viernes, 30 de abril de 2021

Celos - Capítulo 07: La magia de Morgana


Capítulo 07: La magia de Morgana 

Las cadenas de televisión más importantes habían dejado de llamar a Mercedes Clická. Salvo algunos reportajes, llevaba tiempo sin aparecer en televisión. Estaba desesperada. Sus supuestos amigos famosos le habían dado de lado, por lo que se tuvo que reinventar. Tenía un canal de clicktube en el que hacía pequeños reportajes y entrevistas. Gracias a eso y a las marcas que pagaban para que sus productos apareciesen en dichos vídeos, conseguía tirar para adelante. Acudió a La magia de Morgana para pedirle ayuda. Necesitaba averiguar si la volverían a llamar. 

Morgana: Ahora lo veo.
Mercedes: ¿Sí? ¿Puedes ver si vuelvo a la televisión?


Estaban sentadas frente a una pequeña mesa de madera. Sobre un pequeño cojín azul marino reposaba la bola de cristal. Morgana movía sus manos sobre ella, pero sin llegar a tocarla. Mercedes observaba atenta. 

Morgana: Sí, veo algo sobre eso. Un hombre poderoso te llamará para ofrecerte trabajo en televisión.
Mercedes: ¡Viva! ¿Quién es ese hombre? ¿Me ofrecerá un puesto de presentadora?


Morgana: No puedo ver con tanta precisión, lo siento. Te veo al pie del cañón. Quizás más como reportera, pero no logro ver más allá. Ten paciencia, llegará en cualquier momento.
 Mercedes: Bueno, no me importa si vuelvo como reportera. Lo importante es volver.  Tengo que conseguir un programa como el que tiene Ana Rosa Clicktana. Ya que estamos, ¿ves algo más sobre mi? ¿Algo sobre el amor? Paco y yo no estamos pasando por un buen momento.


Morgana: Vuestra relación sufrirá nuevas turbulencias. Hay amor por su parte, mucho amor. Sin embargo, a ti no te veo muy convencida...
Mercedes: Vaya, has dado en el clavo. Así es. Le amo, pero nuestra relación está estancada. Siento que me aburre y me limita.
Morgana: Os veo juntos, pero antes pasaréis largas jornadas separados.


Morgana acompañó a Mercedes a recepción. Le pidió cita para la semana siguiente y Morgana la apuntó para un viernes, a la misma hora. Mercedes le pagó 30 cleuros de la consulta.

Morgana: No desesperes, Merche. Pronto volverás a trabajar.
Mercedes: Eso espero. Necesito volver a la tele.
Morgana: Nos vemos la semana que viene. 


Cuando Mercedes abrió la puerta para salir, Paula la empujó de malas formas y entró. 

Mercedes: ¡Niña, sin empujar!
Paula: ¡Quiero ñam ñam que ñam ñam me adivines el futuro!

Hablaba con la boca llena. Masticaba las patatas con tanta energía que lanzaba perdigones por todas partes.

Morgana: ¡Chica, aquí no se puede entrar de esa forma!
Paula: ¿No voy bien vestida?
Morgana: No me refiero a tu forma de vestir. No se puede entrar comiendo ni empujando a los demás.


Paula: Espera, que me las como rápido. Mientras, ñam ñam, me predices el futuro. ¿Seré Influencer?
Morgana: Debes salir de mi tienda, lo siento. No trabajo de esta forma.
Paula: Pero...
Morgana: Atenderé a los que entren en mi tienda con respeto.
Paula: ¡Pues vaya una pelma!


Dante y Paula salieron, pues seguían comiendo patatas. Los demás, se quedaron en la tienda, sin saber muy bien lo que debían decir.

Morgana: Bienvenidos a La magia de Morgana. Siento ser así de estricta, pero me gusta que se dirijan a mi con respeto. Vuestra amiga ha sido muy maleducada. 
Suselle: No se preocupe, lo entendemos.
Pradito: Paula es así de bruta.
Anita: ¿Nos puede predecir el futuro?
Morgana: Esta no es mi forma de trabajar pero haré una excepción por vosotros. Os puedo decir que tenéis un futuro muy prometedor por delante. Sois buenos estudiantes. ¿Tú cómo te llamas?
Anita: Anita.
Morgana: Tienes que esforzarte más. Si lo haces, sacarás el curso para adelante. Un momento...¿Cómo te llamas?
Walter: ¿Yo? Walter...


