martes, 9 de abril de 2019

Mi vida ahora - Capítulo 13: A toda pastilla



Filomena se asomó al ventanal de la habitación y vio la gran manifestación frente a la comisaría. Leticia se quiso levantar, pero su madre se lo impidió.

Filomena: Debes descansar, hija.
Leticia: ¿Que está pasando fuera?
Bisbi: Una mani.
Filomena: Frente a la comisaría.
Leticia: Ahí debe estar Chris...


Agnes: ¿Se puede?
Artemisa: Hola, esperamos no molestar.
Leticia: ¡Agnes! Pasad, no molestáis.


Filomena: Buenas tardes, soy la madre de Leticia.
Agnes: Nosotras conocemos a Leticia de muy poco, pero al enterarnos de lo ocurrido, nos hemos querido pasar para saber como está.
Leticia: Sois muy amables. Son las encargadas de la nueva cafetería, madre.
Filomena: Es un placer.


Agnes se acercó hasta Leticia y le dio la mano.

Agnes: Sé que no nos conocemos mucho, pero sé que tienes un gran corazón. Suselle y Dante te adoran y sé que has luchado para que las cosas salgan bien.
Leticia: Gracias, Agnes.
Artemisa: Esperamos que te mejores pronto y puedas volver a casa.
Leticia: Muchas gracias. 
Agnes: Debes alejarte de Chris. Debería haberte avisado antes, pero no lo hice.
Leticia: ¿Lo conoces?
Agnes: Es cliente de la cafetería. Pensé que era buena persona, pero no lo es. Es problemático y te arrastrará al vacío si te dejas llevar.
Leticia: Sí...lo sé. Imagino que ahora pasará una buena temporada en prisión y eso me ayudará a rehacer mi vida. Será duro, le sigo queriendo a pesar de todo y ya no tengo trabajo, pero seguiré adelante.
Agnes: Pues en algo creo que te puedo ayudar. ¿Te gustaría trabajar en la cafetería?


Chris y El Petas entraron en el hospital. Preguntaron en recepción por la habitación de Leticia.

El Petas: Hay que darse prisa, colega.
Enfermera: habitación 201, segunda planta.
Chris: Gracias.


Al llegar al ascensor, coincidieron con Filomena y Bisbi. Habían bajado para comprar cafés. Filomena se lo quedó mirando. Llevaba gafas y una gorra, pero lo reconoció al instante.


Filomena: ¿Ya te han soltado? ¡No me lo puedo creer!
Chris: Sí, dicen que soy inocente. Siento lo ocurrido, señora. Deje que suba a hablar con Leti. Me la llevaré lejos y seremos felices.
Filomena: ¿Disculpa? ¡No digas tonterías! Vete ahora mismo de aquí.
Chris: No puede interponerse entre su hija y yo. Nos amamos.
Filomena: Mi hija ya no quiere verte. Vete ahora mismo o llamo a la policía. 


El Petas sacó su pistola y apuntó a la mujer.

El Petas: ¡Ya estoy hasta el gorro! Si no se quita le hago un agujero, señora.
Filomena: ¡Por el amor hermoso!
Bisbi: ¡Madre, no los cabree!
Filomena: No dispare, por favor.


El Petas: ¡Todo el mundo con las manos arribas!Quién se mueva, le pego un tiro.

Todos los presentes obedecieron sin rechistar. 

Chris: Señora, esto lo hago por Leti. No se preocupe por ella, será feliz conmigo.
Filomena: ¡No te acerques a mi hija! ¡Estás loco!
Chris: Loco de amor por ella.
El Petas: Yo retendré a esta gente. Sube a por ella, date prisa.


Subió por el ascensor y entró en la habitación. Encontró a Leticia hablando con Agnes y Artemisa. Parecía muy animada. Le dolió. Se la imaginaba llorando, triste porque le habían encarcelado.

