"Anda que el espectáculo que está dando la petarda", pensaba Sabrina observando a Sus llorando. "Se nota que no los está educando bien. Mi niño se ha quedado conforme y muy contento".
Jessica: ¿Has visto el calvito? Ese es un papi nuevo. ¡Está buenísimo!
Selena: De pan y moja.
Rosita: Yo quiero uno así en mi vida...
"¿Que están mirando? A lo mejor tengo un moco en la cara...", pensaba Diamante preocupado. Cuando una de ellas le guiñó el ojo, intuyó lo que estaba ocurriendo.
Diamante: No he perdido mi sex-appeal. Soy irresistible para cualquier nena. Sacaré un poco de músculo para sorprenderlas todavía más.
Fatumata: Ya verás cuando vengas a recogerlos. Suselle estará más tranquila.
Sus: Eso espero...me siento tan mal.
Selena: ¡Qué músculos!
Rosita: Los piratas son tan sexys...
Gina: Mira que culito tiene ...
Diamante: Las tengo a todas en el bote. Quién necesita pelo para conquistar a una clack. Las atraigo como moscas. Diamante, eres el clcik más deseado del Playmundo. Seeeeeh, ese soy yo.
Selena: ¡Ahí está! Pensaba que no aparecería. Ese click es tan hermoso...
Rosita: ¡El más guapo del Playmundo!
Diamante: ¿Cómo? ¿De quién hablan?
Chris: Vamos, cariño.
Pili: ¡Sí, papá!
Un click vestido de piloto de avión apareció con un maletín y seguido de una preciosa niña. Tenía el pelo corto y rubio y unos enormes ojos negros. El traje apretaba todos sus esculturales músculos. Era tremendamente atractivo.
Chris: ¿Te portarás bien?
Pili: Sí, me portaré bien. Papi...¿Me traerás algo de Clisandia?
Chris: Sabes que no tengo mucho tiempo, pero algo te traeré, te lo prometo.
Pili: ¡Yupi!
Fatumata: ¿Ese quién ese?
Sus: Pues...no sé...es muy...
Fatumata: ¿Guapo?
Sus: No...es del montón...
Se despidió de su hija y al darse la vuelta vio a Diamante. Fue hasta él y le estrechó la mano.
Chris: Hola, me llamo Chris.
Diamante: Yo Diamante. Soy pirata, famoso en el mundo entero. Viajo mucho y vivo mil y una aventuras.
Chris: Eso suena muy bien, Diamante. Yo soy piloto de avión comercial. No vivo grandes aventuras pero viajo mucho...a veces demasiado. Es un placer conocer a otros padres. Un día quedamos para tomarnos unas cervezas, si te apetece.
Diamante: Ah, pues sí...
Chris: ¡Hasta otra, amigo!
Sabrina: ¡¿Quién es ese Dios griego?!
Selena: Se llama Chris...es piloto de avión. Está divorciado y tiene una niña. Vive en un gran apartamento en el centro y tiene un cochazo impresionante. Desde hace tiempo que todas lo intentamos cazar, pero sin éxito.
Sabrina: Interesante...
Selena: ¿Tú también lo quieres cazar? Ponte a la cola, bonita...
Sabrina: No, no lo quiero cazar. Estoy felizmente enamorada de mi John, que es policía, ¿sabes?
Selena: Me lo tienes que presentar...
Sabrina: De acuerdo, pero como tú o alguna de tus amigas le tire los trastos os saco los ojos.
Selena: ¡Cuanta agresividad! Tranquila, que nosotras sabemos respetar los maridos...
Selena: ¡Hola! Veo que las tres sois nuevas. ¿Cómo os llamáis?
Sabrina: Yo soy Sabrina.
Sus: Yo Sus.
Fatumata: Fatumata.
Selena: Un placer, chicas. Os cuento. Tenemos un club de madres en el que organizamos todo tipo de actividades. Juntas solucionamos los problemas que puedan tener nuestros hijos y además creamos lazos entre ellos para que se conozcan mejor. ¿Os apetece participar?