Morgana agarró las manos de Walter y le miró las palmas muy preocupada. Intentó disimular, para no asustarlo.

Walter: ¿Ocurre algo?
Morgana: No te asustes, pequeño. Veo en ti algo confuso que no sé interpretar. Veneno.
Walter: ¿Veneno?
Morgana: Sí, esa palabra aparece en forma de advertencia. No sé lo que pueda significar, pero me siento en la obligación de advertirte. 
Walter: Yo no creo en estas cosas...
Morgana: Eso da igual, pequeño. Aparece un nombre...Le...
Walter: Será mejor que nos marchemos ya, es tarde.


Morgana: ¿Quién es Leticia?
Walter: ¿Conoce a mi niñera?
Morgana: No sé quién es, pero es ella la que necesita tu ayuda.
Walter: Lo siento, pero no me creo nada de esto.
Morgana: Aunque no creas, abre bien los ojos. Quizás tu niñera necesite tu ayuda.


En casa de Sabrina...

Los invitados ya se marchaban. Nerea se fue despidiéndose de todos con un beso rápido al aire y sin mucha efusión. Sabrina y John acompañaron a los demás a la puerta.

Sus: Muchas gracias por todo, Sabrina. 
Sabrina: No ha sido nada. Espero que volváis muchas más veces.
Duclack: Tienes una casa preciosa. Esta cocina me encanta.
Sabrina: Muchas gracias.


Cuando los invitados se marcharon. Sabrina besó a John en los labios y le explicó lo que había pensado hacer el próximo fin de semana.

Sabrina: Hemos pensado en ir al puerto. Montarnos en ese barco en el que sirven marisco y vino mientras te pasean.
John: Estaría bien.
Sabrina: Nerea me ha dicho que si Paul puede, nos invitan a su yate.
John: Pinta bien. Nos llevaremos a Leticia, que está un poco decaída. 
Sabrina: ¿A esa? Es un plan familiar, cariño. 
John: Leticia es como de la familia. Además, cuidará de los niños mientras nosotros nos relajamos.


Leticia pasó junto a ellos.

Leticia: Ya me voy. Me arreglo antes de que venga mi madre, que está al caer. He dejado la cena en la nevera.
John: Gracias, Leticia.
Leticia: ¿Los niños no han vuelto?
John: Todavía no.
Leticia: El pudding de chocolate está en la nevera, por si les apetece cuando vuelvan.
Sabrina: Que sí, pesada. 


John se marchó a su despacho y en esos momentos, llamaron a la puerta. Sabrina abrió y se encontró a Filomena, la madre de Leticia. Iba a buscarla todos los días en su coche. Era una madre muy protectora y muy estricta, por lo que había podido comprobar. 

Filomena: Buenas tardes. 
Sabrina: Pase, que su hija todavía no está preparada. 
Filomena: Muy amable.


Sabrina: Ya que la tengo aquí, me gustaría comentarle un cosa.
Filomena: Usted dirá.
Sabrina: Es sobre su hija.
Filomena: ¿Qué ocurre? ¿No están contentos con ella?
Sabrina: Mi marido lo está, pero yo no.
Filomena: ¿No le gusta su forma de trabajar? Es cuestión de hablarlo. Seguro que se puede solucionar.
Sabrina: Pues eso espero. Su hija se pasa el día coqueteando con mi marido.
Filomena: No puedo creerle. Mi hija es muy respetuosa y jamás haría una cosa así.
Sabrina: ¿Y todo lo que montó en casa de Sus y Diamante? No es tan respetuosa como usted cree. La veo  cuchicheando con mi marido a mis espaldas. Le guiña un ojo cuando cree que no la veo, se maquilla y se pone a limpiar de forma provocativa delante de él. Mi marido me quiere, pero es un click. Ya sabe, los clicks no son como nosotras, que no nos dejamos llevar por impulsos primitivos. Me preocupa mucho. 
Filomena: Quizás se trate de un malentendido...


Sabrina: No soy la única que se ha percatado de ello. Mi mejor amiga también se ha dado cuenta. Como comprenderá, no estoy contenta. Mire, esto se lo digo a usted en confianza. Seguro que lo podemos arreglar sin tener que llegar a mayores. No me gustaría despedirla. Sé de vuestra situación precaria. Hable con ella y aconséjele que se aleje de mi marido inmediatamente. Si veo que se comporta, no la despediré. 
Filomena: Descuide, hablaré con ella.
Sabrina: Tenemos dos hijos y no quiero que nadie destruya esta familia. Mi marido es fiel y bueno, pero si su hija le sigue pinchando, no sé lo que pueda ocurrir. 


