viernes, 9 de septiembre de 2016

La guardería - 1ª Parte

Emilia González llegaba tarde al trabajo. Sus hermanos pequeños, su abuela, sus cuatro mascotas...Ni en su primer día de trabajo le dejaron respirar un poco. Se montó en su moto verde a la que ella llamaba "Kika" y se fue a trabajar. Después de mucho tiempo buscando trabajo lo encontró en una guardería. Estaba realmente nerviosa. La directora parecía algo seria y borde, todo lo contrario a Emilia. Ella es alegre, soñadora y un poco alocada. Le gusta vestir con colores alegres y vivos, combinando prendas que parecían incompatible a ojos de los demás. "Eres hortera" le habían dicho muchas veces, pero a Emilia eso le daba igual. 


Por suerte, la guardería quedaba a quince minutos en moto. Aparcó sin problemas y sacó todas sus pertenencias.  Se quitó el caso y se peinó como pudo con una mano.


Emilia: Venga Emilia, no te pongas nerviosa. ¡Esto está chupao! ¡Ay madre, que es muy tarde!



Corrió hasta llegar a la puerta principal de la guardería. Paró un momento para observar el edificio. Le parecía un lugar mágico. La fachada estaba pintada de blanco pero las puertas, ventanas y marcos en amarillo y naranja. Tenía dibujados a niños por todas partes y eso terminó de fascinar a Emilia.



Emilia: ¡Wow! Es una guardería chupy del paraguay. 


Abrió tímidamente la puerta y entró saludando.

Emilia: ¡Hola! ¿Se puede?
Jamelia: ¡Por fin has llegado!


Emilia: Hola, sí....es que el tráfico está fatal...¡Me llamo Emilia!
Jamelia: ¡Hola, Emilia! Pasa, no te quedes ahí.


Emilia: Ay, es que estoy algo nerviosa...
Jamelia: Yo me llamo Jamelia, un placer conocerte. No estés nerviosa, que aquí no nos comemos a nadie. Aunque la directora está refunfuñona. Se pone así los primeros días pero luego se tranquiliza.


Emilia: Tiene mucho carácter...
Jamelia: Lo bueno es que aparece poco por aquí. Es una clack muy ocupada. Mira, ya está rayando a Maira. 
Directora: ...por lo tanto el orden y la limpieza es una de nuestras señas de identidad. No debemos descuidar ningún detalle. Recuerde que debemos revisar los nuevos cuentos que nos han traído. Que los niños no los rompan ni los llenen de babas. Debemos enseñar a respetar las cosas y...
Emilia: Ya veo...parece una taladradora. 


Jamelia: Dolores, ya está aquí la nueva.
Dolores: Llega usted muy tarde, señorita González. 
Emilia: El tráfico...
Dolores: Debe ser más previsora, al trabajo se debe llegar con tiempo de sobra.
Emilia: Tiene usted razón...
Dolores: Por ser el primer día no lo tendré en cuenta. 


Emilia: Esta guardería es preciosa. Me mola muchísimo.
Dolores: ¿Le mola?
Emilia: ¡Sí, es mega chula! 
Dolores: Esto fue lo que me gustó de usted. Es espontánea y congeniará con los niños, estoy segura.


La directora las reunió antes de que se abrieran las puertas de la guardería.

Dolores: Señoritas, empezamos un nuevo curso con energías renovadas y una nueva incorporación. Bienvenida al equipo, señorita González. 
Emilia: Muchas gracias.
Dolores: Abriremos a las nueve en punto. Debemos estar preparadas para los padres primerizos que no se han separado nunca de sus hijos. De estos tenemos unos cuantos. Con los peques empezaremos con la piscina de bolas para que se relajen y se conozcan, luego podremos empezar con las actividades que tenemos programadas. Este curso no podré estar todo lo que me gustaría en la guardería, pero estaré disponible para lo que haga falta, ya saben mi número de teléfono. No tengo Whatsaclick, todavía me resisto a esas modernidades. 


