martes, 8 de noviembre de 2016

Fotos de boda: Estrella y Wen

Estas son las fotografías de los novios y de todos los invitados a la boda. Se celebró en el pantano de PD, por lo que el paisaje algo distinto de lo habitual en este tipo de celebraciones. Aunque sea un paisaje secano, las olas del pantano como telón de fondo y la luz le otorgan a las fotos un aire diferente y original. Nada más que añadir, espero que os gusten tanto como a mi.

Estrella y Wen mirando a cámara de frente

Estrella y Wen si miran enamorados

Estrella con el ramo en la mano mirando al infinito

Estrella

Wen

Estrella y Wen de espaldas mirando como rompen las olas en la orilla

Los novios mirando al pantano

Estrella mira sonriente a la cámara

Los novios tumbados y abrazados

Ben (padre del novio),los novios y Wenda (madre del novio)

Ernesto (abuelo del novio), los novios y Susanne (la abuela del novio)

Diamante (cuñado de Wen) Dante (sobrino de Wen), los novios, Sus (hermana de Wen) y Suselle (sobrina de Wen)

Duclón (novio de la madre de Wen y padre de Duclack), Cocovo, los novios, Duclack (mejor amiga de Wen) Y Tinger

Gallofa (padrino de bodas y mejor amigo de la novia), los novios y Mary Sarrat (amiga de los novios)

Duque (novio de Lilu), los novios y Lilu (prima de Wen)

Hércules (amigo del novio), los novios, Carmelo y Renzo (amigos del novio)

BadLuck (amigo del novio), los novios, Sharon (cuñada de Wen) y Willy (primo de Wen)

Eros (amigo de los novios), los novios y Sinéad (amiga de los novios)

Othello (amigo de los novios), los novios y Fatumata (amiga de los novios)

Tom (amigo de los novios), los novios y Omar (amigo de los novios)

Lulú (prima de Wen), Papuchi (tío de Wen), los novios y Leandra (tía de Wen)

Salma (madre de Diamante), Nahuel (padre de Diamante), los novios y Atalana (abuela de Diamante)

Roberto (amigo de los novios), los novios y Vicrogo (amigo de los novios)

PD (amigo de los novios), los novios, Calíope y Junior (amigos de los novios)

Clikantia - Salvando a Gaya 1ª Parte

Me complace presentaros una nueva historia de la mano de Sinéad Lindqvist y un servidor. Me he encargado de hacer las fotografías que Sinéad tenía en mente y les he dado mi toque personal. El texto, que es una auténtica maravilla está a cargo de ella. 

Lo podréis leer al completo entrando en el blog Clikantia de Sinéad Linqvist. Trata sobre lo que ocurre con Artemisa y su hermana Cassandra cuando termina el último capítulo de "Una boda en el pantano". Aquí os dejo unas cuantas fotografías de esta maravillosa historia y su enlace para que la podáis disfrutar al completo.







jueves, 3 de noviembre de 2016

Halloween 2016: Me llamo Scott - 2ª Parte

Aquellos gemidos parecían provenir del mismísimo infierno. Lamentos que le cortaban la respiración. Cada paso que daba en la oscuridad su cuerpo se estremecía. Rezaba para que Scott no llorase o hiciese algún sonido. Si aquellas criaturas descubrían su posición, sus posibilidades de salir de allí con vida y salvar a su hijo serían casi nulas. Una de las puertas estaba abierta de par en par. Recordaba que en aquel apartamento de la séptima planta vivía una familia muy educada y aparentemente unida. Una de esas criaturas se encontraba de espaldas a la puerta, pero temía llamar su atención y no era capaz de avanzar.


Un cadáver yacía en el suelo de aquella vivienda, posiblemente a causa de aquel ser repugnante. Notó que Scott se movía incómodo y eso le impulsó a caminar. Consiguió pasar por la puerta sin que el infectado se percatase de su presencia. El ser se dio la vuelta y miró a la puerta...por muy poco no lo descubrió.


Consiguió llegar a la tercera planta, le quedaba muy poco para salir de allí. En un rellano se encontró un cadáver. Le habían arrancado la mano derecha y yacía en el suelo boca abajo. No se movía, así que pensó que no se trataba de un no muerto.


