domingo, 4 de febrero de 2018

Fuego en mi alma: Capítulo 04 - Toda ayuda es poca

Capítulo 04

Toda ayuda es poca

Varios naturalistas y guardabosques se habían reunido en la cabaña de Ben para intentar solucionar el gran problema que sufría el bosque. Habían pedido ayuda al ayuntamiento, pero siempre ponían excusas para no hacer nada y quedarse con los brazos cruzados. No estaban dispuestos a dejar que los especuladores sin escrúpulos destruyesen el bosque,  así que no les quedaba más remedio que reunirse y luchar juntos.

Ben se llevaba bien con todos ellos, por lo que les había invitado a su cabaña y desde allí ponerse manos a la obra. Detrás de su cabaña, junto a unas enormes rocas y una zona verde junto al río habían organizado su campamento. Donna, era la novia de Boby, guardabosques del pantano que se había implicado en la causa. Ella le había acompañado, aunque tras un largo rato escuchando sus largas charlas y estrategias, se aburría. Pensó en llamar a su hermana, para que viniese a ver ese paradisíaco lugar, pero recordó lo mucho que Sabrina odia el bosque y los bichos. Se acercó hasta Ximena, una chica muy guapa, con dos coletas a lo Pippi Calzaslargas, pero de piel morena y pelo oscuro. Sabía que era la novia de otra de la guardabosques, Valeria. La vio con una cámara de fotos y le sonrió amable.

Donna: Hola, ¿haciendo fotos?
Ximena: Hola. Sí, estoy haciendo fotos. Ponte que te hago una foto.

Donna se sorprendió, no esperaba que quisiera hacerle una foto. Se colocó junto a unas rocas y puso la mejor de sus sonrisas.

Donna: Vale, ya estoy preparada.
Ximena: ¿Para qué? Ay, porfa, apártate que le estoy haciendo fotos al señor Agripino.
Donna: ¿Al señor Agripino?


Se apartó y vio a un oso rosa de peluche colocado sobre las rocas. Entonces lo entendió todo, Ximena hablaba con el oso. Es a él al que quería hacer una foto.

Ximena: Sí, está ahí, ¿no lo ves? Póngase guapo, señor Agripino. ¡Así, muy bien! ¡Perfecto! Ay, pero tiene que sonreír más...sale muy serio.
Donna: No me lo puedo creer... 



Se dio media vuelta y la dejó con su oso. 

Donna: Y dicen que mi hermana está loca...Pobre chiquita, debe tener algún trastorno mental...


Valeria, Tara y Keira estaban sentadas frente al fuego. Charlaban sobre la mejor forma de plantar cara a los especuladores y cazadores. Tara llevaba un par de meses en la profesión, por lo que se sentía poco útil.  Era delgadita, de pelo castaño y corto y de piel morena. Keira lucía una gran melena castaña. Alta, fuerte y de rasgos delicados. Le había enseñado muchas cosas a Tara junto a Valeria, pues llevaba años como guarda forestal. 

Keira: He encontrado a dos ciervos muertos no muy lejos de aquí. Los han disparado y han abandonado sus cuerpos.
Tara: ¡Asesinos! Tenemos que hacer algo, no podemos permitir que sigan matando a su antojo.
Valeria: No te preocupes, Tara. No vamos a abandonar a los animales y al bosque a su suerte.
Keira: Haremos una batida y ahuyentaremos a esos desgraciados. Si de paso, conseguimos acorralar a uno de ellos, habremos triunfado. Haremos que cante y nos diga quién quiere destruir el bosque. 


Boby estaba reunido con los hermanos Amador y Amado, animalistas implicados en la causa y Teodoro, otro guardabosques. 

Amador: Habría que quemar sus cabezas, para que se les quite las ganas de quemar nada, leñe.
Boby: Pues no es mala idea, Amado.
Amador: No, yo soy Amador. 
Boby: Perdona, es que os confundo.
Teodoro: Es que sois como dos gotas de agua.
Amado: Aunque somos gemelos, yo soy el que más liga.
Amador: Y un cuerno. ¡Yo soy el que se lleva las mozas de calle!
Amado: No me contradigas, que sabes que digo la verdad, leches.