Leticia: No sabes la ilusión que me haría trabajar en la cafetería.
Agnes: Hablaremos con Silvia, seguro que le parece bien.
Chris: ¿Interrumpo la fiesta?


Leticia dio un grito sorprendida. Agnes se dio la vuelta y el corazón le dio un vuelco. Sabía que algo terrible estaba a punto de suceder.

Leticia: ¿Te han soltado? Por favor, vete.
Chris: Veo que no estabas precisamente preocupada...
Leticia: ¿Te has escapado?
Chris: Sí, y quiero que te vengas conmigo.


Se acercó a la cama y la quiso levantar en brazos. Ella se resistió.

Leticia: ¡He dicho que me dejes en paz!
Chris: Leti, tienes que perdonarme. Me dejé llevar y metí la pata. No volverá a suceder. Ahora tienes que venirte conmigo.
Artemisa: ¡Te ha dicho que la dejes en paz!
Agnes: Chris, no empeores las cosas...
Chris: ¡Te amo y sé que tú también me amas! No lo entiendes, ¡serás muy feliz conmigo! Cumpliremos todos nuestros sueños.
Leticia: ¡Vete!


Chris sacó una pistola y la apuntó. Leticia palideció. No podía creer que el click al que más había amado en el mundo, la estuviese apuntando con un arma. 

Chris: Levántate ahora mismo. He dicho que te vendrás conmigo. Ahora no lo entiendes, estás confundida, pero sé lo quieres.
Agnes: No le hagas daño, Chris...
Chris: No pasará nada si todo el mundo me hace caso. Dejad ya de tocarme las narices. He dicho que te levantes...por favor, cariño.
Leticia: Sí...


Apuntó a Agnes y Artemisa. Agnes agarró la mano a Artemisa y cerró los ojos. Si tenía que morir, que fuese agarrada a su mano. Rezó para que no hiriese a Artemisa.

Chris: Tranquilas, si no hacéis el tonto, no os ocurrirá anda.
Artemisa: Esto es una locura. Tienes que detener todo esto.
Agnes: Chris, sabes que esto no está bien.
Chris: Te has portado bien comigo, Agnes. Siempre me has inspirado confianza y eres inteligente. Quiero que te vengas con nosotros. Seguro que mi amigo el Petas te gusta, es buen click y creo que hacéis buena pareja.
Artemisa: ¡Ella no se va a ningún sitio!
Chris: ¿Prefieres que dispare?


Artemisa enmudeció. Obligó a Leticia y Agnes a caminar mientras apuntaba a Artemisa.

Chris: Un solo movimiento en falso, y disparo. No te preocupes, Agnes estará bien con nosotros.
Artemisa: Por favor, llévame a mi. Deja que Agnes se marche...te lo ruego.
Chris: Lo siento. De verdad, estará bien. Cuidaré de ella. Ahora quédate ahí quieta si quieres vivir. 


Artemisa se quedó inmóvil. Chris bajó en el ascensor junto a Agnes y Leticia. Salieron a la sala de espera. El Petas los estaba esperando, apuntando a todo el mundo.

El Petas: ¡Por fin, tío!
Chris: ¡He ido lo más rápido posible! Venga, nos vamos.
El Petas: ¿Y esa?
Chris: Agnes, tu futura novia.
El Petas: ¡Me mola!
Filomena: ¡Déjalas en paz! ¡Leticia!
Leticia: ¡Madre!


Salieron a la calle. El bullicio montado por la manifestación les vino bien.

Chris: ¿Y ahora? Necesitamos un coche.
El Petas: ¡La ambulancia!


Leticia: Chris, por favor...
Chris: Princesa, todo esto lo hago por ti. Por fin estarás lejos de tu madre.


Chris apuntó al conductor de la ambulancia y le exigió las llaves. El hombre se las entregó sin oponer resistencia. 

El Petas: ¡Conduzco yo!


Chris y Leticia montaron en la parte de atrás. La obligó a sentarse mientras la apuntaba con el arma.

