miércoles, 4 de octubre de 2017

El destino del Pantano: Capítulo 04: Kotokambas

Cuando creían que todo estaba perdido, unos seres se lanzaron sobre el dragón. Tenían las orejas muy largas, eran pequeños como niños con los ojos muy grandes. Sus extremidades no eran demasiado largas pero se movían con mucha agilidad. 

Alicia: ¿Que está pasando?
Izan: No lo sé...


Uno de ellos, de color morado y con una pequeña corona en la cabeza les hacía señales desde lejos. Les señalaba que le siguiesen con urgencia. Dada la situación, siguieron sus indicaciones.


Corrieron sin parar hasta llegar a una zona relativamente lejos del dragón. El pequeño ser miraba atento por si el dragón los seguía. Aguardó en silencio hasta que se despreocupó. 


Se escondieron tras unas rocas y se relajaron. Aquel extraño bicho lila les sonreía.

Kumba: Yo ser Kumba, placer conoceros.
Izan: Hola, Kumba, Yo soy Izan y ella es Alicia.
Kumba: Peligro vosotros estar.
Alicia: Sí...gracias.
Kumba: Kotokambas ser los seres proteger pantano. Tierras sagradas peligro estar.
Izan:¿Los dragones?
Kumba: Aquí llamar Kotokambas. ¡Ellos estar enfadados mucho!


Alicia: Nos quieren matar...
Kumba: Ellos solamente querer matar a los malvados que pantano querer destruir. ¡Estar en tierras sagradas! Ellos solamente protegernos. No saber la razón para atacar a vosotros, no ser peligrosos.
Izan: Nosotros no queremos destruir el pantano. ¡Yo amo el pantano!
Alicia: Y yo...


Tres de esas criaturas aparecieron corriendo y saltando. Se distinguían los unos de los otros por las distintas tonalidades azuladas de su piel.

Kumba: ¡Hermanos despistar Kotokambas!
Kombo: ¡Conseguir despistar!
Kimba: Ser muy valientes, maestro.
Kembi: ¡Yo ser el más mejor de todos!
Kumba: Acudir aquí, queridos alumnos.



Alicia: Son bichos muy bonitos.
Izan: Son como gremlins pero simpáticos.
Kumba: Sentir que Kotokambas os ataquen. Ellos estar confundidos y no saber que no ser malos.
Izan: No os disculpéis, no tenéis culpa de nada.
Alicia: Es cierto...

Alicia deseaba llorar, tirarse al suelo y pedir perdón por todo lo que estaba provocando con sus ansias de dinero y poder. Aguantaba el tipo con dificultad.

Kumba: No estar triste, nosotros proteger. Hacerlo cuando atacar bicho verde o cuando Kotokambas atacar más veces. No permitir que hacer daño.
Kimba:¡No permitir que hacer daño!


Izan: Sois muy amables, amigos. Deseamos llegar a la carretera P-4, ¿sabéis por dónde debemos ir?
Kumba: ¡Camino de monstruos metálicos! Ser por ahí, no lejos. Nosotros llevar.
Izan: No es necesario, amigos. De nuevo, muchas gracias por vuestra ayuda.


Kumba: No ser nada. Alicia...

Alicia se acercó a Kumba y le acarició. Deseaba abrazarlo y pedirle perdón por todo lo que estaba ocurriendo por su culpa.

Alicia: Dime.
Kumba: De nada servir llorar sobre la leche derramada.
Alicia: ¿Eso que significa?
Izan: Alicia, llegamos tarde.
Kumba: Corazón estar con vosotros. Adiós, amigos.


Se marcharon entre gritos de ánimo de Kumba y sus amigos. Alicia no podía dejar de pensar en las palabras de Kumba. ¿Sabía la razón por la que había ido al pantano? Caminaba, pero deseaba salir corriendo y alejarse del punto de encuentro.

Izan: Simpáticos esos animalitos, ¿verdad?
Alicia: Sí...


Muy cerca de ellos...

Valentina: Se están retrasando.
Vladimir: La señorita Morrison es puntual y muy profesional, es extraño. No creo que se retrase mucho más.
Valentina: Debemos cerrar este trato, Vladimir. Estas tierras son ricas en minerales y cuentan los expertos que aquí podríamos encontrar petroleo. Una vez explotada la zona, podremos construir nuestro nuevo imperio. Tengo a las constructoras desesperadas con este proyecto.
Vladimir: Es un trato muy rentable. Quizás la podríamos asustar por no cumplir con su palabra y reducir el pago en unos cuantos cleuros menos. No está bien hacernos esperar...
Valentina: Ya veremos, pero no es mala idea.

