

Pamela: ¡Ahhhh! ¡Suelta!
Sabrina: ¡Tienes razón, soy muy violenta y tengo unas ganas locas de cortarte esa lengua de víbora que tienes!
Pamela: ¡Mi pelo! ¡Socorro!
Sabrina: No vuelvas a meterte conmigo, ¿comprendes?
Pamela: Sí… comprendo.





Cuando la soltó, se puso a gritar histérica. La gente acudió alertada al escuchar los gritos de Pamela…

Pamela: ¡Socorro me ha atacado!
Sabrina: Solo te he despeinado un poco.
Pamela: ¡Estás loca! ¡Estás loca! ¡Pienso denunciarte y que vuelvas a la cárcel! ¡Eres escoria! ¡ESCORIAAAAA!



Sabrina le propinó un puñetazo en toda la boca. Pamela cayó al suelo sorprendida.  La gente gritaba escandalizada.

Sabrina: ¡Te lo advertí! ¡Ya me has cabreado! ¡Bruja!
Pamela: ¡Vuelve aquí! ¡Eres una psicópata! ¡Muaaaa! ¡Me duele la cara!





En otro lugar del pantano...

Sus y Wen se habían ido a pasar las vacaciones como cada año al pantano. Con ellos habían ido Duclack, Diamante, Estrella, Alexia, Willy, Duque, Lilu, Mary, Wenda, Hércules, Ernesto, Ben y Duclón. Además, los pequeños Dante y Suselle también estaban con ellos.

Suselle:  ¡Auuee! ¡Auee!
Sus: Lo sé cariño. Aquí tienes tu muñequita.
Duclack: Está preciosa.
Mary: Volverá locos a los clicks cuando sea mayor.
Sus: No quiero pensar en eso… eso significará que yo seré vieja… 



Diamante: Vamos campeón, que tu puedes. Eres un buen bebedor. Seguro que te gustaría beber buen ron, pero eres demasiado pequeño, hijo mío.
Dante: ¡Aee! ¡Aeee!
Suselle: ¡Auuye! ¡Muue!
Sus: ¿Qué dirá?
Duclack: No lo sé, pero está sonriendo.
Mary: Mientras que no se ponga a llorar…me desespera un bebé llorando.




Ben: Perfecto. Aquí es dónde tenía la pérdida.
Duclón: ¡Somos unos cracks! Cambiamos ese tubo y listo.
Ben: Nos merecemos una cerveza bien fría.


Duque: Eres preciosa.
Lilu: Duque, te amo con todo mi heart.
Duque: Yo también te amo.
Lilu: No imaginaba que un pirata podía ser tan dulce y duro al mismo tiempo. Me tienes toda loca por tus huesos.
Duque: Ven aquí, morena mía. Bésame, necesito sentir tus labios.
Lilu: Cari, me vuelves loca. Te voy a desgastar los labios.


Tanger: ###### (¿Qué le pasa a Pandy?)
Chiluca: ¡Guau! ¡Grrrrr! (Está celoso. Vamos Pandy, ellos te siguen queriendo igual).
Pandy: ###### (Me siento solo, desplazado. Siento que sobro en esta familia…)
Chiluca: ¡Grrrr! (¡Eso no es cierto!)





Willy: Estás muy guapa, Alexia.
Alexia: Gracias, Willy. ¿Te lo estás pasando bien?
Willy: Si estoy contigo no me aburro.
Alexia: ¿Tan divertida soy? Me alegra que te diviertas tanto conmigo.
Willy: Me gustaría decirte una cosa…es importante.
Alexia: ¿Qué ocurre?



Hércules buscaba ingredientes naturales para la comida que estaba preparando Wenda. Estaba un poco aburrido… Diana no había podido ir y se estaba planteando marcharse. Diamante, Duque y Wen estaban con sus respectivas parejas… así que no sabía muy bien lo que hacer allí.



Estrella se negaba en rotundo a bajar del camión. Había sufrido mucho en ese pantano y temía que algo malo volviese a ocurrir. Wen le insistía pero ella no daba su brazo a torcer.  No pensaba bajar por nada del mundo.

Wen: Vamos, Estrella. Iremos de paseo y haremos fotos a los animales, como el año pasado.
Estrella: Lo siento, cariño. No pienso bajar del camión. No deberíamos haber venido…
Wen: No te ocurrirá nada malo.
Estrella: Por si acaso, me quedo aquí.



Wenda: Venga, Estrella. Aunque es cierto que llevamos una racha muy mala, no debes dejar que eso te fastidie las vacaciones. Sal con Wen a que os de el aire un poco, os vendrá bien. Mientras yo termino la comida. Esto está a punto.
Estrella: Lo siento, pero no quiero.
Hércules: Wenda, aquí tiene.
Wenda: ¡Oh, gracias! Eres un sol, Hércules.
Hércules: Ya… bueno, me voy a tumbar un rato.