Leticia:  ¡Ya estás aquí! Perdona, me he entretenido doblando ropa. 
Filomena: Vamos, que se hace tarde.

Leticia detectó en el tono de voz de su madre, que algo le ocurría. Se preocupó, pues presentía que estaba enfadada por algo que había hecho.

Leticia: Adiós, Sabrina.
Sabrina: Chao.


Leticia: ¿Ocurre algo?
Filomena: Me tienes contenta.
Leticia: Siento haberte hecho esperar. Quería dejar toda la ropa doblada.
Filomena: No te hagas la tonta. Parece mentira que con la educación que te he dado, te comportes de esa forma.
Leticia: No entiendo nada.
Filomena: En casa lo hablamos.


Continuará...

viernes, 23 de abril de 2021

Celos - Capítulo 06: Burguer Click

Los niños llegaron al centro caminando. Hacía un buen día y todo el mundo estaba en la calle. Paula y Anita hablaban sin parar. Suselle y Pradito se apartaron un poco de ellas. No les gustaba Paula. Dante y Walter caminaban los últimos, hablando de sus cosas.

Suselle: Pradito, no me cae nada bien Paula. ¿A ti te cae bien?
Pradito: No. No la soporto.
Suselle: Espero que no se apunte siempre que quedemos con Anita...
Pradito: Es una pesada. 
Suselle: Si mi madre se entera que he ido a la vidente me mata.


Paula: Le preguntaré si me casaré pronto con Jusclick Bieber. Sé que estoy predestinada a casarme con él. También quiero saber si conseguiré ser influencer. A lo mejor puede darme un conjuro para conseguir más seguidores. De momento solamente tengo cinco. 
Anita: Yo quiero saber si le gusto a Karim. Ay, es tan guapo.


Walter: ...por eso no creo en la magia. Todo tiene una explicación científica.
Dante: ¿Tampoco crees en Papa Noel?
Walter: En Papa Noel sí. Está demostrado que existe. 


Paula: ¡Un Burguer Click! ¡¡Quiero patatas!!
Anita: ¿Ahora?
Paula: ¡Seeeeh! Patatas y mucho ketchup.
Suselle: A mi no me apetece nada.
Dante: ¡Yo también quiero patatas!


Paula: ¡Vamos a por ellas!
Dante: Me voy a pedir las patatas grandes. Walter, si quieres las compartimos.
Walter: ¡Vale!
Suselle: Mira las palomas sobre la mesa. Se están comiendo lo que la gente deja en las bandejas.
Pradito: Y ese gato relamiendo ketchup del suelo.
Anita: Pobre, debe tener hambre...


Junior observaba a través de la cristalera. Azur llevaba unos días trabajando en ese Burguer Click. Se había propuesto pedirle salir, pero le daba mucha vergüenza. Llevaba mucho tiempo enamorado de ella.

Junior: Sí, está trabajando.
Manolete: Entra y haz lo que te he dicho.


Su amigo Manolete le había dado consejos para conquistar una chica. Decía que era un gran experto en el amor. Junior, que de eso no tenía ni idea, se dejó llevar por su amigo.

Junior: No sé si molestarla. Está muy concentrada en su trabajo...


Manolete: ¡Tonterías! Haz lo que te he dicho. A ver, ensaya conmigo. Imagina que soy ella.
Junior: Eh...vale. Hola, preciosa. Hay un montón de chicas que me acosan, pero solamente tengo ojos para ti. Podría elegir cualquiera, pero me quedo contigo. ¿Sales conmigo?
Manolete: ¡Perfecto!
Junior: No sé, Manolete...no me siento demasiado cómodo diciendo todo eso. Además, le miento descaradamente. Las chicas no se fijan en mi, soy feo.
Manolete: Hazme caso, tío. Azur caerá a tus pies. 


Azur estaba muy estresada, pero disfrutaba con el trabajo. Se encargaba de prácticamente todo. Su jefe y compañero, estaba limpiando las mesas y recogiendo bandejas. Terminó de freír patatas fritas y sacó la hamburguesa para colocarlas en el pan.


Los niños entraron y esperaron impacientes su turno. Azur estaba sirviendo a una pareja que había llegado antes.