Valentina Summer es la propietaria de Wensubanc, una clack multimillonaria amante del dinero y el lujo. Despiadada y sin corazón, había arrebatado muchas viviendas a familias que no podían pagar su hipoteca.  Iba vestida de negro, con un largo vestido de tirantes. En su cuello un pañuelo rojo y sobre su pelirrojo y corto cabello un sombrero rojo con plumas. Se protegía del sol con una sombrilla, aunque su piel era morena a causa de las sesiones de rayos uva y sus viajes al Caribe.


Vladimir: ¿Es necesario que nos acompañe este individuo?

Junto a ellos, un click de músculos fuertes de gimnasio, pelo largo castaño y ropa oscura, se ocupaba de la seguridad de Valentina. A pesar de lucir un cuerpo escultural, era un hombre feo y demacrado. 

Valentina: ¿Me defenderás tú si algo nos amenaza?
Vladimir: Pues...
Valentina: Ahí tienes la respuesta.


Vladimir: No me gusta su aspecto...
Valentina: Es una de las cosas que más me gustaron de Bulla. Intimida, y eso es un punto a favor.
Vladimir: En eso tengo que darle la razón... es espantoso.
Bulla: ¿Has dicho algo, lagartijo?
Vladimir: No, no...


PD: ¡Valentina Summer!

Payaso Demonio apareció sin que se lo esperasen. Sabían que se trataba del antiguo propietario de las tierras y temían que pudiese aparecer para impedir la venta. Se le veía muy afectado y nervioso.

PD: No lo hagan, por favor.


Bulla se acercó hasta él, esperando órdenes para reducirlo. Valentina resopló cansada y aburrida por su presencia.

Vladimir: Lo podríamos demandar por acoso.
Valentina: Mi paciencia tiene un límite, señor Demonio. Quiero que se marche inmediatamente y nos deje en paz. Usted ya no pinta nada aquí.
PD: ¡Claro que pinto! Este es mi hogar y el de mi familia. Aquí viven seres que confían y dependen de mi. Solamente le ruego que respete estas tierras, que no edifique aquí todo lo que pretenden. Destruirán el hogar de miles de criaturas y un lugar de gran valor...
Valentina: ¡Ya basta! Haga las maletas y desaparezca de mi vista. Pronto todo esto me pertenecerá y no lo quiero en mis tierras.
PD: Se lo ruego...


Valentina: Bulla, encárgate de él.

Bulla sacó una pistola y apuntó a PD. Sorprendido, puso manos arriba en señal de rendición. 

PD: Esto no es necesario...
Vladimir: Esto nos podría acarrear muchos problemas, no creo que sea...
Valentina: Lo sé, no quiero matarlo...pero un susto le vendrá muy bien para aprender la lección.


Alicia: Señorita Valentina Summer, ya estoy aquí. Disculpe mi tardanza...

Valentina la observaba atónita. Su aspecto demacrado y su ropa no coincidía en absoluto con la clack con la que había negociado días atrás.

Valentina: ¿Se encuentra bien? Tiene un aspecto lamentable. Es como si un tornado le hubiese pasado por encima.
Alicia: Lo sé, disculpe que tengamos que negociar en estas circunstancias. He vivido un infierno, créame.
Valentina: Le creo. Ya estaba pensado que nos había dado plantón. 


Alicia vio a Bulla apuntar con un arma a PD, que rogaba pacíficamente dialogar. 

Alicia: ¿Que está ocurriendo aquí?
Valentina: Nada de lo que preocuparse.
Alicia: ¡Le está apuntando con un arma! Reconozco a ese señor, es el antiguo propietario del Pantano.
Valentina: No se preocupe, mi guardaespaldas le dará un escarmiento. Lleva días acosándome.
Vladimir: Le interpondremos una demanda. 


Alicia: Es usted despiadada.
Valentina: No sea ridícula. Usted es igual o más despiadada. Somos clacks de negocios, que miramos por nuestros propios intereses. En este mundo en el que vivimos no podemos permitirnos sentimentalismos ridículos que no aportan nada. Para mi su padre es un gran ejemplo a seguir y creo que usted le sigue los pasos.
Alicia: Nunca es tarde para cambiar.
Valentina: No la entiendo.
Alicia: Quiero que deje en paz al señor Demonio. No es necesario utilizar la violencia.

Bulla golpeó en la cabeza a PD con la culata de la pistola.

Alicia: ¡No pienso venderle estas tierras!
Izan: Deje en paz a PD.
Valentina: ¡Bulla!


