jueves, 18 de octubre de 2018

Cutreman: La invasión de los extraterrestres verdes

Capítulo 02: Nucs 

Llevaban años viajando por el universo en su nave espacial. Eran Nucs, provenientes del planeta Verdus. Necesitaban un planeta al que explotar sus recursos naturales. Verdus se había quedado pequeño y las necesidades de la Reina eran una prioridad. La nave llegó a la tierra sin ser avistada gracias a su fantástica tecnología Nuc.

AVISO A TODOS LOS ESPECTADORES

Los Nucs, tienen su particular forma de hablar. Su lengua es totalmente desconocida para nosotros y la nuestra ha sido estudiada por ellos. Nuestra forma de hablar les resulta desagradable y molesta.  Algunos nos entienden, otros no. Para un mejor entendimiento, hemos decidido traducir todo lo que dicen, pero no debemos olvidar que en todo momento hablan en su idioma. Para que os hagáis una idea, así sonaría su lengua:

Prrrta, rrrrta,ppprrrra,fpppa, pfa, prra
(Algo así como una pedorreta).


Tres de ellos eran los encargados de conducir la nave. Los Nucs eran casi todos iguales. No existían prácticamente diferencias entre ellos, salvo excepciones. Eran verdes, altos, muy delgados, sin pelos y con los ojos muy grandes y rojos. Nuestra atmósfera no es apta para ellos,no son capaces de respirar nuestro oxígeno,así que llevan cascos transparentes que convierten nuestro oxígeno en algo que les permite respirar sin problemas. 

Geonosis: Nos aproximamos a tierra firme. Informe del terreno, Taris.
Taris: Terreno estable, señor. No se detecta hostilidades en la zona.
Murbo: Señor, hay terrícolas no muy lejos de esta zona, pero no representan una amenaza.
Geonosis: Necesitamos sus coordenadas. Recordad que necesitamos hacer prisioneros para el trabajo más duro.
Murbo: Entendido, señor.


Geonosis: Capitán E-nano, esperamos órdenes para el aterrizaje.
E-nano: Pueden ir aterrizando, pero sin mucho alboroto que estoy reposando la comida.
Geonosis: Sí, señor.


De este modo, los pilotos se encargaron de aterrizar en una zona segura y en la que no fuesen molestados por nadie.





Una vez en tierra, la puerta de acceso a la nave se abrió. El Capitán E-Nano se asomó.

E-Nano: Me dispongo a salir.

Desenfundó su pistola espacial para protegerse de cualquier enemigo que le pudiese sorprender.


El Capitán E-Nano es una de esas excepciones en las que encuentras diferencias físicas con sus congéneres. Verde y con los ojos rojos, pero con pelo cabelludo negro, mucho más bajo y no tan delgado como los demás. Al ser el Capitán, vestía de una forma más distinguida. Portaba una capa azul que le otorgaba un aspecto más elegante. Al igual que sus compañeros, necesitaba llevar un casco para poder respirar.


Salió de la nave mirando a todos lados, preparado para cualquier amenaza. Apuntaba con su arma a rocas, ramas secas y matorrales.


Cuando estuvo seguro de que aquel lugar no representaba peligro alguno, lo comunicó a la nave.

E-Nano: Mi Reina, es seguro bajar.


Geonosis y Taris salieron primero y se colocaron a los dos lados de la puerta de salida. Desenfundaron sus armas, dispuestos a proteger a su reina.

Cataplina: ¡Recuérdame que mande fusilar a quién inventó esta nave! Las puertas son demasiado pequeñas.
E-Nano: Lo haré, mi reina. 
Cataplina: Maldita sea, me he dado ya veinte cabezazos contra esta ridícula salida.


La Reina finalmente salió de la nave. Murbo se dedicaba en exclusiva a abanicar a la Reina con un enorme flabelo (un abanico gigante con mango). Cataplina odiaba pasar calor. Al contrario de lo que le sucedía a los demás, ella podía respirar nuestro oxígeno sin ningún problema. Además, disponía de dos enormes alas negras con las que podía volar. Gracias a estas virtudes, se había convertido en la reina de su planeta.