Sabrina: ¡Me apunto!
Sus: Pues...
Selena: Lo pasaréis bien.
Sus: Bueno...
Fatumata: Está bien.
Selena: Vamos a organizar una merienda. Podría ser en la casa de una de vosotras, así conocemos vuestro estilo de decoración.
Sabrina: Podría ser en mi casa.
Fatumata: En la mía es imposible...
Kira: Sus y Diamante heredaron una gran mansión. Es espectacular.
Selena: ¡Fabuloso! Entonces la podemos organizar en tu casa, ¿te parece?
Sus: Es que...
Selena: ¡Estupendo! No se hable más.
Sabrina: Pero yo...
Selena: Tú trae algo para la merienda.
Sus se marchó llorosa y desanimada. Fatumata sentía que dejaba un trozo de su corazón en la guardería, pero guardó la compostura. Diamante animaba a Sus lo mejor que sabía.
Diamante: Vamos, cariño. Estarán bien, ya lo verás. Ahora te tienes que preocupar de Pandy, él también necesita que lo cuides y debes ser fuerte...
Pandy: ### (Eso eso, yo necesito cuidados jiji)
Suselle: ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mamiiiiii! ¡Quero ir con mi mami!
Emilia: Suselle, pero si nos lo vamos a pasar chupi guay. ¡Tenemos muchas cosas divertidas! Mira cuantos nenes y también está tu hermanito.
Suselle: ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mamiiiiii!
Dante: Suselle, no llores más...
Suselle: ¡Yo quero ir a mi casaaa! ¡Mamiii! ¡Buaaaaaaaa!
Emilia la paseó, le enseñó juguetes y le cantó canciones, pero de nada sirvió. Suselle seguía llorando y gritando con histeria. De pronto, la niña dejó de llorar. Aunque todavía tenía pesadumbre y los ojos llorosos, algo en ella había cambiado.
Suselle: ¡He guapo!
Emilia: Muy bien, has dejado de llorar. ¡Hallelujah! ¿Qué es guapo? ¿Ese juguete?
Suselle: No, ese nene.
Un chico mucho más mayor que ella la miraba sonriente. Era moreno con un flequillo tieso y bien peinado, ojos marrones y delgado. Vestía con ropa muy moderna y de marca.
Lolo: Hola pequeñaja. Me llamo Lolo.
Suselle: Yo pincesa Suselle. ¿Queres ser mi novio?
Emilia: Suselle, eres muy pequeñita para tener novio, ¿no te parece?
Lolo: Vale, seré tu novio.
Suselle: ¡Bieeeen, tengo novioo!
Lolo: Te advierto que yo tengo muchas novias...
Suselle: ¡Dame beso de novio!
Suselle se tiró sobre Lolo que cayó al suelo sorprendido. Suselle le daba besitos babosos en la cara. Le hacía cosquillas así que se reía a carcajada limpia. Emilia acudió a su ayuda y apartó a Suselle de Lolo.
Emilia: ¡Suselle, que lo vas a ahogar!
Lolo: Eres más fuerte de lo que pensaba, pequeñaja. Aunque eres muy guapa, no te daré besos hasta que no seas más grande y no cagues pañales.
Suselle: Yo no cago pañales...
Lo dijo con la boca muy pequeña y muy avergonzada.
Lolo: Seré tu príncipe, pero tienes que prometerme que no llorarás y serás valiente. Si te pones a llorar llamando a tu mamá me pondré triste y dejaré de ser tu novio.
Suselle: Lo pometo.
Maira: Tenemos que empezar la clase de pintura, Lolo.
Lolo: Sí, seño.
Lolo salió corriendo junto a sus compañeros. Antes de subir las escaleras hacia la clase de pintura, se dio la vuelta y se despidió de Suselle.
Lolo: ¡Hasta luego, pequeñaja!
