miércoles, 2 de abril de 2025

Historias cortas - Capítulo 03: Mi profesora de piano

 Desde hacía ya más de un año, Suselle estaba recibiendo clases de piano. Desde muy pequeña había mostrado interés por este hermoso instrumento musical. Gracias a su tío Wen, que también le gustaba tocarlo, se aficionó. Tal fue su pasión, que Sus y Diamante decidieron contratar una profesora particular. Suselle tenía su propio piano en casa, un precioso piano de pared blanco regalo de su bisabuelo Ernesto. Así que las clases se impartían en casa. 

Su profesora de piano se llamaba Martha, una mujer educada, agradable y de pocas palabras. Había ganado varios premios en distintos concursos y era una de las mejores profesoras de la ciudad. Aquel jueves por la tarde, Suselle tocaba el piano mientras Martha le iba dando instrucciones y correcciones.

Martha: Perfecto, Suselle. Sigue así.


Suselle estaba encantada con ella y disfrutaba mucho de las clases, pero a veces temía estancarse y no mejorar. Agradecía que Martha fuese tan paciente con ella.

Martha: Déjate llevar, Suselle. No pienses y vuela, tú puedes.


Cuando terminó de tocar la pieza musical, suspiró estresada.

Martha: Lo ha hecho bien, pero has perdido armonía conforme se acercaba el final. Es como si estuvieses deseando terminar y eso, se ha reflejado en las notas. ¿Deseas que lo dejemos por hoy?
Suselle: Me he puesto nerviosa, perdona.
Martha: Quieres hacerlo perfecto, y eso, es lo que importa. ¿Lo volvemos a intentar? Antes lo has hecho muy bien. Deja que las notas te transporten.


Sus ponía lo oreja pegada a la puerta de la habitación. Le fascinaba escucharle tocar tan bien el piano. Ella no se percataba si se equivocaba en alguna nota. 

Sus: Qué bonito toca.


Martha se sentó en una silla y le dio espacio a Suselle. Hacía un día precioso, totalmente despejado y con una luz ideal.

Martha: ¿Lista?
Suselle: Sí.
Martha: Pues adelante. 


Suselle se dejó llevar. Poseída por la música, tocaba el piano como jamás lo había hecho. Martha cerró los ojos y se emocionó. La música penetró en su alma y la conmovió profundamente. Suselle tocaba con tanta soltura y confianza, que se sintió muy orgullosa de ella.


Dante y Karim se colaron en la habitación sin ser vistos. Se arrastraban lentamente aguantándose la risa.

Dante: Vamos, soldado. Debemos cumplir esta misión sin ser vistos.
Karim: La cumpliremos aunque nos cueste la vida.

A pesar de haberse reído, no fueron descubiertos.


Karim: Perímetro asegurado, Capitán.
Dante: Perfecto. Es el momento de ejecutar el plan. 

Dante sacó su móvil y accionó sonidos de pedorretas. Inmediatamente, ambos se empezaron a reír.


Martha: ¿Qué ha sido eso? Menudo susto me he dado...
Suselle: ¡Dante! ¿Eres tú?
Martha: Escucho risas tras el sofá.


Fueron hasta allí y los descubrieron escondidos. Ambos se estaban tronchando en el suelo de la risa. Suselle indignada les recriminó su actitud.

Suselle: ¡Sois un par de cochinos! ¡Id a otro sitio a molestar!
Dante: ¿No te ha gustado nuestra colaboración? ¡Podríamos tocar juntos y montar un grupo!

Verles llorar de la risa la enfureció todavía más.


Corrió tras ellos con la clara intención de inflarles a collejas.

Suselle: ¡Os voy a dar vuestro merecido!
Karim: ¡Lo siento, Suselle! ¡Solamente era una broma!
Dante: ¡No tiene sentido del humor!
Sus:¿Se puede saber que es lo que está pasando aquí?
Martha: Están haciendo travesuras. Ay, cuanto me habría gustado a mi tener un hermano.
Suselle: ¡Pues te regalo el mío!


Martha le pidió a Suselle que se acercase a ella.