Anita: Me mola el pelo de esa chica.
Suselle: Creo que es una amiga de Willy y Renzo.
Pradito: Sí, la he visto alguna vez con Renzo y sus amigos.


Azur: ¿Eso es todo?
Chica: Sí, ¿verdad cariño?
Chico: Sí, ya estamos.
Azur: Muy bien. Pues serán, dos menús XXL completos con extra de queso y patatas. Serán 22,00 cleuros. ¿Efectivo o tarjeta?
Chica: Tarjeta.


Una vez se marcharon, llegó el turno de los niños.

Azur: Hola, chicos. ¿Qué os pongo?
Paula:¡Quiero patatas de las grandes!
Dante: Yo también.


Azur: Perfecto. ¿Algo más?
Paula: Sí, con mucho ketchup. No seas rácana y ponme muchas bolsitas, que siempre me falta.
Azur: Huy, vale. Te pondré más ketchup de la cuenta. ¿Os cobro juntos o separados?
Paula: Separados.


Cuando salieron, entraron Junior y Manolete.  A Junior le sudaban las manos. 

Azur: ¡Junior! ¡Manolete!
Manolete: Ey, ¿qué pasa? 
Junior: Hola...
Azur: Me alegra veros. ¿Cómo estáis?
Manolete: Muy bien.
Junior: Sí, genial. No sabía que trabajabas aquí.


Azur: Llevo muy poco tiempo. Este dinerito me viene genial. Es duro, pero también me lo paso bien. Me gusta hablar con la gente. Hacía tiempo que no te veía. Tenemos que quedar más.
Junior: Los exámenes, que me están volviendo loco.
Azur: Ya, dímelo a mi. Entre el trabajo y los exámenes, no tengo tiempo para nada.


Junior: Oye, te quería decir una cosa...
Azur: Dime.
Junior: Pues que...hay un montón de chicas que me...


Jesús: ¡Azur! No te pago para que estés de cháchara. 

Jesús era el jefe de Azur, dueño del burguer. Tenía muy mal genio. Pocos eran los que aguantaban su mal carácter, así que tenía que contratar nuevos empleados constantemente. 


Azur sacó una bolsa de patatas congeladas del congelador y la vació en la freidora. 

Azur: Lo siento, Jesús. 
Jesús: Aquí se viene a trabajar. Me parece que las normas te las dejé bien claritas cuando te contraté.
Azur: Sí, disculpa. Estaba atendiendo a estos clientes...
Jesús: Ya, y yo voy y me lo creo. Nada de ligoteos en el trabajo. 


Azur: No, te juro que solamente estaba atendiendo a estos clientes.
Jesús: Pues los atiendes rápidamente. No les tienes que contar tu vida. 


Junior: ¡Oye! Flipo contigo. Le estábamos preguntando sobre los menús. Eso no es ligar ni estar de cháchara. Si trata así a sus empleados, no pienso volver más por aquí. 
Manolete: ¡Ni yo!
Junior: Se lo pienso decir a todos mis amigos.


Jesús: No quería incomodarte, chaval. Me había parecido que estabais tonteando.
Junior: Esa chica es fabulosa. No deberías tratarla de esa forma. Ella transmite buen royo y tu muy mala energía.
Jesús: Vale, no te enfades. Lo siento, llevo un tiempo estresado. 
Junior: Eso no justifica que la trates así. Se quitan las ganas de volver a este sitio...
Jesús: La casa os invita a las bebidas, por las molestias.
Junior: No es necesario. Con que trates mejor a tu empleada, me doy por satisfecho.
Manolete: Bueno, un regalo no se rechaza. Aceptamos las bebidas gratis.


Jesús: Azur, disculpa. Estoy un poco estresado. Ponle a estos clientes unas bebidas gratis.
Azur: Ahora mismo.

Jesús se marchó al almacén y los dejó solos.


Azur: Vaya, muchas gracias.
Junior: No me parece justo que te trate así.
Azur: Nadie me había defendido nunca así. Además de las bebidas, os invito a unas patatas.
Junior: No hace falta...
Manolete: ¡Aceptamos!
Azur: Junior, ¿te apetecería salir este finde conmigo? Podríamos salir a dar una vuelta por el puerto.
Junior: ¡Me parece genial!

Junior tenía ganas de saltar de alegría. Había conseguido una cita con ella sin tener que recurrir a las frases de Manolete. 


