miércoles, 9 de octubre de 2013

Halloween 2013: Capítulo 1


Calabazo: ¡Queridos amigos! Oh, me habéis pillado en plena faena. Soy Calabazo y si os apetece pasar miedo del bueno, os invito a que os quedéis conmigo. Os contaré una terrorífica historia que hará que os mordáis las uñas. Ya sabéis que Halloween es la noche más importante del año, ¡es mi día preferido! Oh, pero que mal educado soy...



Calabazo: Esta preciosidad que veis aquí es mi prometida. Sí, ya lo sé… ¿Qué habrá visto esta bella criatura en mi? ¡Mi inexistente corazón! Seguro que eso le cautivó. Huesita mía, saluda a mis amigos. ¿No dices nada? Bah, es muy vergonzosa, no se lo tengáis en cuenta. Será mejor que vayamos a casa, allí os contaré con más tranquilidad la historia. Huestia mía, empuja el carro… ¿Huesita? ¡Te duermes en los laureles! ¡Espabila! ¡Mujeres!




Calabazo: Bienvenidos a mi humilde morada. Me he empleado a fondo para dejarla presentable para vosotros…todo lo que haga por mis queridos amigos es poco. ¿Os gusta mi piano? Me gusta la música y no hay día que no toque alguna canción.



Calabazo: Este es mi baúl. Aquí guardo todos mis tesoros… Mirad a Huesita, ¡no puede ser más vaga! Se pasa el día ahí sentada sin hacer nada… Amor, esto no funciona, ¿entiendes? ¡Quiero que me hagas la cena! Lo que daría por un buen estofado de rata con salsa de arañas. Echo de menos a mamá...



Calabazo: La historia que os voy a contar a continuación es totalmente verídica. Tan verdadera como el amor que le proceso a Huesita. Los protagonistas de esta historia cometieron un error fatal…entrar en un castillo supuesta mente abandonado en una noche terrorífica de Halloween.


Estas son algunas fotos del castillo… ¿Vosotros pasaríais una noche en un lugar así? Los pasillos eran oscuros y fríos…enormes salas repletas de muebles viejos y olvidados…telarañas por todas partes y los rincones más oscuros eran el cobijo de insectos y animales repudiados por los humanos…




Era una noche oscura. Una tormenta estaba azotando todo el país y hacía un frío que calaba en los huesos. Los rayos y truenos se sucedían una y otra vez en aquella noche de Halloween. Vicrogo convenció a sus amigos para pasar una noche en un castillo abandonado.  Lo había descubierto por casualidad en una de sus excursiones al bosque y le fascinó. Buscó información sobre el castillo y descubrió que estaba abandonado. Aunque sus amigos en un principio se negaron, luego les pareció una idea loca pero que podría ser divertida. ¡Que inconscientes! 



Vicrogo se disfrazó de mago para la ocasión. Sus de hechicera, Mary de Vampiresa, Duclack de hada y Diamante de momia. Sus se trajo consigo a su pequeño panda, Pandy. Llevaban paraguas para resguardarse de la intensa lluvia.

Vicrogo: ¡Ya hemos llegado!
Sus: ¡Te estás empapando! Resguardarte con nosotros. 
Vicrogo: ¡Solo es agua, no te preocupes! Chicos, seguro que será divertido.
Mary: ¡Mientras que no nos encontremos bichos, lo puedo soportar!

Tenían que comunicarse a gritos. El estruendo que estaba montando la tormenta era ensordecedor. 



Diamante: ¡Pues a mí no me gusta la idea! Puede ser peligroso…
Vicrogo: A veces es divertido hacer alguna pequeña locura. Chicos, no ocurrirá nada...seguro que recordaremos esta noche en un futuro y nos reiremos. 
Duclack: Siempre estamos a tiempo de marcharnos si no nos gusta.Aunque reconozco que no estoy muy entusiasmada...
Vicrogo: Venga Duclack, ¡quiero ver ese espíritu que tienes de aventurera !Vamos, entremos ya que estoy cogiendo frío…

Vicrogo forzó la puerta y esta se abrió. El silencio que reinaba en el interior del castillo se vio interrumpido por el chirriante ruido de la puerta al abrirse.