Dolores se marchó hacia la puerta para averiguar si ya había gente esperando. Maira saludó a Emilia con un abrazo y una sonrisa.

Maira: Es un placer tenerte con nosotras, Emilia. Estarás muy bien, ya lo verás. Jamelia y yo somos majas, está mal que yo lo diga pero es verdad. 
Emilia: Muchas gracias, ahora me siento mucho más tranquila. Sois súper majas. 
Maira: Vamos a tomarnos un café, que nos vendrá muy bien para sobrellevar el día.
Emilia: Ay, no me gusta el café...
Maira: ¿Te apetece un Click Cao?


Emilia: ¡Eso sí!
Maira: Solemos tener para los niños, así que te podrás tomar uno todas las mañanas. 
Emilia: ¡Yupi!


Mientras, en el exterior...

Dante: ¡La guardería! ¡Yupi!
Sus: Sí, por fin ha llegado el día.
Suselle: ¡Yupi!
Diamante: Vamos, no quiero que lleguéis tarde el primer día. 


Suselle: ¡Cuantos nenes!
Sus: Es verdad, cuanta gente...¡Diamante, mira!
Diamante: ¿Qué pasa?
Sus: ¿Esa no es Sabrina? ¿Es que tiene un hijo?
Diamante: Eso parece...
Sus: Me enteré de que se había casado con el policía, pero no sabía que tuviese ya un niño.
Dante: ¡Yo quero entrar ya!


Sus: Mira, también está Fatu. Anda, y Rojillo.
Diamante: Esa de ahí es la que nos enseñó la casa, ¿la recuerdas?
Sus: Ah, sí.


Rojillo: Joselillo, te tienes que portar bien. Sé bueno o no te llevaré a ver los toros.
Joselillo: Zí, papi.
Rojillo: Tienes que ser valiente y fuerte, como un buen torero.


Fatu: Karim, tienes que despertar que ya hemos llegado a la guardería.
Karim: ¡Buuaaaaaaaa! ¡Tene sueñoo!
Fatu: Venga mi niño, que te lo vas a pasar muy bien.
Karim: ¡Buaaaaaaaaaa!


Walter: Nene no quere gardería.
Sabrina: Y yo no quiero dejarte aquí...pero no tengo más remedio. Conocerás a otros niños y harás amigos.
Walter: No quere...
Sabrina: Por favor, Walter. No tienes que llorar ni ponerte triste. Mami tiene muchas cosas en la cabeza y necesita solucionarlas. Cuando venga a buscarte, iremos a merendar juntos y te compraré un huevo clicknder.
Walter: ¡Walter quere hevo!


Dolores: Atención, pueden ir pasando. Con tranquilidad, por favor.
Sus: Mira, ya se puede entrar.
Dante: ¡Yupi!


Cuando Sabrina vio a Diamante una sensación extraña la invadió. Deseaba correr y alejarse, pero por otra acercarse hasta él y preguntarle por su vida. Diamante la miró asustado. Todavía recordaba las cosas que le había hecho en el pasado. Sabía lo obsesiva que era y temía que todavía siguiese con las mismas locuras.

Sabrina: Hola...Diamante.
Diamante: Hola...Sabrina.

Entonces vio a Sus. El estómago se le encogió y miró para otro lado. Hacía mucho tiempo que no hablaba con ella y suponía que la odiaba a muerte.


Los adultos fueron entrando en la guardería con los niños. Diamante quiso quedarse fuera con Pandy, así que se despidió de sus hijos.

Diamante: Mis peques, portaros bien. Papá os quiere mucho. Si cualquier niño se mete con vosotros, le decís que vuestro papá es pirata. Seguro que eso les asustará. 
Suselle: Papi, ¿no venes con nusotros?
Diamante: No, yo no puedo ir a la guardería. Es tan solo para niños.
Dante: Beno, adiós papá.
Diamante: Vale vale, nos vemos luego renacuajos.


Sus: Venga, vamos para dentro.
Pandy: ##### (¡Hasta luego, pequeñajos! Por fin un poco de paz en casa jijiji)
Suselle: ¿Y Pandy tampoco pede entra guardería?
Sus: No, los animalitos tampoco, Suselle.
Dante: ¡Adiós Pandy!
Suselle: Adiós, Pandy...
Sus: No llores, si luego lo verás otra vez.


Emilia: Vaya, pero que pequeño tan guapo y enrollao. Tú eres...¿Joselillo?
Rojillo: Así es. Joselillo es mi hijo. Tiene alma y cuerpo de torero, como su padre.
Emilia: Vaya, es una pena...
Rojillo: ¿Perdone?
Emilia:  Ah, nada nada. Hola, guapo.
Joselillo: Papá...


Emilia lo cogió en brazos y eso pareció molestar al pequeño. Se movía incómodo en sus brazos buscando una escapatoria.

Rojillo: Recuerda, hijo mío. Piensa en el toro y en la valentía de un torero. Saca el capote y lucha contra tus miedos.
Joselillo: Ayyyy, no ere toro ni ná. ¡Irme a caza!
Emilia: ¿A casa? ¡Anda ya! Aquí te lo vas a pasar guay del chupi guay. 
Rojillo: Sé fuerte, hijo.


Los niños se iban familiarizando con el entorno. Jugaban con diversos juguetes y se iban conociendo. Algunos demostraban tener mucho carácter.

Gruñín: ¡Tú eres mu feo y yo guapo!
Lolo: ¡Yo no soy feo! ¡Buaaa!



Sabrina: Walter, ¿estás preparado?
Walter: No...
Sabrina: Te lo pasarás bien, ya lo verás. Oh, mira que  chica más guapa...bueno, es del montón pero resultona. ¿No te parece? 


Emilia: No sabía que tendría a mi cargo un clickito tan grande y fuerte. Encima rubio y guapo, ¡estoy de suerte!
Walter: Yo apo y fuete. Tú apa tambén.
Emilia: Vaya, veo que tienes buen ojo. Venga, deja que mami se marche y vente conmigo. Lo vamos a pasar mega guay.
Walter: Vale.


Sabrina: Está un poco resfriado. En la mochila tiene la medicina, la tiene que tomar cada dos horas. Que no se le olvide, por favor.
Emilia: Lo tendré en cuenta. No se preocupe, su hijo está en buenas manos.
Sabrina: Ya...


En seguida Walter se puso a jugar con Joselillo, Gruñín y Lolo.

Sabrina: Vaya, no parece que me eche de menos...
Rojillo: Ya se lo está pasando bien. Ese es mi niño, ¡olé!


Fatumata: ¿Has visto cuantos niños con los que jugar?
Karim: Yo no quere jugar...
Emilia: Hola, Karim. Me llamo Emilia, ¿quieres ser mi amigo?
Karim: No.


Emilia: Por favor..que me pongo muy triste y lloro mucho...

Emilia puso pucheros y simuló llorar...

Karim: No triste, Emiia. Quere ser tu amigo.
Emilia: ¿De verdad? ¡Choca, colega! Ven conmigo, te voy a presentar a más niños que quieren ser tus amigos. 


Emilia colocó a Karim en la zona de juegos infantil. Karim miró a Walter y pronto empezaron a jugar como si conociesen de toda la vida.

Dolores recibió en la entrada a Sus y los niños. 

Dolores: Bienvenidos a la guardería. Me llamo Dolores y soy la directora. ¿Cómo os llamáis?
Dante: Dante.
Suselle: ...
Dolores: ¿Y cual es tu nombre, pequeña?
Suselle: ...
Dante: Se llama Suselle y es muda.
Dolores: ¿Muda?
Sus: ¡Dante! No le haga caso, es muy bromista. Suselle, ¿no vas a responder a esta señora tan simpática?
Suselle: ...


Dolores: Eres vergonzosa. No pasa nada, Suselle. 
Sus: Estaban deseando que llegase este día. Suselle lleva su bolsito rosa que le compré hace unos días y Dante su mochila de mayores.
Dante: Es que ya soy mu mayor. Chuto la pelota y marco gol. Le gano siempe a mi papá.
Dolores: Eso está muy bien. Pues es fantástico que vengáis con tanta ilusión a la guardería.


Dante: ¿Pedo entrar ya?
Dolores: Claro que sí.

Dante salió corriendo ante la sorpresa de su madre, que esperaba despedirse con un beso.

Sus: ¡Dante!
Dante: ¡Ta luego!
Sus: ¡Pero dame un beso!


Se metió en la zona de juegos con los demás niños y se unió a ellos sin problemas. Pronto comenzaron a jugar todos juntos.

Sus: Dante...
Dolores: No se preocupe. Está muy entusiasmado y ahora mismo no piensa en otra cosa. Créame, es mejor así. Hay niños que se ponen a llorar y se convierte en todo un drama...


Sus: Suselle, tú si que me darás un besito, ¿verdad?
Suselle: Mami, ¿te quedas conmigo?
Sus: No puedo, mi vida. Pero lo pasarás muy bien.

Suselle se agarró a la falda de su madre y se puso a llorar.

Suselle: ¡Yo no quere! ¡Mami no te vayas!
Sus: Suselle...


Sus la agarró en brazos y siguió llorando en su pecho. Estaba totalmente aterrada y no se quería separar de ella.

Suselle: ¡Buaaaaaa! ¡Mami, no quero guardería!
Sus: Mi pequeñita, no llores. Pero si estará tu hermano contigo. Karim también está, y muchos niños más.
Suselle: ¡No quere! ¡BUAAAAAAA!
Fatumata: Suselle, no debes tener miedo. ¿No quieres jugar con otros niños?
Suselle: ¡BUAAAAAA! ¡MAMI NO TE VAYAS!
Sus: Suselle, por favor...no llores más. Yo vendré luego a buscarte, ¿vale? Será un ratito...
Suselle: ¡MAMI, BUAAAAAAAAAAAAA!


Dolores: ¡Emilia! Necesitamos tu ayuda.
Emilia: ¡Voy inmediatamente!
Suselle: ¡BUAAAAAAAAAA! ¡Quelo irme a casa! ¡BUAAAAA!
Sus: Mi niña, por favor...


Dolores: Llévese a la niña con los demás. 

Emilia agarró a Suselle en brazos pero esta se removía para volver con su madre. Estiraba los brazos hacia Sus llorando desesperadamente.

Suselle: ¡MAMI, NO TE VAYAS! ¡MAMII! ¡BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Sus: Suselle...

Sus se aguantaba las ganas de llorar. Deseaba llevarse a su hija de allí y abrazarla hasta que se calmase.

Emilia: ¡¡Hola, peque!! ¡Por fin una niña! ¿Quieres ser mi amiga?
Suselle: ¡NOOOO! ¡MAMIIII! ¡BUAAAAA!
Sus: Suselle...
Fatumata: Sus, debemos irnos.


Cuanto más se alejaba Sus, más lloraba Suselle. Todo el mundo observaba la escena con fascinación.

Sus: Luego vuelvo, no llores más...
Dolores: Es mejor que se marche o empeorará la situación...
Suselle: ¡MAMIII! ¡NO ME DEJES! ¡BUAAAAAAAAAAA!
Sus: Ay...
Fatumata: Vamos...


Una vez en la puerta...

Sus no pudo contener las lágrimas y se puso a llorar. La directora sonrió y le puso la mano en el hombro.

Dolores: Su hija es igualita a usted. Se le pasará, no se preocupe. No es el primer ni el último caso que nos hemos encontrado. 
Sus: Pero...no puedo dejarla así.
Dolores: Es un paso que deberá dar tarde o temprano. Si entra, retrasará lo inevitable. No se preocupe, confíe en nosotros.


La directora cerró la puerta. Sus sentía que se le venía el mundo encima. 

Diamante: ¿La que lloraba era Suselle? ¿Pero que le pasa? ¡Si estaba deseando ir a la guardería!
Sus: No quería que me fuese...me siento mala madre...mi niña...
Fatumata: Yo estoy igual que tú, Sus. Dejo ahí a Karim, que es a lo que más quiero en el mundo. Pero debemos ser fuertes.
Sus: Me siento mal por Suselle, que se quede así...y mal por Dante, que ni si quiera me ha querido dar un beso de despedida.
Diamante: Se hacen mayores...


Continuará...

domingo, 4 de septiembre de 2016

Una boda en el Pantano - Capítulo 03 - Calla y lucha de una vez

Capítulo 03

El tuerto recordaba vagamente su vida humana. Junto a su inseparable camarada "El calvo", buscaban el tesoro del pantano. Eran dos piratas de poca monta, desconocidos y repudiados por sus propios compañeros. Nunca imaginaron que el pantano los atraparía para siempre. Estaban muertos pero se movían con mucha agilidad. No se cansaban, no se rendían. Durante algunas décadas habían segado algunas vidas, pero hacía ya demasiado que no sentían la presencia de intrusos por su zona.

El calvo: ¡Siento a muchos intrusos cerca!

Corrían desesperados buscando el rastro de los clicks incautos que se habían atrevido a pisar sus tierras. Aunque percibían su presencia, todavía no tenían claro la dirección que debían tomar.


El Tuerto: Sé que están cerca, pero no sé por dónde seguir.
El Calvo: Llevamos años esperando un momento así, camarada. No les podemos dejar escapar.
El Tuerto: No lo haremos. 


Se tiró al suelo y pegó su oreja. Permaneció unos minutos escuchando, en silencio. Cerró los ojos para concentrarse y entonces escuchó las voces, los pasos.

El Tuerto: ¡Los tengo!
El Calvo: Magnífico. 


El Tuerto se incorporó y señaló en una dirección.

El Tuerto: Están por ahí, no muy lejos.


Duclack y Diamante se escondieron al ver a los dos engendros pirata. Escucharon toda la conversación y supieron que tramaban atacar la boda. Eran piratas no muertos, pero piratas. Se enfrentarían a ellos sin dudarlo.

Duclack: Debemos intervenir, Diamante. 
Diamante: A sus órdenes, mi capitana. 


Duclack: ¡Alto!

Los dos piratas engendro se dieron media vuelta al escuchar el alto de Duclack. Se sorprendieron al descubrir a dos piratas vivos dispuestos a luchar contra ellos. Los dos blandían sus espadas dispuestos a defender a sus amigos y familiares. 

El Tuerto: ¡Que me aspen! Dos piratas vivos que quieren pelea. Vaya, tú eres preciosa. Me aprovecharé de ti antes de...
Duclack: ¡Silencio, engendro! Ya puedes ir borrando esa sonrisa lasciva de tu espantoso rostro. Vais a morir, los dos.
El Tuerto: Tienes agallas, mujer. Está bien, demuéstrame de que plástico estás hecha. 


El Tuerto desenvainó su espada y chocaron sus espadas.

El Tuerto: Prepárate a morir.
Duclack: Calla y lucha de una vez. 


El Calvo sacó su puñal y se dirigió a Diamante.

El Calvo: Calvo contra calvo. Me quedaré ese pañuelo amarillo que tienes y con tu piel me haré una nueva funda para el puñal.
Diamante: Pues yo con tu piel me haré...nada, que me da mucho asco.
El Calvo: ¡Pirata de agua dulce!
Diamante: ¡Eso lo serás tú!


Pronto empezó el enfrentamiento entre muertos y vivos. Duclack blandía su espada con gran maestría pero El Tuerto no era precisamente un principiante. 

El Tuerto: ¡Vas a morir!
Duclack: Para estar muerto hablas demasiado.


Con un golpe sorprendente Duclack consiguió que cayese al suelo perdiendo su espada. El Tuerto no podía creer lo que estaba ocurriendo.

El Tuerto: ¡Maldita!
Duclack: Los muertos no deberían hablar y mucho menos insultar.

Diamante se defendía como podía de los ataques de El Calvo. 

El Calvo: ¡Acabaré contigo, pirata con faldita!
Diamante: ¿Tienes algo que decir de mi falda? ¡Pues bien chula que es!


El Tuerto: ¡Ven aquí!
Diamante: ¡Ahhh!

El Tuerto, en un arrebato de ira se lanzó sobre Duclack. Perdieron el equilibrio y forcejearon en el suelo. Duclack seguía con la espada en su poder así que la interpuso entre ella y los dientes del ser. 

El Tuerto: ¡Te arrancaré esa preciosa cara de un bocado!
Duclack: ¡Gracias por el piropo pero no eres mi tipo!


Con un movimiento rápido, le cortó la cabeza. Salió rodando y quedó ladeada alejada de su cuerpo, que yacía en el suelo inmóvil.

El Tuerto: ¡Me has arrancado la cabeza!
Duclack: Veo que te has percatado.


Diamante hizo lo mismo con El Calvo en el último momento. Al igual que su compañero, empezó a gritar y proferir improperios a Diamante.

Diamante: Por poco no lo cuento...
Duclack: Bien hecho, Diamante.  


Enterraron sus cuerpos bajo tierra y clavaron sus cabezas en la superficie, a ras de suelo. Un montón de gaviotas y cuervos volaban alrededor esperando el momento adecuado para lanzarse sobre ellos.

Duclack: Espero que no os sepa mal, pero debemos marcharnos ya. Ha sido divertido, señores. No se preocupen, creo que pronto recibirán más de una visita. ¿Nos vamos, Diamante?
Diamante: Sí, vamos.
El Tuerto: ¡Ehhhh! ¡Luchemos a ver quién gana más tiempo con los ojos abiertos o a decir palabrotas!
El Calvo: ¡Ehhh! ¡No podéis dejarnos así!
El Tuerto: ¡¡Ya vienen los pájaros!! ¡Ahhhh!


Mientras tanto...

Estaba acostumbrado a esperar. La paciencia era una de sus múltiples virtudes. BadLuck sabía que debía esperar el momento oportuno para atacar, adelantarse podría ser un error fatal. Aquella cosa se estaba acercando lentamente. Cuando lo pudo ver mejor, un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

BadLuck: Qué narices es esa cosa...

No podía dar crédito. Un esqueleto de click con algunos restos de sangre y masa maloliente caminaba en su dirección. En un principio pensaba que no lo había visto, estaba agazapado y bien oculto, pero aquel ser se guiaba por un instinto desconocido. No necesitaba verlo para saber que estaba ahí.



Su rifle era su más leal compañero. Nunca le había fallado. Le había salvado de situaciones muy comprometidas y le debía la vida. Muchos decían que era una prolongación de su cuerpo.

BadLuck: Acabaré con tu miserable existencia. 

El primer disparo lo erró, pero eso le sirvió para calcular cuanto se desviaba la bala por el viento.


El ser miró en dirección a BadLuck. Antes intuía su posición, ahora la sabía. Necesitaba saborear plástico vivo, era una necesidad que no podía reprimir.


¡Bang!

Aceleró su paso pero un certero disparo de BadLuck le hizo perder un brazo, haciéndole retroceder unos pasos. No le dolió, ni tan siquiera le molestó. Estaba demasiado centrado en llegar a su objetivo.



¡Bang!

Otro certero disparo le destrozó el brazo izquierdo. El zombie  miró un momento a su brazo inerte en el suelo pero reanudó su camino sin titubear. 

BadLuck: Vaya, veo que no te rindes fácilmente. 


Se concentró todavía más, ajeno a todo lo que le rodeaba. El zombie se estaba aproximando a su posición peligrosamente y debía acertar el tiro. No se percató de la presencia de otro zombie, que caminaba ansioso con ganas de clavarle el diente. Era una clack, con un vestido rojo y bañada en sangre. Su pelo rubio antaño debió ser espectacular. Se llamaba Claudia, una famosa modelo muy prestigiosa. Se convirtió en zombie un año atrás y llevaba desde entonces dando vueltas por el pantano, en busca de víctimas. 


¡Bang!

BadLuck disparó al zombie esqueleto en toda la cabeza. Eso hizo que se detuviese para esta vez morir definitivamente. Se acercó hasta el cuerpo y lo miró sorprendido. Era algo totalmente repugnante. Claudia estaba ya muy cerca, a pocos metros de él.


Escuchó un ruido y se giró justo a tiempo. Claudia se disponía a desgarrar de un bocado el hombro del valiente click. La agarró de los brazos impidiendo que lo arañase. Claudia lanzaba mordiscos al aire, en un intento desesperado de alcanzar a su presa. 



La empujó y eso le dio unos segundos para escabullirse. Aunque se movía rápido, Claudia le agarró por las piernas impidiendo que escapase. 

BadLuck: ¡Suéltame, ser infernal!


Agarró uno de los brazos del zombie que había matado y le aporreó en la cara. El golpe la aturdió y se pudo liberar. Se disponía a golpear nuevamente cuando Claudia habló.

Claudia: Por favor...no me mates.
BadLuck: ¿Puedes hablar?
Claudia: No me mates...debes ayudarme...


Agarró su rifle por precaución y se acercó a ella. Parecía tener conciencia. La zombie lo miraba desde el suelo, aparentemente frágil e inocente.

BadLuck: Me has atacado. Tenía que defenderme. ¿Qué eres?
Claudia: Necesito tu ayuda...
BadLuck: ¿En que puedo ayudarte?


Claudia: ¡Dame tu cuerpo!

Se levantó sorprendentemente rápido, dispuesta a saciar su hambre. Aunque consiguió asustar a BadLuck, este ya estaba preparado. Levantó su fusil y disparó.


Esta vez había muerto para siempre. La observó un instante, pensativo. En el fondo sentía lástima por aquel ser, pero no le había dado otra alternativa.

BadLuck: Descansa en paz, seas lo que seas.


Allison estaba muy desanimada. Llevaba trabajando en el Zooparque 2 años y jamás había tenido ningún tipo de problema. Le gustaba mucho su trabajo y era muy feliz. Ahora temía por su puesto de trabajo y por a un animalito al que quería muchísimo. Cuidaba de muchas aves pero Chispa le había robado el corazón. A los pocos días de conocerse, se convirtieron en inseparables. Un día, hizo una locura. Quiso llevarse a Chispa la cacatúa a casa, para que conociese a su familia y amigos. La cacatúa se fue encantada con ella y disfrutó mucho junto a su familia. Estando en el coche de camino al Zooparque, se escapó por una de las ventanillas. Tuvo que informar a Vicrogo y desde entonces la está buscando. 


Unos testigos afirmaron ver volar a una cacatúa blanca por el pantano así que se fue hasta allí. Llevaba unas horas buscando sin parar bajo el sol abrasador. 

Allison: ¡Chispa!


Cuando estaba a punto de desistir, la vio. Estaba posada sobre una rama seca. Temía que se escapase así que se acercó muy lentamente.


Chispa la vio pero no alzó el vuelo. Miró a Allison muy atenta.

Allison: Chispa, te he estado buscando por todas partes...
Chispa: ¡Allison!
Allison: Estaba muy preocupada por ti, Chispa. ¿Por qué te has escapado?
Chispa: Libertad, Allison.
Allison: Pero...yo te cuido muy bien y no te falta de nada. ¿Es que no me quieres?


Chispa: Chispa quiere, pero desea aventuras. Volar, sentir viento. 
Allison: Lo comprendo...¿No deseas volver al Zooparque?
Chispa: Sí.Yo volar y ya no saber volver. Ser libre, pero no saber dónde estar.
Allison: Entonces, ¿volvemos a casa?
Chispa: Sí, volver contigo, Allison. Yo echar de menos. 


Allison: ¡Bieeen! Chispa, no sabes lo preocupada que estaba. Tus amigos te están esperando. Si lo que deseas es vivir aventuras, se lo propondremos a Vicrogo.
Chispa: Chispa ser feliz. 


Pepota Demonio observaba la escena asqueada.

Pepota: Por una porquería de pájaro, es repugnante. Estas escenas me provocan arcadas. Estrenaré mi nueva espada láser con estas dos petardas.


Pepota: ¡No te muevas!
Allison: ¡Mira, Chispa! ¡Una payasa! ¡Estamos de suerte!
Pepota: No soy una payasa normal y corriente, borrica.


Allison: ¿Que es lo que quiere? Por favor, no nos haga daño.
Pepota: Lo siento palurda, pero hoy no es tu día de suerte. Tú y ese ridículo pájaro seréis mis conejillos de indias. Necesito saber la potencia de mi espada láser.


PD: ¡Detente, hermana!

Vicrogo y PD interrumpieron el maléfico plan de Pepota. Su inesperada presencia fue un shock para ella, que pretendía atacar con el factor sorpresa a su favor.

Pepota: ¡Hermano! ¿Qué haces aquí?
PD: Impedir que le hagas daño a Allison y Chispa.


Pepota: Te empeñas en ponerme las cosas muy fáciles, hermanito. Está bien, tú serás el primero en probar mi arma.
PD: Hermana, debes dejar de seguir haciendo daño a la gente. Ese odio que tienes no es bueno. Te ruego que recapacites. Soy tu hermano, ¿es que eso no significa nada para ti?
Pepota: Desde que me traicionaste, no. Me abandonaste por unos desconocidos.
PD: ¡Eso es mentira! Quería que me acompañases pero te negaste. No pude hacer nada contra el odio que sentías por todo lo que te rodea.


Pepota disparó a su hermano pero este se apartó en el último segundo. Se quedó aturdido en el suelo. Allison le socorrió mientras Vicrogo intentaba hacer razonar a Pepota.

Vicrogo: Pepota, presta atención, te lo ruego.
Pepota: También tengo para ti, Vicrogo. Tú cambiaste a mi hermano. Por tu culpa ya no me quiere...
Vicrogo: Estás muy equivocada, Pepota. Tu hermano te quiere con locura. ¿Sabías que llora por las noches? Te echa tanto de menos que su sonrisa nunca es totalmente sincera.
Pepota: Y un cuerno.


Vicrogo: Es la verdad. Lleva una foto en la cartera en la que estáis juntos y siempre la mira con tristeza. Junior, que es tu sobrino, siempre pregunta por ti. Tu hermano le responde como puede con lágrimas en los ojos. Siempre está preocupado por ti, pensando en lo que te puede estar pasando.
Pepota: Hermano...


Vicrogo: Si sigues con esta locura, que sepas que destruirás al click que más te quiere en el mundo. En tus manos está. Recapacita, todavía estás a tiempo. Puedes ser feliz junto a tu hermano. Yo te daré trabajo si lo necesitas.


Pepota: ¿Es cierto todo eso, hermano?
PD: Pues claro que sí. Hace años que intento explicarte todo esto, pero nunca me escuchas. Te quiero mucho, Pepota. 
Pepota: Pensabas que te habías olvidado de mi...
PD: Nunca podría olvidarme de mi hermanita. 


Los dos hermanos se fundieron en un abrazo y lloraron de felicidad. Vicrogo sabía que aquel abrazo significaba mucho más que una reconciliación. Se avecinaba una nueva vida para Pepota, que había abrazado junto a su hermano la cordura.

Allison: Es muy bonito.
Vicrogo: Sí, llevo tantos años esperando este momento...
Allison: Es muy feo que los hermanos se peleen.
Vicrogo: Ay, que llorera más tonta que me ha entrado. Allison, me alegra que hayas encontrado a Chispa.
Allison: Imagino que me despedirás...
Vicrogo: Allison, parece mentira que no me conozcas. Puedes estar tranquila, eres imprescindible en el Zooparque. 


Continuará...