Junior y Manolete se marcharon y tres señoras mayores entraron en el local. Parecían algo perdidas. Miraban de un lado para el otro, sin tener muy claro dónde estaban.

Azur: Buenas tardes.
Hermenegilda: Ay, hija. Pensaba que eras una máquina de esas.
Vicenta: Yo también lo pensaba. Ahora todo son máquinas.
Azur: Oh, vaya. No, soy de plástico.
Herminia: De plástico nuevo. Nosotras del viejo ya. Pues nena, que tenemos hambre y no sabíamos dónde pedir algo para comer.


Azur: Pues aquí tienen mucho para elegir.
Hermenegilda: Yo es que en estos sitios no me suelo meter. Los veo muy modernos y no entiendo nada. 
Vicenta: Mi Valeria suele venir a este sitio. Dice que es barato.
Hermenegilda: Eso me gusta. Barato es una de mis palabras preferidas. Junto a oferta, regalo y ganga. Pues queremos comer barato y bueno. 
Azur: Perfecto. Pueden elegir el menú que mejor se ajuste a lo que quieran gastar. 
Herminia: ¿Tienen carta?
Azur: No. Ahí en la pared pueden ver nuestros menús.


Hermenegilda: Veo muchos bocadillos y patatas.
Azur: Sí, son nuestras especialidades. 
Hermenegilda: Yo quiero menú pote gallego.
Vicenta: Yo menú lentejas, pero sin chorizo. Es que me repite mucho.
Herminia: Yo me conformo con menú cocido.
Azur: No tenemos nada de eso. 
Vicenta: ¿Y algo con garbanzos?
Azur: Tenemos ensaladas.
Hermenegilda: Queremos algo calentito. Imagino que sopa tendréis...
Azur: Tampoco. Hamburguesas de pollo o vacuno y frankfurts. 
Hermenegilda: Comida de americanos. Nos hemos metido en un sitio de esos. Pues nada, ponme menús bocadillo de hamburguesa.
Herminia: ¿Y de segundo que tienen? Podría pedirme de primero la ensalada y de segundo la hamburguesa.
Azur: El menú incluye la hamburguesa, las patatas y la bebida.
Hermenegilda: Un solo plato que no es ni plato, es un bocadillo. Con razón es barato.
Vicenta: Seguro que no tienen vino...
Azur: No...
Vicenta: Lo sabía. 


Azur: Coca click o cualquier refresco que les apetezca. 
Hermenegilda: Acepta un consejo de una vieja sabía. Cambia los menús. Esa es comida para los americanos. Así están de gordos. Mira su presidente, el Dronal tran. Gordo y feo a más no poder. 
Herminia: A ese ya le han echado. Ahora han puesto a un viejo, como nosotros.
Hermenegilda: Cambia a menú fabada, o cocido. Vendrían todos los viejos del barrio, nena. Yo vengo y te ayudo, que los cocidos me salen de rechupete. Mis nietos se chupan hasta los dedos de los pies cuando viene a comer a casa. 
Azur: Ya...es que yo solamente soy una trabajadora.
Vicenta: Pues nada, pon el menú bruguer chisky wroper chese. ¡Parece un traba lenguas!
Hermenegilda: ¡Pero si no sé lo que significa!
Herminia: Un hamburguesa con cosas, ¿no?
Azur: Bueno, se podría decir que sí. Si quieren les explico los ingredientes.
Vicenta: Nos pones a las tres lo mismo y santas pascuas. 
Azur: Marchando. 


Continuará...

lunes, 12 de abril de 2021

Celos - Capítulo 05: La furgoneta de papá


Capítulo 05: La furgoneta de papá

Se sentaron a la mesa y Leticia les sirvió infusión de chocolate y frutos del bosque. Sabrina estaba deseando que probasen su infusión especial. Había sacado de Internet la receta y la hizo esa misma tarde. 

Sabrina: Espero que os guste la infusión.

Sus dio un sorbo y no consiguió disimular lo poco que le había gustado. Sabía a algo quemado y flotaban cosas sueltas por la taza. Se sacó algunas con los dedos.

Sus: Huy, tiene cositas.

Duclack hizo lo mismo y reaccionó de la misma forma. Disimuló con una leve sonrisa.

Sabrina: No os gusta.
Sus: Oh, está buena...
Duclack: Es...distinta.


Nerea escupió en la taza y mirando de reojo a su amiga, se disculpó.

