viernes, 3 de agosto de 2012

Viaje de novios de Sus y Diamante: 1ª Parte

Ray: Bienvenidos al hotel Paraíso Dorado. Esta es su habitación.


Sus: ¡Me encanta!
Ray: Las vistas son extraordinarias.
Diamante: ¡Esto es un paraíso!


Ray: Aquí les dejo todo su equipaje.
Sus: Gracias... este lugar es maravilloso Diamante.
Diamante: Estoy impresionado.
Ray: Recuerden que el desayuno se sirve a las ocho. Si lo desean se lo podemos servir en la habitación a una hora acordada.


Ray: Paraíso Dorado les da la bienvenida obsequiándoles con esta botella de champán francés para que comiencen a disfrutar su luna de miel brindando por su amor.
Diamante: ¡Gracias!
Sus: Gracias... odio el champán...
Ray: Caballero, si desea degustarlo.
Diamante: ¡Claro que lo deseo!


Ray: ¿Te habían dicho alguna vez que eres tan bella como el reflejo de la luna en el mar?
Sus: Pues... eso no me lo han dicho nunca. Gracias por el piropo.
Ray: ¿Te gusta el voleibol de playa? Soy monitor y me ocupo de enseñar a los clientes del hotel a jugar.
Sus: Es que... no soy mucho de deporte.
Ray: El deporte es salud, ¿no lo sabías princesa mía? 


Sus: Por favor, no me llame...
Ray: Mira que culito más prieto tengo. Esto no se consigue sentado en una silla. ¿Te gusta? 
Sus: Pues...
Diamante: ¡¿Eh?!
Ray: Toca toca, ya verás lo duro que está.


Diamante: Muchas gracias por tu servicio. Ya puedes ir a ligar con las viejas.
Ray: ¡No lo dude señorita! ¡La espero en la playa!
Diamante: ¡Laaaargo!


Diamante: No me lo puedo creer, ¿quería que le tocaras el culo?
Sus: Sí... ¡Jajajajajajajaja!
Diamante:¡Jajajajajajajaja!
Sus: Me ha llamado princesa... menudo ligón de playa.
Diamante: No entiendo como los trabajadores de este hotel pueden ir así, casi en pelota picada...


Sus: ¡Mira Diamante! 
Diamante: Que vistas... parece un cuadro.
Sus: Es precioso, salgamos fuera.


Diamante: Que bonito, no me podría haber imaginado un lugar más ideal para nuestra luna de miel.
Diamante: Yo tampoco.


Sus: Soy tan feliz mi amor.
Diamante: Y yo. Te quiero.
Sus: Yo también te quiero.


Sus: Un sms de Duclack.
Diamante: ¿Que dice?
Sus: Que ya ha dejado a Pandy con Wen. Que se a portado muy bien. Dice que ahora se va con Chino Juan a... ¡China!
Diamante: ¿China? 
Sus: Seguro que se lo pasará bien, debe ser un lugar interesante.
Diamante: Nunca me había separado tanto tiempo de ella...
Sus: Yo también la extraño.


Sus: Bueno, voy a colocar la ropa en el armario. 
Diamante: ¿Ahora? Se me ocurre algo mejor...
Sus: Primero hay que colocar la ropa que no quiero que se me, ¡Diamante!



Diamante: ¡Ahora no es momento de colocar nada!
Sus: ¡Diamante! ¡Loco! ¡Jajajaja!


Diamante: Colocar la ropa...
Diamante: ¡No! ¡Que arrugarás el vestido que me regaló Mary!
Diamante: Ella lo entenderá...
Sus: ¡Me haces cosquillas! ¡Jajajajaja!


Pasadas unas horas...

Sus: ¡Cariño! Vamos, que tengo ganas de playa.


Sus: ¿Diamante? ¿Dónde estás?


Diamante: ¿Estás en el lavabo?
Diamante: No, estoy aquí. Contemplando el paisaje...
Sus: Es que es tan bonito que...


Sus: ¡Cochino! No seas cochinorro cariño, que me da vergüenza.
Diamante: Eso no me lo decías hace un rato...
Sus: Ainx... no tienes remedio.


¡Ding doooong!

Sus: Uy, llaman a la puerta.
Diamante: ¿Quien será? ¡Voy!


Ray: ¡Señorita Sus!
Diamante: ¡Oye tú!
Sus: Uy, ¿que ocurre?
Ray: Vamos hacer un poquito de fitness, ¿te apuntas?


Ray: Te lo vas a pasar muy bien. Disfrutarás con mi cuerpo a la luz del sol. Te aseguro que verme es un espectáculo.
Sus: ¿Puede apuntarse Diamante?
Ray: ¿Quién?
Sus: Mi marido. Sin él no me apunto a nada.



