viernes, 7 de marzo de 2014

La guerra de SAM: Capítulo 08 - El pasado siempre vuelve

Desde el día que huyó de su casa su vida cambió por completo. No podía dormir, comer ni pensar en otra cosa que no fuese lo ocurrido con Michael. Lloraba a todas horas y no le apetecía hacer nada. Sabía que nadie la creería, así que fue a casa de sus padres y allí se escondió en su habitación. Le había dicho a sus padres que había discutido con Michael y que necesitaba un tiempo para meditar. Amaba a Michael, pero no sabía que podía hacer por él. No podía olvidar esa mirada cargada de odio y maldad. SAM era un ser maligno y no podía permitir que Michael se condenara para siempre por culpa de él. Decidió ir a la biblioteca municipal y estudiar el tema. Buscaba información sobre SAM, quién era y que pretendía. Aunque había buscado y leído mucho, en ningún libro se mencionaba a SAM. Cuando ya había perdido toda esperanza de encontrar información sobre él,  la bibliotecaria le preguntó que es lo que buscaba. Le sacó un libro antiguo que pocos ojeaban. Sus hojas doradas asombraron a Anna. Pronto se puso a leer y descubrió que en ese libro se hablaba de SAM. Supo que se trataba de un mago oscuro de grandes poderes. Aunque fue derrotado, se advertía del peligro que corría el Playmundo a causa de su vara. Si alguien la encontrase, se desataría el mal y SAM volvería.

"...a pesar de ser vencido, SAM podría volver a sembrar el terror. Su vara, escondida en lugar seguro, algún día podría ser encontrada. Si fuese descubierta por algún incauto insensato, desataría el más grande de los males..."

Anna tomó algunas notas y se marchó. Ahora todo cobraba sentido. Aquella vara que encontraron en el museo fue la causante de la posesión. Aunque en el libro no explicaba cómo se debía vencer a SAM, imaginó que si le arrebataba la vara, todo terminaría. Tendría que quitársela y destruirla. 



Sabía que habían ingresado a Steve en el hospital. Seguía en estado catatónico y desde aquel día no había dado muestras de mejoría. No había sido capaz de ir a verle al hospital, pero decidió que no podía retrasar más el momento. Esperaba que con su visita, Steve reaccionase y le ayudase a destruir a SAM. También necesitaba un apoyo, alguien con el que hablar y poder desahogarse. Lo encontró tumbado sobre la cama. La habitación era amplia y tenía dos ventanas que daban al exterior. Antes de entrar al hospital, compró un ramo de flores en un puesto.


Anna: Steve...soy Ana.

Steve no hizo el menor movimiento. Seguía tumbado boca arriba mirando el techo.

Anna: Te traigo unas flores...sé que te puede parecer cursi, pero son tan bonitas que te animarán. Steve, tienes que reaccionar...


Anna: Te necesito...no sé a quién puedo contarle lo que está ocurriendo. Si voy a la policía no me creerán...y no quiero meter a mis padres en esto. Vamos, tenemos que ayudar a Michael...


Anna agarró la mano de Steve y apretó con cariño. Quería transmitirle apoyo y seguridad. 

Anna: Vamos, se que puedes superar esto. Eres fuerte, Steve. Me siento tan sola...¡No sé que hacer! Por favor, reacciona...

Lloraba desconsolada. Había imaginado que Steve reaccionaría al verla, pero no fue así. SAM lo había dejado en estado vegetal y nunca se recuperaría.

Anna: Me voy a enfrentar a él, Steve. Tengo que robarle la vara...no estoy segura, pero quizás si la destruyo acabe con él... Steve, por favor...


Tras varios minutos, desistió. Se sentó en un sofá rojo que había en la habitación y se tranquilizó. Ahora que sabía que no podía contar con Steve, tenía que intentar controlarse.

Anna: Juro que acabaré con ese monstruo...


El Presidente de Wensuland vivía aterrorizado. Desde que conoció a SAM su vida se había convertido en un auténtico infierno. Ahora era su sirviente, su esclavo. Debía obedecer sin rechistar a todo lo que SAM le ordenase. Había visto con sus propios ojos el mal que era capaz de provocar. SAM se instaló en su casa junto a Gremilin. Una noche SAM desapareció. Se quedó a solas junto a su secretaria/amante Rudy. Pensaba que se había librado de él, pero SAM apareció con unos cuantos Gremilins más. Estos eran más revoltosos y se dedicaban a molestar continuamente. A su primer Gremilin lo llamó Maligno, él sería el encargado de dirigir a los demás y su mano derecha. La hija de Robador, la pequeña y malcriada Juanita, estaba encerrada en una enorme jaula para loros. A SAM le molestaba y decidió que debía estar encerrada, "los bichos deben estar encerrados" dijo cuando Robador protestó. Ruby tampoco podía escapar de la locura desatada por el mago oscuro. Los Gremeilins la molestaban a todas horas poniendo al límite su paciencia.