Cataplina: ¿Y este lugar? ¡Aquí no hay nada!
E-Nano: Es un lugar prefecto para iniciar nuestra invasión. Nadie nos molestará y lo podremos planificar sin que nadie nos moleste.
Cataplina: Sí, pero es que aquí no hay ni una triste sombra. Podrías haber elegido un desierto, ahí seguro que nadie nos habría molestado y así nos derretimos del calor definitivamente.


E-Nano: Mi Reina, aquí podrá ponerse más verde con este sol.
Cataplina: ¡Odio ponerme más verde! Necesitamos prisioneros. ¿No hay por aquí bichos de esos?
E-Nano: ¿Se refiere a terrícolas?
Cataplina: Como se llamen. Necesitamos de eso para que trabajen.
E-Nano: Los buscaremos.


Cataplina: Esta tierra promete mucho, Capitán. Quiero explotar cada uno de sus recursos y acabar con todos los torrácalas que viven aquí. Quizás me quede alguno como mascota.
E-Nano: Los terrícolas no son buenas mascotas, mi Reina.
Cataplina: Pues entonces todos muertos.


Ana y Aitor Tilla son hermanos. Llevan años saliendo en bici, pedaleando grandes distancias. Ana estaba a punto de casarse y Aitor tenía novio, pero nada había podido distanciarlos. Aquel fatídico día, decidieron explorar aquella zona. Aitor era más rápido y siempre dejaba a su hermana unos metros atrás.

Ana: ¡Espera, hermano!
Aitor: Eres lenta, hermanita.


Ana: ¡No corras tanto!
Aitor: ¡Tienes el culo muy gordo!
Ana: ¡¿Qué?! ¡Ahora verás!


Ana estaba dispuesta a darle un escarmiento. Lo alcanzaría y le daría un buen rapapolvo. 

Ana: ¡Mi culo es perfecto!

Aitor aceleró temiendo le reprimenda de su hermana y Ana lo perdió de vista.

Ana: ¡No huyas, cobarde!


Cuando ya pensaba que no lo encontraría, apareció su bicicleta tirada en el suelo. Aitor no estaba por ninguna parte.


Se acercó hasta la bicicleta de su hermano y miró alrededor.

Ana: ¡Aitor Tilla, sal ahora mismo! ¡No seas cobarde! ¿Aitor? ¡No me gusta que me hagas estas bromas!


Aitor no respondía y Ana empezó a preocuparse. Entonces, escuchó un grito en la lejanía.

¡Ahhhhh!

Reconoció la voz de su hermano y su corazón se aceleró.

Ana: ¡Aitor!


E-Nano había capturado a Aitor, que se resistía en el suelo. La Reina lo miraba con rostro serio.

E-Nano: Ya hemos encontrado un terrícola, mi Reina.
Cataplina: ¡Es repugnante! No recordaba que los terrícolas fuesen tan repulsivos. Olvida lo de tener uno de mascota.
Aitor: ¿Qué sois?


E-Nano: ¡Y su forma de hablar es repelente!

Aitor no entendía nada. Escuchaba toda una serie de pedorretas sin sentido.

Aitor: ¡Sois extraterrestres!


La Reina decidió hablar nuestro idioma para comunicarse con Aitor.

Cataplina: Eres feo y tampoco tienes muchas luces. ¡Pues claro que somos extraterrestres!
Aitor: ¿Quieren invadir la tierra?
Cataplina: No, hemos venido de vacaciones.
Aitor: Ahhh...
Cataplina: ¡Pues claro que hemos venido a invadir la tierra! Vamos a explotar todos sus recursos.


Ana estaba escondida, viendo lo que estaba ocurriendo. Temía por la vida de su hermano, pero poco podía hacer ella sola contra todos ellos. Cuando se disponía a marcharse para pedir ayuda, la descubrieron. 


Geonosis: ¡Pppppprrrrggghjjjjhr!
Ana: ¡Oh, no!
Geonosis: ¡Ppppppprrrrrrhaaa!
Ana: Por favor, que alguien nos ayude. Cutreman, ¿dónde estás?