Nerea: Está riquísima, pero quema...
Sabrina: Está mala, no os preocupes...Mi hermana Dona es un desastre en la cocina. Lo preparó ella. Me dijo que había visto la receta en Internet. 
Sus: ¡Mmmm! Estas galletas están deliciosas, Sabrina.
Duclack: Sí, están muy buenas.
Sabrina: Gracias. Os dije que os gustaría.
Sus: ¿Qué ingredientes tiene?
Sabrina: Muchos...ya os pasaré la receta. Me defiendo muy bien en la cocina. 
Nerea: Cariño, estas galletas son puro pecado. 


Sabrina: Por cierto. El otro día, encontré una foto de cuando éramos adolescentes.
Sus: ¿Sí?
Sabrina: Sí, de aquel día que salimos con la furgoneta de tu padre, Duclack. ¿Os acordáis? 
Sus: Sí...
Duclack: Yo también tengo esa foto por ahí.
Sabrina: Nos llevábamos tan bien. Metí la pata, y desde ese día dejamos de hablarnos...
Nerea: ¿En serio? Chismes, chismes. Contadme, ¿qué ocurrió?
Sus: No sé si es buena idea recordarlo...
Sabrina: Éramos unas niñas, eso está olvidado. Te cuento...



1995

 El padre de Duclack nos llevaba de paseo. Era un sábado por la tarde. Estábamos en primavera, pero todavía hacía fresquito. Me gustaba esa furgoneta. Era como una casa con ruedas. Tenía todas las comodidades. Duclack era la copiloto. No paraba de hablar con su padre. Tengo que reconocer que envidiaba vuestra relación. Yo con mi padre nunca me he llevado bien.



Duclón: Luego iremos a comprar la merienda.
Sus: ¡Yo quiero un phoskitos!
Duclack: Yo prefiero donettes. 
Diamante: ¡Pues yo un bollicao! 


Duclack: Podríamos ir después al cine. Se estrena Braveheart. Tiene muy buenas críticas.
Sus: También podríamos ver Jumanji. Me llama mucho la atención. Sale Robin Clicklliams.
Diamante: ¿Y si vemos la de Toy Story? Están hechos con ordenado y parecen de verdad. Trata de unos muñecos que tienen vida.
Sus: ¡Igual que nosotros!
Sabrina: Yo prefiero ver la de Mentes Peligrosas. La banda sonora es una pasada.
Rong: Sale esa tan maciza, Michelle Clickeffer. A mi me gustaría ver Apolo 13.


Te preguntarás quién es Rong. Era un chico muy guapo de nuestra clase. Se vino con nosotros aquel día. Rong y Sus eran novios, o algo así.

Duclón: Iremos a ver La isla de las cabezas cortadas. De piratas.
Duclack: ¡Genial!
Sus: A mi me da miedo ese título.
Sabrina: Bah. Si son cabezas cortadas, poca cosa pueden hacer. Una isla repleta de cabezas cortadas que te muerden los pies si pasas por su lado. Suena a rollazo. 


Diamante tenía pelo. Me refiero a pelo en la cabeza. En otras partes de su cuerpo desconozco si sigue teniendo. Sus, ¿tiene pelo en otras partes? Bueno, a lo que vamos.

Diamante: Sus, te puedes sentar conmigo en el cine. Si te da miedo la película, conmigo te sentirás protegida.
Sus: Vale.
Rong: No te preocupes, colega. Yo me ocupo de Sus. Conmigo, estarás completamente protegida.
Sus: Con vosotros es imposible pasar miedo.


Diamante estaba muy pendiente de Sus. Quizás en aquellos tiempos ya estaba interesado en ella. Yo notaba que no le hacía mucha gracia que estuviesen juntos...

Rong: Mañana te llevaré a las pistas para que veas lo que hago con el monopatín. Soy el mejor del barrio.
Diamante: A mi se me da mejor.
Sus: Anda, no sabía que supieses montar en monopatín.
Diamante: Soy un crack.
Rong: Pues te vienes y practicamos juntos.


Sabrina: Rong, a mi me gustaría aprender. Soy tan torpe con el monopatín...
Rong: Te puedo enseñar. Cuando quieras quedamos.
Sabrina: ¡Perfecto!


Sus: Estoy deseando ir al baile de fin de curso.
Rong: Yo suelo pasar de esas cosas, pero ir contigo lo cambia todo.
Diamante: Yo sé bailar muy bien.
Sus: ¿Dónde has aprendido?
Diamante: Ehhh, me enseñó Duque.