Suselle: ¡Ta luego! Ay...quero se grande pa darle besos a mi novio.
A partir de ese momento, Suselle se olvidó de sus padres y su casa. Emilia montó la piscina de bolas para que los niños jugasen dejándolos a su aire.
Emilia: Tengo una sorpresa para todos vosotros, lo vais a flipar. Es una cosa mega guay que os encantará.
Cuando los niños vieron la piscina de bolas, se tiraron a ella como lobos a una presa.
Jamelia: Ha sido buena idea. Estaban algo tensos.
Emilia: Ahora parece que se lo están pasando muy bien.
Jamelia: Ven conmigo, te enseñaré un par de trucos por si alguno se pone rebelde.
Emilia: ¡Vale!
Gruñín: Arto parao to el mundo. Esta piscrina de bolas he mía.
Walter: ¡Y un churro!
Joselillo: ¡No es tuya!
Gruñín: ¡Sirencio! Es mía y de naide má. Soy el dueño de tó, así que tos callaos.
Karim: Tú eres un nene como nusotros...
Gruñín: ¡Yo soy gande! Soy fuete y gande como mi papa.
Dante: ¿De verdad eres el má fuete?
Gruñín: Po claro, niño tonto.
Dante: Po tendrás que demostrarlo. Si pasas esta pueba, nos salimos de la picina de bolas.
Gruñín: Pos vale, si yo soporto to.
Dante se bajó los pantalones y se tiró un enorme pedo en la cara de Gruñín.
Gruñin: ¡Guarro! ¡Qué asco!
Gruñín salió corriendo del asco. Todos saltaron alegres cuando le vieron alejarse.
Dante: ¡Pueba no superada! ¡Todos a jugar!
Suselle: ¡Yupii!
Joselillo: Las bolas rojas son las más chupi guays.
Walter: ¡A mi gustan las verdes!
Al rato, jugaban a mamás y papás. Joselillo era el bebé y estaba sentado en una cunita de juguete. Suselle era la mamá y Karim el papá. Gruñín los espiaba celoso.
Suselle: ¡La mami vene, hijo! ¿Tene hambre?
Joselillo: ¡Papilla! ¡Muaaaa!
Suselle: Vene papa y trae la comida.
Suselle sentía que la espiaban pero cuando miraba, Gruñín se escondía.
Suselle: ¡Maridooo!
Karim: Ya toy en casa.
Suselle: El hijo tene hambre. ¿Has comprao la comida?
Karim: Papilla de cocholate.
Suselle: ¡Viva! Nosotros tambén comeremos, que ta mu rica.
Karim: ¡Sí, tene hambre!
Suselle: Mira hijo, papi ya ta aquí.
Joselillo: ¡Tene hambre!
Karim: He traío papilla de cocholate, hijo.
Gruñín: ¡Arto parao to el mundo!Esa papilla de chocolate es mía. Y ella es mi novia, no tuya.
Karim: ¡Tú no juegas!
Gruñín: ¡Yo soy el papá! Tú eres el perro, ¿vale?
Karim: ¡No!
Gruñín empujó a Karim al suelo.
Gruñín: ¡Yo soy el jefe!
Suselle: ¡Deja a Karim! ¡Malo!
Dante: ¡Eh, tú!
Gruñín: El guarro. ¡No te metas!
Dante: ¿Este juguete es tuyo?
Gruñín: Sí, es mío. Dámelo.
Dante: ¡A que no me pillas, cara de papilla!
Dante salió corriendo con el sonajero y Gruñín lo perseguía llorando y muy irritado.
Gruñín: ¡Es míooo! ¡Buaaaaaaa!
Dante: ¡Chinca rabincha!
Emilia: ¿Qué está pasando aquí?
Gruñín: ¡Ese sonajero es mío! ¡No me lo da! ¡Buaaaaaa!
Dante: ¡Llorica!
Emilia: Chicos, no os peleéis. Dante, devuelve el sonajero a Gruñín.