Nuestro héroe, el más valiente del Playmundo, estaba caminando por una zona no muy lejana a aquella. Le acompañaba su mejor amigo, el superhéroe Megacerdo. Los dos acudían a una reunión secreta de superhéroes. Maqui el informador les había citado en aquel lugar. Cutreman no quería que nadie lo reconociese, así que se puso una bufanda roja para despistar. Llevaba puesto su bañador slip corto color azul y sus patines sobre hielo blancos. Caminar con patines por aquella zona le resultaba un poco difícil, pero era su seña de identidad. Megacerdo solamente vestía con un par de cintas que sujetaban dos enormes espadas. Era un cerdo enorme, muy grande, que caminaba a cuatro patas como cualquier animal de su especie. Aunque cuando le escuchabas hablar, sabías que no era un cerdo normal y corriente.

Cutreman: ¡Qué calor hace!
Megacerdo: Estoy sudando como un cerdo, amigo mío. Si sigo así, me freiré y tendrás comida para todo un año.
Cutreman: Eso nunca lo haría, viejo amigo.
Megacerdo: Pues debo estar de rechupete. 
Cutreman: ¿Cómo están tus hijos?
Megacerdo: ¡Muy bien! Cada día son más cerdos. Cochino está en primero de barro, se restriega por el barro como un auténtico cerdo. Marrano come como un cerdo. Puerco es el que más problemas me está dando. Dice que se siente jabalí, y que quiere operarse. Es mi hijo, lo aceptaré sea lo que sea. Gorrino se pasa el día pidiendo algarrobas a mi mujer. Está en edad de crecimiento, así que no le negamos nada. 
Cutreman: ¿Cómo está Guarra, tu mujer?
Cerdo: ¡Es toda una cerda! No hay guarra más grande que ella, amigo mío. La adoro.
Cutreman: Lo sé, se os ve muy enamorados.


Megacerdo se aproximó a un acantilado y miró al horizonte. 

Megacerdo: Mira, estamos cerca. Hemos quedado en aquella colina.
Cutreman: ¿Allí? No entiendo que Maqui nos haya citado en este lugar tan ricondito...recondito, recondrito...¿Cómo se dice?
Megacerdo: Recóndito o remoto.
Cutreman: ¿El qué de una moto?


Megacerdo: ¿Crees que Patty Nadora estará?
Cutreman: ¿Te gusta? Es guapa, ¿eh?
Megacerdo: Es guapa, pero yo estoy casado con una cerda. Soy fiel a mi querida Guarra.


Cutreman: Pues a mi Patty me gusta mucho. Es una heroína preciosa. Me casaría con ella si me lo pidiese.
Megacerdo: ¿Y dónde está tu novia?
Cutreman: Me dejó...
Megacerdo: Lo siento, amigo.
Cutreman: Quedamos en vernos en Cartagena con una india. No sé a que india se refería, pero yo la esperé una eternidad en Cartagena, pero ni rastro de mi novia ni de la india.
Megacerdo: A mi me encanta Cartagena. Mi familia tiene raíces murcianas.


Dos chicas los vieron pasar. Una de ellas gritó al reconocer a Megacerdo.

Conchi: ¡Mira, tía!
Tía: Dime, sobrina.
Conchi: ¡Es Megacerdo!


Tía: Oh, está tan bueno.
Conchi: Mira que muslos, que patas y mira su gran...
Tía: ¡Su gran rabo!
Conchi: ¡Qué hambre me ha entrado de repente!
Tía: Me lo comería enterito.


Cutreman: Vaya, de mi no dicen nada...
Megacerdo: No te reconocen con esa bufanda.
Conchi: ¡Está jamón jamón!
Megacerdo: Lo siento, chicas. Estoy casado.


Conchi: Mira, tía. ¡Menudo culazo tiene!
Tía: Eso si que es un culo.
Conchi: ¡Me lo comería a bocados!


Grrrhhchhhcchh

La imagen del televisor se empezaba a ver mal.

Dante: ¡¿Qué pasa?! ¡Nooo!
Pradito: ¡Se está perdiendo la señal!
Suselle: ¡Oh no!


La imagen desapareció. Suselle, Pradito y Dante gritaron desesperados.

Pandy: ¡Uoooohhhhh!

Pandy se había despertado de su siesta y al estirarse, le había dado con el trasero al cable de antena. El cable se desconectó y la recepción de la imagen dejó de verse.

Dante: ¡Pandy, noooo!


