viernes, 21 de octubre de 2016

La guardería - 2ª Parte

"Anda que el espectáculo que está dando la petarda", pensaba Sabrina observando a Sus llorando. "Se nota que no los está educando bien. Mi niño se ha quedado conforme y muy contento".


Jessica: ¿Has visto el calvito? Ese es un papi nuevo. ¡Está buenísimo!
Selena: De pan y moja. 
Rosita: Yo quiero uno así en mi vida...

"¿Que están mirando? A lo mejor tengo un moco en la cara...", pensaba Diamante preocupado. Cuando una de ellas le guiñó el ojo, intuyó lo que estaba ocurriendo.

Diamante: No he perdido mi sex-appeal. Soy irresistible para cualquier nena. Sacaré un poco de músculo para sorprenderlas todavía más.
Fatumata: Ya verás cuando vengas a recogerlos. Suselle estará más tranquila.
Sus: Eso espero...me siento tan mal.


Selena: ¡Qué músculos!
Rosita: Los piratas son tan sexys...
Gina: Mira que culito tiene ...


Diamante: Las tengo a todas en el bote. Quién necesita pelo para conquistar a una clack. Las atraigo como moscas. Diamante, eres el clcik más deseado del Playmundo. Seeeeeh, ese soy yo.


Selena: ¡Ahí está! Pensaba que no aparecería. Ese click es tan hermoso...
Rosita: ¡El más guapo del Playmundo!
Diamante: ¿Cómo? ¿De quién hablan?
Chris: Vamos, cariño.
Pili: ¡Sí, papá!


Un click vestido de piloto de avión apareció con un maletín y seguido de una preciosa niña. Tenía el pelo corto y rubio y unos enormes ojos negros. El traje apretaba todos sus esculturales músculos. Era tremendamente atractivo. 

Chris: ¿Te portarás bien?
Pili: Sí, me portaré bien. Papi...¿Me traerás algo de Clisandia?
Chris: Sabes que no tengo mucho tiempo, pero algo te traeré, te lo prometo.
Pili: ¡Yupi!
Fatumata: ¿Ese quién ese?
Sus: Pues...no sé...es muy...
Fatumata: ¿Guapo?
Sus: No...es del montón...


Se despidió de su hija y al darse la vuelta vio a Diamante. Fue hasta él y le estrechó la mano.


Chris: Hola, me llamo Chris.
Diamante: Yo Diamante. Soy pirata, famoso en el mundo entero. Viajo mucho y vivo mil y una aventuras.
Chris: Eso suena muy bien, Diamante. Yo soy piloto de avión comercial. No vivo grandes aventuras pero viajo mucho...a veces demasiado. Es un placer conocer a otros padres. Un día quedamos para tomarnos unas cervezas, si te apetece.
Diamante: Ah, pues sí...
Chris: ¡Hasta otra, amigo!


Sabrina: ¡¿Quién es ese Dios griego?! 
Selena: Se llama Chris...es piloto de avión. Está divorciado y tiene una niña. Vive en un gran apartamento en el centro y tiene un cochazo impresionante. Desde hace tiempo que todas lo intentamos cazar, pero sin éxito.
Sabrina: Interesante...


Selena: ¿Tú también lo quieres cazar? Ponte a la cola, bonita...
Sabrina: No, no lo quiero cazar. Estoy felizmente enamorada de mi John, que es policía, ¿sabes?
Selena: Me lo tienes que presentar...
Sabrina: De acuerdo, pero como tú o alguna de tus amigas le tire los trastos os saco los ojos.
Selena: ¡Cuanta agresividad! Tranquila, que nosotras sabemos respetar los maridos...