Bulla dejó inconsciente a PD en el suelo y apuntó con su arma a Alicia.

Alicia: ¡¿Qué está haciendo?!
Bulla: Obedecer.
Valentina: Bulla, necesita que la animes a colaborar.

Guiñó el ojo a su guardaespaldas y este sonrió con malicia. Aquella situación le hacía disfrutar y se sentía como pez en el agua.


Apuntó para disparar pero Izan se interpuso en la trayectoria de la bala. Kuka se lanzó a por Bulla ladrando y con toda la ferocidad que un perro de su estatura podía tener. Valentina gritó alarmada. No deseaba matar a nadie, simplemente asustar. Aquello se le estaba escapando de las manos y le cabreaba.

Valentina: ¡¡Pero que estás haciendo!!
Bulla: ¡Obedecer!
Vladimir: ¡Detenga a ese desalmado! 
Kuka: ¡Grrrrrrrrr! ¡Guarraf guarraf!

Kuka mordía los zapatos de Bulla, que luchaba por quitarse al animal de encima.


Alicia llamaba desesperada a Izan, que estaba en el suelo inmóvil. Descubrió que la bala le había perforado el pecho y estaba perdiendo mucha sangre. Esa bala estaba destinada a ella y se había interpuesto en su camino para salvarle la vida. No podía dejar de llorar.

Alicia: ¡Izan, por favor! ¡Despierta! ¡No te mueras!
Kuka: ¡Grrrrrrrr!
Bulla: ¡Maldito animal!


Bulla se deshizo de Kuka con una patada. El perro gritaba y se retorcía de dolor. 

Valentina: ¡He dicho que pares de una vez!
Vladimir: ¡Esto se nos ha ido de las manos!
Bulla: Está bien, ya paro.


Alicia se arrastró hasta Kuka y la abrazó. Aunque estaba dolorida, sobreviviría a la agresión. 

Alicia: ¡Malnacidos! ¡Pienso acabar con todos vosotros! Mi Kuka...

Valentina agarró el maletín del suelo. Bulla seguía apuntando a Alicia con su arma.

Valentina: Le juro que no deseaba que esto terminase de esta forma. Estaba dispuesta a pagar hasta el último cleuro por este lugar. Siento lo de su amigo, pero ya no hay vuelta atrás, ya está muerto.
Alicia: ¡Asesinos!
Valentina: Renegociemos, señorita Morrison. Usted me vende estas tierras por cero cleuros y yo la dejo marchar con vida. Claro está, no podrá denunciar lo ocurrido ante la policía o de lo contrario, me veré obligada a enviarle un par de amigos para que terminen el trabajo. ¿Le gusta nuestro nuevo acuerdo?
Alicia: No pienso firmar nada. 
Kuka: ¡Grrrrr!
Valentina: Quizás debamos utilizar otra estrategia para convencerla. Tiene usted una hermana, ¿verdad?
Alicia: ¡Mi hermana no tiene nada que ver en todo esto!


Pepota: Mira, Bozo. Hay cucarachas en nuestras tierras...
Bozo: ¿Cucarachas? ¿Dónde?
Pepota: ¡Ellos!
Valentina: ¿Quienes son ustedes?

Krastya fue hasta PD para asistirle. Estaba inconsciente, pero vivo. Pepota miraba a Bulla con total desprecio.

Pepota: Una cucaracha bien gorda.
Bulla: ¿Te refieres a mi? ¡Te voy a pegar un tiro, payasa!
Vladimir: Sugiero que nos marchemos cuanto antes...
Pepota: ¿Un tiro? Eres muy machote, ¿verdad? Mira, te presento a mis amigos.


Mono apareció tras Bulla que del susto tiró el arma al suelo. Junto a Mono aparecieron la pareja de gorilas, Kumba y sus alumnos, el pizzero, Morido y todos los perros.

Bulla: ¡Ahhhh! ¡Maldita sea! ¿¡Esto que es!?
Mono: ¡Uh uh uh!
Pepota: Ya te lo he dicho, mis amigos.
Gorilota: ¡A por este degenerado!


Bulla salió corriendo como alma que lleva el diablo. Todos corrían tras él, riendo y como si aquello se tratase de una fiesta.

Bulla: ¡Socorrooo!


Aprovechando la confusión, Valentina agarró el arma del suelo. Vladimir se dejó llevar por los acontecimientos sabiendo que todo aquello era un inmenso error. Kumba, que no había salido tras Bulla, se quedó para intentar ayudar y PD se pudo incorporar gracias a la ayuda de Krastya. Alicia seguía llorando abrazada al cuerpo sin vida de Izan.