Continuará 

sábado, 13 de octubre de 2018

Cutreman: La invasión de los extraterrestres verdes

Capítulo 01: Atasco en la carretera


Suselle, Pradito, Dante y sus amigos esperaban junto a más compañeros el autobús escolar. Había sido un día intenso en el colegio. Aquel no era un día cualquiera, no para los fieles seguidores de las aventuras de Cutreman. Se estrenaba en exclusiva la primera película de Cutreman en televisión, después de meses de promociones en todos los medios de comunicación. Todos estaban deseando llegar a casa para verla y no podían ocultar el nerviosismo por su estreno.


Suselle y Pradito hablaban animadamente mientras esperaban el bus. No había sido un día precisamente fácil, pero lo importante es que lo habían conseguido superar.

Pradito: Te lo digo en serio, Suselle. Yo creo que el profesor de mates me tiene manía. Me daban ganas de ponerle pegamento en la silla o escribir en la pizarra que es un pesado de campeonato.
Suselle: Es muy intenso, pero no creo que te tenga manía. Quiere que aprendas, Pradito.
Pradito: ¿Y por eso tengo que salir tantas veces a la pizarra? Bueno, por lo menos mañana ya es sábado y no lo volveremos a ver hasta el lunes.
Suselle: ¡Y dan Cutreman en la tele! Por fin, llevamos mucho tiempo esperando este momento.
Pradito: ¡Seeeeeh! Me muero por verla.


Karim: La peli de Cutreman tiene que ser la caña, tío.
Dante: ¡Ya te digo! Seguro que es para flipar en colores. 
Karim: Y salen más superhéroes. Megacerdo y Patty Nadora.
Dante: ¡Oh, sí! Estoy enamorado de Patty, ¡es la  clack más guapa del mundo!
Karim: ¡Y la más valiente!


Suselle: Hola, Walter.
Suselle: Hola, chicas. ¿Vais a ver la peli de Cutreman?
Pradito: Claro, no me la pienso perder por nada del mundo.
Walter: Ni yo.
Suselle: Me ha gustado mucho tu redacción, Walter.
Walter: ¿De veras? Gracias. La tuya también mola.
Pradito: Y la mía, ¿verdad?
Walter: Sí, mucho.


Dante estaba muy impaciente. El bus llevaba un minuto de retraso y no estaba dispuesto a consentirlo. Se levantó del asiento de la parada y se puso a mirar de un lado para otro de la carretera.

Dante: ¡Se está retrasando! Al final nos perderemos el principio de le peli.
Pradito: Es verdad, tarda mucho.
Suselle: No creo que se demore mucho más.
Walter: A mi me viene a buscar mi madre.


Piii, piiiiiiii

En ese preciso momento, llegó Sabrina con el coche de John, su marido. Se lo cogía prestado cuando lo necesitaba. Había decidido ir en busca de su hijo para que no se perdiese la película de Cutreman. Lo que nadie sabía es que ella era también una fan del personaje y no estaba dispuesta a perderse la película ni a consentir que Walter se la perdiese. Le gustaba comentar con él la película y ponerse morados de pastelitos.

Suselle: ¡Mira, es tu madre!
Dante: ¡Jolin, que suerte!
Walter: ¡Mamá! Le voy a decir si podemos llevaros en coche a casa.
Suselle: ¡Oh, gracias!


Sabrina abrió la puerta del copiloto y saludó a su hijo.

Sabrina: ¡Hola, cariño! Venga, que no quiero que te pierdas la película y vamos justos de tiempo.
Walter: ¡Hola, mami!

                                      

Walter subió de un saltó al coche y le dio un beso a su madre.

Walter: Mamá, ¿podemos llevar a alguno de mis amigos a su casa?

Sabrina cerró la puerta de inmediato y activó el seguro en todas las puertas.

Sabrina: ¿Los hijos de Sus y Diamante? ¡Ni muerta! Ya te he dicho que no te juntes con esos, son mala gente.
Walter: Mamá, que son mis amigos...
Sabrina: He dicho que no.
Walter: ¿Y Pradito?
Sabrina: ¿La hija postiza de Duclack? ¡De eso ni hablar! Dicen que es un bicho, que la lía allá por dónde va. Además, a la hija de Duclack no la subo a mi coche por nada del mundo. No te juntes con esa tampoco, es mala influencia para ti.
Walter: ¡Mamá, eso es mentira!
Sabrina: Pasa de esos, ya me tienes a mi. Venga, no perdamos más tiempo.