Martha: Sus, me gustaría proponerles algo.
Sus: ¿De que se trata?
Martha: Suselle muestra unas dotes para el piano poca veces vista. Es sin duda mi alumna más aventajada. 
Sus: ¡Eso es maravilloso! Enhorabuena, cariño.
Suselle: No sé si es para tanto...
Martha: Lo es. Por eso me gustaría proponerte que participes en el concurso regional de pianistas.
Suselle: ¿Yo? Pues...no sé...
Martha: Estás preparada para participar.


Sus: ¿Te gustaría participar, Suselle? No te sientas obligada. Si no te apetece, lo comprenderemos.
Martha: Yo confío plenamente en ti, Suselle. 
Suselle: ¡Síii! ¡Qué emoción! ¡Voy a participar en un concurso! ¡Yupi!


domingo, 23 de marzo de 2025

Historias cortas - Capítulo 02: No puedo dormir


Dormir a Bosco no era tarea fácil. Era un niño inquieto al que le gustaba jugar sin límites. Si hacían cualquier ruido, por insignificante que fuese, se despertaba llorando. Tenían la cunita junto a la cama para poder acudir rápidamente si se despertaba o necesitaba algo. Aquella noche Bosco estaba muy inquieto y le costó dormirse. Sus le había cantado unas cuantas nanas hasta que se quedó frito.


Cuando se durmió, volvió a la cama junto a Diamante, que estaba ya dormido. Le dio un beso en la mejilla y miró la hora en su móvil. Las 23:30. Suselle y Dante ya dormían. Pandy y Puchi también estaban dormidos desde hacía ya rato. Sus se durmió con bastante facilidad, cómoda entre las sábanas y esa manta tan calentita. 


Aunque su descanso duró poco. Bosco se despertó llorando. Miró la hora en el móvil y solamente había pasado una hora. Deseó con todas sus fuerzas que Diamante se levantase a atenderle, pero sabía que eso no ocurriría. Diamante dormía como un tronco.


Encendió la lamparita de su mesita y bostezó. 

Sus: Ya voy, Bosco.
Bosco: ¡Buaaaaaaa! ¡Mamá!
Sus: Voy, cariño.


Fue hasta la cunita y lo tranquilizó. Bosco se relajó cuando vio a su madre, pero seguía muy inquieto.

Sus: Bosco, tienes que dormir mi niño. ¿Qué te pasa?

Un olor muy desagradable respondió a su pregunta.

Sus: Vaya, caquita.
Bosco: Caca.


Lo llevó al cambiador para limpiarle y ponerle un pañal limpito. A Bosco le gustaban las estrellitas que colgaban en el mueble cambiador, por lo que se puso a contemplarlas intentando atraparlas con las manos.

Sus: Estate quieto, Bosco.
Bosco: ¡Mami, trellitas!
Sus: Sí, son bonitas, ¿verdad? Venga, mamá te va a contar un cuento para que te duermas.
Bosco: ¡Ziiii!


Se lo llevó a la cama y lo puso en su regazo. Diamante seguía dormido y no se enteraba de absolutamente nada.

Sus: Había una vez una chica muy guapa que se llamaba Sheena. Era una chica muy especial y muy inteligente. Su amiga Àurea le acompañaba en sus viajes alrededor del mundo. Cuidaba mucho de los animales y...


Cuando Bosco se durmió, lo llevó a su cunita y lo tapó. Respiró aliviada, Bosco se había dormido relativamente rápido, pero ella no tenía nada de sueño.


Decidió ir al baño y de paso sentarse un rato en el cuarto del piano. Allí tenían la televisión y un sofá muy cómodo. 


El cuarto tenía un piano blanco precioso con el que Suselle practicaba, un cofre con las monedas de oro de Diamante (cerrado con llave), un sofá y una televisión con videoconsolas, altavoces y demás aparatos. Además, disponía de un balcón que daba a la calle. Sus miró a través de la cristalera. Había poco movimiento en la calle. Miró a la casa de Duclack y vio solamente una ventana con luz. Se imaginó a Duclack leyendo o preparando algún viaje en su barco. Un motorista pasó a toda velocidad. Era una de esas motos tan escandalosas, con el tubo de escape trucado. Hizo tanto ruido que temió que Bosco se despertase.

Meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee

Sus: Le deberían poner una buena multa. No entiendo que tiene de bonito que una moto haga tanto ruido y moleste a todo el mundo. 


A pesar del ruido, Bosco no se despertó.

Sus: Menos mal...


Se sentó en el sofá, totalmente despejada. No tenía nada de sueño. Ya era la 1:30 de la noche. Encendió la televisión para ver si le entraba el sueño. Se llevó un chasco cuando vio al nuevo presidente de Wensuland en pantalla. Estaba en su despacho, dando un discurso. No entendía cómo había podido ganar las elecciones. Donald Click era un hombre tan desagradable que no le representaba en absoluto. Estaba en contra de todos los valores que para Sus, eran vitales en su vida. 

Sus: No lo logro comprenderlo. Es como poner a Freddy Kruger o Torrente como presidente. A ver qué dice...


En el rótulo aparecen noticias varias mientras el presidente habla. Siguen las manifestaciones de los famobil. Los Pinypon han protestado por la nueva ley. Las lluvias inundan el pueblo de los Pitufos, etc. 

Donald Click había decorado su despacho con multitud de armas. Las coleccionaba. Escopetas, pistolas y cuchillos decoraban las estanterías. Donald era un hombre corpulento, bastante entrado en carnes. No era guapo y su tono de voz era ronca con tono chulesco. Adoraba la comida rápida, sobre todo KFC y Click Burguer. La coca click era la bebida que más consumía y le encantaba fumar puros caros de Clisandia. Llevaba siempre gorra y a ser posible roja.

Donald: Y seguiremos expulsando a inmigrantes que están en nuestro país para delinquir. ¡Al cuerno con ellos! Ya está bien de venir aquí a delinquir, quitar el trabajo a nuestros ciudadanos y a imponer sus valores. También he ordenado que se ejecute de inmediato la ley de campos de golf y deforestación de los bosques que no sirven para nada. Millonarios de todo el mundo vendrán a nuestro país a consumir y eso nos beneficiará. 


Donald: Estoy intentando solucionar todos los problemas creados por la anterior administración. La señora González, que es una inepta y descerebrada, casi lleva a la ruina a nuestro país.  He despedido a todos los corruptos que me llevaban la contraria y ahora la justicia por fin se ajustará a mi.


Donald: Entiéndase que la anterior presidenta, al ser mujer, con los temas hormonales no podía pensar con claridad. Y saben ustedes, en seguida se ponen nerviosas y necesitan que un hombre las guie. Otras leyes que entrarán en vigor son la de excluir a los colectivos LGTBI+ de las ayudas y servicios sociales, así como prohibirles practicar deportes representativos de nuestro país y por supuesto, acceder a las fuerzas armadas. Los animales, ¡si son seres inferiores! Voy a cambiar la ley animal. ¿Animales con derechos? ¡Esto ocurre por darle voz a organizaciones radicales y descerebradas! Prohibiré las protectoras y ONG que quieren quitarle los derechos a las personas para dárselos a los animales.


El presidente se sentó junto a un hombre trajeado con gafas de sol. Era Elon Click, el empresario más famoso y millonario del Playmundo. Prácticamente todas las empresas de prestigio le pertenecían. Conocido por ser muy radical y simpatizar con Donald, este lo había convertido en su vicepresidente. 

Donald: Este tipo de aquí es un genio. Lo que necesita nuestro país. Es listo y va a levantar Wensuland de la miseria en la que se encuentra por culpa de la señora González.


Elon: Voy a priorizar el lanzamiento de clicks a marte, por lo que pronto podremos reivindicar el planeta como nuestro.
 Donald: Seremos los primeros del Playmundo. De momento con un presupuesto de 200.000 cleuros. Ahora que hemos eliminado las ayudas en comedores sociales, hay presupuesto de sobra. 
Elon: Era ridículo invertir tanto dinero en comida para muertos de hambre en vez de para cosas importantes.


Donald: Mi mujer, es uno de mis grandes apoyos. Como todo hombre que se precie, tengo una mujer que me complementa. Ella es una gran consejera y está claro que gracias a Melania, las fotos son más bonitas. Sabe lucir sus vestidos como nadie y siempre está preciosa y arreglada.
Sus: ¿Y qué narices hace esa con semejante esperpento? Imagino que por dinero.