Cuando pasó junto al cadáver, este se levantó gritando con el rostro ensangrentado. Intentó atraparle pero Carl fue rápido y escapó escaleras abajo.


Aquello hizo despertar a todo ser viviente y muerto del edificio. Golpes, pies arrastrados por el suelo, gemidos, pisadas...Debía salir de allí cuanto antes. 

Por suerte, consiguió llegar a la puerta de salida sin encontrarse a más seres. Antes de salir, se asomó por uno de los cristales de la puerta principal. Lo había visto desde su balcón, pero contemplarlo tan de cerca le impresionó todavía más. Una siniestra niebla se había apoderado de las calles. La ciudad estaba abandonada, a merced de los infectados.


Maletas abandonadas, dinero, ropa y otros enseres estaban esparcidos por todas partes. Un infectado permanecía inmóvil de espaldas al edificio. Su cabeza estaba ensangrentada. Lucía muchos mordiscos en la cara, cuero cabelludo...una auténtica atrocidad. Cualquier ser vivo estaría rabiando de dolor o lo que es más probable, estaría muerto. Sin embargo, aquel ser se mantenía de pie totalmente impasible al dolor y su estado.


Decidió salir cuando los pasos de los infectados del interior de su edificio se escuchaban muy cerca. Encontró más cadáveres esparcidos por la acera. La escena era tan grotesca que se mareó y tuvo ganas de vomitar. 


El ser de los mordiscos se percató de su presencia y alzó los brazos hacia Carl. Lo miró atónito, sorprendido. Otros infectados se acercaron al escuchar a su compañero gemir.

Scott: Najya, apa.
Carl: Sí, hijo...tenemos que irnos de aquí cuanto antes.

Salió corriendo a toda prisa, pero los infectados salían de todas partes. 



Bajo una moto calcinada, tras una señal de tráfico o un vehículo accidentado...estaba rodeado. Scott pareció notar el peligro y se puso a llorar muy asustado.

Carl: ¡No llores, Scott! ¡Te prometo que no te pasará nada!


Consiguió dejar atrás a algunos no muertos, así que se concedió un respiro y se detuvo a descansar. De una tienda de ropa aparecieron varias chicas. Al principio pensó que acudían en su ayuda, pero pronto descubrió que estaba muy equivocado. Aquellas clacks, encerradas en la tienda de ropa, aporreaban el escaparate con rabia cuando lo vieron aparecer. Su aspecto era terrorífico. Una novia con sangre en el rostro y con el brazo desgarrado, una clienta sin brazo y sin ojos...

Carl: Esto no puede estar pasando...


Decidió que debía alejarse de la ciudad y esconderse en el bosque. Al menos no encontraría tantos engendros con los que combatir. Se sentía cada vez más cansado y dolorido. Suponía que los síntomas por la infección del mordisco estaban empezando a aparecer.  


Escuchó unos pasos y se escondió tras un árbol. Se asomó y vio a un no muerto caminando sin rumbo fijo. Permaneció en silencio hasta que desapareció.


Llegó la noche y decidió descansar entre la maleza acobijando a Scott para que no pasase frío. La muñeca que le había regalado Julia calmaba al niño. La abrazaba y sonreía feliz. Rodeado por aquella naturaleza que le protegía de todo peligro, y junto a su hijo, se sentía feliz. Había llegado a pensar que quizás el mordisco de Julia no le habría infectado, pero los síntomas en su cuerpo eran la prueba de que no había lugar para la esperanza. 


Consiguió dormir a ratos. Se despertaba entre grandes dolores y preocupado por si aparecía algún no muerto. Cualquier ruido le atemorizaba. Reanudó su camino en cuanto amaneció. Al levantarse sintió un gran dolor en todas las articulaciones. Tosía, sudaba y le dolía mucho la cabeza. Una gran flojedad se había apoderado de todo su cuerpo. Intuyó que le quedaba poco tiempo de vida, así que aceleró el paso. 

Tras varias horas andando llegó a un camping abandonado. Se aseguró de que no hubiese algún no muerto cerca y se detuvo a descansar.


Estaba demasiado cansado. No le quedaban fuerzas y deseaba sentarse y descansar. Jamás había sentido algo tan terrible. Miraba a Scott, que jugaba con su muñeca ajeno a lo que ocurría.