Dante se lo devolvió y Gruñín salio corriendo. Se quedó apartado jugando con su sonajero. Todavía lloriqueaba enfadado.
Emilia: Gruñín, ¿estás bien?
Gruñín: Sí, toy bien.
Emilia: Venga, no llores. Ahora vamos a hacer cosas muy chulas, ya lo verás.
Emilia repartió diversos instrumentos musicales. Flautas, maracas, panderetas...
Emilia: ¿Estáis preparados?
Todos empezaron a tocar realmente mal. Estaban muy descoordinados. Tocaban y se reían divertidos.
Después de eso, Emilia les contó un cuento. Consiguió atraer la atención de todos los niños, que la escuchaban en silencio.
Emilia: Hace cientos y cientos de años, todos los pájaros del mundo eran de color marrón. Los bosques estaban poblados de aves grandes, medianas y pequeñas, pero todas del mismo plumaje serio y aburrido.
Esta condición no les gustaba nada. Sentían mucha envidia del color carmesí de las rosas en primavera, del naranja intenso del pez payaso, del sofisticado pelaje blanco y negro de las cebras...Estaba claro que a la hora del reparto de colores, a ellas les había tocado la peor parte.Un día se pusieron de acuerdo para acabar con esta situación. Hartas de considerarse los seres más feos del planeta tierra, decidieron pedir ayuda a la madre naturaleza.
Después del cuento, les enseñó a dibujar y escribir algunas letras. Los niños aprendían encantados, felices. Emilia se sentía como pez en el agua. Los niños la adoraban y ella se sentía fabulosamente bien.
El día transcurrió con tranquilidad hasta que llegó la hora de volver a casa. Los padres acudían a recoger a sus hijos, todos se abrazaban felices. Los niños contaban sus experiencias entusiasmados y los padres escuchaban atentos mostrando mucho interés.
Sus: ¡Dante!
Dante: ¡Mami, papi!
Sus: ¿Lo has pasado bien?
Dante: Mucho.
Sus: Te he echado de menos, cariño.
Diamante: Ven conmigo, hombrecito.
Sus: Emilia, ¿dónde está Suselle?
Emilia: Oh, está ahí.
Sus: Lo ha pasado muy mal, ¿no?
Emilia: Ah, no. Se ha reído mucho. Yo creo que caerá rendida cuando llegue a casa.
Sus: Yo pensaba que lo estaría pasando muy mal...llevo todo el día preocupada.
Emilia: Vaya, siento que te hayas preocupado.
Sus: Pero, ¿qué hace?
Emilia: Está jugando con Lolo. Dice que es su novio.
Sus: ¿¡Su novio!?
Lolo: ¡Jajajajaja! ¡Me haces cosquillas, pequeñaja!
Suselle: ¡Novio mío!
Sus: ¡Suselle! ¡Mami ya está aquí!
Suselle: ¡Hola, mami! Ven más tarde.
Sus: ¿Más tarde? No puedo creerlo...No, tenemos que regresar a casa, cariño.
Suselle: No me quiero ir, mami. Estoy con mi novio.
Sus agarró a Suselle en brazos. Ella se resistió y empezó a llorar desesperada.
Suselle: ¡Buaaaaaaaaa! ¡No me quero ir! ¡Loloooo!
Lolo: ¡Nos vemos mañana, pequeñaja!
Sus: Te tengo preparada la merienda, cariño...
Suselle: ¡No me quero ir a casa! ¡Buaaaaaaaaaaa!
Sus: Me voy a volver loca...
Rosita: Hola, cariño. Pero bueno, ¿otra pequeña enamorada de ti?
Lolo: No lo sé, mamá. Yo no hago nada. Pero es tan pequeñita...se parece a mi hermanita, y la quiero proteger. No quiero que llore ni esté triste.
Rosita: Eres un niño muy bueno. Venga, vamos un ratito al parque a jugar.
FIN