Valentina: ¡Quieto todo el mundo!
Kumba: Esto ser gran error, mujer malvada.
Valentina: ¡Silencio maldita cosa! ¡¡Pero que narices eres!!
Krastya: No tienes que hacerlo. Tira el arma y vete por dónde has venido.
Valentina: ¡Calla! Si nadie se mueve, no habrá heridos. Alicia, firma los papeles y nos iremos.

Alicia no podía dejar de llorar y no prestaba atención a sus palabras.

Valentina: ¡Alicia!
Kumba: Ella tener corazón destruido, no poder obedecer.
Vladimir: Valentina, tenemos los papeles. Podemos falsificar la firma si es necesario, tenemos muy buenos falsificadores. Debemos salir de aquí cuanto antes, estos seres son extraños y peligrosos. 
Valentina: Está bien. Nos vamos.


Salieron corriendo con el maletín. Vladimir sentía devoción ciega por Valentina, pero aquella situación le había hecho plantear si debía seguir a su lado. 

Valentina: ¡Sigue corriendo, Vlad!
Vladimir: Eso hago, pero no estoy acostumbrado a hacer ejercicio físico...


Los dragones aparecieron de la nada ante ellos. Valentina gritó aterrorizada y miró a Vladimir en busca de protección, pero pronto descubrió que estaba todavía más asustado que ella.

Valentina: ¡Largo!

Disparó su arma contra uno de ellos, que se quejó cuando la bala le impactó. Enfurecieron todavía más.


Valentina: ¡Vlad, haz algo!
Vladimir: Yo...tengo miedo...
Valentina: ¡Fuera, bichos! ¡No os acerquéis!

Los dragones avanzaban hacia ellos. Siguió disparando hasta que se quedó sin balas. Los había herido, pero eran heridas sin importancia. Por fin habían encontrado el mal que acechaba al pantano. Debían acabar con la amenaza cuanto antes.

Vlad: ¡Socorro!
Valentina: ¡Haz algo, Vlad! ¡Ayuda!


Agarraron a Valentina y Vlad y se los llevaron, quién sabe a dónde y que es lo que harían con ellos. El maletín cayó al suelo pero Valentina ya lo había olvidado por completo. Lo único que le importaba era sobrevivir, salir de ese infierno. Gritó con todas sus fuerzas, pero nada pudo hacer para que los dragones se los llevasen y desapareciesen para siempre.


Krastya fue hasta el maletín y lo trajo hasta Alicia. Seguía llorando por Izan, que yacía muerto en el suelo. PD y Krastya también lloraban, conocían a Izan de toda la vida.

PD: Es injusto...Tendré que avisar a Boby, su hermano.
Krastya: Será un golpe muy duro para él...
Alicia: ¡Todo esto es por mi culpa! Yo iba a vender el pantano a esa desalmada...y ahora Izan está muerto...lo siento tanto...¡Perdóname, Izan!


Kumba: Todavía su espíritu seguir aquí. Dejar que llamar a la luz para que regresar a su cuerpo.
Alicia: No te entiendo...
Krastya: Quizás Kumba pueda reconducir su espíritu...
Kumba: ¡Shatale, shatale! ¡Regresar con nosotros, Izan! ¡Volver a la vida! ¡La muerte ser lejana para ti todavía! ¡Shatale, shatale!



Izan abrió los ojos y se sentó ante la incrédula mirada de todos.

Kuka: ¡Gua guau!
Izan: ¡Kuka!
Alicia: ¡Está vivo, está vivo! 
Kumba: Tener una segunda oportunidad.


Alicia se abrazó a Izan repleta de felicidad. Izan se dejó querer sorprendido. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo.

Alicia: ¡Estás vivo!
Izan: ¿Tanto te sorprende? Nadie puede conmigo, ¿es que todavía no lo sabías?


PD: Kumba, eres un ser fascinante. 
Kumba: Yo ser fascinante, agradecido estar.
PD: Alicia, esto es tuyo.

PD le dio el maletín y ella lo rechazó.


Alicia: No es mío y nunca lo fue. Este lugar te pertenece, a ti y a todos los que aquí habitan. Te devuelvo tus tierras, PD. Espero que algún día puedas perdonarme. 
PD: Yo...no sé que decir...
Alicia: No es necesario que digas nada. No te preocupes, el pantano vuelve estar a salvo.
PD: Gracias, señorita Alicia.

PD no podía contener las lágrimas. Por fin Alicia se sentía bien, aliviada de una carga que la estaba matando.