Mientras tanto, Ben decidió enseñarles su lugar favorito a Agnes y Artemisa. Artemisa bajó del tejado fascinada. Seguido fue el turno de Agnes. Ben abrió la trampilla en el techo y subió. Alargó la mano y se la tendió a Agnes. La agarró y subió con gran esfuerzo. Se apoyó en el hueco de la trampilla y se quedó paralizada.


Agnes: Isto é máxico...
Ben: Es mi lugar preferido. Aquí acudo cuando estoy preocupado, triste o con ganas de desconectar. 


Le ayudó a subir y caminaron con cautela por el tejado. Era fácil resbalar y precipitarse al vacío. El gran árbol en el que estaba construida la cabaña había sido respetado. El tronco atravesaba el interior de la cabaña, y por un hueco, seguía subiendo hasta salir al exterior. Sus ramas y hojas estaban sobre el tejado, como un gorro que protegía la cabaña. Llegaron a una pequeña zona en el tejado, oculta entre las ramas de los árboles. Allí había un pequeño suelo en el que se podía pisar sin riesgo a caer. Agnes sintió vértigo al mirar abajo. Ben la agarró de la cintura para que se sintiese más segura. Él no sabía que eso le había incomodado mucho, aunque sus intenciones fuesen buenas. 

 Cuando Agnes pudo observar desde esa altura todo el bosque, la incomodidad dio paso a la más absoluta paz. Respiró profundamente el aire puro y fresco. Se sentía como un pájaro, libre, muy lejos de cualquier preocupación. Aquel lugar la transportó a Galicia, a su infancia, a esos momentos mágicos que vivió en su tierra y que jamás olvidaría. Todas sus preocupaciones desaparecieron y se sentía revitalizada. 

Ben: ¿Estás bien? 
Agnes: Sí, estoy muy bien. No pensaba que esto sería tan mágico. Entiendo que acudas a este lugar para sentirte libre y olvidar los problemas. El manto verde desaparece en el horizonte y las montañas majestuosas parecen un lienzo. Me siento pequeña, insignificante ante tanta belleza.
Ben: Me alegra que te guste tanto. Mira, a este lado las vistas también son preciosas.


Agnes: Eres muy afortunado por vivir aquí. Galicia es así, mágica. 
Ben: Entiendo tu pena, Agnes. No dejes que tu corazón se deprima por estar lejos de Galicia. Tú eres Galicia, por lo tanto ella está en ti. Pronto regresarás a ella, lo veo en tus ojos.
Agnes: Gracias, Ben. Eres muy amable.
Ben: Deberíamos bajar, Artemisa debe estar preocupada. Además, aquí el frío es más intenso.

Agnes no se había percatado de que estaba tiritando. Ben le ayudó a bajar lentamente y feliz le explicó a Artemisa lo que había vivido.


Ben los llevó a conocer a los demás. Ximena estaba tirada en el suelo y seguía haciendo fotos a Agripino. Donna la observaba divertida y le daba ideas para las fotografías.

Donna: Eso parece una cueva. Puede representar su casa. Le haces una foto saliendo de ella y seguro que queda bien.
Ximena: ¡Gran idea, Donna!
Ben: Ella es Ximena, novia de Valeria. La rubia es Donna, novia de Boby. Están aquí acompañando a sus respectivas parejas. El oso es el señor Agripino. Ximena adora a su oso y cree que está vivo. 
Artemisa: Curioso...
Sus: Sorprende pero cuando conoces a Ximena, lo tomas como lo más normal del mundo.


Ben: Ella es Tara. Lleva dos meses como guardabosques junto a sus compañeras. Es dulce y aunque parece delicada, tiene mucha fuerza de voluntad.
Tara: Es un placer conoceros.
Ben: Ella es Keira. Una amiga de muchos años, experta guardabosques y gran defensora de la naturaleza. 
Keira: Esa soy yo. Bienvenidas al grupo. Toda ayuda es poca.
Ben: Y ella es Valeria, la pareja de Ximena, la del oso. También es guardabosques experimentada.
Valeria: Buenas.