La entrada estaba muy oscura. Un reloj de pie de color rojo, una armadura oxidada y algunos muebles viejos los recibieron al entrar.

Vicrogo: ¡Fascinante!
Mary: Cuanto polvo…
Sus: ¡Y telarañas! 
Pandy: ###### (¡Odio las arañas!)


Diamante se resistía a entrar. Miraba desde el umbral de la puerta indeciso.

Sus: Cariño, ¿estás bien?
Diamante: No… lo he pensado mejor. No me apetece entrar…vamos, quiero que volvamos a casa…
Sus: ¿Quieres volver? Vale...
Duclack: ¡Diamante! No seas aguafiestas. Venga, déjate llevar.
Diamante: Está bien, nos quedamos...


Finalmente entró. Odiaba estar ahí pero tampoco quería salir corriendo y quedar ante todos como un cobarde…sobre todo ante Sus.

Diamante: ¡Esperadme!
Pandy: #### (No te preocupes Diamante, no eres el único que tiene miedo…)

Vicrogo encendió una linterna. Abrieron una puerta y se encontraron un pasillo largo y oscuro. Enfocó hacia el fondo y no llegó a ver el final…

Vicrogo: ¡Esto es enorme!
Mary: Y terrorífico… Chicos, ¿y si nos volvemos?



Diamante: ¿Tienes miedo? ¡De acuerdo nos volveemos! Todo sea por Mary, está aterrada la pobre...
Vicrogo: Está bien, solo inspeccionaremos un poco más y nos vamos...miedicas.
Diamante: Yo no tengo miedo...
Sus: Podríamos ir a casa...puedo preparar chocolate caliente y nos comemos las pastas de Halloween que Mary a hecho.
Vicrogo: ¡No me tientes! Me gusta la idea...pero antes investigaremos un poquito más. Este lugar es fascinante...

Abrieron una puerta y entraron en otra estancia. Alguien los observaba desde la oscuridad que residía al final del pasillo. Estaba enfadado, muy enfadado. Ese ser tenía algo muy claro…no permitiría que invadiesen su hogar. Tendría que darles un buen escarmiento…



Continuará...

lunes, 7 de octubre de 2013

Selección de personal para el Hotel

Ernesto tenía pocas ganas de trabajar. Susanne le esperaba en casa y solo deseaba estar con ella. Quería recuperar el tiempo perdido que la vida les había arrebatado. Aunque deseaba estar con ella, tenía que estar presente en la contratación de personal para el nuevo hotel. Su nieta Sus le acompañó y para seleccionar al personal contaban con la ayuda de Idalia. Había demostrado ser una gran profesional con su trabajo en Clisandia.



Idalia: Los candidatos ya están a la espera, señor Pérez.
Ernesto: Cuanto antes comencemos antes terminamos.


Sus: Estoy preparada...espero ser justa. 


Idalia llamó a los primeros candidatos. Se trataba del puesto para cocinero. Una tailandesa llamada Yiu, un italiano experto en pizzas y un francés especializado en platos de alta cocina. Los tres eran grandes profesionales. Yiu era capaz de cocinar todo tipo de platos y su experiencia en restaurantes en todo el mundo le había convertido en una excelente cocinera, capaz de preparar platos únicos y sorprendentes.




Idalia llamó a Marta y Chelo. Las dos se habían ocupado de la limpieza en el gran hotel de Clisandia y ahora habían sido destinadas allí. Se encargarían de organizar la limpieza y de formar a nuevas limpiadoras. Aunque Marta parecía estar dudosa, finalmente aceptó el puesto. Chelo no pudo evitar acercarse a Ernesto y agradecerle esta nueva oportunidad.



Chelo: Es usted un sol, señor Ernesto. No sabe lo feliz que me hace. No le defraudaré. Por cierto, ¿es cierto eso de su mujer? Todo el mundo habla de lo mismo... ¿Dónde a estado todo este tiempo?
Idalia: Eso es todo, Chelo. Será mejor que te retires.
Chelo: Disculpe... de nuevo le agradezco esta nueva oportunidad.
Ernesto: Gracias a usted por aceptar el puesto.