Melania: Me siento afortunada por el éxito de mi marido, un hombre extraordinario. Es el presidente que Wensuland se merece. Yo intentaré estar siempre a la...
Donald: Ya está, amor. No es necesario que hagas ningún discurso, ¡no eres la protagonista! Hahaha, a las mujeres les gusta demasiado hablar.
Melania: Eres idi...eal, esposo mío. Tienes razón, dejo que nos sigas deslumbrando con tu gran igno...teligencia.


Un grupo de hombres chungos pasaron por el despacho. Tenían pintas de conflictivos y de llevar vidas complicadas.

Donald: ¡Mis ministros! El ministro de defensa, el señor Armando Guerra Segura, el de economía el señor Perfecto Ladrón Honrado y el de deportes, el señor Miguel Marco Gol. Señores, pasen por aquí y sírvanse whisky. Agarren un puro de los buenos, en seguida voy. 


El presidente de Argenclick apareció en el despacho. Llevaba consigo una motosierra y la movía de un lado para el otro como si fuese un psicópata de película de terror mala. 

Milei Espasar de la Ley, era uno de los mejores amigos y aliados de Donald.

Milei: ¡Presidente, le regalo esta motosierra para que corte a todo nabo que se le ponga por el camino!


Donald agarró la motosierra y la encendió. El ruido era ensordecedor.

Donald: ¡Gracias, amigo mío! ¡Con esto voy a cortar cabezas huecas de mi país!


Donald: ¡Mira, Melania!
Melania: ¡Aparta eso de mi! ¡Majareta, lerdo, palurdo!
Donald: ¡No temas, Malenia! ¡Hahaha!
Guardaespaldas: Señor, ande con cuidado.
Milei: ¡Usted si que sabe utilizar una motosierra!


Melania: ¡Eres un zoquete! ¡Te falta un tornillo!
Donald: ¡Hahahaha, qué miedosa es!
Milei: Mujeres, amigo mío.
Melania: ¡Si no fuese por la pasta ya te habría mandado al cuerno!


Sus: Es indignante. ¿Quién a podido votar a este señor tan repugnante? Este mundo se va al traste. No logro comprender que a alguien le parezca un hombre capacitado para gobernar...


Sus: ¡Bah! Me estoy poniendo de malhumor. Voy a cambiar de canal. Aquí otro capítulo repetido de Vecinos Muñecos. En este canal ponen esta serie en bucle.


Un grupo de vecinos están reunidos en una junta urgente. Se había organizado en la entrada al edificio. La serie había sido todo un éxito en los diferentes universos jugueteros. En el Playmundo había conseguido varios premios y no dejaban de salir temporadas. En la temporada que estaban emitiendo, un click de famobil era el presidente de la comunidad. Los vecinos eran muy variopintos. Una pareja de Airgamboys, un Playmobil y un Airgamboy (zooland) cerdo, dos osos Sylvanian families, dos pitufos de PVC y una cantante y un Batman de Lego.

Click Famobil: Entonces, ¿votos a favor de la derrama para arreglar el ascensor?


Cerdo: Yo voto en contra. ¡Tengo claustrofobia! Recuerdo cuando pretendían llevarme al matadero, en ese camión, todos apretujados...
Playmobil: Tranquilo, Cochino, eso ya pasó. Yo también voto en contra. ¡Hay que hacer ejercicio! Subir y bajar escaleras es una buena forma de hacerlo. El ascensor es para vagos. 


Pinypon: Pues yo voto a favor. Tengo las piernas muy cortitas y me cuesta subir esos escalones.
Pinypona: Yo también. Nos cuesta mucho subir la compra por las escaleras. ¡Es un quinto piso!
Osa Sylvanian: A nosotros nos parece bien. Haremos lo que sea más conveniente para la comunidad.
Oso Sylvanian: Pobres Pinypon, yo también estoy a favor.