Selena: ¡Hola! Veo que las tres sois nuevas. ¿Cómo os llamáis?
Sabrina: Yo soy Sabrina.
Sus: Yo Sus.
Fatumata: Fatumata.
Selena: Un placer, chicas. Os cuento. Tenemos un club de madres en el que organizamos todo tipo de actividades. Juntas solucionamos los problemas que puedan tener nuestros hijos y además creamos lazos entre ellos para que se conozcan mejor. ¿Os apetece participar?
Sabrina: ¡Me apunto!
Sus: Pues...
Selena: Lo pasaréis bien.
Sus: Bueno...
Fatumata: Está bien.


Selena: Vamos a organizar una merienda. Podría ser en la casa de una de vosotras, así conocemos vuestro estilo de decoración.
Sabrina: Podría ser en mi casa.
Fatumata: En la mía es imposible...
Kira: Sus y Diamante heredaron una gran mansión. Es espectacular.
Selena: ¡Fabuloso! Entonces la podemos organizar en tu casa, ¿te parece?
Sus: Es que...
Selena: ¡Estupendo! No se hable más.
Sabrina: Pero yo...
Selena: Tú trae algo para la merienda.


Sus se marchó llorosa y desanimada. Fatumata sentía que dejaba un trozo de su corazón en la guardería, pero guardó la compostura. Diamante animaba a Sus lo mejor que sabía.

Diamante: Vamos, cariño. Estarán bien, ya lo verás. Ahora te tienes que preocupar de Pandy, él también necesita que lo cuides y debes ser fuerte...
Pandy: ### (Eso eso, yo necesito cuidados jiji)


Suselle: ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mamiiiiii! ¡Quero ir con mi mami!
Emilia: Suselle, pero si nos lo vamos a pasar chupi guay. ¡Tenemos muchas cosas divertidas! Mira cuantos nenes y también está tu hermanito.
Suselle: ¡Buaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¡Mamiiiiii!
Dante: Suselle, no llores más...
Suselle: ¡Yo quero ir a mi casaaa! ¡Mamiii! ¡Buaaaaaaaa!


Emilia la paseó, le enseñó juguetes y le cantó canciones, pero de nada sirvió. Suselle seguía llorando y gritando con histeria. De pronto, la niña dejó de llorar. Aunque todavía tenía pesadumbre y los ojos llorosos, algo en ella había cambiado.

Suselle: ¡He guapo!
Emilia: Muy bien, has dejado de llorar. ¡Hallelujah! ¿Qué es guapo? ¿Ese juguete? 


Suselle: No, ese nene.

Un chico mucho más mayor que ella la miraba sonriente. Era moreno con un flequillo tieso y bien peinado, ojos marrones y delgado. Vestía con ropa muy moderna y de marca. 

Lolo: Hola pequeñaja. Me llamo Lolo.
Suselle: Yo pincesa Suselle. ¿Queres ser mi novio?
Emilia: Suselle, eres muy pequeñita para tener novio, ¿no te parece?
Lolo: Vale, seré tu novio.
Suselle: ¡Bieeeen, tengo novioo!
Lolo: Te advierto que yo tengo muchas novias...


Suselle: ¡Dame beso de novio!

Suselle se tiró sobre Lolo que cayó al suelo sorprendido. Suselle le daba besitos babosos en la cara. Le hacía cosquillas así que se reía a carcajada limpia. Emilia acudió a su ayuda y apartó a Suselle de Lolo.

Emilia: ¡Suselle, que lo vas a ahogar! 


Lolo: Eres más fuerte de lo que pensaba, pequeñaja. Aunque eres muy guapa, no te daré besos hasta que no seas más grande y no cagues pañales.
Suselle: Yo no cago pañales...

Lo dijo con la boca muy pequeña y muy avergonzada. 

Lolo: Seré tu príncipe, pero tienes que prometerme que no llorarás y serás valiente. Si te pones a llorar llamando a tu mamá me pondré triste y dejaré de ser tu novio.

Suselle: Lo pometo. 
Maira: Tenemos que empezar la clase de pintura, Lolo.
Lolo: Sí, seño.


Lolo salió corriendo junto a sus compañeros. Antes de subir las escaleras hacia la clase de pintura, se dio la vuelta y se despidió de Suselle.