Ben: Estos son los hermanos Amador y Amado. Son gemelos y muy revoltosos. Adoran la naturaleza, las cervezas y las clacks bonitas.
Amador: Cuanta clack bella ven mis ojos. 
Amado: A sus pies, señoritas.
Ben: Boby es el novio de Donna, la rubia. También es guardabosques, aunque esta no es su zona, quiere ayudarnos.
Boby: Un placer.
Ben: Y él es Teodoro, guardabosques. Un gran click con un gran corazón.


Ben: Sin más, deberíamos reunirnos todos y examinar el mapa del bosque. Alrededor de esa mesa, vamos.

Ben extendió el mapa sobre la mesa y lo examinó.

Ben: Esta zona no se quemó gracias a Keira. Unos pocos hiervajos antes de que lo apagara. Suponemos que lo volverán a intentar por aquí.
Keira: Aquí he encontrado un par de ciervos muertos. Disparos en la cabeza. Deberíamos registrar esa zona.



Keira: Lo mejor será que nos dividamos para cubrir más terreno. Nos llevaremos walkies para comunicarnos y si encontramos algo sospechoso, directamente avisar a los demás. Es importante valorar si es necesario actuar o esperar ayuda. Pueden llegar a ser peligrosos, así que si sospecháis que vuestra vida corre peligro o es demasiado arriesgado, esperad que llegue ayuda.


Continuará...

jueves, 1 de febrero de 2018

Fuego en mi alma: Capítulo 03 - Chismes, naturaleza y amores dispares

Capítulo 03

Chismes, naturaleza y amores dispares

Sus deseaba probar su nuevo coche en montaña. Lo había comprado a plazos, en un concesionario no lejos de su casa. La tienda de juguetes iba bien y tras consultarlo con Diamante, lo compró.

Duclack: Me gusta mucho tu nuevo coche, Sus. Es cómodo, amplio y parece muy seguro.
Sus: ¡Gracias! Lo que me empujó a comprarlo es que es precioso. Me pareció tan bonito que no podía dejar de pensar en comprarlo. Quizás sea una locura, pero me encanta. 
Suselle: ¡Se llama Mavi! Azul en azerí. 
Agnes: Bonito nombre.
Pandy ##### (¡Yuhuuuu! Me encanta viajar aquí atrás. Me siento libre).
Artemisa: Nosotras no tenemos coche. Preferimos desplazarnos caminando o en transporte público.
 Agnes: Bueno, en trasporte público si es estrictamente necesario...Ir al trabajo en autobús es para mi un suplicio. 



Sus: Sí, a mi también me agobia ir en bus. Me gusta el ave, es muy cómodo y rápido.
Duclack: A mi también, aunque es muy caro. 
Agnes: El paisaje es precioso. 
Sus: Sí, este bosque es una joya. Siempre que vengo aquí, desconecto.


Agnes: Cuanto verde, es maravilloso.
Sus: ¿Abro las ventanillas? Así podréis respirar aire puro.
Artemisa: Por mi sí.
Agnes: Sí, por favor.

A Agnes se le abrió el cielo. Llevaba un rato mareándose pero no se atrevía a decir nada. Artemisa la miraba preocupada. Se acercó a su oído y le habló en voz baja.

Artemisa: ¿Te estás mareando?

Agnes asintió con la cabeza y haciendo un esfuerzo sonrió. En ese momento, Sus bajó las ventanillas y el rostro pálido de Agnes recuperó su color original. El aire de fresco inundó sus pulmones. Olía a humedad, musgo, llúvia...

Agnes: Oh, esto es maravilloso.
Suselle: ¡Ay, qué frío!

Suselle se acurrucó junto a Agnes, que la abrazó encantada.

Duclack: Esto revitaliza.
Artemisa: Hasta este frío sienta bien.
Sus: Ya estamos llegando. Luego debemos seguir andando, no hay camino para vehículos.
Agnes: ¡Genial!


Bajaron del coche en una zona boscosa muy intensa. Se escuchaban multitud de pájaros y ningún sonido proveniente de la ciudad.

