Sus volvía a casa del trabajo. Gracias a su amiga Duclack, que le había regalado una vespa azul marino (su color favorito), podía volver a casa dejando atrás los atascos y problemas de aparcamiento del coche. Estaba feliz, pues era viernes y tenía el fin de semana para descansar. Noa, su ayudante en la tienda, se quedaría al cargo del negocio.
Diamante se había llevado a Suselle y Dante al cine, por lo que solamente le estaría esperando Bosco al cuidado de la señora Adolfina. Había sido un acierto contratarla, pues su ayuda le estaba salvando la vida. Aparcó la vespa frente a la fachada de su casa.
Había sido un día al aburrido pero fructífero en cuanto a ventas. Estaba deseando entrar en casa, abrazar a su bebé y darse una buena ducha caliente.
Sus: ¡Por fin es viernes!
En la sala de estar se encontraba Bosco en su parque infantil. En aquel recinto seguro, podía jugar con todos sus juguetes sin hacerse daño. Adolfina lo vigilaba sentada en un sillón mientras leía un libro muy interesante. Cuando Bosco emitía un ruidito más fuerte de lo normal o se quedaba callado, siempre levantaba la mirada del libro para comprobar que estaba bien. No entendía nada de la extraña historia que Bosco se estaba montando con sus juguetes. La protagonista sin duda alguna era una muñeca de color rojo.
Bosco: ¡Pchhhhh! ¡Pumbaaaa!
Adolfina: Este niño tiene mucha imaginación.
Sonreía cuando Bosco hacía ruidos raros enfrascado en su propio mundo de fantasía.
Sus: ¡Hola! ¡Bosco!
Bosco: ¡Mamá!
Bosco soltó los juguetes y empezó a saltar de alegría. Quería salir del parque y no lograba salir.
Sus lo agarró en brazos y lo abrazó mientras se lo comía a besos. Bosco sonreía feliz.
Sus: ¿Me has echado de menos?
Bosco: ¡Zi!
Sus: Pues tenemos todo el finde para estar juntos.
Adolfina: Bienvenida a casa, señora.
Sus: Hola, Adolfina. ¿Todo bien?
Adolfina: Sí, el señor se marchó con los niños al cine. Regresarán a la hora de la cena.
Sus: Espero que no vean una película de terror. Que luego no me deja dormir...
Adolfina: Claro, los niños tienen pesadillas y no pueden dormir.
Sus: No, si me refiero a Diamante.
Adolfina: Ups.
De pronto, escuchó unos ruiditos. Procedían de Puchi, su pajarito. Lo habían encontrado las vacaciones pasadas malherido y a punto de morir. Sus lo cuidó y ahora vivía con ellos, pues ya no sabía valerse por si solo en plena naturaleza.
Sus: ¡Puchi!
Puchi: ¡Mimi! ¡Pipipio!
Sus: Yo también te he echado de menos, Puchi. ¿Lo dejamos suelto, Bosco?
Bosco: Ziiii.
Cuando abrió la puerta de la jaula, Puchi salió disparado hacia Sus. La saludó restregando su cabecita por su cara y luego voló por la estancia.
Adolfina: Ay, señora...que no se me acerque. Este pájaro me tiene manía.
Sus: No diga eso, Adolfina. Es que tiene mucho carácter y percibe que le tiene miedo.
Adolfina: Es imposible no temerle. Me ha dado ya unos cuantos picotazos y no son precisamente suaves.
Bosco: ¡Ta volando!
Sus: Sí, se ha subido a la lámpara. Pobrecito, tenía ganas de volar. Lo vamos a dejar suelto. Iremos a ponerle agua y fruta para que se refresque.
Adolfina: Le prepararé un cuenco.
Puchi voló y se posó en los barrotes del parque infantil. Bosco fue a su encuentro y lo acarició. Puchi lo observaba curioso. Todavía no sabía si podía fiarse de él, pero le permitió que lo tocara.
Bosco: ¡Puchi bueno!
Adolfina: ¿Les preparo una merienda?
Sus: Eso sería fantástico, Adolfina.
Adolfina: Pues relájese. Puede ir a ducharse mientras lo preparo todo.
Sus: Me llevaré a Bosco y Puchi a la ducha. Seguro que se lo pasan pipa con el agua.
Fin
Me gustan este tipo de historias cortas porque son sencillas, pero muestran el día a día de los personajes y me parece muy bonito. Me gusta mucho el rediseño del blog, por cierto. Me ha hecho gracia que hayas incluido en la historia a un pajarito llamado Puchi. Quien te conoce no hace falta que pregunte en quién te has inspirado. Me gusta su carácter porque es similar al de verdad y también me gusta que le vayas dando protagonismo a Bosco para que lo vayamos conociendo. Parece ser un niño muy bueno. ¡Qué alegría reencontrarnos con los personajes de siempre!
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