Leticia: Has perdido la cabeza.
Chris: Sí, pero de amor por ti. Tú me has obligado a tomar medidas drásticas. Estás influenciada por la bruja de tu madre y la gente para la que trabajas. ¿No te das cuenta? ¡Nos quieren separar!
Leticia: Estás paranoico. Ellos no tienen nada que ver. Confié en ti, y me traicionaste.


Chris: Eso no es verdad. Robé por ti.
Leticia: ¡Yo no te lo pedí! Deja de arruinar mi vida.


El Petas: Abróchate bien el cinturón, nena. ¡Nos vamos de aquí a toda pastilla!
Agnes: Esto no acabará bien. Deja que Leticia y yo nos marchemos y entrégate. 
El Petas: Ni de coña.


El Petas arrancó la ambulancia y salió a toda velocidad de allí. Artemisa, Filomena y Bisbi salieron corriendo tras el vehículo, pero se alejó rápidamente. 


Artemisa: ¡Agnes! 
Filomena: ¡Se lleva a mi hija! ¡Vuelve!
Bisbi: ¡Hermanaaa!


John abrió la celda y la encontró vacía. Su corazón dio un vuelco al ver los barrotes serrados. Corrió en dirección a la ventana y se asomó. Hacía ya rato que se habían escapado.


John: ¡Maldita sea! Con esta manifestación será más difícil encontrarlos...


Rose: ¡John!
John: Se han escapado, Rose. ¡Tenemos que encontrarlos!
Rose: Han llamado del hospital. Dicen que Chris y otro delincuente han raptado a la novia y otra clack. También han robado una ambulancia y se han escapado.
John: Las cosas no podrían ir peor. ¡Seguro que cogen la interestatal! ¡Vamos!


El Petas conducía a toda velocidad. Agnes estaba mareada y muy asustada. Odiaba ir en coche y mucho menos a esa velocidad. El Petas disfrutaba apretando el acelerador y viendo la cara de terror de Agnes.

El Petas: Soy Fernando Clicklonso.
Agnes: Nos vamos a matar...
El Petas: Tranqui, nena. Yo controlo.
Agnes: Me llamo Agnes, no me llames nena.


Leticia: ¿Crees que esto acabará bien? Me has secuestrado y también a Agnes. Has robado una ambulancia y te estás fugando de la justicia.
Chris: No me pillarán, tranquila. Además, tengo un plan. Iremos al puerto y robaremos un barco. Nos iremos a otro país y empezaremos de cero.
Leticia: Eso no sucederá, Chris. La época en la que te lo perdonaba todo terminó. Lo que estás haciendo no tiene perdón.


Chris: Me perdonarás, lo sé. Siempre lo haces. 
Leticia: Quiero que detengas la ambulancia y dejes que Agnes y yo nos bajemos.
Chris: No pienso hacerlo. Eres mía, estás destinada a ser mi clack.


Se escuchaba una sirena acercarse. Agnes miró hacia atrás y vio un coche de policía acercarse a toda velocidad.

El petas: ¡La pasma!

Un rayo de esperanza iluminó a Agnes. Quizás las cosas saldrían mejor de lo que había intuido. A lo mejor se equivocaba y conseguían salir todos con vida.


El Petas: No te hagas ilusiones, no podrán detenernos.
Agnes: No he dicho nada.
El Petas: Pero seguro que lo piensas. Ya verás lo bien que lo vamos a pasar tú y yo juntitos.


John: ¡Objetivo localizado!
Rose: A esa velocidad se estrellarán.
John: Me da miedo que atropellen a ciclistas o colisionen contra otro vehículo.
Rose: Pediré que corten la carretera.


John: Rose, tenemos que salvar a las rehenes como sea.
Rose: A ver si consigues acercarte más a ellos.
John: ¡Agárrate!


Chris se asomó por las puertas traseras de la ambulancia.