Pepota: Me equivoqué, eres de fiar. Te estaré vigilando, espero que sigas haciendo lo correcto. Te lo dice una que cometió errores fatales en el pasado y sabe que nunca es tarde para rectificar.
Alicia: Lo haré, eso lo tengo muy claro.


Un porsche 911 de color azul se aproximaba a ellos a toda velocidad. Alicia supo que se trataba de su coche. En cuanto llegó hasta ellos, su hermana bajó a toda prisa. Corría hasta ella muy emocionada.

Patricia: ¡Hermana!
Alicia: ¡Patricia! ¿Que haces aquí?
Patricia: ¡Oh, hermanita!


La abrazó con fuerza y al borde de las lágrimas.

Patricia: Decían que tu avión se había estrellado. Pensaba que estabas...
Alicia: Tranquila, estoy bien.
Patricia: Pensaba que no volvería a verte nunca más. Estaba tan preocupada. No sabes lo feliz que soy.
Alicia: Tuvimos un accidente y hemos vivido mil y una cosas, pero sigo viva. Es una larga historia que luego te contaré...en cuanto pueda disfrutar de un buen baño.
Patricia: Tienes una pinta espantosa.
Alicia: Lo sé.
Patricia: ¿Ya has encontrado al comprador del terreno?


Alicia: Mucho mejor, he encontrado a sus legítimos dueños. 

Señaló a PD, Krastya y Pepota que observaban guardando cierta distancia. PD sonreía, feliz por recuperar de nuevo el Pantano.

Patricia: ¡Se lo has devuelto a sus dueños! Alicia, ¿pero que te ha pasado?
Alicia: Soy otra Alicia.
PD: Muchas gracias, esto no lo olvidaré jamás. 


Alicia corrió hasta Izan, que miraba satisfecho lo que estaba ocurriendo.

Alicia: Izan...siento haberte engañado. Yo soy esa desalmada que quería vender el Pantano. Por mi culpa te ibas a quedar sin trabajo...sin hogar.
Izan: No me has engañado, no tardé mucho en descubrir que eras tú.
Alicia: ¿Cómo?
Izan: Te reconocí de las revistas de economía. En una de ellas te hacen una entrevista.Cuando te vi, supe que me sonabas de algo, pero no caí hasta que subiste al avión.Tenía la esperanza de hacerte cambiar de opinión enseñándote el lugar y sus habitantes...y creo que lo he conseguido.


Alicia le besó en los labios e Izan correspondió sin dudarlo. Patricia saltaba sorprendida. Jamás se habría imaginado que su hermana pudiese hacer algo así. Había cambiado, no le cabía la menor duda.


Las dos hermanas subieron al coche e Izan se acercó a la ventanilla del conductor. Kuka ladraba despidiéndose de él, al final se habían hecho amigos.

Izan: ¿Volveré a verte?
Alicia: Ven a verme mañana a mis oficinas. 
Izan: ¿No podría ser hoy?
Alicia: Hoy tengo algo muy importante que hacer, lo siento.
Izan: Pues allí estaré.
Alicia: Te compensaré por la avioneta siniestrada, no te preocupes, y te quiero agradecer la ayuda de una forma muy especial...
Izan: ¿Cómo de especial?
Alicia: Eso lo tendrás que descubrir cuando vengas. Adiós, Izan.


Arrancó y se alejó rápidamente. Puso el aire acondicionado y suspiró aliviada y feliz.

Patricia: ¿Que es eso tan importante que tienes que hacer mañana?
Alicia: Asistir al cumpleaños de la mejor hermana del mundo.
Patricia: ¡Vendrás a mi cumple!
Alicia: No me lo perdería por nada del mundo...ni por el click más guapo.
Patricia: ¡Te quiero, hermanita!

Izan se despedía entusiasmado. Junto a él, PD compartía su alegría con los demás. El Pantano volvía a estar a salvo.


Lejos de allí...

Bulla: ¡Socorro! ¿Hay alguien ahí?

Estaba enterrado bajo tierra a excepción de la cabeza. Llevaba horas ahí, sin recibir noticias de nadie.

Bulla: ¡Ayudaaaa!


Gorilota: ¡Oh! Mira quién tenemos aquí...¡El ser más maleducado y repugnante del planeta! 
Bulla: ¿Eh? ¡Socorrooo!
Gorilota: Le voy a enseñar lo que son modales, señorito. Permanecerá ahí hasta que le salgan raíces. No se preocupe, cuando salga de aquí, será un ser totalmente renovado. Deben pasar muchos años, pero le aseguro que merecerá la pena.
Bulla: ¡Noooooo!


FIN

* Aquí podéis encontrar otra historia en la que aparece Valentina Summer: