domingo, 15 de septiembre de 2019

Fiesta en el pantano - Capítulo 03: Sayonara, baby

Fiesta en el pantano

Capítulo 03

Sayonara, baby

Willy le daba tímidamente la mano a Emma. Ella la agarraba feliz, aunque insegura. "Me da la mano como amigo, nada más", pensaba dudosa.

Willy: Cuidado no te caigas. 
Emma: ¿Dónde está ese sitio al que me llevas?
Willy: Ya casi estamos llegando.


Caminaron unos metros más y llegaron al lugar. Era la cima de una montaña y se veía el pantano a lo lejos. El color azul de su agua contrastaba con el entorno. Emma miraba fascinada el paisaje.

Willy: Aquí me enamoré por primera vez.
Emma: ¿En serio?

De pronto le entró pánico. ¿Seguía enamorado? ¿Quién es ella?

Willy: Sí, se llama Alexia. Ven, conozco otro sitio que es muy guay.


Willy la llevó hasta un gran árbol y la ayudó a subir a una de sus enormes ramas.

Willy: ¿A que mola?
Emma: Sí...

No podía evitar estar triste. Pensar que Willy seguía enamorado de esa tal Alexia le entristecía mucho. 

Willy: Aquí vine con Alexia hace muchos años. Yo tenía nueve años y ella más de veinte. Es la amiga de mi prima Sus. Un amor de niño, de esos imposibles.

Emma respiró tranquila. Alexia no suponía ninguna amenaza.


Emma: Yo me enamoré de mi profesor de gimnasia. Ya sabes, tonterías de niños.
Willy: A mi me gustaba mucho mi profesora de francés. Se portaba muy bien conmigo.
Emma: Seguro que serías su alumno preferido.
Willy: No lo sé, pero me gustaba pensar que lo era.


Emma: Pues este sitio es muy bonito.
Willy: Ven por aquí. Caminaremos por la rama hasta aquel extremo.


Llegaron al extremo de la rama y se sentaron. Emma apoyó su cabeza sobre el hombro de Willy.

Emma: Me gusta estar contigo.
Willy: Y a mi contigo.


Mientras tanto...

Todos los integrantes de la fiesta estaban tendidos en el suelo, inconscientes. El DJ detuvo la música y se reunió con Madison y Timy. Los tres hombres se miraron satisfechos. Peter, el DJ, también vestía de negro. Llevaba bigote e iba muy repeinado.

Peter: Pensaba que me daría algo con esa música tan espantosa.
Madison: Lo que sea por la causa, hermano Peter.
Timy: Faltan cuatro chicos.
Madison: Mandaremos a Curt y Nevis a por ellos. Tenemos muchos sacrificios, así que si dan muchos problemas, que los maten.


Timy: Nuestro señor se sentirá gozoso ante tanto sacrificio.
Peter: Con esto, le demostramos nuestra lealtad y nuestra fe.
Madison: Nada puede salir mal. El tiempo juega en nuestra contra.


Willy y Emma regresaban a la fiesta. Cuando vieron a todo el mundo en el suelo, pensaron que se trataba de algún tipo de juego.

Emma: ¿Están todos en el suelo?
Willy: Eso parece...


Emma: ¡Llevan armas!
Willy: ¡Tírate al suelo, que no nos vean!


Muy cerca de allí...

Azur: ¿Quienes eran esos?
Junior: Unos que siempre se meten conmigo.
Azur: Te estaba dando una paliza. Debes denunciarle.
Junior: No quiero problemas.
Azur: Es injusto que te traten así y que no les ocurra nada...


Junior estaba a punto de llorar, pero se aguantó. Azur le tocó el hombro conmovida. 

Azur: Nadie merece un trato así. Son tontos del culo. 
Junior: Sí...
Azur:¿Te apetece dar un paseo conmigo? Podemos ir regresando a la fiesta poco a poco.
Junior: Vale.


Empezaron a caminar a paso lento. Junior estaba dolorido, pero no quería que ella se percatase.

Junior: ¿Dónde vives?
Azur: Estoy de vacaciones en casa de mi prima. Es ella la que me trajo a esta fiesta tan rara. Yo soy de Clisandia. ¿Y tú?
Junior: De aquí.


Se sentaron en una zona tranquila y hablaron de muchas cosas. Con cada palabra que Azur decía, más enamoraba a Junior. No se creía lo que le estaba sucediendo. A él, que siempre había renegado del amor.