Chris: ¡Es la policía!
Leticia: ¡Os han pillado! Por favor, si hay algo de verdad en lo que dices, si me sigues queriendo, entrégate y deja que nos marchemos.
Chris: ¡Y un cuerno!


Leticia: Chris, hazlo por tu abuela. Ella lo da todo por ti. Debe estar muy preocupada y...
Chris: ¡Silencio! Me da igual, no pienso renunciar a ti.

Leticia se acercó a él, intentando hacerle entrar en razón. Chris sacó su arma enfadado.

Chris: ¡Quieta en tu sitio!


Abrió las puertas traseras y apuntó al coche de policia. Disparó un par de veces sin dudarlo.

Leticia: ¡Nooo!
Rose: ¡Nos está disparando!


John: ¡Definitivamente ha perdido el juicio!
Rose: ¡Cuidado, John!

John conducía haciendo eses para intentar esquivar las balas.


Leticia se armó de valor y se lanzó a por Chris. Empezaron a forcejear. Intentaba arrebatarle el arma, pero Chris era mucho más fuerte.


Eso dio a John un respiro y pudo acelerar hasta colocarse al lado de la ambulancia. El Petas conducía con una pistola en la mano. 

Agnes: ¡Estoy farta de todo esto! ¡No quiero acabar na pataqueira!
El Petas: ¡No hables raro!
Agnes: ¡No hablo raro, cara de toxo! ¡Es gallego!


El Petas embistió al coche de policía y con el golpe, lo mandó a la cuneta.


Por muy poco no atropella a una ciclista, que se cayó de la bicicleta. Por suerte, John consiguió controlar el coche y pudo seguir con la persecución. 


Unos tejones cruzaban la carretera. Era una madre con sus dos crías. Ellas la seguían, ajenos al peligro que se avecinaba.


Agnes los vio, cruzando con tranquilidad. 

Agnes: ¡Cuidado con los tejones!
El Petas: ¡Haremos papilla de tejón!
Agnes: ¡Noooo!


No lo pudo evitar. Agnes agarró el volante de la ambulancia y lo giró bruscamente. Aquello pilló por sorpresa a El Petas. Salvó a los tejones, que se detuvieron asustados cuando la ambulancia casi los atropella. El Petas perdió el control de la ambulancia y se estrelló.


Continuará

viernes, 5 de abril de 2019

Mi vida ahora - Capítulo 12: Manifestación

Capítulo 12: Manifestación

Hermenegilda hablaba animadamente con Fernanda. Estaba tumbada en la cama, un poco reclinada hacia delante. Fernanda estaba sentada en el sillón, metida de lleno en la conversación.

Hermenegilda: Con una mujer más tonta no se ha podido casar. Le dije a mi hijo que esa no es mujer para nada, pero pueden más dos tetas que dos carretas. 
Artemisa: ¿Se puede?
Hermenegilda: ¡Muchachas! ¡Pues claro!
Artemisa: Buenas tardes.
Agnes: Boas tardes.


Hermenegilda: ¡Qué alegría veros por aquí! Veo que Herminia os contó que estaba ingresada.
Artemisa: Sí, dijo que le había dado una subida de azúcar.
Hermenegilda: Me pasé comiendo dulces, lo reconozco. Una se cree moza, y no es así. Bueno, que me quiten lo bailao.
Agnes: Hemos preparado dulces sin azúcar e integrales. El próximo día, merendará de esos.
Hermenegilda: A mi lo integral me estriñe.
Agnes: Oh...
Hermenegilda: ¿Sabéis quién esta ingresada aquí? La vecina del quinto, la Pili.
Artemisa: ¿La de los tacones?
Hermenegilda: ¡Esa! Siempre va con tacones, hasta para barrer el portal.
Fernanda: Esa es una pelandusca.