Lolo: ¡Hasta luego, pequeñaja!
Suselle: ¡Ta luego! Ay...quero se grande pa darle besos a mi novio.


A partir de ese momento, Suselle se olvidó de sus padres y su casa. Emilia montó la piscina de bolas para que los niños jugasen dejándolos a su aire. 

Emilia: Tengo una sorpresa para todos vosotros, lo vais a flipar. Es una cosa mega guay que os encantará.


Cuando los niños vieron la piscina de bolas, se tiraron a ella como lobos a una presa. 

Jamelia: Ha sido buena idea. Estaban algo tensos.
Emilia: Ahora parece que se lo están pasando muy bien.
Jamelia: Ven conmigo, te enseñaré un par de trucos por si alguno se pone rebelde.
Emilia: ¡Vale!


Gruñín: Arto parao to el mundo. Esta piscrina de bolas he mía.
Walter: ¡Y un churro!
Joselillo: ¡No es tuya!
Gruñín: ¡Sirencio! Es mía y de naide má. Soy el dueño de tó, así que tos callaos.


Karim: Tú eres un nene como nusotros...
Gruñín: ¡Yo soy gande! Soy fuete y gande como mi papa.


Dante: ¿De verdad eres el má fuete?
Gruñín: Po claro, niño tonto.
Dante: Po tendrás que demostrarlo. Si pasas esta pueba, nos salimos de la picina de bolas.
Gruñín: Pos vale, si yo soporto to.


Dante se bajó los pantalones y se tiró un enorme pedo en la cara de Gruñín.

Gruñin: ¡Guarro! ¡Qué asco!


Gruñín salió corriendo del asco. Todos saltaron alegres cuando le vieron alejarse.

Dante: ¡Pueba no superada! ¡Todos a jugar!
Suselle: ¡Yupii!
Joselillo: Las bolas rojas son las más chupi guays.
Walter: ¡A mi gustan las verdes!


Al rato, jugaban a mamás y papás. Joselillo era el bebé y estaba sentado en una cunita de juguete. Suselle era la mamá y Karim el papá. Gruñín los espiaba celoso. 

Suselle: ¡La mami vene, hijo! ¿Tene hambre?
Joselillo: ¡Papilla! ¡Muaaaa!
Suselle: Vene papa y trae la comida. 


Suselle sentía que la espiaban pero cuando miraba, Gruñín se escondía.


Suselle: ¡Maridooo!
Karim: Ya toy en casa.
Suselle: El hijo tene hambre. ¿Has comprao la comida?
Karim: Papilla de cocholate.


Suselle: ¡Viva! Nosotros tambén comeremos, que ta mu rica.
Karim: ¡Sí, tene hambre!


Suselle: Mira hijo, papi ya ta aquí. 
Joselillo: ¡Tene hambre!
Karim: He traío papilla de cocholate, hijo.



Gruñín: ¡Arto parao to el mundo!Esa papilla de chocolate es mía. Y ella es mi novia, no tuya.
Karim: ¡Tú no juegas!
Gruñín: ¡Yo soy el papá! Tú eres el perro, ¿vale?
Karim: ¡No!


Gruñín empujó a Karim al suelo.

Gruñín: ¡Yo soy el jefe!
Suselle: ¡Deja a Karim! ¡Malo!
Dante: ¡Eh, tú!


Gruñín: El guarro. ¡No te metas!
Dante: ¿Este juguete es tuyo?
Gruñín: Sí, es mío. Dámelo. 
Dante: ¡A que no me pillas, cara de papilla!


Dante salió corriendo con el sonajero y Gruñín lo perseguía llorando y muy irritado.

Gruñín: ¡Es míooo! ¡Buaaaaaaa!
Dante: ¡Chinca rabincha! 


Emilia: ¿Qué está pasando aquí?
Gruñín: ¡Ese sonajero es mío! ¡No me lo da! ¡Buaaaaaa!
Dante: ¡Llorica! 
Emilia: Chicos, no os peleéis. Dante, devuelve el sonajero a Gruñín. 


Dante se lo devolvió y Gruñín salio corriendo. Se quedó apartado jugando con su sonajero. Todavía lloriqueaba enfadado.

Emilia: Gruñín, ¿estás bien?
Gruñín: Sí, toy bien.
Emilia: Venga, no llores. Ahora vamos a hacer cosas muy chulas, ya lo verás.


Emilia repartió diversos instrumentos musicales. Flautas, maracas, panderetas...

Emilia: ¿Estáis preparados?

Todos empezaron a tocar realmente mal. Estaban muy descoordinados. Tocaban y se reían divertidos. 




Después de eso, Emilia les contó un cuento. Consiguió atraer la atención de todos los niños, que la escuchaban en silencio.

Emilia: Hace cientos y cientos de años, todos los pájaros del mundo eran de color marrón. Los bosques estaban poblados de aves grandes, medianas y pequeñas, pero todas del mismo plumaje serio y aburrido. 
Esta condición no les gustaba nada. Sentían mucha envidia del color carmesí de las rosas en primavera, del naranja intenso del pez payaso, del sofisticado pelaje blanco y negro de las cebras...Estaba claro que a la hora del reparto de colores, a ellas les había tocado la peor parte.Un día se pusieron de acuerdo para acabar con esta situación. Hartas de considerarse los seres más feos del planeta tierra, decidieron pedir ayuda a la madre naturaleza. 


Después del cuento, les enseñó a dibujar y escribir algunas letras. Los niños aprendían encantados, felices. Emilia se sentía como pez en el agua. Los niños la adoraban y ella se sentía fabulosamente bien. 


El día transcurrió con tranquilidad hasta que llegó la hora de volver a casa. Los padres acudían a recoger a sus hijos, todos se abrazaban felices. Los niños contaban sus experiencias entusiasmados y los padres escuchaban atentos mostrando mucho interés.

Sus: ¡Dante!
Dante: ¡Mami, papi! 
Sus: ¿Lo has pasado bien?
Dante: Mucho.
Sus: Te he echado de menos, cariño.
Diamante: Ven conmigo, hombrecito. 


Sus: Emilia, ¿dónde está Suselle?
Emilia: Oh, está ahí.
Sus: Lo ha pasado muy mal, ¿no?
Emilia: Ah, no. Se ha reído mucho. Yo creo que caerá rendida cuando llegue a casa. 
Sus: Yo pensaba que lo estaría pasando muy mal...llevo todo el día preocupada.
Emilia: Vaya, siento que te hayas preocupado. 


Sus: Pero, ¿qué hace?
Emilia: Está jugando con Lolo. Dice que es su novio.
Sus: ¿¡Su novio!?
Lolo: ¡Jajajajaja! ¡Me haces cosquillas, pequeñaja!


Suselle: ¡Novio mío! 
Sus: ¡Suselle! ¡Mami ya está aquí!
Suselle: ¡Hola, mami! Ven más tarde.
Sus: ¿Más tarde? No puedo creerlo...No, tenemos que regresar a casa, cariño. 
Suselle: No me quiero ir, mami. Estoy con mi novio.


Sus agarró a Suselle en brazos. Ella se resistió y empezó a llorar desesperada.

Suselle: ¡Buaaaaaaaaa! ¡No me quero ir! ¡Loloooo!
Lolo: ¡Nos vemos mañana, pequeñaja!
Sus: Te tengo preparada la merienda, cariño...
Suselle: ¡No me quero ir a casa! ¡Buaaaaaaaaaaa! 
Sus: Me voy a volver loca...
Rosita: Hola, cariño. Pero bueno, ¿otra pequeña enamorada de ti?
Lolo: No lo sé, mamá. Yo no hago nada. Pero es tan pequeñita...se parece a mi hermanita, y la quiero proteger. No quiero que llore ni esté triste.
Rosita: Eres un niño muy bueno. Venga, vamos un ratito al parque a jugar.