Miss Airgam Olivia: ¡Los Sylvanian no podéis ser más empalagosos! Yo voto en contra. ¡Vivo en el bajo! A mi el ascensor me da igual. Además, es verdad que es bueno hacer ejercicio. El ascensor es cosa de vagos.
Airgamboy Máximus: A mi me da penilla. Voto a...
Miss Airgam Olivia: ¿Perdona?
Airgamboy Máximus: Que...que me da penilla gastar dinero. Voto en contra.
Pinypona: ¡Calzonazos! 
Lego Wyldstyle: Cuando nos hagamos mayores no podremos subir escaleras. ¿Eso os da igual?
Miss Airgam Olivia: ¡Los muñecos no envejecemos!
Lego Batman: ¡Pero las piezas se estropean!
Miss Airgam Olivia: Pues te cambias de piezas, quiróptero. 
Lego Batman: ¡Eso lo serás tú!


Gran Pitufo: No pitufeis más, pitufovecinos. Deberíamos pitufar el tema con más pitufa. Si todos pitufamos gritando, al final nos pitufaremos y no llegaremos a un buen pitufo.
Pitufina: ¡Qué bien pitufas! Deberías ser tú el presidente, Gran Pitufo.
Gran Pitufo: Gracias, Pitufina. Pitufar con calma para llegar a un buen pitufo es pitufísimo. Pitufad atentamente. Tengo una pitufa que pitufará a todos.
Pinypona: ¡No entiendo nada!
Playmobil: Yo no sé hablar pitufo.
Miss Airgam Olivia: ¡Que te pitufen! Los pitufos son seres tan raros. ¡Parecen pokémons!


Lego Batman: ¡Un respeto al Gran Pitufo! ¡Es mayor!
Miss Airgam Olivia: Eres muy gallito, pequeño quiróptero. De una patada te puedo mandar a Legoland.
Lego Batman: ¡Yo no soy eso! ¡Y tú eres una muñeca desfasada que ya ni venden en las tiendas!
Miss Airgam Olivia: ¡Qué ataque más gratuito! ¡Pero soy vintage!
Pinypona: Así que eres vieja.


Click de Famobil: ¡Por favor, calma! Como bien dice el dicho, cuarenta sabores tiene el cerdo, y todos son buenos.
Cerdo: ¿¡Qué quieres decir con eso!? ¡Quieres comerme! ¡Carnívoro! ¡Asesino de Zoolanders!
Airgamboy Máximus: ¡Tú, oso! ¡Te voy a dar una paliza!
Oso Sylvanian: ¡Pero si yo no he dicho nada!
Airgamboy Máximus: ¡Pues por empalagoso!
Gran Pitufo: ¡No pitufeis más!
Pinypon: ¡Ese Batman se lo tiene muy creído por ser Lego! ¡Los Pinypon somos mucho mejores!


Sus se quedó dormida entre los gritos de los vecinos de la serie. Amaneció y Diamante se levantó preocupado al no ver a Sus en la cama. Fue hasta el cuarto del piano y la encontró dormida en el sofá.

Diamante: Mi Sus no debería venir a ver la tele tan tarde. Luego dice que duerme mal. Claro, si es que en la cama estaría mejor.


La llamó varias veces pero no lograba despertarla. Estaba profundamente dormida. Le acarició el pelo y le dio un beso en la cabeza.

Diamante: ¡Cariño, ya es de día! ¡Los niños tienen que ir al cole! 


Sus: Ay, me dormí tarde.
Diamante: Es que deberías haber dormido en la cama. ¿Qué es lo que ves hasta las tantas por al tele?
Sus: Nada que valga la pena. Cariño, no me podía dormir. Bosco me volvió a despertar llorando.


Diamante: Deberías haberme llamado.
Sus: Estabas tan profundamente dormido que me supo mal.
Suselle: ¡Buenos días!
Dante: ¡Mamá, no quiero ir al cole!
Suselle: ¡Eso lo dice porque hoy tenemos exámenes!
Pandy: ##### (¿Me preparas el desayuno? Venga, tengo mucha hambre).
Adolfina: Buenos días, señora. Bosco ya está despierto.
Bosco: ¡Mamá!
Puchi: ¡Piooooooooo!
Sus: Creo que va a ser un día muy largo...