Alexia: ¿Qué es eso que me quieres decir?
Willy: Te…quiero. Estoy enamorado de ti… ¿Quieres ser mi novia?
Alexia: ¡Willy! Me… siento muy alagada. Eres un chico muy guapo y divertido, pero…
Willy: Soy muy pequeño para ti, ¿es eso? ¡Puedo ser más hombre que ningún click del Playmundo!
Alexia:  Lo sé, no es eso… yo soy muy mayor para ti…
Willy: No me importa.
Alexia: Podemos ser amigos, nada más. ¡Si te quiero como a un hermanito!
Willy: Te demostraré que soy mejor que cualquier hombre…




Wen: ¿Estás segura de que no quieres salir?
Estrella: Completamente… prefiero quedarme aquí dentro.
Wen: Está bien, ahora vuelvo.
Hércules: ¿Qué te ocurre?
Estrella: No quiero salir ahí fuera. Este lugar está maldito. Siempre ocurren cosas malas… el año pasado casi no lo cuento… http://www.playclicks.com/playforos/index.php?topic=39271.0
Hércules: Veo en tus ojos que tienes miedo, pero tienes un corazón fuerte. No dejes que esos miedos te dominen. 
Estrella: No se cómo…
Hércules: Respira hondo, relájate. Piensa que no ocurre nada, que todo está en tu  cabeza.




Wen salió al exterior y se sentó junto a su abuelo. Ernesto estaba sumergido en sus pensamientos.

Wen: Abuelo, ¿que piensas?
Ernesto: Cosas mías…
Wen: ¿Hay problemas en el hotel de Clisandia? Me dijo Idalia que todo estaba correcto. Al parecer unos gitanos montaron un escándalo al intentar hospedarse todos en una misma habitación. Además, se llevaron una cabra… pero consiguieron solventar el problema. Los U-Click están hospedados y nos están dando muy buena publicidad.
Ernesto: No es eso, Wen. Desde lo de Uma que me siento… un poco apagado. Con pocas ilusiones. Gracias a tu ayuda y a la de tu hermana que me ayudáis con los negocios, no sería capaz de ocuparme de todo yo solo. Me acuerdo de tu abuela, de lo mucho que la echo de menos… de lo solo que me siento y lo estúpido que fui creyendo que Uma me quería.
Wen: Abuelo, no te martirices. Nosotros te ayudaremos con todo. Olvida a Uma, no vale la pena pensar en ella.
Ernesto: Vamos a dar un paseo por ahí, necesito despejarme.
Wen: Claro que sí. Vamos.



Lejos de allí, alguien caminaba decidido. No vestía adecuadamente para andar por el terreno, pero nada le detenía. Daba paso tras paso sin titubear. Tenía las ideas claras. Nada ni nadie le impedirían llegar a su destino, encontrar su destino.




Continuará...







domingo, 25 de agosto de 2013

Venganza en el pantano - Capítulo 1



Capítulo – 1




Payaso Demonio quería cambiar la imagen negativa que tenía su pantano. Año tras año, diversos sucesos habían conseguido que los clicks dejasen de ir al pantano por considerarlo peligroso. Un año unos delincuentes, otro unos caníbales, un dinosaurio… siempre ocurrían cosas terribles en época veraniega.
Para intentar que los clicks fuesen a veranear a su pantano, decidió invitar a clicks y a la televisión para que comprobasen que era un buen sitio para veranear y que no tenían nada que temer. Su buen amigo Vicrogo le acompañaba para brindarle todo su apoyo.
Mercedes Clická y su inseparable cámara acudieron al evento. La periodista había sido testigo todos los años de los terribles sucesos que allí ocurrían, así que acudió sin pensarlo dos veces.


Mercedes Clická: Nos encontramos en el pantano de Payaso Demonio. Su propietario, el señor PD, está dispuesto a demostrar ante nuestras cámaras que este pantano es un destino ideal para pasar nuestras vacaciones. 




Mercedes Clická: Señor PD, agradecemos que haya querido contar con nuestra presencia en estos momentos tan especiales para usted. Dígame, ¿es tan seguro su pantano como se empeña en defender?
PD: Totalmente seguro, Mercedes. Mi pantano es ahora un lugar extraordinario para pasar unos días con la familia. En plena naturaleza y sin peligro alguno.
Mercedes Clická: Eso que dice usted suena bien pero todos los años ocurren cosas. El año pasado unos caníbales y el otro un dinosaurio… ¿Está completamente seguro de que este año no ocurrirá nada?
PD: Por supuesto. Además, nuestro guarda forestal Boby y nuestros vigilantes del pantano están al servicio de usuario. Hemos decidido aumentar la vigilancia para que se puedan bañar tranquilamente.