SAM: Dile a esa criada tuya que tengo hambre y odio esperar. Si no trabaja como es debido buscaremos a otra.
Robador: En seguida, mi señor.


Rudy: ¡Déjame ya! Eres un plasta, ¡no me metas mano!
Gremilin: ¡Piel suave! ¡Gusta!
Rudy: ¡Se mira pero no se toca! ¡Ayyy, paraa!
Juanita: ¡Quiero salir de aquí! ¡Papa sácame de aquí, ya! ¡Gritaré hasta dejaros sordos!

Otro Gremilin pinchaba con un palo a la pobre niña, que protestaba irritada sin que nadie le prestase atención.


Robador: Maldita sea...¡esto no es vida!
SAM: ¡No rechistes y espabila!
Robador: Perdón, mi señor...


Robador entró en la cocina. Allí habían dos Gremilins más molestando a Catalina, la cocinera de Robador. Mientras que uno le tiraba del pelo el otro saltaba de un lado para el otro gritando y molestando.

Catalina: ¡Señor, esto es inhumano! No se puede trabajar en estas condiciones, ¡no puedo más!
Robador: Catalina, le ruego que aguante un poco más. Haga ese guiso lo mejor que pueda y dese prisa, ¡está impaciente y es muy peligroso!
Catalina: ¡Pues haga algo con estos seres!


Mientras tanto...

En el centro de la ciudad, Mercedes Clická informaba de una noticia sorprendente que tenía revolucionada a la población de la zona. Un avestruz corría libremente y fuera de control por las calles de la ciudad. La gente miraba, sacaba fotos y más de uno intentó atraparla sin éxito. Quedó desorientada en una calle muy concurrida y muchos ciudadanos la rodearon para hacerle fotos y ser testigos de lo que ocurría.

Mercedes: Un avestruz recorre las calles de la ciudad. No se sabe su procedencia, pero muchos acusan al circo Romani, que esta semana está de gira por la ciudad. El animal ha provocado dos accidentes en los que se han visto implicados varios vehículos pero sin víctimas mortales. Ahora parece cansado y permanece desorientado en la calle Clacka verde.



Mercedes: ¡Atención! El animal se mueve de nuevo. Huye de todos los curiosos que se han agrupado a su alrededor. Me informan que la policía está en camino. ¡La gente se aparta asustada! Está nervioso y es muy peligroso.


Ben, Willy y Selena corrían en busca de Celeste. Al ver a toda la gente alborotada, supieron que no debía andar muy lejos. La vieron correr alejándose de toda la gente.

Ben: ¡Por allí va!
Willy: ¡Pobre Celeste! 
Selena: ¡No te preocupes, amigo mío! Devolveré a tu amiga su aspecto original.
Ben: ¡Debemos darnos prisa!


Mientras corrían esquivando a los curiosos, Mercedes seguía retransmitiendo en directo la noticia.Su querido cámara filmaba el momento con gran profesionalidad.

Mercedes: Corre a gran velocidad y resulta difícil alcanzarla. Nosotros vamos a intentar localizar al animal e informaros.



En casa de Robador, Rudy lloraba nerviosa. Quería marcharse a casa. Estaba cansada de aguantar a los Gremilins. Lo que para ella había comenzado como un juego ya hacía tiempo que había perdido su interés. Se había enamorado del coche, los billetes y los regalos de Robador y se sentía afortunada al ser su secretaria/amante, pero ya no quería seguir siéndolo más.

Rudy: Robador, me quiero ir a casa.
Robador: ¡No puedes dejarme solo! ¡Vamos, cari! Nentita, si te quedas te compraré un montón de zapatos rosas. Se que son tus preferidos. Vamos nena, no me dejes solo con ese monstruo...
Rudy: ¡Zapatos rosas! Me gustan mucho pero no compensa aguantar todo esto...
Robador: Nenita, tu cari te necesita.
Rudy: Está bien...pero solo unas horas más.


Un grito desgarrador interrumpió la conversación. Catalina yacía muerta en el suelo con un cuchillo clavado en la espalda. Los Gremilins la observaban curiosos y divertidos. Les parecía curiosa la forma tan sencilla de acabar con un humano.

Gremilin: ¡Muere rápido!