Llegó el turno de los candidatos a botones y camareros. Era difícil decantarse por alguno de ellos. Todos parecían estar preparados para el puesto.



Luego llamó a los candidatos a animadores socioculturales del hotel. Cada uno de los interesados se presentaron y explicaron cuales eran las razones por las que tenían que ser seleccionados.



Aunque Idalia iría y vendría de un hotel a otro, no podía encargarse de dos hoteles al mismo tiempo, necesitaban una secretaria/o de dirección. Buscaban una persona responsable capaz de encargarse de todos los entresijos de un hotel.  Cuatro eran las candidatas para este puesto y tres parecían estar muy preparadas para el cargo. 


Christine y Peter fueron contratados sin que prácticamente tuviesen que abrir la boca. Ernesto estaba contento con su trabajo en otro hotel de la cadena.  Christine se mostró muy agradecida y Peter estaba tan nervioso que se quedó petrificado.


Christine: No sabe lo feliz que me hace este nuevo trabajo. Le aseguro que no le defraudaré.
Ernesto: Confío plenamente en ti, Christine. 


Sus e Idalia coincidieron en cuáles eran los más cualificados para los distintos puestos de trabajo. Ernesto estaba de acuerdo con ellas excepto en uno de los candiatos. Le gustaba para el puesto de Secretaria de dirección una chica llamada Pamela. Sus e Idalia argumentaron que no era la más indicada. Era socorrista en playas y piscinas y no tenía experiencia para el puesto que se le requería. Ernesto se mostró inflexible…le había entrado por los ojos. Era una clack bella y eso le había cegado.


Ernesto: Esa chica se la ve...muy maja. Parece dulce y sabe vestir. Ese pelo rubio que tiene largo y bien cuidado...es una belleza.
Sus: Abuelo, no buscamos una top model...esa mujer no está preparada para tanta responsabilidad.
Idalia: Estoy de acuerdo con su nieta.
Ernesto: No se hable más, es mi decisión.



Idalia salió a la sala de espera para comunicar a los candidatos quienes habían sido seleccionados para el puesto. Se montaron corrillos y los nervios estaban a flor de piel. Contando ya con la contratación de Christine como recepcionista, Peter como botones y Marta y Chelo como trabajadoras de la limpieza y encargadas de formar a nuevo personal, Idalia pronunció los nombres de los elegidos.






Para el puesto de botones finalmente se decantaron por Abel. La espera para él fue dura. Se pasó todo el tiempo nervioso y ya tenía asumido que no lo contrataría. Se llevó una gran sorpresa.


Para el puesto de animadora sociocultural contrataron a Felisa. Era una chica alegre y capaz de animar a un muerto. Su energía había convencido a Idalia y Sus.


Como Chef contrataron a Yiu. Aunque reconocían que los otros dos candidatos eran grandes profesionales de la cocina, Yiu era justamente lo que estaban buscando. Necesitaban ese aire fresco e innovador que ella le ofrecería al menú del hotel.


Carlos fue seleccionado como camarero. Era una gran oportunidad para él. En paro desde hacía ya un año, esto había sido para él toda una sorpresa.



Para el puesto de Secretaria de dirección Idalia no tuvo más remedio que elegir a Pamela. No le parecía ni mucho menos la más indicada para el puesto, pero la había elegido Ernesto. No la perdería de vista. Vigilaría y valoraría su trabajo. Pamela gritó entusiasmada y dijo en voz alta que sabía que el puesto sería para ella.


Los que no fueron seleccionados entraron en una bolsa de trabajo y serían llamados si quedaba algún puesto vacante o había alguna baja. Muchos protestaron y no se conformaron. 


El personal elegido estaba listo y preparado para entrar a trabajar.  Idalia les felicitó y les comunicó que debían esperar para firmar los contratos.



 Idalia: Don Ernesto, su nieta Sus y yo mismo hemos depositado en ustedes toda nuestra confianza. Trabajarán en un buen ambiente de trabajo. Durante dos meses me encargaré de supervisar su ritmo de trabajo y valoraré si hacerles fijos en la empresa o no renovar sus contratos.


FIN