Sus: Dejaremos el coche aquí aparcado. Mi padre vive no muy lejos de aquí, pero tendremos que caminar un poco.
Artemisa: Por nosotras no hay problema.
Agnes: Es un placer caminar por aquí. No conocía este bosque.
Sus: Te encantará. Ya verás la gran cantidad de animales y zonas mágicas que hay.
Agnes: É fermoso.
Suselle: Vamos, tengo ganas de ver al abuelo.


Comenzaron a caminar tranquilamente por el bosque. Artemisa miró sonriente a Agnes y esta le correspondió con otra sonrisa.

Agnes: Necesitaba esto.
Artemisa: Me estaba preocupando por ti. Te veía muy pálida en el coche.
Agnes: Ya sabes que me mareo con mucha facilidad...y eso que Sus no conduce muy rápido.
Artemisa: ¡Mira, un mapache!
Agnes: ¡Es una cría!
Suselle: ¡Qué bonita! Esa será su madriguera.


Duclack: ¿Todavía sigue tu padre con Paula?
Sus: Sí, la cosa entre ellos parece que va bien. 
Duclack: No pareces muy contenta...
Sus: No digo que sea mala chica, pero...me resulta un poco...
Duclack: ¿Pesada?
Sus: ¡Sí! ¡Jajajajaja! La veo tan impulsiva.
Duclack: No es que quiera que la cosa vaya mal entre ellos, pero yo creo que no durarán mucho, ya lo verás.
Sus: Por cierto, ¿al final irás de viaje con esos piratas?
Duclack: No lo sé. La verdad es que no quiero ir, pero el consejo de piratas me han pedido que los acompañe en su expedición. No me apetece nada, pero me veo casi en la obligación de ir...
Sus: Jolines, no me gusta que te veas obligada a hacer algo que no quieres.


Suselle: Pandy, ¿estás cansado?
Pandy: ##### (¿Yo? Estás hablando con Pandy, el panda más fuerte y valiente del mundo. Esto para mi está chupado...Ayy, ¡quiero descansar ya!)


Agnes: Ayer llamó Celedonio.
Artemisa: ¿Llamó?
Agnes: Sí, por la tarde. Quería quedar para hablar hoy de algo importante, pero le dije que no podía ser. Vendrá un día de la semana que viene. Aprovechó para invitarme a salir y de paso piropearme y decirme cochinadas...porco.
Artemisa: ¿No nos puede dejar tranquilas? No lo soporto...
Agnes: Bueno, olvidemos a ese inmundo. Disfrutemos de este maravilloso paisaje. Me encantaría poder atrapar este olor y utilizarlo como un perfume.
Artemisa: Sería maravilloso.


Agnes: ¡Mira, conejos!
Suselle: ¡Oh, mira mami! ¡Yo quiero un conejo!
Sus: Un animal es una responsabilidad, hija. No es un juguete.
Suselle: Pero yo lo cuidaría mucho...


Duclack: ¿Sabes lo último de Sabrina?
Sus: Huy, no...¡Cuenta, cuenta!
Duclack: En la peluquería de Nino no se hablaba de otra cosa. Fui a cortarme las puntas, y me enteré de todo. Por lo visto, Sabrina tiene una hija secreta.
Sus: ¿Qué? ¿Además de Walter, tiene una hija?
Duclack: Por lo que ella contó, la dio por muerta y la enterró en el bosque. Por suerte la encontraron y la rescataron, aunque ella se enteró tiempo después.
Sus: No entiendo, ¿enterró a su hija en el bosque? ¿Cuando?
Duclack: Estando embarazada, huida de la justicia. Dio a luz y y pensaron que la niña había nacido muerta. No fue ella, uno vagabundos la enterraron. Una delincuente que estaba con ella le entregó a su hijo, ya que no lo quería y así suplir el dolor por la pérdida de su hija.
Sus: ¡Alucinante! 
Duclack: Dice Nino que la niña la tiene adoptada una pareja y que no se la quieren entregar. Creo que han llegado a un acuerdo y la pueden ver los fines de semana. Cuenta que las autoridades le querían quitar a Walter pero encontraron a la verdadera madre, que es una delincuente. Quería chantajear a Sabrina con contarle a John la verdad si no le pagaba mucho dinero, así que está en prisión y Walter se queda con Sabrina.
Sus: Me da pena...a pesar de ser una plasta. ¿Y que dice John de todo esto?
Duclack: Se enfadó mucho con ella, por ocultarle la verdad.
Sus: A todas luces se veía que Walter no era su hijo...no sé, al menos a mi me parecía extraño. Tan blanquito de piel...
Duclack: Al final parece que la perdonó y están felices.
Sus: Me alegro por ella.