Presente

Estaba claro que Diamante mentía.

Sus: Baila como los patos. ¡Jajajaja!
Duclack: Y ya es decir. Se le veía celosillo...
Nerea: ¿Al final fuiste al baile con Rong?
Sus: No...
Nerea: ¿Qué pasó?


1995

Llegamos a un lugar muy apartado, cercando al bosque. A Duclón le gustaba parar ahí para revisar la furgoneta. Era un lugar abandonado. No solía pasar mucha gente por allí y era ideal para aparcar y estirar las piernas. Sus y Rong fueron a dar un paseo romántico por la zona. A mi me pareció fatal. Dejarnos tirados para irse solos. 


Rong: Dame la mano, iremos por ahí.
Sus: ¡Vale!
Sabrina: Grrrrr.

Yo estaba cabreada. A mi me gustaba Rong. Que se hubiese fijado en Sus sin prestarme atención me fastidiaba mucho. Duclack se puso a hablar con Diamante y Duclón a trastear con la furgoneta. 


Me quedaba mirando a los dos tortolitos, pasándolo en grande. Sentía que me restregaban su amor por toda la cara. Me percaté que Diamante tampoco estaba muy contento con la situación.


Pasado un rato, Duclack propuso jugar al escondite.

Duclack: Podría ser divertido.
Sabrina: Sí, pero solamente nosotros tres...
Diamante: Avisemos a Sus y Rong.
Duclack: Sí, me parece bien.


Salimos a  buscarlos y finalmente, los encontré yo. Reconozco que los espié. Lo sé, no debería haberlo hecho, pero era una niñata envidiosa. Estaban hablando de forma muy cariñosa. 


Presente

Sus: No sabía que te gustase ni que te sentías así.
Sabrina: Yo era una adolescente complicada. Sigo siendo complicada, pero antes lo era mucho más.
Nerea: Anda ya, si eres genial.
Duclack: Aquel día nos sorprendiste a todos.
Sabrina: Lo sé. Pues nada, al final decidimos jugar todos al escondite.


1995

Duclack: ¿Os apuntáis?
Sus: ¡Síii!
Rong: Bueno.
Sabrina: ¿Quién cuenta?

Finalmente, muy a su pesar, le tocó contar a Diamante. 


Diamante: ¡Uno, dos, tres, cuatro...!

Salimos corriendo a buscar un buen lugar en el que esconderse.


Todos buscaban un buen escondite, menos yo. A mi no me interesaba el juego. Seguí a Rong y lo pillé escondido entre unos arbustos. Pensé que era el momento que había estado esperando tanto tiempo. Necesitaba comprobar si de verdad no le resultaba nada atractiva.


Sabrina: ¡Huy, estás aquí!
Rong: ¿Qué haces? ¡Búscate otro escondite!
Sabrina: Mejor me quedo aquí contigo, creo que ya ha terminado de contar.


Diamante: ¡Allá voy! ¿Dónde estáis?

Escuchaba a Diamante gritar, pero pasaba olímpicamente del juego.


Diamante: ¡Os encontraré!

Yo no deseaba ser encontrada. Creo que Rong tampoco.


Diamante escuchó ruidos entre los matorrales y fue a ver. Era justamente el escondite dónde estábamos Rong y yo. Nunca imaginó que nos podría encontrar escondidos de esa forma. Yo me había lanzado a los labios de Rong, juntando los suyos con los míos con pasión. Le abracé y lo tiré al suelo, tocando todo su cuerpo, como si le quisiese robar la cartera.  


Me había arriesgado. Estaba preparada para su rechazo, pero nada que ver. Respondió a mis besos y se lanzó sobre mi, muy emocionado. Imagino que había dejado de pensar con la cabeza. Ese chico estaba descontrolado por completo. Diamante nos vio y no supo que debía hacer.


En esos momentos, apareció Sus. 

Sus: Diamante, si no nos buscas esto no es divertido...
Diamante: ¡Sus! Es mejor que te marches...
Sus: ¿Qué está ocurriendo ahí?
Diamante: Nada. Corre en busca de Duclack, ahora voy...
Sus: ¿Ese es Rong?