Azur: Mis padres no hacen vacaciones, así que me vengo todos los años con mi prima. Este año estoy mucho más tranquila, he conseguido pasar de curso. El año pasado repetí y fue muy duro para mi. Mi única amiga pasó, así que me sentí muy sola. 
Junior: Vaya...
Azur: ¿Te gusta el fútbol?
Junior: No, me aburre mucho.
Azur: Vaya, a mi me encanta.
Junior: Oh, no digo que sea un mal deporte. Veo que la gente está enganchada...pero no logro entender que lo encuentren tan emocionante. Gente dando patadas a una pelota, de un lado para el otro.
Azur:  Curiosa forma de verlo, pero es verdad. Yo juego en un equipo de fútbol femenino en mi instituto. Tienes que venir a verme jugar.
Junior: ¡Mola! Por mi sí, cuando quieras.
Azur: Será mejor que volvamos. Mi prima se estará preocupando.


Junior: Gracias por ayudarme cuando Charly me estaba pateando.
Azur: De nada, Junior. Ese tal Charly no está bien de la cabeza. ¿Se mete mucho contigo?
Junior: Sí...mucho. Aunque intento no hacerle caso, pero cada vez es peor. 
Azur: Tienes que hablar con tus padres y buscar una solución. No puedes seguir así.
Junior: Lo pensaré...de momento prefiero olvidarme del tema.


Azur: Huy, ¿que hacen esos dos tirados en el suelo?
Junior: ¿Willy? ¿Emma? ¿Que estáis haciendo?
Willy: ¡Al suelo, que tienen armas!
Emma: ¡Rápido, antes que nos vean!
Junior: ¿Quién?


Madison: ¡Allí hay más adolescentes! ¡Que no escapen!
Curt: ¡Eh, volved aquí!
Madison: ¡Si se resisten, acabad con ellos!
Nevis: ¡A sus órdenes, hermano Madison!


Curt y Jason salieron tras ellos. Iban armados con dos pistolas.

Azur: ¿¡Quiénes son esos!?
Willy: ¡No lo sé, pero no tienen buenas intenciones!
Emma: ¡Corred!
Junior: ¡No entiendo nada!


Les llevaban ventaja, por lo que por un momento, les pareció que habían conseguido deshacerse de ellos.

Emma: No puedo más, ¿descansamos un poco?
Willy: ¡No, sigue corriendo! ¡Debemos alejarnos más y pedir ayuda!
Junior: ¡Aquí no conseguiremos ayuda!
Azur: ¡Por ahí vienen!


Siguieron corriendo, intentando dejar atrás a los dos matones.

Emma: Willy, no aguantaré mucho más...el corazón me late muy deprisa...
Willy: ¡Tenemos que encontrar un lugar en el que escondernos!
Azur: ¡En aquellas rocas!


Nevis disparó su arma. La bala casi alcanza a Junior.

Junior: ¡Están disparando! ¡Ahhhh!
Azur: ¡Rápido, allí nos podremos esconder!


Consiguieron esconderse en unas rocas y darles esquinazo, pero era cuestión de tiempo que los encontrasen.

Curt: ¿Dónde narices se han metido?
Nevis: Malditos niñatos.
Curt: Pienso acabar con todos ellos.
Junior: Hay que despistarles. Voy a salir.
Azur: ¿¡Qué!? ¡Nos quieren matar!
Junior: Sí, pero así os daré ventaja y podréis escapar. Podréis pedir ayuda y volver a por mi.
Willy: ¡Eso es una locura!
Emma: Me niego a que hagas eso.
Junior: No me pasará anda.
Azur: Junior, no es una buena idea.
Junior: Pero es la única que tenemos...


Junior: ¡Ehh, estoy aquí!

Salió de su escondite y se acercó hasta los dos matones con las manos en alto.

Nevis: ¡He encontrado a un mocoso!
Curt: ¡Que no escape!
Junior: Venid a por mi.


Curt: ¿Dónde están tus amigos?
Junior: No lo sé. Nos hemos separado.
Nevis: ¿Por dónde han ido? ¡Habla!
Junior: Por aquel lado de allá...
Curt: No sabes mentir, chavalote. Si no salen ahora mismo, acabaremos contigo. 
Nevis: Sí, un buen disparo y hasta nunca. Les damos  diez segundos para que salgan de su escondite...