Pamela:  Estoy que me derrito, como los bombones al sol. Estáis de suerte, no todos los días podéis ver una preciosidad como yo, ¿necesitáis más motivos para venir?



David: Aprovechad y mirad todo lo que queráis, es vuestro día de suerte. Con este cuerpo que dios me ha dado deslumbro a todas las titis. Os aseguro que podéis venir al pantano con total tranquilidad, vuestras mujeres estarán a salvo conmigo…



Sabrina: Que nervios…
Donna: Relájate, lo harás muy bien.
Sabrina: No quiero desaprovechar esta oportunidad que me ha dado PD… Vicrogo, gracias por hablarle de mí.
Vicrogo: No tienes que agradecerme nada. Siempre supe que eras buena chica.


PD: Nunca pondría en peligro la vida de mi hijo y mi mujer y aquí están, disfrutando de un agradable día en el pantano.
PD Junior: ¡Mamá, mira lo que hago!
Calíope: ¡Te caerás y me enfadaré! Ve despacito. Rayos y centellas, a la mala hora le compré esa maldita bicicleta...



PD: Vuestros hijos podrán jugar tranquilamente sin miedo a nada. En estas tranquilas aguas se podrán zambullir y nadar bajo la atenta mirada de nuestros vigilantes. No hay nada que temer.








Mercedes: Para apoyar los argumentos de PD contamos con el fundador y dueño del Zooparque, Vicrogo. ¿El pantano es seguro?
Vicrogo: No hay lugar en el mundo que sea totalmente seguro, pero estamos trabajando para que el pantano lo sea. Es una pena privarse de venir aquí solo por miedo a que algo pueda ocurrir.  Yo animaría a los clicks que se acercaran y comprobasen que el pantano es un lugar estupendo en el que pasar las vacaciones.


Pamela: Perdona bonita, pero tenemos que dejar las cosas bien claras.
Sabrina: ¿Qué cosas?
Pamela: Aquí la que pringa serás tú. Eres una ex presidiaria y tienes este trabajo por pena, así que tendrás que obedecer todo lo que te ordene. Recuerda siempre que la profesional aquí soy yo.
Sabrina: ¿¡Perdona!? ¡Eso ni en sueños!


PD: Sabrina, confío en ti. Vicrogo me ha pedido que te ayude y me ha dicho que no eres mala y necesitas una segunda oportunidad. Yo también necesité una segunda oportunidad y me siento identificado contigo, así que espero que este trabajo te sirva para empezar de nuevo. Mi hijo estará a tu cuidado, para que veas que de verdad confío en ti.
Sabrina: Gracias PD, no te defraudaré.


PD Junior: ¡Papiii! ¡Mira lo que hagooo!
PD: Muy bien hijo, ¡eres ya todo un experto!
Sabrina: Tu hijo estará en perfecto estado, te puedes ir tranquilo.




En otra zona más alejada del pantano, Boby se disponía a dejar en libertad a un conejo. Se había hecho daño en una patita y lo había cuidado hasta que se recuperó por completo. Boby disfrutaba con su trabajo como guarda forestal en el pantano. Era un hombre solitario y tenía pocos amigos, pero era amable y agradable con todo el mundo.

Boby: No te preocupes amigo, pronto estarás corriendo en libertad.




Dejó el conejo en el suelo pero este no se movía.

Boby: ¿Qué te ocurre? No tengas miedo, eres libre. Venga, que los tuyos te estarán esperando.



Finalmente el conejo salió corriendo y se alejó de Boby. Mientras veía como se alejaba alguien se acercaba a él a toda velocidad.
Se trataba de Fune, una ex presidiaria muy peligrosa fugada de una cárcel de máxima seguridad de Clisandia. Boby no estaba al tanto de las noticias, así que no sabía quien era en realidad Fune.

Fune: ¡Disculpe!
Boby: Buenos días, señorita. ¿En que puedo ayudarla?
Fune: Es mi novio, ¡necesita ayuda!
Boby: ¿Qué le ocurre? Intente tranquilizarse.
Fune: Se ha caído por un precipicio… ¡No sé si estará muerto!




Boby le acompañó hasta el filo de un precipicio. Fune señalaba al fondo con nerviosismo…

Boby: ¡No logro verlo!
Fune: Mire bien, ¡está ahí abajo!


Su novio Pinhead se acercó con sigilo hasta Boby y le propinó un golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente en el suelo.

Fune: ¡Buen golpe, amor!
Pinhead: Ella se pondrá contenta. Ya tiene otro más para ese sacrificio. 



Continuará...