Robador no podía dar crédito. Catalina llevaba trabajando para él muchos años, sin contrato y sin papeles. Aunque no tenía ningún sentimiento por ella, su muerte le afectó. 

Robador: ¡La habéis matado!
Rudy: ¡Está muerta! ¡Hay que llamar a la policía!


Había intentado mantener la calma, pero ya no pudo más. Rudy perdió los nervios. Gritaba histérica y lloraba dando pataletas. Se estiraba del pelo y golpeaba en el pecho a Robador.

Robador: ¡Cálmate tonta la haba! ¿Quieres ser la siguiente?SAM es el mismísimo diablo.
Rudy: ¡Quiero ir con mi mamá! ¡Buaaa!
Robador: Él no dejará que te vayas, ¿entiendes? Estás tan metida en esto como yo. Si sigues perdiendo los nervios de esta forma morirás, estás advertida.
Rudy: ¡Yo no quiero estar aquí!
Robador: Vamos nenita, soy tu papi, ¿recuerdas? Yo cuidaré de ti.

Los Gremilins comenzaron a morder el cuerpo sin vida de Catalina. Su sabor pareció gustarles y seguieron comiendo como si se tratase de un delicioso manjar.

Rudy: ¡Voy a potar!


SAM veía la televisión. La retransmisión en directo de la aparición de un avestruz por las calles de la ciudad estaba siendo todo un éxito. No estaba mostrando ningún interés por esta noticia hasta que vio algo que le sobresaltó. Entre toda la gente que corría tras la avestruz vio a Selena. Ella había sido un gran apoyo para la Reina Evelyn y sus Princesas guerreras. Su magia al principio era insignificante y no suponía ninguna amenaza, pero gracias a la ayuda del poderoso mago Pez, se convirtió en una gran amenaza. 

SAM: ¡No es posible!

Debía estar muerta, más que muerta. Supo de inmediato que habría utilizado algún conjuro o hechizo para resucitar. Estaba claro que había vuelto de entre los muertos para interponerse en su camino. La ira más intensa se apoderó de él. Pensaba que todos sus enemigos estaban muertos y que nada ni nadie le podría impedir hacer realidad su propósitos. Ahora todos sus planes tambaleaban y eso no podía consentirlo.

SAM: Maldita, debes morir de inmediato.





Reunió a dos Gremilins y les ordenó que fuesen en busca de Selena y acabasen con ella. Los Gremilins estaban deseosos de provocar dolor y atemorizar, así que recibieron entusiasmados la orden.

SAM: Quiero que la matéis. Si es posible que sufra...podéis alimentaros de ella, eso es cosa vuestra. Cuando volváis quiero que me informéis de su muerte. No fracaséis o os devolveré al lugar de dónde os he sacado y no volveréis a ser libres nunca más.

Después de siglos viviendo en un mundo paralelo aquella amenaza les atemorizó. Atrapados en aquel mundo dónde no podían hacer otra cosa más que vagar eternamente. 


SAM: Debí imaginar que esto podría ocurrir. Debo precipitar mi plan de conquista antes de que Selena se reorganice. Necesito encontrar a la elegida, seguro que Ginger tuvo descendencia y ahora mismo anda en este mundo inconsciente del poder que tiene. Si la encuentro antes que ella, destruiré su única opción para derrotarme. 


Sharon estaba preocupada. Los últimos días habían sido muy extraños. El Presidente se comportaba de una forma muy sospechosa. Aunque siempre se había comportado como un auténtico corrupto sin corazón, intuía que algo estaba ocurriendo. Ella era la ministra de miedo ambiente y ya llevaba años aguantando la tiranía de Robador. Estaba pensando en renunciar a su cargo y crear un nuevo partido político. Aunque era una proyecto ambicioso, no podía seguir aguantando más. Debía hablar con Robador y hacerle entrar en razón antes de tomar una decisión precipitada. Vio salir a los dos Gremilins y dio un respingo sobresaltada.

Sharon: ¿Que demonios es eso?


Llamó a la puerta y no le extrañó que la abriese Rudy. Vestía con su habitual ropa provocativa. Esa minifalda que dejaba muy poco a la imaginación y que siempre le había indignado.

Rudy: Hola...

Parecía estar cansada. Tenía signos de haber estado llorando y su sonrisa de chica tonta había desaparecido de su rostro.

Sharon: Hola, Rudy. ¿Estás bien?
Rudy: No...digo sí. ¿Que quieres?
Sharon: ¿Puedo hablar con Robador?
Rudy: No es buen momento, lo siento. 
Sharon: Es importante, por favor.
Rudy: Hazme caso y vete por dónde has venido...Sharon, le diré que te llame.
Sharon: Está bien. Adiós.

