Ernesto tenía pocas ganas de trabajar. Susanne le esperaba
en casa y solo deseaba estar con ella. Quería recuperar el tiempo perdido que
la vida les había arrebatado. Aunque deseaba estar con ella, tenía que estar
presente en la contratación de personal para el nuevo hotel. Su nieta Sus le
acompañó y para seleccionar al personal contaban con la ayuda de Idalia. Había
demostrado ser una gran profesional con su trabajo en Clisandia.
Idalia: Los candidatos ya están a la espera, señor Pérez.
Ernesto: Cuanto antes comencemos antes terminamos.
Sus: Estoy preparada...espero ser justa.
Idalia llamó a los primeros candidatos. Se trataba del
puesto para cocinero. Una tailandesa llamada Yiu, un italiano experto en pizzas y
un francés especializado en platos de alta cocina. Los tres eran grandes
profesionales. Yiu era capaz de cocinar todo tipo de platos y su experiencia en
restaurantes en todo el mundo le había convertido en una excelente cocinera,
capaz de preparar platos únicos y sorprendentes.
Idalia llamó a Marta y Chelo. Las dos se habían ocupado de
la limpieza en el gran hotel de Clisandia y ahora habían sido destinadas allí.
Se encargarían de organizar la limpieza y de formar a nuevas limpiadoras.
Aunque Marta parecía estar dudosa, finalmente aceptó el puesto. Chelo no pudo
evitar acercarse a Ernesto y agradecerle esta nueva oportunidad.
Chelo: Es usted un sol, señor Ernesto. No sabe lo feliz que me hace. No le defraudaré. Por cierto, ¿es cierto eso de su mujer? Todo el mundo habla de lo mismo... ¿Dónde a estado todo este tiempo?
Idalia: Eso es todo, Chelo. Será mejor que te retires.
Chelo: Disculpe... de nuevo le agradezco esta nueva oportunidad.
Ernesto: Gracias a usted por aceptar el puesto.
Llegó el turno de los candidatos a botones y camareros. Era
difícil decantarse por alguno de ellos. Todos parecían estar preparados para el
puesto.
Luego llamó a los candidatos a animadores socioculturales del hotel. Cada
uno de los interesados se presentaron y explicaron cuales eran las razones por
las que tenían que ser seleccionados.
Aunque Idalia iría y vendría de un hotel a otro, no podía encargarse de dos hoteles al mismo tiempo,
necesitaban una secretaria/o de dirección. Buscaban una persona responsable
capaz de encargarse de todos los entresijos de un hotel. Cuatro eran las candidatas para este puesto y
tres parecían estar muy preparadas para el cargo.
Christine y Peter fueron contratados sin que prácticamente
tuviesen que abrir la boca. Ernesto estaba contento con su trabajo en otro
hotel de la cadena. Christine se mostró muy
agradecida y Peter estaba tan nervioso que se quedó petrificado.
Christine: No sabe lo feliz que me hace este nuevo trabajo. Le aseguro que no le defraudaré.
Ernesto: Confío plenamente en ti, Christine.
Sus e Idalia coincidieron en cuáles eran los más cualificados
para los distintos puestos de trabajo. Ernesto estaba de acuerdo con ellas excepto en uno de los
candiatos. Le gustaba para el puesto de Secretaria de dirección una chica llamada
Pamela. Sus e Idalia argumentaron que no era la más indicada. Era socorrista en
playas y piscinas y no tenía experiencia para el puesto que se le requería.
Ernesto se mostró inflexible…le había entrado por los ojos. Era una clack bella
y eso le había cegado.
Ernesto: Esa chica se la ve...muy maja. Parece dulce y sabe vestir. Ese pelo rubio que tiene largo y bien cuidado...es una belleza.
Sus: Abuelo, no buscamos una top model...esa mujer no está preparada para tanta responsabilidad.
Idalia: Estoy de acuerdo con su nieta.
Ernesto: No se hable más, es mi decisión.
Para el puesto de botones finalmente se decantaron por Abel. La espera para él fue dura.
Se pasó todo el tiempo nervioso y ya tenía asumido que no lo contrataría. Se
llevó una gran sorpresa.
Para el puesto de animadora sociocultural contrataron a Felisa. Era una
chica alegre y capaz de animar a un muerto. Su energía había convencido a Idalia
y Sus.
Como Chef contrataron a Yiu. Aunque reconocían que los otros
dos candidatos eran grandes profesionales de la cocina, Yiu era justamente lo
que estaban buscando. Necesitaban ese aire fresco e innovador que ella le
ofrecería al menú del hotel.
Carlos fue seleccionado como camarero. Era una gran oportunidad
para él. En paro desde hacía ya un año, esto había sido para él toda una
sorpresa.
Para el puesto de Secretaria de dirección Idalia no tuvo más remedio que elegir a Pamela. No le parecía ni mucho menos la más indicada para el puesto, pero la había elegido Ernesto. No la perdería de vista. Vigilaría y valoraría su trabajo. Pamela gritó entusiasmada y dijo en voz alta que sabía que el puesto sería para ella.
Los que no fueron seleccionados entraron en una bolsa de
trabajo y serían llamados si quedaba algún puesto vacante o había alguna baja.
Muchos protestaron y no se conformaron.
El personal elegido estaba listo y preparado para entrar a trabajar. Idalia les felicitó y les comunicó que debían esperar para firmar los contratos.
Idalia: Don Ernesto, su nieta Sus y yo mismo hemos depositado en ustedes toda nuestra confianza. Trabajarán en un buen ambiente de trabajo. Durante dos meses me encargaré de supervisar su ritmo de trabajo y valoraré si hacerles fijos en la empresa o no renovar sus contratos.
FIN




