Agnes: ¿Que le ocurre?
Hermenegilda: Se cayó al salir de un coche. Ya sabéis, con esos tacones es lo más normal. He ido muchas veces a verla. Luego nos pasaremos otra vez. ¿Os apetece venir con nosotras? Le hacemos compañía, aunque ella no quiera.
Artemisa: No, es que no disponemos de mucho tiempo. Otro día...


Fernanda: Nosotras no paramos quietas. Hemos visitado a todos los pacientes de esta planta. La de aquí al lado le han operado de la cadera. En la habitación de enfrente hay un chico joven que se recupera de un virus. Lo que le he dicho a Hermenegilda, un resfriao mal curao. Si es que los jóvenes de hoy en día no se cuidan. ¿Has visto que van todos con los tobillos al aire en pleno invierno? ¿Eso es moda? Es que para colmo, los calcetines son de esos cortos, de verano.
Hermenegilda: En mis tiempos los que iban así eran tontos del culo con pocas nociones de saber vestir o que se iban a pescar. Cada vez que veo a un joven con los tobillos al aire, me pongo mala.
Fernanda: Toman drogas de las gordas.
Hermenegilda: Y que son tontos, Fernanda de mis amores.Como algún listillo de la moda decida que lo que se lleva es llevar el culo al aire en pleno invierno, veo a toda la juventud con la gripe.


Silvia llegó hasta el lugar donde había quedado con Ben. Este la estaba esperando sentado en un banco. La saludó con la mano y ella se acercó. Parecía muy serio.

Silvia: Perdona el retraso, Ben. 
Ben: No pasa nada, hace nada que he llegado.


Se sentó a su lado al ver que no se levantaba.

Silvia: ¿Estás bien? Pareces triste.
Ben: Disculpa, es que hoy no es un buen día para mi. 
Silvia: ¿Ocurre algo?
Ben: Mi mejor amigo, se ha ido para siempre. Estaba muy enfermo y ha decidido irse lejos y morir en paz y soledad, en un lugar que no conocemos.
Silvia: Lo siento...
Ben: Era mi mejor amigo. He perdido parte de mi. Era un hermano, alguien en el que confiaba plenamente. 
Silvia: Entiendo tu dolor...


Wenda seguía caminando. Estaba llegando al lugar donde había quedado con Fui. Pandy y Pinky caminaban felices, hablando el uno con el otro. "Espero que podáis estar juntos para siempre. La vida es tan cruel...", pensaba con los ojos llorosos. 


Pinky: ###### (¡Fuiiii! Tenía muchas ganas de verte)
Fui: ¡Mi osita! Te echaba de menos. Espero que lo hayas pasado bien con Pandy estos días.
Wenda: Han disfrutado mucho.
Fui: Gracias por cuidar de ella. Pandy, ¿te apetece un paseo por el bosque antes de ir para casa?
Pandy: ##### (¡Seeeeeh! Un paseo romántico con Pinky. ¡Le puedo buscar flores!)


Fui se marchó con los osos. Wenda se despidió de ellos y siguió caminando. Se tomaría un café y daría un paseo por el nuevo centro comercial. 


Encontró a Ben y Silvia sentados en un banco. No conocía a Silvia, le pareció guapa, el estilo de chica en la que Ben se fijaría. "Será otra de sus conquistas", pensó.

Wenda: Hola.
Ben: ¡Wenda!


Ben se levantó enseguida. Se acercó hasta Wenda y le vio los ojos llorosos. Ella también se percató de que había llorado.

Ben: ¿Estás bien?
Wenda: No. Intento ser fuerte, pero no lo consigo. 
Ben: Yo también lo estoy pasando mal. 
Wenda: Ben, le echo de menos...
Ben: Yo también.

Silvia los observaba en silencio. Sintió que sobraba. Entre ellos había una unión muy fuerte y el dolor por la pérdida de su amigo la fortalecía mucho más. 


Silvia: Ben, he recordado que tengo que hacer una cosa en la cafetería.
Ben: ¿Te vas? Espera, si quieres te acompaño.
Silvia: No es necesario. Ya nos veremos. Siento lo de tu amigo.


Wenda: Os he interrumpido.
Ben: No pasa nada. Silvia es una clack muy comprensiva. 
Wenda: Oh Wen, ¡le echo de menos!

Wenda se abrazó a él. Lloraba en su hombro mientras él intentaba hacerse el fuerte.

Ben: Yo también le echo de menos. Vamos a tomarnos algo en algún sitio tranquilo. Aquí la cosa se está poniendo fea.


La manifestación estaba congregando a muchísimas clacks. Estaban enfadadas y gritaban justicia con las manos alzadas.

Wenda: Sí, será mejor que nos alejemos de aquí. 


Mercedes Clická: Todas las clacks aquí congregadas piden justicia para la chica agredida y una ley más contundente contra la violencia de género. 


Sus se encontró a Alexia, Hilary y Ambrosio en la calle. Estaban asombrados ante la gran multitud de clacks que se estaban manifestando.

Sus: ¡Hola! Cuanto tiempo sin veros.
Alexia: ¡Sus! Oh, los niños está muy grandes y guapos.
Sus: Gracias, Alexia.Tú como siempre,guapísima. Huy, ¿estás bien, Ambrosio?
Ambrosio: Bueno...
Hilary: Acaba de romper con el impresentable de Eddy.
Sus: Lo siento...
Alexia: Era lo mejor. Le hacía la vida imposible.
Sus: Me ha dicho que te ha dejado él...
Ambrosio: Es un mentiroso.
Sus: Te creo. Yo también lo pasé muy mal con él...
Alexia: ¿Que estará pasando aquí?


Sus se acercó a una manifestante y le preguntó.

Manifestante: Estamos manifestándonos por el último caso de violencia contra la mujer. Estamos cansadas de tanta permisividad ante semejantes atrocidades. Queremos que se empiece a condenar estos delitos y que se proteja a las clacks de esos psicópatas.
Sus: No puedo estar más de acuerdo.


Alexia: ¿No unimos a la causa?
Hilary: Por supuesto.
Sus: Nosotros nos vamos. La semana que viene si os apetece, quedamos en mi casa y tomamos un café.
Alexia: Vale, así nos ponemos al día.
Sus: E intentamos animar a Ambrosio, aunque sea un poquito.
Ambrosio: Gracias, sois amigas de verdad.


La abuela de Chris corría lo más rápido que podía hacia la comisaría. Estaba cansada de los dolores de cabeza que le provocaba su nieto, siempre metido en problemas. Aunque estaba disgustada y le daban ganas de castigarle sin dirigirle la palabra, era su nieto y lo quería.


Rose: ¿Desea algo?
África: Vengo a ver a mi nieto, Chris. Me han dicho que lo tienen aquí encerrado.
Rose: Sí, pase por favor.


África: Buenas tardes. Vengo a ver a mi nieto, Chris.
Agente García: El agente Smith la está esperando en su despacho. Un agente le acompañará.
África: Gracias, joven.


John puso a África al día. Le contó lo ocurrido con su nieto y que su situación era complicada. Además, en esos momentos se había convertido en un caso mediático y lo pasaría peor debido a la presión de los medios.

África: ¿Puedo verle?
John: Sí, ahora le acompaño. Sabrina, será mejor que vayas para casa.
Sabrina: Sí, quiero estar para cuando llegue Walter. ¿Tardarás mucho esta noche?
John: Tengo un día muy complicado, no me esperes levantada.
Sabrina: Vale...


John acompañó a África hasta la celda dónde estaba Chris y les permitió hablar unos minutos.

Chris: ¡Abu!
África: ¿Otra vez metido en problemas? ¿Cuando harás caso a tu abuela?
Chris: Lo siento, abu...
África:Un día me matarás del disgusto. Esta vez poco puedo hacer por ti, pero si tengo que hipotecar la casa o vender todo lo que tengo para sacarte de aquí, lo haré.
Chris: No es necesario, abu. Tengo un plan.
África: ¿Ese plan pasa por tener un abogado o una estrategia de defensa?
Chris: No.
África: Pues no es un buen plan. Deja de meter la pata. Yo me encargaré de sacarte de aquí.
John: Lo siento, tiene que despedirse.
Chris: Pronto nos volveremos a ver, abu.
África: No hagas más tonterías, Chris.
John: En un par de horas le trasladaremos a la prisión Alakalá Keko.


Cuando su abuela se marchó, Chris corrió hasta la ventana. 

Chris: ¡Petas, tienes que sacarme de aquí! Me trasladan a Alkalá Keko.
El Petas: Te sacaré de ahí, compadre. Me queda poco.

Siguió serrando los barrotes a toda velocidad. Se escuchaban gritos procedentes de la parte delantera de la comisaría.

Chris: ¿Y esos gritos?
El Petas: Espera, que lo miro.


Vio a toda la multitud protestando. La gente estaba muy enfadada.

El Petas: ¡Wala tío!
Chris: ¿Qué pasa?
El Petas: La has liado parda, hermano. Tenemos que darnos prisa.  


Las clacks seguían protestando y cada vez eran más. Pedían justicia y protección y que la violencia cesase de una vez por todas.


Sabrina: Están locas perdidas. No tendrán otra cosa mejor que hacer que perder el tiempo de esta manera. Seguro que lo que les interesa es salir en la tele. Mira esa, tan arregladita.  Protagonismo, es lo que quieren. Si un click se mete conmigo, le pego yo primero y santas pascuas.


Pasaba entre ellas malhumorada.

Sabrina: Ten cuidado Walter, que estas son capaces de aplastarte.¿Y todo esto por la petarda de la criada de Sus? Deberían protestar por lo tonta que es Sus al contratar a alguien así. Yo protestaría contra la mujeres ridículas y sin personalidad como Sus y su criada. ¡Esas son el problema!


¡¡Ni una más!! ¡¡Justicia!!



John: Maldita sea, la situación se nos está hiendo de las manos.
Agente: ¿Quieres que despejemos la manifestación?
Rose:Eso sería peor.
John: Llamaré de nuevo a Alkalá Keko. Tienen que llevarse a Chris cuanto antes de aquí.



Finalmente, El Petas consiguió serrar todos los barrotes. Los sacó con cuidado, para intentar hacer el menos ruido posible.

Chris: ¡Por fin!
El Petas: Venga, colegas, todo el mundo fuera.


Todos los presos salieron de uno en uno, felices ante la idea de ser libres.

El Petas: Mira, Chris.

Se asomaron y vieron la manifestación.

Chris: ¿Todo eso por mi?
El Petas: Quieren tu cabeza. Son feminazis.
Chris: Tengo que salir de aquí.


Los demás presos salieron corriendo y desaparecieron entra la gente.

Chris: ¿Y si alguien me reconoce?
El Petas: Tranqui, he traído una gorra y unas gafas.
Chris: Eres el mejor.
El Petas: Lo sé.


Chris: Ahora tengo que ir a buscar a Leti.
El Petas: ¿En serio?
Chris: Pues claro, tío. Ella es la clack de mi vida y quiere estar conmigo.
El Petas: ¿Y si no quiere estar contigo?
Chris: Le haré entrar en razón.
El Petas: Vale, pero hay que darse prisa. Cuando los maderos se percaten que nos hemos fugado, nos buscarán por tierra y aire.


Corrieron en dirección a la manifestación y se infiltraron entre las clacks. Algunas los miraban extrañadas, pero pudieron caminar sin problema entre ellas.


El Petas: ¿Está en ese hospital?
Chris: Sí, creo que está ahí.
El Petas: Habrá que robar un coche.
Chris: Estoy deseando ver a Leticia, decirle que todo ha sido un terrible malentendido y que se venga con nosotros. La voy a hacer muy feliz.


Continuará...