Rudy deseaba pedirle ayuda, pero Maligno observaba oculto tras la puerta. Si decía o hacía algo extraño, la mataría. Mientras Sharon se alejaba más convencida. Dejaría su cargo y formaría un nuevo partido político.¿Habría maltratado Robador a Rudy? ¿Que le ocurría? ¿Quienes eran esos dos niños tan extraños? Tenía tantas preguntas sin respuesta que pensó que lo mejor era atacar a Robador como líder de la oposición.



Muchos se rindieron y otros siguieron distintos caminos en busca de la avestruz. Ben tenía un instinto rastreador infalible, así que siguió el rastro de Celeste por calles muy poco transitadas. Llegaron a un callejón apartado. Iban a pasar de largo cuando descubrieron a Celeste escondida tras unos contenedores de basura.

Ben: ¡Alto!
Selena: ¡Ahí está!


Selena se acercaba con cautela hacia ella. Ben y Willy observaban unos metros atrás.

Ben: Selena, es mejor que sea yo el que se encargue de esto.
Willy: Antes no has conseguido atraparla. 
Ben: Eso es porque me pilló por sorpresa.
Selena: No es solo cuestión de atraparla, debo usar mis dormidos poderes para devolverle su aspecto anterior. Aunque no estoy segura de que lo pueda conseguir...
Ben: Willy, tu amiga es una preciosidad pero creo que no está del todo bien...¿De verdad cree que tiene poderes? Esto es una broma, ¿verdad?
Willy: No es una broma, ella es maga.
Ben: Willy...Selena necesita ayuda profesional...
Willy: No está loca.
Ben: Sabes que tengo razón, ¿no te das cuenta? Seguro que Celeste está por ahí comprando. Selena habrá soltado ese avestruz en tu casa para hacernos creer que es cuestión de magia.


Selena: Celeste, debes tranquilizarte. Estoy aquí para ayudarte. Si te calmas, todo será mucho más fácil.

Selena extendió sus brazos hacia ella. Cerró los ojos y se concentró. Notaba sus poderes lejanos, dormidos en algún lugar de su cuerpo. Apretó los dientes esforzándose más pero no conseguía despertarlos.


Celeste: ¡Bueeeee!

Celeste corrió hacia Selena. Estaba decidida a embestirla y salir corriendo. Cuando la vio acercarse, sus poderes reaccionaron. Unos potentes rayos de luz salieron disparados de sus manos y alcanzaron el cuerpo de Celeste.

Selena: ¡Lo he conseguido!


Los rayos iluminaron aquel callejón deslumbrando a Ben y Willy. El cuerpo de Celeste se transformó en una enorme vaca. Sus desafiantes y afilados cuernos se dirigían directamente al estómago de Selena. 

Selena: ¡Vuelve a tu estado natural!
Ben: ¡Por todos los santos!
Willy: ¡Te lo dije! ¡No está loca!

La vaca se iluminó como si su sangre fuese fuego.


De ser una vaca pasó a ser un deformado híbrido de vaca, avestruz y mujer. Tres cabezas de vaca y dos de avestruz salieron de aquella terrible criatura. El rostro de Celeste apareció entre toda aquella extraña metamorfosis. Gritaba de dolor y miedo. 


Finalmente consiguió que Celeste recuperase su cuerpo original. Estaba tendido en el suelo. No tenía manchas ni heridas.

Selena: ¡Lo conseguí!
Willy: ¡Celeste! 
Ben: Necesito un buen trago...


Celeste se incorporó. Parecía estar aturdida. Miró alrededor sin comprender que había ocurrido.Willy la abrazó aliviado. 

Willy: ¡Estás bien!
Celeste: ¿Que ha ocurrido? ¿Que hago aquí?
Ben: Parece ser que te has desmayado.
Selena: ¿Se encuentra bien?
Celeste: No recuerdo nada...
Ben: Willy me llamó preocupado por tu desaparición. Llevamos un buen rato buscándote.
Celeste: Dios mío, nunca me había ocurrido nada parecido...debo ir al médico.
Ben: Buena idea. Te acompañaremos. Selena, después hablaremos...necesito que me expliques muchas cosas.


Continuará...



viernes, 28 de febrero de 2014

Hafida: Capítulo 14 - Encerradas

Simbat estaba sentado en uno de los muchos patios del palacio de Zayd. Se sentía como un prisionero. Aunque no estaba atado de manos y pies y se podía mover con libertad por el palacio, salir al exterior sin permiso lo tenía totalmente prohibido. Siempre encontraba guardias que le impedían el paso y le preguntaban por sus intenciones. Zayd estaba decidido a no dejarle escapar hasta que se casase con su hija. No podía dejar de pensar en Hafida, en sus ojos lagrimosos cuando le dijo que no la amaba. Le había costado mucho pronunciar esas palabras pero debía protegerla. Zayd la mataría y también a su padre. A pesar de todos estos problemas, Simbat estaba decidido a luchar por Hafida. 

Simbat: No sé que debo hacer...debo pensar algún plan...


Rausahana: Simbat, estás aquí.

Rausahana se había portado muy bien con Simbat. Procuraba que no le faltase de nada y le hablaba con amabilidad y respeto. Fue en su busca para hacerle algunas preguntas. No tenía muy claro cuales eran los sentimientos de Simbat.

Simbat: Desearía estar solo, si no le importa.
Rausahana: No deseaba molestarte, Simbat. Necesito hablar contigo...luego te dejaré a solas con tus pensamientos.
Simbat: ¿Que quiere?


Se sentó a su lado y le sonrió. Aunque la madre de Jessenia era una buena mujer, no estaba de humor para conversar. Quería estar solo y buscar una solución a todos sus problemas.

Rausahana: No pareces el típico novio días antes de la boda...más bien un hombre desdichado e infeliz, ¿no deseas casarte con mi hija? Es importante que lo tengas claro.

Deseaba gritarle que no amaba a su hija y cuales eran las amenazas que su marido había hecho, pero no podía. Temía enfadar a Zayd y empeorar su situación.

Simbat: Sí, deseo casarme con ella.
Rausahana: Entonces, ¿que es lo que tanto te perturba? Estás nervioso, ¿es eso?
Simbat: Deben ser los nervios...

De pronto, tuvo una idea. Necesitaba hablar con Hafida, explicarle todo lo que había sucedido y que la seguía amando. Quizás juntos pudiesen urdir un plan.

Simbat: ...y me preocupa Hafida.
Rausahana: Debo confesarte que a mi también. Parecía muy afectada...y el comportamiento de mi hija fue desproporcionado. Siempre han sido amigas y esta situación me entristece.
Simbat: Desearía ir a hablar con ella...pedirle disculpas por mi indecisión, por haberle hecho daño. Le podría pedir que fuese paciente con Jessenia, que con el tiempo lograrían olvidar lo ocurrido y volver a ser amigas...pero no puedo, esos guardias no me dejan salir.
Rausahana: Comprendo. Es normal que te sientas tan mal por ellas...sois amigos de toda la vida. Aunque mi marido es muy estricto con las salidas, te ayudaré. Tendrás una hora para ir a hablar con ella, pero ni un segundo más...si Zayd se enterase...
Simbat: ¡Gracias! Se lo agradezco mucho...


Jessenia: ¡Que imagen más bonita! Mi futuro marido y mi madre juntos, ¡debería haceros una foto!
Simbat: Tienes una madre maravillosa.
Rausahana: Os dejaré solos...pero no hagáis nada indebido...
Simbat: Descuide...
Rausahana: Voy a hablar con los guardas para que puedas salir.


Rausahana se marchó y los dejó a solas. Jessenia apoyó su cabeza sobre el pecho de Simbat. Cerró los ojos suspirando. Le parecía estar viviendo un sueño. Lo amaba tanto que sería capaz de dar su vida por él.

Jessenia: El latir de tu corazón es la música más bonita que he escuchado nunca. 
Simbat: ¿Querías algo?
Jessenia: Sí, estar contigo. Estás tan serio...¿Que te ocurre?
Simbat: ¿No te sientes mal por lo ocurrido con Hafida?
Jessenia: Entiendo que estés triste por Hafida, pero no podemos dejar que empañe nuestro amor. Desearía que no nos hubiésemos peleado pero ya no puedo hacer nada al respecto. Aunque me duela...se lo buscó. Ella me traicionó.



Simbat: Las cosas no son tan fáciles como aparentan.
Jessenia: Bueno, dejemos de hablar de ella. Lo importante es que estamos juntos y nos vamos a casar. No hago más que pensar en el día de nuestra boda. Llevo mucho tiempo soñando con este momento. Simbat, te amo tanto que daría mi vida por ti.
Simbat: Jessenia...tengo que irme.


Jessenia: ¿A dónde?
Simbat: Tengo asuntos que resolver.
Jessenia: Estás muy serio, amor mío. ¿Crees que no me siento mal por ella? Es la primera vez que nos peleamos de esa forma y su traición me corroe por dentro...pero intento reponerme.
Simbat: Hafida no te ha traicionado.
Jessenia: ¿La defiendes? Quiso confundir tus sentimientos, ¿no lo recuerdas?


Simbat: Disculpa, tengo prisa.

Simbat se levantó y se alejó de Jessenia. Ella lo miraba confundida. Una voz en su interior le gritaba con todas sus fuerzas pero ella no la quería escuchar. 

Jessenia: De acuerdo, cariño...luego te veré para la cena...
Simbat: No tengo hambre.


Tenía calor, mucho calor. El sudor empapaba su ropa y el pelo se le pegaba en la cara. Abrió los ojos y un dolor intenso en la cabeza le obligó a volver a cerrarlos. Escuchaba golpes y reconocía esa voz. Era la voz de Nazira, gritaba algo que no comprendía. Abrió de nuevo los ojos y el dolor no fue tan intenso. Miró a su alrededor y no reconoció el lugar.


Nazira: ¡Abran esa puerta! ¡Socorro!
Indulala: De nada sirve que grites, nadie te escuchará.
Nazira: ¡Esto es un error! ¡Socorro!

Escuchaba voces, pero no sabía a quiénes pertenecían. Solo supo identificar que se trataban de voces femeninas. Estaba tumbada sobre un montón de paja amontonada. Era un recinto cerrado de ladrillo negro oscuro. Entraba poca luz y el calor no podía ser más asfixiante.



Se incorporó y en seguida acudieron dos mujeres. Una de ellas rubia, piel pálida y ojos azules. Vestía con ropa moderna, de sport. Tenía todas las pintas de ser una turista. La otra era una mujer hindú. Su piel y su ropa la delataban. La rubia habló primero, parecía realmente preocupada.

Denise: ¿Te encuentras bien?
Hafida: ¿Dónde estoy?
Densie: Te han secuestrado...
Indulala: Has caído en las redes de la mafia de trata de blancas. 
Hafida: ¿Que significa eso?
Indulala: Hombres que trafican con mujeres como si fuésemos ganado. Nos venden al mejor postor...
Hafida: No comprendo que hago aquí...
Denise: Yo llevo aquí tres días encerrada. 
Indulala: Yo una semana.


Nazira: ¡Hafida! Al fin despiertas, ¿cómo estás?
Hafida: Me duele la cabeza...¿Sabes que está ocurriendo?
Nazira: Unos hombres nos atacaron. Te golpearon en la cabeza y perdiste el conocimiento. Nos retienen aquí para vendernos, ¡no lo podemos permitir!
Hafida: Tenemos que hacer algo...¡Swity! ¿Dónde está?
Nazira: Dudo que siga con vida...se lo llevaron...
Hafida: Swity...no puede ser...


Denise: ¡Viene alguien! Manteneos alejadas de la puerta...son muy agresivos.
Nazira: ¡No saben quién soy yo!
Indulala: No debes hacerles enfadar o te castigarán.


La puerta se abrió y un hombre armado con una pistola entró. Gritaba enfurecido que mantuviesen las distancias. Nazira hizo caso omiso a las advertencias y se acercó suplicante al hombre.

Hombre: الظهر أو فسوف يندم
Nazira: Oiga, todo esto debe ser un error. Debe dejarme marchar, ¡tengo una vida!
Hombre: لا تجعل لي امرأة غاضبة ضئيلة
Indulala: ¡No le haga enfadar!


El hombre entró en cólera y golpeó con la culata de su pistola en la cara de Nazira. Esta cayó al suelo dolorida y asustada.

Hafida: ¡Nazira!
Hombre: إذا كنت تبيع أي شيء لبلدي اثنين من الماعز التي هي أكثر قيمة من الخاص
Hafida: ¿Estás bien?
Nazira: Sí, sobreviviré...
Denise: Te lo advertimos, estos no se andan con tonterías.    



Hombre2: Mujeres, comed. Tenéis que permanecer vivas hasta el día de vuestra compra.

Otro hombre traída dos platos llenos a rebosar de una nauseabunda comida.

Hafida: ¡Queremos salir de aquí!
Hombre2: Pronto saldréis, tened paciencia.
Indulala: Nos retenéis contra nuestra voluntad, ¡es un delito muy grabe! No somos mercancías, ¡somos clacks y tenemos nuestros derechos!
Hombre2: Calla, tu palabrería me aburre.


Zayd: ¿Cómo están mis chicas?

Cuando Hafida vio entrar a Zayd no supo como reaccionar. Ver un rostro conocido en toda aquella locura la tranquilizó, era el padre de su mejor amiga...quizás había acudido para ayudarle.

Hafida: ¡Señor Zayd! Menos mal que está usted aquí, ¡nos han secuestrado!
Zayd: Siempre acudo para supervisar la mercancía. Hafida...pronto cambiarás de vida, no te preocupes.
Hafida: No lo entiendo, ¿no piensa ayudarnos?
Zayd: ¡Este es uno de mis más fructíferos negocios! Contigo ganaré mucho dinero...pagarán grandes cantidades por pasar un rato contigo.
Hafida: Sabía que tenía negocios ilegales, pero no imaginaba que llegaría a caer tan bajo. ¡Soy amiga de Jessenia!
Zayd: Puede que el golpe te haya causado pérdida de memoria. Ya no sois amigas. Mi hija no quiere volver a verte nunca más, ¿recuerdas?


Hafida: ¡Es usted un repugnante gusano!

Hafida avanzó con intención de lanzarse a su cuello pero sus hombres le apuntaron con sus pistolas y se detuvo.

Zayd: Hace años que te habría vendido si no llega a ser por tu amistad con mi hija. Luego mi hijo se encaprichó de ti y tú...lo rechazaste,¡ rechazaste a mi hijo! Esa humillación no se la consiento a nadie, ¡A nadie!
Hafida: ¡Me buscarán y averiguarán lo que está haciendo!
Zayd: ¿Hablas de tu viejo tío? Piensa que te has marchado...que lo has vuelto a abandonar. Seguro que imaginará que estás con ese viejo de ciudad...puede que te haga un favor y te venda a un viejo, ¿eso te haría feliz?


Zayd salió riendo a carcajadas. Hafida se sentía impotente y muy furiosa. Su indignación fue a más cuando vio a Makin entrar de la mano de Pamela. Parecía estar satisfecho. Sonreía feliz viendo a Hafida en esa situación. Pamela la miraba burlona. 

Hafida: ¿Estás al corriente de todo lo que hace tu padre?
Makin: Hafida, yo soy su mano derecha. ¿Ves lo que ocurre por querer ser una mujer moderna?
Hafida: Makin, debes entrar en razón...esto no está bien. 
Makin: Tu rechazo fue lo que no estuvo bien.
Pamela: Ahora está conmigo. Lo siento, pero has perdido tu oportunidad.


Makin se acercó a Hafida y le puso la mano sobre su hombre.

Makin: Todavía estás a tiempo...si te casas conmigo te sacaré de este lugar y podrás ser feliz a mi lado.
Pamela: ¿El qué?
Makin: Hafida, es tu última oportunidad.
Hafida: Quita tu sucia mano de mi hombro. No quiero que vuelvas a tocarme nunca más. Me repugnas tanto que no quiero respirar el mismo aire que respiras. Cásate con esa, se os ve muy enamorados. 
Makin: Maldita...


Makin: Allá a dónde vas no serás feliz. Ahora lo veo claro, es tu destino. Siempre serás desgraciada.
Hafida: Pero mi dignidad siempre seguirá intacta. 
Pamela: Vamos cielo, no perdamos más tiempo con esa mujer. Oye, eso que le has propuesto del matrimonio era una coña, ¿no?
Makin: Calla.


Makin salió al exterior y Pamela se quedó en el umbral de la puerta para despedirse de Hafida.

Pamela: ¡Que calor más asqueroso hace en este lugar! Yo me daré un baño perfumado y después comeré deliciosos manjares hasta hartarme.
Hafida: Espero que te atragantes.
Pamela: Cuanta ira contendida, querida. Es la envidia que te corroe por dentro.


Makin: Aquí nos despedimos. Te espera un futuro muy duro, así que tendrás que mentalizarte.
Pamela: Sí, tendrás que mentalizarte.
Makin: Pamela, no hablaba con ella, sino contigo.
Pamela: ¿Disculpa? ¿Que quieres decir? 
Makin: Gracias por tus servicios, preciosa.
Pamela: Cielo, me estás asustando. Venga, deja la broma que no tiene gracia...
Zayd: Es un buen ejemplar, hijo. Estoy orgulloso de ti.
Makin: Hasta nunca, Pamela.


Makin cerró la puerta y Pamela quedó encerrada con las demás. Golpeó la puerta con sus puños llamando desesperada al que ella creía que era su gran amor. Veía como se le escapaba de las manos una vida de lujos y diversión. No supo darse cuenta que había sido utilizada desde el principio para poner celosa a Hafida y ser vendida. No fue capaz de ver la realidad, ella no encajaba y nunca lo habría hecho. Era una mujer moderna, que vestía de forma provocativa y eso no estaba bien visto en aquellas tierras. Lloraba y pateaba la puerta furiosa intentando convencerse que se trataba de una broma. Las demás la miraban atónitas. 

Pamela: ¡No tiene gracia! Vamos, ya te has reído suficiente...déjame salir. Cielo, esto no tiene gracia, ¡quiero salir ya! Venga, que aquí hace calor...¡abre la puerta!



Pamela se dio la vuelta y miró a las demás. Todas guardaban silencio. Pamela intentaba aguantar la compostura mordiéndose el labio inferior y tragándose las ganas de llorar.

Pamela: Volverá, es solo una broma de las suyas. Sé que volverá...estoy segura. ¡No me miréis más!


Mientras Pamela seguía gritando y hablando con la puerta, Hafida se sentó junto a las demás. Intentó probar la comida que les habían traído, pero no fue capaz.

Hafida: Esto parece una pesadilla...no puedo creer que me esté ocurriendo.
Nazira: Yo tampoco.No sé si podré soportar este calor por mucho tiempo más. 
Denise: Es insoportable.
Hafida: Denise, ¿de dónde eres?


Denise: Soy de Cima alta. Allí tengo a mis padres y mis hermanas. 
Nazira: ¿Cómo te atraparon?
Denise:  Estaba a punto de casarme con el hombre al que amaba. Creía que era feliz, pero no era así. Pensar en la boda, en una vida rutinaria con los niños, el trabajo, comidas familiares, la barbacoa de los domingos con los vecinos...un día antes de la boda me marché. Necesitaba escapar. Decidí viajar, descubrir nuevos mundos. Llegué aquí hace más de un mes y en una de mis excursiones me secuestraron.
Hafida: ¿Tu familia no sabe que estás aquí?
Denise: Les envié una postal en la que les decía que estaba bien y que no se preocupasen. Que tonta fui...debí casarmee con él...esto me ocurre por irresponsable...
Hafida: Eso no es cierto. No te tortures, no eres culpable de que te haya ocurrido esto.


Nazira: Indualala, ¿cual es tu historia?
Indulala: Soy profesora de baile en una academia. Conocí por Internet a un hombre del cual me enamoré. Durante meses hablamos por chat y por teléfono. Me pedía que fuese a verlo, pero no podía dejar mi trabajo. Una de mis alumnas se enteró de mi historia y entre todas reunieron el dinero para que viniese a verlo. Yo me negué en rotundo, pero insistieron tanto y yo estaba tan enamorada que...accedí. Mi hermana me advirtió sobre esto pero no quise escucharla. Cuando nos encontramos por primera vez supe que algo estaba mal. Era seco y poco cariñoso...montamos en un coche y me trajo directamente a este lugar y  desde entonces estoy aquí encerrada.
Hafida: Te engañaron...tenemos que salir de aquí como sea. 


Estaba oscureciendo. Hasine había cenado poca cosa, tenía el estómago cerrado. Desde que su sobrina se marchó, su vida había dejado de tener sentido. Lloraba a todas horas y se lamentaba continuamente. Un camello se aproximaba. Cuando estuvo cerca, vio que lo montaba Simbat. 



Simbat: ¡Hasine, Hasine! Necesito hablar con Hafida,¿dónde está?
Hasine: Simbat...ella ya no está.
Simbat: ¿Está en el oasis pescando?


Hasine: No puedo decirte más, solo se que se fue para no volver. Tú eres el culpable, ¿que te dijo Zayd para que te casaras con su hija? Hiciste daño a mi sobrina.
Simbat: No puede ser, ¡debo hablar con ella! ¿No le dijo a dónde iba?
Hasine: No me dijo nada...
Simbat: Hafida...¿Dónde podría estar?
Hasine: Ya te he dicho que no lo sé. Dime, ¿que es lo que te dijo para que te casaras con su hija?
Simbat: No se lo puedo decir...
Hasine: Cobarde.
Simbat: No lo comprende...
Hasine: Comprendo más de lo que piensas. ¿Te amenazó? ¡Debes luchar y no rendirte jamás! Por tu culpa mi Hafida me a abandonado...y sin despedirse.
Simbat: Lo siento...


Hasine: Tus disculpas no me devolverán a mi sobrina. Ve junto a tu futura esposa y deja en paz a mi sobrina, tiene derecho a rehacer su vida. Por favor, no vuelvas a molestarme más. Estoy viejo y cansado de la vida.
Simbat: No volveré a molestarle, se lo juro. Hafida...quizás nuestro destino sea estar separados...un amor verdadero pero imposible.



Continaurá...