FIN

3 comentarios:

  1. Es un capítulo larguísimo, te habrá costado mucho hacerlo, ¿o no? Lo que más me llama la atención es la cantidad de cosas que pasan y se te ocurren, no sé de dónde sacas tanto, por ejemplo, el cuento de los pájaros ¿es de algún sitio? me parece precioso, aunque no esté terminado... y luego el juego que te dan los pequeños, Suselle y Lolo son una pareja genial, ¡qué atrevida! Y su madre preocupada jajajajaja, ya ves, yo creo que eso también pasa con los niños, no quieren cambiar, no quieren ir a un sitio pero luego no se quieren marchar, y claro, lo bueno de tu historia es que conocemos la vida y milagros de tantos "secundarios" que de cada frase sacamos algo, por ejemplo la relación de las madres entre sí, Fatumata, Sabrina (que al menos parece enamorada de John), etc. Diamante es muy tierno, qué gracia que piense que tiene un moco cuando lo miran las chicas, y también muy oportuna la aparición de ese piloto que encandila al personal, ¡hasta Pandy tiene su papelito reclamando mimos para aprovechar la ausencia de los nenes! Qué decir de Gruñín, todo un personaje, la escena de la piscina de bolas echando por tierra su afán de ser el matón de la guarde es muy divertida también. Nos has regalado un capítulo que por sí mismo es una historia completa, se puede disfrutar por sí misma, y mucho. No te pido un capítulo mejor para continuación porque mejor no creo que se pueda hacer, con uno igual o casi igual ya me conformaría :-P

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  2. ¡Ooooooooh qué bonito! Todas las partes del capítulo me encantan, pero primero quiero hacer especial mención al cuento que Emilia empieza a contarles a todos. Me he quedado con las ganas de saber cómo sigue. Después me encanta el toque realista que les das a los diálogos. Eso en literatura fue muy apreciado y creó mucha tendencia en el siglo XIX con el Realismo y el Naturalismo. Siempre me he acordado de eso al leer tus historias y encontrarme con que transcribes perfectamente la forma de hablar de los personajes. Me encanta que cada niño tenga su forma de hablar y puedo imaginarme perfectamente el tono de voz que usan y cómo pronuncian las palabras. Me he reído mucho con la escena en la que Diamante se piensa que están por él todas las chicas y de repente aparece el piloto, jajajaja. Después el diálogo entre ellas también es muy bueno y qué pena me da Sus. A mí también se me habría caído el mundo encima si me hubiesen obligado (porque es que la han obligado) a preparar una merienda en casa sin que ni siquiera haya podido expresar su opinión.
    Después el momento en que todos los niños juegan es muy divertido, sobre todo cuando aparece Gruñín. ¡Ése me encanta! Y Dante es tan valiente y fuerte como su padre. ¡Anda que tirarse un pedo delante de Gruñín, vaya ocurrencias!
    Y por último me encanta que Suselle se haya enamorado, jijijiji, qué graciosa. Así por lo menos le hará ilusión ir a la guardería y no llorará tanto cuando tenga que quedarse.
    Además es que me ha gustado mucho esta historia porque sabes meterte muy bien en los personajes y, aunque parezca sencilla, para nada lo es, porque detrás de cada fotografía y de cada línea hay mucho esfuerzo. Gracias por hacernos disfrutar una vez más con tu inmensurable talento, con tus preciosos dones.

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  3. ¡Me he reído un montón con esta historia! Me ha encantado ver la vida desde el punto de vista de nuestros personajes más jóvenes. Además por el mundo de la escuela he conectado especialmente con algunos momentos que narras. Me ha hecho mucha gracia, por ejemplo, lo del grupo de madres, es muy típico también. ¡En menudo embolado han metido a Sus!
    Me gusta mucho la historia. Espero conseguir algún día la guardería y tomar el testigo en nuevas historias para continuar con los personajes.
    Un abrazote

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