Pasados un par de minutos, apareció el bus escolar. Los niños saltaron de alegría y se apelotonaron para subir. El conductor del bus se llama Otto, un hombre muy simpático que cae bien a todos los niños. Está soltero y vive solo en un mini piso en el centro. Se pasa su tiempo libre jugando a videojuegos y viendo series de televisión.

Dante: ¡Por fin!
Otto: Lo siento, colega. Hay mucho tráfico.


Dante subió como un rayo, sin perder un segundo.

Dante: ¡Que nos vamos a perder la peli de Cutreman!
Otto: Yo me la bajaré de Internet.
Suselle: Nuestros padres no nos dejan hacer eso. Es ilegal, ¿lo sabías?
Otto: No lo sabía...gracias por la información...


Pradito y Suselle tomaron asiento. 

Suselle: ¿Al final vendrá Duclack a buscarte? No quiero que te vayas todavía...
Pradito: No, sigue todavía en Egipto. Hasta que no encuentre a Sebastián no vendrá. La echo de menos...y a Sebastián.
Suselle: No te preocupes, Duclack lo encontrará y pronto estaréis todos juntos. Al menos podemos dormir juntas en mi cuarto. Este finde le pediremos a mi padre que nos lleve a los bolos.
Pradito: ¡Mola!


El bus avanzó un par de kilómetros y se detuvo. Los niños comenzaron a protestar y pronto el ambiente se comenzó a caldear.

Dante: ¡Llegaremos tarde!
Otto: Lo siento, colega. Hay tráfico. No sé que es lo que pasa, pero esto no avanza.
Pradito: ¡Córcholis! 
Karim: ¡Una tortuga va más rápida!


Dante: ¡Jolin!
Otto: Paciencia, niños. Llegaréis a tiempo para ver Cutreman, ya lo veréis.


A Lilu y Chiluca también les había pillado el atasco. Lilu conducía su coche descapotable color blanco. Con su nuevo look tras lo ocurrido en el barco y la ruptura definitiva con Duque. Había conseguido levantar cabeza, aunque todavía le dolía pensar en su ex.

Lilu: Chilu, tenemos para rato.
Chiluca: ¡Guau guau guau! (¡He quedado con Hurto en el centro comercial!)
Lilu: Lo sé, amor. Llegaremos tarde al trabajo, pero no podemos hacer nada. Hoy voy a trabajar menos que el Ratoncito Pérez en un asilo de ancianos. 


Cecilia iba a pasar el fin de semana en la montaña, con unas amigas. Estaba deseando llegar, pero antes tenía que pasar a recoger a una de sus amigas.

Cecilia: Vaya, está claro que hoy llegaré tarde...


Encendió la radio y salió una canción que le recordó lo ocurrido en el crucero. Era la canción que interpretaron las Playgirls aquella fatídica noche del naufragio. Recordar aquello la entristeció. Apagó la radio y se limpió las lágrimas.

Cecilia: No voy a permitir que la tristeza invada mi corazón. Tengo que pensar en cosas positivas.


Alicia e Izan también estaba atrapados en aquel atasco.

Alicia: No deberíamos haber venido...
Izan:Cariño, es el cumpleaños de tu hermana.
Alicia: Lo sé, pero odio todo esto. Atascos, ruido, estrés...
Izan: Te has acostumbrado a la vida en el pantano. 


Alicia: Así es. Me encanta vivir allí, lejos de todo esto.
Izan: Y a mi, pero no pasa nada por venir de vez en cuando. Podríamos haber venido en mi avioneta.
Alicia: Ya sabes que no me gusta mucho volar...
Izan: Ni ir en barco...
Alicia: He sufrido un accidente aéreo y un naufragio...prefiero ir en coche o caminando. ¿Puedes ver algo?
Izan: No, el bus escolar no me deja ver que es lo que ocurre.  


A pesar de haber pasado a recoger a su hijo al colegio antes que pasara el bus, también estaban atrapados en el atasco. Sabrina podía ver de primera mano la razón del atasco. El camión de la basura se estaba parando cada dos por tres a vaciar contenedores.

Sabrina: ¡Esto es increíble!

¡Piiiii, piiiiiiiiiiiiii!

Tocaba el claxon una y otra vez para meterles prisa.

Sabrina: ¡Estas no son horas para ponerse a recoger basura!
Walter: No pasa nada, mamá.
Sabrina: ¡Claro que pasa! 