Willy: ¡No lo hagan! Por favor, no le hagan daño.
Emma: Déjenle en paz.
Curt: Tienes buenos amigos, chico, aunque estúpidos. 
Azur: ¡No le hagáis daño!
Nevis: Venid todos aquí. ¡Rápido! ¡Moved el culo!


Curt: ¡Todos al suelo!

Se sentaron en el suelo, todos juntos. Estaban muy asustados. Emma empezó a llorar y Willy la agarró de la mano. Junior miraba a los matones desafiante, reteniendo las lágrimas en sus ojos. 

Junior: No os hemos hecho nada.
Curt: Lo sé, chico. Habéis tenido mala suerte. No deberíais estar aquí.
Jason: No es nada personal.
Azur: Por favor...


Curt apuntó con su arma a Willy.

Curt: Tú serás el primero.
Emma: ¡Noooo! ¡Socorrooo!
Jason: ¡Calla!
Junior: ¡No, por favor!
Azur: Nunca pensé que moriría de esta forma...
Curt: ¡Sayonara, baby!
Willy: ¡Nooo!


Continuará...

viernes, 6 de septiembre de 2019

Fiesta en el pantano - Capítulo 02: La fiesta

Fiesta en el pantano

Capítulo 02

La fiesta

Había una gran fiesta en el pantano. Muchos chicos habían recibido mensajes en los que se anunciaba "la mayor fiesta del verano". Era una fiesta clandestina, solamente apta para adolescentes que "estuviesen en la onda". Ese mensaje le llegó a Kim y propuso al grupo de amigos ir.

Junior sabía que era peligroso y sus padres le tenían prohibido pasear solo por el pantano, pero no quería ser el plasta del grupo. Ya tenía bastante con los insultos y vejaciones de Charlie y su pandilla. Era una fiesta y habría mucha gente, ¿que podía salir mal? Se apuntaron todos, inclusive Charlie y Dalia, los enemigos número uno de Junior.

Kim caminaba junto a Manolete, que la miraba de arriba a bajo. Ella estaba encantada, pues día sí y día también, le regalaba cosas. Era casi como tener un esclavo a sus pies. Jugueteaba con él, lo seducía, pero nunca llegaba más allá. Para ella, era un juego. Le gustaba sentirse deseada.

Manolete: ¿Vas bien?
Kim: Sí, aunque odio tener que caminar tanto.
Manolete: Estás muy guapa...
Kim: ¿Crees que estoy guapa? 


Manolete: Mucho, me molas mazo. ¿Cuando me darás otro beso?
Kim: Ya veremos.
Manolete: Ojalá sea pronto.
Kim: Cuidado, que nos escucha Renzo.


Renzo: ¿Molará esa fiesta?
Willy: Eso espero. A mi es que no me van mucho las fiestas, pero bueno. 
Renzo: Vamos, Willy. Tienes que dejarte llevar. Somos jóvenes y nos merecemos divertirnos.  Un poco de diversión no te hará daño, ¿no crees?
Willy: Supongo que no. Me he traído algunos libros, por si me aburro.


Flavia: Emma, no dejas de mirar a Willy...
Emma: Ehhh, no...
Flavia: Si es guapísimo, normal que lo mires. Sé que te gusta. Deberías decirle algo.
Emma: No, me da vergüenza. No querrá nada conmigo...él merece una clack mejor que yo.
Flavia: ¡Tonterías!
Emma: Mírame, yo no soy tan guapa como Kim ni voy tan a la moda...
Flavia: Eres guapísima, nada que envidiar a Kim. Déjate de tonterías y habla con él, ¡se nota que entre vosotros hay chispa! 


Emma: Me gusta mucho, Flavia...pero no quiero estropearlo todo. Prefiero seguir siendo su amiga.
Flavia: Mira que eres pesimista, amiga.


Jorgito: Estoy cansadísimo, ¿falta mucho?
Junior: Creo que estamos ya cerca.
Jorgito: Es extraño, una fiesta en un sitio así.


Charlie: ¡Rariiito! ¡Jejeje!

Charlie y sus amigos se metían siempre con Junior. Lo llamaban rarito y era víctima de sus abusos. Le habían pegado en varias ocasiones, le robaban y lo humillaban. Junior estaba viviendo un infierno, pero no se lo decía a nadie. Por culpa de esto, su rendimiento en el instituto había bajado considerablemente. Dalia, la mejor amiga de Charlie, era la que le frenaba algunas veces, consciente (a medias), de lo mucho que se pasaba. Dalia tenía una familia complicada, muchísimos problemas y no era muy consciente del sufrimiento que padecía Junior a causa de su amigo.

Charlie: Mira que eres feo, rarito. Jejejeje.
Dalia: Jejeje.
Junior: Déjame en paz.
Charlie: Me tienes hasta las narices. Espera que te pille, se te quitará la tontería de encima.
Junior: Yo no te he hecho nada.
Charlie: Te dije que me tenías que pagar por no pegarte. No has cumplido, rarito.


Dalia: ¿No te dio 30 cleuros?
Charlie: Sí, pero eran 60. Le voy a patear esa cara de muerto que tiene. Si no cumples mis normas, apechuga con las consecuencias.
Dalia: ¿No crees que es pasarse? 30 cleuros no está mal.
Charlie: Quiero 60 cleuros.


Charlie: Ve con ojo, rarito. En cuanto pueda, te daré un buen escarmiento. Tienes que aprender la lección y veo que contigo solamente funcionan las palizas.
Dalia: Dale 30 cleuros, Junior. Así te olvidas de problemas.
Junior: No tengo dinero.
Charlie: ¿Ves? Le gusta retarme...


Llegaron a la fiesta. Había muchos adolescentes bailando y bebiendo. Un DJ vestido de negro pinchaba los temas actuales más de moda. La gente estaba encantada. La bebida era totalmente gratuita.


Dos hombres vestidos de negro eran los organizadores de la fiesta. Timy, un hombre joven y sonriente era el encargado de dar la bienvenida a los chicos y ofrecerles bebidas gratuitas. Madison, un hombre pelirrojo y más serio, supervisaba que todo estuviese bien. Vigilaba que a ninguno le faltase su bebida.

Madison: Hermano Timy, ahí llegan más chicos. Asegúrate de que se lo pasan bien y que no les falta bebida.
Timy: Sí, hermano Madison.


Manolete: Hola, ¿es aquí la fiesta?
Timy: Así es. Bienvenidos.
Kim: ¿Una fiesta al aire libre?
Timy: Sí, para disfrutar de la naturaleza. Esta zona es boscosa, por lo que se está realmente bien. Por favor, no os quedéis ahí. ¡Hay bebidas gratis para todo el mundo!
Renzo: Que tipo más raro, ¿no?
Kim: Parece simpático, aunque su forma de vestir es deprimente. 


Timy: La fiesta está muy animada. Como podéis comprobar hay mucha gente pasándolo bien. Ahora os traigo bebidas para todos.
Willy: ¿Que tipo de bebidas?
Timy: Una muy especial, ya veréis. 


Se unieron a la fiesta. Algunos se fueron a bailar y otros a dar un volteo. Timy ofreció bebida a Kim, Manolete y Renzo. Agradecieron el ofrecimiento y bebieron. Estaban sedientos.

Manolete: Está rico.
Renzo: Sabe a mora.
Kim: Parece zumo de mora y algo más. ¿Qué es?
Timy: Es una receta secreta que no podemos desvelar...aunque uno de sus ingredientes es la mora.
Kim: Lo sabía. ¡Está muy rico!


Flavia y Emma hablaban animadas. Timy apareció con dos botellines en la mano.

Timy: Tomad, chicas. Os gustará.
Flavia: Gracias.


Willy: Emma.

Flavia agarró la botella y dejó a Emma y Willy solos. Timy se quedó con la botella para Emma en la mano.

Emma: Hola.
Willy: ¿Te apetece dar un paseo?
Emma: Vale.
Willy: Me agobia tanta gente.
Timy: Tomad, os podéis llevar la bebida y os refrescáis. 


Emma: Mejor luego, cuando volvamos.
Willy: Hace años estuve por aquí y conozco un sitio espectacular. Ya verás, mola mucho.
Emma: Guay.
Timy: ¡No tardéis mucho!


Charlie: ¡Ey, rarito!
Junior: ¡Oh, no!
Charlie: ¡Vamos a por él!


Junior salió corriendo. Charlie y Dalia lo seguían a toda velocidad. 

Charlie: ¡Te vas a enterar, nenaza!
Junior: ¡Déjame en paz!
Dalia: ¡Charlie, espera!


Se alejaron bastante de la fiesta. Corrían por una zona boscosa. 

Charlie: ¡No corras, cobarde!
Dalia: ¡Charlie, volvamos a la fiesta!
Charlie: ¡Le tengo que dar su merecido!


Junior tropezó con una raíz y cayó al suelo. Fue un buen golpe. Se quedó ahí tirado, intentando recuperarse. Charlie y Dalia llegaron hasta él.

Charlie: ¿Pensabas que podías huir de mi? Menudo payaso estás hecho.
Junior: Por favor, déjame tranquilo...
Charlie: No cumples mis normas, rarito.
Junior: Por favor, Charlie..
Junior: Deja de llorar, nenaza.


Sin avisar, pateó el estómago de Junior con todas sus fuerzas. Junior gritó dolorido.

Dalia: ¡Te estás pasando, tío!
Charlie: ¡Así aprenderá!

Volvió a patearle el estómago y luego en la cara.

Junior: ¡Ahhhh!
Dalia: ¡Se te va la pinza, Charlie!
Charlie: Ahora queda el toque final.


Se disponía a golpearle de nuevo en la cara, pero un gritó lo detuvo.

Desconocida: ¡Ehhh! ¡Déjalo en paz!
Charlie: ¿Quién es esa?
Dalia: No lo sé...


Era un chica con el pelo azul. Llevaba una gorra rosa y una blusa blanca a rayas azules y rosas. Vio lo ocurrido y gritó desde la distancia. Estaba paseando, alejada de la fiesta.

Desconocida: ¡He dicho que lo dejéis en paz!


Corrió hacia ellos. Charlie y Dalia salieron corriendo y dejaron a Junior allí tendido, retorciéndose de dolor.

Desconocida: ¡Fuera de aquí!
Dalia: ¡Corre, tío!
Charlie: ¡Vamos a la fiesta!

Junior consiguió sentarse. Le dolía la cabeza y el estómago, pero conforme pasaban los minutos, el dolor iba disminuyendo. 


La chica llegó hasta Junior. Era de su misma edad, aunque Junior no la había visto nunca.

Desconocida: ¿Estás bien?
Junior: Sí...

Casi no podía ni hablar. Era la clack más bella del Playmundo. Siempre había pasado de las clacks, burlándose de Renzo por su amor por Kim. Para él las clacks eran seres incomprensibles con las que no quería tener nada que ver. Ahora, todo eso había desaparecido.

Desconocida: Menudos idiotas. Odio a los matones. ¿De verdad que estás bien?
Junior: Sí...
Desconocida: Pareces conmocionado.
Junior: ...


Desconocida: Me llamo Azur. ¿Y tú?
Junior: Eh...me llamo...Junior, me llamo Junior.
Azur: ¿Estás en la fiesta?
Junior: Sí.
Azur: Yo también, pero me aburría. Junior, ¿seguro que estás bien? Pareces ido...

Junior no era capaz de hablar. No por los golpes, si no por Azur. Era la primera vez en su vida que su corazón latía de esa manera.


Continuará

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Fiesta en el pantano - Capítulo 01: Pasión cobarde

Fiesta en el Pantano

Capítulo 01

Pasión cobarde


Francisco llevaba años casado con Trinidad. Se casaron a los dos años de conocerse y tenían cuatro hijos. La llegada de los hijos hizo que su relación se enfriase. A penas se tocaban, por lo que Francisco (Fran para los amigos), pronto empezó a buscar amantes. Linda era una de ellas. Era mucho más joven que él y muy bella. Él se había descuidado y lucía una enorme barriga. "Mi dinero me cuesta", solía decir de cachondeo cuando hablaba con los amigos, "hay mucho dinero invertido en ella". No era precisamente guapo pero sabía encatusar a la gente.

Su mujer estaba con los niños y los suegros en la playa y él, con la excusa del trabajo, se había quedado con Linda. La había llevado al pantano para tontear con ella. Algo rápido, pues tenía que volver antes que la "sargento" empezase a sospechar.


Linda: ¿Dónde estamos?
Fran: Aquí no nos molestará nadie.
Linda: ¿No es este el famoso pantano? Dicen que es peligroso...
Fran: Chorradas. La gente se aburre mucho. Ven aquí, hazme cosas indecentes.
Linda: Qué juguetón eres.


Fran se lanzó sobre ella y cayeron al suelo. La besaba desesperado mientras ella reía divertida. No se sabe la razón por la que Linda estaba con semejante personaje. Quizás necesitase sentirse querida o deseada o quizás su autoestima estuviese por los suelos...es un misterio.


Un hombre los observaba oculto entre la maleza. Lucía tatuajes en la cara y los brazos. Llevaba una barba pelirroja y era calvo. Vestía de negro.

Fran: ¡Qué rica estás, nena!


Los observaba sorprendido. Todo el mundo sabía lo peligroso que podía resultar entrar en las tierras del pantano. Estos habían ido para dejarse llevar por sus pasiones, ignorando los peligros a los que se estaban exponiendo.

Curt: Menudos insensatos...


Curt: ¡Eh!

Salió con una pistola en la mano. Los apuntaba, por lo que pronto se incorporaron. Fran levantó las manos visiblemente asustado. Nevis acompañaba a Curt. Eran amigos de fechorías. Le faltaba un ojo y se tapaba la cuenca vacía con un pañuelo amarillo anudado a la cabeza. Tenía el pelo largo y negro y la boca tapada con un pañuelo. 

Fran: ¡No disparen!
Curt: ¡Silencio!


Fran: ¡No nos hagan daño! Ya nos vamos, ¿verdad?
Linda: Sí...por favor.
Curt: ¡He dicho que te calles!
Nevis: Ella es perfecta.
Curt: ¿Crees que les gustará?
Nevis: Sí.


Nevis: Amigo, ¿no podemos hablar las cosas? No sé que es lo que queréis pero tengo mucha pasta. Vendo colchones en un centro comercial y he ganado mucho dinero con eso.
Curt: No nos interesa tu dinero, gordo.


Nevis: Nos interesa ella.
Fran: Ah, pues hablar con ella...yo si eso me voy...
Linda: ¿Qué? ¡Maldito cobarde!
Curt: Eliges mal a tus amantes, preciosa.


Una monja los interrumpió. Era una chica preciosa, de pelo castaño y ojos marrones. Llevaba el atuendo típico de una monja.

Belinda: ¡Deteneos! ¡Esto es una locura!
Linda: ¡Hermana,ayúdenos! ¡Están locos!


Curt: ¿Qué demonios está haciendo?
Belinda: Detener esta locura. Debéis olvidaros de todo esto y marcharos cuanto antes. Os lo ruego, esto no está bien. 
Curt: ¿Habla en serio? ¡No podemos hacer eso!
Belinda: ¡Claro que podéis! No hagáis más daño a personas inocentes.
Nevis: Se le ha ido la olla.
Curt: Deje que hagamos nuestro trabajo.
Belinda: ¡No lo permitiré!


Se abalanzó sobre Curt  y este cayó al suelo.

Belinda: ¡Corred!
Curt: ¡Quítame a la monja de encima!
Nevis: ¡Qué está haciendo!
Fran: ¡Corre!


Linda y Fran corrieron hasta acabar exhaustos. Se sentaron tras unas rocas y descansaron. Ella había perdido el calzado y le dolían los pies. Fran respiraba con dificultad. La última vez que había corrido tanto de remontaba a su etapa escolar, cuando unos niños se estaban metiendo con él.

Linda: ¿Los habremos despistado?
Fran: No lo sé...
Linda: ¿De verdad me pensabas abandonar?
Fran: ¡Claro que no! Era una estrategia, nena. Voy a ver si encuentro un lugar más seguro en el que esconderse. Quédate aquí, ahora vuelvo.


Fran se levantó y con todo el sigilo que pudo, se fue caminando. Linda observaba como se alejaba. 

Linda: Debería marcharme por mi propia cuenta...


Cuando Fran ya había avanzado unos metros, escuchó gritos. Se ocultó tras unas rocas y observó. 

Fran: Esos tipos han capturado a Linda.


Linda: ¡Socorro!
Curt: ¿Dónde está tu amigo?
Linda: ¡Ayuda!
Nevis: ¡Estate quieta!


Se la llevaron y tras propinarle unos cuantos golpes, se desmayó. Se despertó atada sobre una estructura de madera. Fran la observaba desde la lejanía, incapaz de hacer nada.

Linda: ¡Socorro!


Algo se acercaba hacia ella lentamente. Era un ser repugnante, totalmente terrorífico. Gritó con todas sus fuerzas, pero de nada le sirvió.


Fran vio horrorizado la escena. Linda estaba siendo atacada por un ser monstruoso. Devoraba su carne y lamía su sangre con placer. 

Fran: Yo me piro de aquí.

Salió corriendo sin mirar atrás. Tenía el coche aparcado no muy lejos de aquella zona. Iría con su mujer y sus hijos y disfrutaría de la playa, olvidándose de Linda, olvidando lo ocurrido.


Continuará...