Así es, amiga mía. Nos pilló. Ay Sus, te pusiste a gritar como una loca. Debo reconocer, aunque me avergüence en estos momentos, que sentí cierto placer al verte sufrir. Lo siento, me porté muy mal. El caso es que gritaba llorando. Rong no tardó en culparme a mi de lo ocurrido, pero lo cierto es que yo no le puse un cuchillo en cuello para que me besara.


Sus salió corriendo y Rong tras ella. Recuerdo a Diamante, parándole los pies muy enfadado.

Diamante: ¡Eh! ¡No te acerques a ella! Bastante has hecho ya.
Rong: ¡Sus! ¡Ha sido Sabrina! ¡Se lanzó sobre mi!
Sabrina: ¿Y no me pudiste rechazar? A mi que me registren. Yo no te he obligado a hacer nada que no quisieras. 
Duclack: ¡Sus! ¿Qué te ocurre?


Duclack y Diamante fueron a consolarla. La pobre, se había llevado su primer desengaño amoroso. Si lo piensas bien, ese chico no era trigo limpio y yo te lo quité de encima.

Sus: ¡Pensaba que me quería!
Duclack: Es tonto, Sus. Vamos, no llores...
Sus: ¡Pero yo le quiero!


Diamante: Siento que lo hayas visto. Intenté detenerte, pero...
Sus: No te preocupes, Diamante.  Es mejor así. No quiero que me engañen y me dejen como a una tonta.
Duclack: Tengo una idea. ¡Iremos al baile juntas!
Sus: Ya no quiero ir al baile...
Duclack: ¡Con la ilusión que te hacía! Venga, que lo pasaremos bien.
Diamante: ¡Yo iré con vosotras! Le diremos a Wen que se apunte. 
Sus: Gracias, chicos.


Sus tenía los ojos llorosos. Duclack la abrazaba y Diamante parecía su guardaespaldas. Rong se mantenía alejado de ella, temeroso. 

Rong: Sus, deja que te explique...
Sus: No hay nada que explicar. Puedes seguir guarreando con ella. A mi ya me das asco.
Rong: Perdóname, por favor...
Duclack: Rong, déjala en paz.


Ay, recuerdo cuando te acercaste a mi. Nunca te había visto tan enfadada. La dulce y perfecta Sus, que no era capaz ni de levantar la voz.

Sus: Sabri, ¿cómo has podido?
Sabrina: Lo siento, Sus. No he podido evitarlo. Espero que esto no estropee nuestra amistad.
Sus: ¿Amistad? Tú y yo no somos amigas ni lo seremos jamás.

Aquellas palabras me dolieron, pero disimulé.


Más o menos eso fue todo. Su padre nos obligó a posar para una foto, con la furgoneta. La foto es muy representativa. Sus, Duclack y Diamante posaban juntos, muy pegados. Yo estaba a un lado, alejada de todos. Rong posaba igual que yo, lejos de ellos y también de mi. Desde aquel día, no volvió a dirigirme la palabra, bueno, ni él ni los demás.


Presente

Sabrina: Y eso fue más o menos todo.
Nerea: Nada, tonterías de niños. Lo normal es olvidarlo y no dar cuenta de ello. 
Sabrina: Sí, pero metí la pata. Me dejé llevar por mi lado más salvaje, y lo siento.


Sus: Es agua pasada, Sabrina. Aunque tardé mucho en superar lo de Rong.
Duclack: Al final lo pasamos muy bien en el baile del instituto.
Sus: Sí, gracias a vosotros.
Leticia: ¿Más infusión?

Todos la rechazaron sin titubear.

Sabrina: Chacha, puedes retirarte. No me gusta que estés ahí escuchando lo que hablamos.
Leticia: Pues si no me necesitas, me retiro.
Sus: Gracias, Leticia.


Leticia se marchó. Se sentía humillada por Sabrina, pero no podía renunciar y dejar el trabajo. Lo necesitaba.

Sabrina: No la soporto.
Nerea: Va moviendo el culo por toda la casa como si fuese suya.
Sabrina: Sí, sabiendo que lo tiene perfecto y que mi marido la mira.
Duclack: ¿John le mira el culo?
Sabrina: Hablan mucho y cuchichean a mis espaldas. No me fío de ella. Esta me lo quiere quitar.
Sus: Eso no es verdad, Sabrina. Conozco a Leticia y sería incapaz de algo así.
Sabrina: Sus, que sigues siendo muy inocente. 
Nerea: En cuanto puedas, te la quitas de encima.


Continuará...