Diamante: Da igual cariño, si tenemos todo el día completo y no podemos apuntarnos a nada. Venga, que nos vamos.
Ray: ¡Oiga! Que si quiere se puede apuntar... ¡Ey!
Diamante: ¡Fuera de nuestro dormitorio!
Sus: Lo siento Ray, pero sin mi marido no me pienso apuntar a nada.


martes, 31 de julio de 2012

Torast y Jamillia: Regreso a Lunae



Después de horas y horas de viaje, por fin llegaron a Lunae. El planeta parecía estar igual. Torast detectó que Lunae ya no disponía de escudo protector.
Jamillia: ¡Hemos llegado! 
Torast: No me pide la contraseña para el escudo... parece que no tiene.
Jamillia: Que extraño... esto no me gusta nada...
Torast: A mí tampoco...

Lunae


Lunae era un planeta frío en su mayor parte. Sin embargo, en la zona que estaba cubierta por el aro rojo el calor era insoportable. Por eso, la mayor parte de los habitantes preferían vivir en las zonas más frías. Torast aterrizó la nave muy cerca de dónde tenían el campamento. Esperaban encontrar a sus amigos con vida...





Jamillia: Que silencio... hay algo que no me gusta.


Torast: No se escucha nada... ¿crees que están todos muertos?
Jamillia: Espero que no... ya hemos perdido demasiados amigos.


Jamillia: Iremos al campamento, tiene que quedar alguien allí...
Torast: No me gustaría pensar que estamos solos... llegado el caso, podríamos volver a la Tierra. Allí hemos hecho nuevos amigos.
Jamillia: Los pondríamos en peligro, no es buena idea.


Jamillia: Vamos, no perdamos más tiempo. Solo espero que Alain se encuentre bien...
Torast: Yo también...


Jamillia: Todavía no puedo creer que nos hayamos desecho de ese RK-51... 
Torast: Yo tampoco...


Torast: Aunque en ese lugar hacía calor, se estaba bien. No recordaba el frío que hace en Lunae...
Jamillia: ¿Prefieres el calor de la Tierra?
Torast: Ahora mismo sí.


Jamillia: ¡Mira! 
Torast: ¿Es un humot?
Jamillia:¡Sí! Quizá sea uno de los de Alaxis...


Jamillia: ¡Se escapa! ¡Vamos!
Torast: ¡Espera Jamillia!


El humot chocó contra los pies de alguien y se detuvo. 


Moragana: ¿Torast?


Torast: ¡Moragana!
Morgana: Torast, pensaba que habías muerto, ¡que alegría!
Torast: Me alegra tanto volver a verte.


Jamillia: Hola Morgana...
Morgana: Jamillia... también me alegro de verte. ¿Dónde habéis estado todo este tiempo?
Jamillia: Es una historia muy larga que contar...
Torast: ¿Dónde están los demás?
Morgana: No quedamos muchos...


Morgana: ¡Venid conmigo! Estamos instalados en otro lugar.
Torast: ¡Vamos Jamillia!

Morgana siempre había perseguido a Torast. Enamorada hasta las trancas, siempre intentó que la pareja se separara. Aunque Torast siempre tuvo claro que amaba a Jamillia, ella no podía evitar sentirse celosa de Morgana. Siempre buscaba el momento y la ocasión para tocar a Torast y mantener contacto físico, y eso a Jamillia le ponía de los nervios.

Jamillia: Ya voy...



Ubert: ¡Que bueno soy! ¡Un pleno!


Alaxis: Ten cuidado a dónde disparas... a ver si consigo reparar el aire caliente en la nave... que pasamos un frío...


Morgana: ¡Atención! ¡Torast está vivo! Y Jamillia también.
Ubert: ¿Cómo?


Alaxis: ¡Jo jo jo! ¡Jamillia! Por todas las constelaciones, ¿¡dónde estabas metida!?
Jamillia: Nos atacó un RK-51... por suerte logramos vencerle.
Ubert: ¡Biieeen! Torast, amigo mío. Decían que el Líder Supremo os había matado...
Torast: ¡Mentiras!


Jamillia: ¿Dónde están los demás? ¿Y Alain?
Ubert: Alain, Gurko y Halda están en la ciudad, comprando provisiones.
Alaxis: Los demás han sido prisioneros o han muerto...
Torast: ¿Que pasa con el escudo protector?
Morgana: El comandante en jefe consiguió desactivarlo. Ahora no todo Lunae es seguro. Aunque intentan evitar que se cuelen, muchos lo hacen y consiguen destruir colonias enteras.
Jamillia: ¡Tenemos que volver a activar el escudo!
Alaxis: No sé cómo...


Kutcher: ¡Alto en nombre del Líder Supremo!