Carl: En cualquier momento perderé el conocimiento...tengo que hacer algo o mi hijo morirá...¡¡Tengo que hacer algo!!


Miró el cadáver de una chica excursionista y entonces tuvo una idea. Sí, era una locura, pero no se le ocurrió nada mejor para mantener a salvo a su hijo. 

Carl: Espero que funcione... 


Scott tenía puesto el sombrerito para protegerse de la lluvia. Es una de las últimas cosas que consiguió hacer su padre por él antes de morir, pero él no lo sabía. Su padre seguía caminando, aunque no hablaba. Avanzaba sin rumbo fijo entre los árboles de aquel bosque, con su hijo a sus espaldas, pero sin ser consciente de ello.


Tenía un palo largo atado al cuello y hombro y en el extremo más alejado, una bolsa con miembros mutilados de aquella excursionista. Avanzaba intentando dar alcance a tan sabroso manjar, pero nunca conseguía atraparlo. En un desesperado intento por encontrar ayuda para su hijo, se le ocurrió aquella siniestra idea. Caminaba concentrado en la bolsa que nunca conseguiría atrapar y transportaba a Scott sin percatarse de su presencia. Quizás aquello no salvase la vida de su hijo, pero le daría más tiempo.


Scott no hablaba, no se quejaba. Parecía comprender que lo mejor para su supervivencia era permanecer en silencio. La lluvia era intensa y los truenos se repetían una y otra vez.


Sasha: ¿Es un zombie?
Rick: Sí, es uno de ellos.
Sasha: Maldita sea...tendremos que regresar al campamento sin encontrar más supervivientes.
Rick: Le tengo que disparar. Se está acercando demasiado al campamento.
Sasha: Sí, es mejor no correr riesgos. Date prisa, que Michonne está preparando la cena y tengo mucha hambre.


Sasha y Rick formaban parte de un campamento de supervivientes a aquel horror. Se habían conseguido mantener a salvo de aquella plaga que había arrasado el Playmundo. Eran excursionistas, preparados para sobrevivir en condiciones adversas. El apocalipsis les hizo más fuertes aunque nadie estaba preparado para algo así.

Sacó su escopeta y apuntó a Carl. Aguantó la respiración y disparó. 


Acertó en su cabeza por lo que Carl cayó al suelo fulminado. 

Rick: Uno menos...nunca me acostumbraré a esto. Vamos, tenemos la tormenta encima.
Sasha: ¿Para que llevaba ese palo con esa bolsa al hombro?
Rick: Da igual, está muerto. Vamos.


Rick comenzó a caminar alejándose de Carl. Sasha hizo lo mismo cuando algo llamó su atención.

Scott: Papá.
Sasha: ¿Has escuchado eso?
Rick: ¿El qué?


Se acercaron a Carl y descubrieron a Scott sujeto al cuerpo. Estaba empapado y tenía frío.

Sasha: ¡Es un bebé!
Rick: ¿Está vivo?
Sasha: ¡Sí, está vivo! Pobrecito, casi lo abandonamos...


Sasha lo cogió en brazos y lo abrigó con su chaqueta. Entre la ropa de Scott encontraron una nota. Rick la leyó en voz alta.

"Me llamo Carl y este es mi hijo, Scott. Por favor, ruego que lo cuide y lo salve de este horror. Se merece una oportunidad. Te ruego que le digas que su padre luchó por él hasta el último suspiro de vida, y tras morir también. Su muñeca se llama Julia, como la mujer que se la regaló, una amiga con la que voy a reunir cuando muera. Dile que su padre le amó con toda su alma y que lo seguiré protegiendo allá dónde esté. Gracias por salvar a mi hijo. Scott, te quiero."


Sasha no pudo evitar emocionarse y se puso a llorar. A Rick se le saltaron las lágrimas, pero intentó disimular. 

Sasha: Carl, prometo cuidar a tu hijo con mi vida. Le hablaré de ti y de lo mucho que lo querías. Descansa en paz.
Rick: Tu padre te quería mucho, pequeño.


Se alejaron lentamente y el cuerpo de Carl se fue perdiendo entre la espesura del bosque y la lluvia.

Scott: ¡Papá!
Sasha: No llores, pequeñín. Tu papá estará siempre contigo, en tu corazón.