El conductor del camión de basura y el copiloto, estaban acostumbrados a los pitos de protesta de los conductores.

Juanito: Mira la loca esa de atrás. Se va a romper la mano tanto tocar el pito.
Pepe: Ozú, que pezá que eh, chiquillo. Via a cogé ezoz contenedoreh.
Juanito: No corras, Pepe. Te puedes hacer daño. A ver si se cree la gente que hacemos esto por amor al arte. Cumplimos órdenes, nada más.
Pepe: Ya te de digo, quillo.


¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

Sabrina: ¡Que es para hoy!
Pepe: ¡Ya voy, muhé! Tranquila, que voy to lo rápido que pueo.


Pepe cogió uno de los contenedores y lo empujó hacia el camión. El mecanismo se ocuparía del resto. Sabrina abrió la puerta del coche y se asomó indignada.

Sabrina: ¡Esto se hace por la noche, no ahora! ¡Aparte el camión y deje que pasemos!
Pepe: Ezo no lo puedo hacé, muhé. Ezpera que voy to rápido.


Sabrina: ¡Que nos vamos a perder Cutreman!
Pepe: Po no ma llamo Cutreman la joía. ¡Zin inzultar, zeñora! 
Sabrina: ¡Que se aparte!

Juanito accionó el mecanismo y el container empezó a vaciar el contenido en el camión.


Sabrina bajó finalmente del coche y fue a por Pepe, que dejaba el primer container de nuevo en su sitio.

Sabrina: Perdona, es que necesito llegar a casa cuanto antes. He dejado a mi abuela sola y le puede ocurrir algo terrible.
Pepe: No tardo nah. Ezpere un momentito.
Sabrina: ¡Mi abuela puede morir!
Pepe: Ya claro, y yo voy y me lo creo. ¡Que no eh la primera que me dicen ezo!

                                      

Pepe fue a por el segundo container y siguió trabajando. Eso enfureció mucho más a Sabrina.

Sabrina: ¡Si mi abuela se muere le denunciaré!
Pepe: ¡Cántame, me dihite, cántame, a la zombra de loh pinoz! ¡Lala laaa, lararita la la laaa!
Sabrina: ¡Idiota!


Se subió al coche y miró a Walter muy seria.

Walter: No pasa nada, mamá. Ya lo volverán a dar otro día...
Sabrina: Y un cuerno. Agárrate bien fuerte, cariño. No nos vamos a perder Cutreman por estos basureros de pacotilla.
Walter: ¡Mamá!
Sabrina: ¡Allá vamos!

Arrancó y aceleró. Pepe se tuvo que tirar a un lado para no ser atropellado. Los contenedores cayeron al suelo esparciendo toda la basura.

Pepe: ¡Zocorro!
Sabrina: ¡Chúpate esa!
Juanita: ¡Está loca!
Walter: ¡Mamaaaaaá!


Pasó por el lateral del camión de basura, pero no llegó a tocarlo. Faltó poco para aplastar bancos y mobiliario urbano.

Pepe: ¡Eh una lunática!
Juanito: ¡Y va con un niño! ¡Se debe haber escapado de un psiquiátrico!
Sabrina: ¡Hasta nunca, pringaos!


Pepe y Juanito observaban como se alejaba a toda pastilla.

Juanito: ¡La matrícula! ¿La has memorizado?
Pepe: ¿Yo? ¡Zi cazi me muero de un infarto, chiquillo!
Juanito: Será mejor que nos tomemos un descanso.


Gracias a la mala acción de Sabrina, el atasco desapareció. El camión se apartó y los vehículos pudieron seguir su camino. Pronto, el bus llegó a la parada de Pradito, Suselle, Dante y otros más. Diamante esperaba a los niños sentado en la parada. Siempre los recibía ahí y los acompañaba a casa. Eran grandes, pero Sus insistía en no dejarlos solos.

Dante: ¡Por fin!
Otto: Al final hemos llegado a tiempo, colegas.
Pradito: ¡Eres el mejor!
Otto: Lo sé, pequeña. ¡Ya me contaréis que tal está la peli!


Dante: ¡Cuenta con ello! ¡Corre, abre la puerta!
Otto: Ya voy. ¡Hasta el lunes!
Dante: ¡Chao!