Jamillia: ¡Kutcher!
Kutcher: ¡Estáis vivos! ¿Dónde está el RK-51?
Torast: ¡Muerto!
Kutcher: ¡Pues yo mismo acabaré con vosotros!


Kutcher: Torast, tu madre todavía está viva. Si te rindes, te llevaré junto a ella, ¿que me dices? Vienen más de mis soldados y pronto acabaran con vosotros, es mejor que te rindas.
Torast: ¡No pienso rendirme!


Jamillia: ¡Sigue soñando! Tus palabras no nos afectan, ¡muere!


Morgana: Debemos irnos antes de que lleguen más...
Torast: ¡Vamos Jamillia!
Jamillia: ¡Ya podemos irnos!


Kuchert: ¡No volved! ¡Acabaré con vosotros!

Continuará...




Torast y Jamillia: El planeta Tierra

La invasión ya era un hecho. Las tropas enemigas habían conseguido penetrar en B-Mode 140 y derrotar a los soldados que defendían el planeta, su hogar. Aunque la Reina Kawlet había intentado llegar a un acuerdo con sus enemigos para evitar muertes innecesarias, sus negociaciones nunca dieron fruto. El Líder supremo del Planeta Quintism solo deseaba hacerse con el control de B-Mode 140 para explotarlo y extraer todas las piedras Vita. Para ello, mataría a todos los habitantes del planeta si era necesario.

La Reina había sido capturada y su hijo, el Príncipe Torast, heredero de la corona también. Torast se había enamorado de una Qenq, del Planeta Dürma. La Reina nunca vio con buenos ojos esa relación ya que estaba considerado indigno y antinatural que los habitantes del planeta B-Mode y Dürma se enamoraran.
Pero ahí estaba ella. Jamillia estaba decidida a salvar la vida de Torast, porque lo amaba. A pesar de las duras críticas que recibió por enamorarse de él, su amor siempre fue en aumento. Sabía que la Reina no la aceptaría nunca, pero eso nunca fue un impedimento para ella.
Sabía que habían apresado a Torast cuando se disponía a preparar su nave para escapar junto a ella. Con sigilo fue a comprobar si su amado se encontraba allí. Tenía que encontrarle y escapar con él de allí cuanto antes o morirían. El Líder supremo de Quintism disfrutaría torturándoles hasta la muerte.
Gran parte de la victoria se debía a 
Kuchert, el comandante en jefe del bando enemigo. Además de ganar, le ofrecería al Líder supremo al Príncipe Torast con vida, para que lo torturase. Estaba claro que sabría agradecerle la captura con suculentas recompensas y seguramente recibiría una medalla.





Pero Jamillia se adelantó y consiguió liberar al Príncipe Torast.  Descubrieron que le faltaba una piedra Vita para que la nave funcionase. Estas piedras tenían un gran valor en B-Mode 140, Dürma y más planetas. Estas poderosas piedras eran una fuente de energía muy poderosa e infinita. Con ella, no necesitaban combustible de ninguna clase. Las piedras Vita se usaban para hacer funcionar todo tipo de transportes, armas y tecnología. Por ellas habían estallado guerras, y esta con el planeta Dürma, era la última. Así que fueron a buscar unas cuantas.





El comandante en jefe Kuchert los descubrió. Quiso evitar que escaparan con la ayuda de un RK-51. Disponía de miles de estos seres entre sus tropas, famosos por su ferocidad. Jamillia y Torast consiguieron escapar, así que Kuchert mandó a RK-51 que fuese tras ellos.




Su destino era Lunae. Un planeta habitado por seres de la resistencia. Allí podrían estar tranquilos y reunirse con sus amigos. Pero RK-51 los alcanzó y consiguió que se estrellaran.




Fueron a parar a la Tierra. Aunque era un planeta prohibido y protegido por las leyes intergalácticas, no pudieron hacer nada para evitar estrellarse. Tras un enfrentamiento con RK-51, los tres cayeron dormidos al suelo a causa un arma, que dejaba al enemigo dormido por tiempo indefinido si no se pulsaba un botón en la misma arma. Una humana llamada Tuya los encontró. Se pensó que eran tres Dioses y la piedra Vita un regalo. Lo que ella no sabía es que los efectos de esa piedra en los clicks terrestres eran terribles. Su poder influenciaba de tal forma, que los convertía en seres crueles y malvados. 






Pasados muchos años, gracias a unos humanos, consiguieron despertar del sueño eterno. Con su ayuda, acabaron con RK-51 y recuperaron la piedra Vita. Agradecieron su ayuda y se despidieron. Ahora debían regresar a Lunae. Habían pasado muchos años durmiendo, y aunque para ellos no pasaba el tiempo de la misma forma que para los terrícolas, estaban ansiosos por descubrir cuales habían sido los últimos acontecimientos en sus planetas y que suerte habían corrido sus amigos.