Pradito: ¡Adiós, Otto!
Suselle: ¡Hasta el lunes!
Karim: ¡Adiós, colega!
Otto: ¡Adiós, niños!


Bajaron corriendo del bus y pasaron de saludar a Diamante. Este los miraba asombrado.

Diamante: ¡Ey, que estoy aquí!
Dante: ¡No hay tiempo, papá!
Pradito: ¡Vamos tarde!
Diamante: Pero...
Suselle: ¡Beso voladoor!

Suselle le mandó un beso con la mano sin detenerse.


Se despidieron de Karim mientras corrían. Diamante no podía dar crédito.

Diamante: ¡No sé para que vengo a buscaros! ¡Niñoooos!


Pradito: ¿Habrá empezado ya?
Dante: ¡Todavía no, pero falta poco!
Suselle: ¡Esperadme!


Dante fue a abrir la puerta, pero estaba cerrada con llave.

Dante: ¡Jolin! ¡Papá, abre la puerta! ¡Rápido!
Diamante: ¿Os estáis haciendo pipi o caca? ¡No entiendo tanta urgencia!


Abrió la puerta y entraron escopeteados. Sus fue a recibirlos, pero también fue ignorada por los tres.

Sus: Hola, ¿eh? ¡Que estoy aquí!
Diamante: Se están cagando, Sus. Algo habrán comido en mal estado.
Sus: ¿Están malos?


Dante: ¡Que no es eso!
Pradito: ¡Van a dar la peli de Cutreman!
Sus: ¡Ahhhh! Es eso...Voy a prepararos la merienda.
Suselle: ¡Quiero galletitas!
Pradito: ¡Seeeh, las que tienen forma de conejitos!
Sus: Vale, ahora os las preparo. Pandy está durmiendo la siesta, no pongáis la tele muy fuerte.
Dante: ¡Viva, todavía no ha comenzado!
Suselle: ¡Yupiii!



Sus y Diamante fueron a la cocina a preparar la merienda. Cogió la caja de galletitas y preparó tres platos. Agarró un vaso para preparar el batido de cacao con leche.

Diamante: Yo también quiero.
Sus: ¿Batido con galletitas?
Diamante: Sí, y un trocito de bizcocho de melocotón.
Sus: Vale, ahora te lo preparo.
Diamante: ¡Guay!
Sus: Ay...


Sus se agarró al respaldo de la silla. Diamante fue hasta ella preocupado.

Diamante: ¡Sus! ¿Estás bien?
Sus: Son estas galletas...
Diamante: ¿Están malas?
Sus: No...pero su olor me da asco...y creo que me estoy mareando.
Diamante: Cariño, me estoy preocupando...
Sus: Diamante, no me encuentro muy bien...


Sus salió corriendo de la cocina.

Diamante: ¡Sus, a dónde vas!
Sus: ¡Voy a potar! ¡Qué ascoooo!
Diamante: ¡Sus!


La siguió preocupado al cuarto de baño. Sus no se solía poner mala y cuando lo hacía, la casa se venía abajo.

Sus: ¡Que no llego!
Diamante: ¡Sus!


Llegó justo a tiempo para vomitar en el inodoro.

Diamante: ¿Va todo bien?
Sus: Oh, no...no te preocupes. Algo me habrá sentado mal...¡Puaajjjj!
Diamante: Sus...¿Puedo hacer algo?
Sus: Tranquilo, no es nada. Hazme el favor, y lleva la merienda a los niños...
Diamante: ¿Quieres ir al médico?
Sus: No, ya estoy mejor. Esperaré un poco a que se me pase.
Diamante: Vale...


Los niños jugaban con sus muñecos de Cutreman, esperando a que les trajeran la merienda y empezase la película.

Dante: Me gustaría comprarme Patty Nadora.
Pradito: Yo prefiero tener a Megacerdo. Se lo voy a pedir a los reyes magos.
Suselle: Yo quiero a Patty, pero la edición especial. La que tiene dos vestidos extra y le cambia el pelo de color.


Después de merendar, se sentaron frente al televisor. Aplaudieron cuando la pantalla oscureció y la famosa canción de Cutreman comenzó a sonar. Seguidamente, apareció el título que daba nombre la película:

Cutreman: La invasión de los extraterrestres verdes


Continuará...