En la cabaña de Ben...

Paula y Wenda estaban juntas, observando el paisaje desde la cabaña. Paula llevaba consigo su móvil y en cuanto sonaba un mensaje, lo cogía para contestar.

Wenda: ¿Cuantos años tienes?
Paula: Veinticinco. ¿Y tú? No me lo digas...¿Ochenta?
Wenda: ¡Por supuesto que no! No soy tan mayor.
Paula: ¿Setenta y Nueve?


Wenda: Soy mucho más joven. Tienes mal ojo para...
Paula: ¡Un mensaje! Es mi ex, Zurro.

Era un mensaje de audio, que enseguida pulsó para escuchar...

"Pauli, amor de mi patata. Oye, que te echo cantidad de menos, tía. Deja al viejales ese y vuelve conmigo, chiti. Venga, no seas tontita. La historia con la Vane se acabó, solamente fue un error de borrachera"

Wenda: Vaya, parece sincero. Yo me lo pensaría, se ve arrepentido.
Paula: Ni loquita vuelvo con Zurro. ¡Me puso los cuernos muchas veces! Yo perdono los cuernos un máximo de cinco veces, más es ya vicio. ¡Huy! Mi amiga Vane me envía un audio...

"Tía, soy la Vane. Oye, que Zurro y yo anoche nos acostamos otra vez. Te lo digo pa que veas lo buena amiga que soy, ¿vale? Nada de secretos entre nosotras, tía. ¿Todavía estás con el viejito ese?"

Wenda: Tienes grandes amigas...
Paula: ¿A que sí? Es que la Vane y yo somos íntimas. ¿Ves? Gracias a ella sé que Zurro miente. 


Ben: ¿A que es preciosa?

Ben y Duclón descansaban en el porche de la cabaña en el árbol. Los dos observaban a sus chicas mientras conversaban.

Duclón: Es una mujerona.
Ben: Es puro nervio, me gusta.
Duclón: ¿De verdad vas en serio con ella?
Ben: Sí, es especial. Tenemos conexión, de esa verdadera. Dice que quiere vivir aventuras conmigo.
Duclón: ¿Y que pasa con Selena?
Ben: Es agua pasada. Se fue y no sé nada de ella. 
Duclón: ¿Sabes algo de Hafida?
Ben: Sí, hablé con ella la semana pasada. Está bien, vive feliz junto a Simbat. Ahora es madre de dos niños.
Duclón: Caramba, no ha perdido el tiempo.


Ben: Mira, ahí tienes a Colorín.
Duclón: El pájaro del que me hablaste.
Ben: Sí, somos amigos. Siempre viene a verme.
Duclón: Hola, majo.


Paula: ¡Amorcitooooooooooo! ¡He encontrado la canción de amor que me recuerda a ti!
Ben: Eso es fantástico, Paula.
Paula: ¡Vamos al interior de la cabaña y la bailamos juntos!
Ben: ¿Ahora?
Paula: ¡Síii!


Agarró a Ben de la mano y entraron corriendo a la cabaña. Cerró la puerta y le puso un auricular en la oreja a Ben. 

Ben: Pero tenemos muchos invitados...
Paula: Es nuestra canción y la tenemos que bailar, amorcito.


Wenda abrió un poco la ventana y los vio bailando pegados. No se podía escuchar la música, ya que lo hacían con los auriculares. Le pareció una situación ridícula.

Wenda: Esa chica es tonta de remate. ¡No entiendo que hace con ella!
Duclón: Ya sabes, Ben es así...
Wenda: Me da rabia que la meta en la familia.


Paula tiró a Ben a la cama y se tumbó encima.

Paula: Eres mío. 
Ben: Haz conmigo lo que quieras.
Paula: Eres tan sexy, me gustas mucho.

Wenda, escandalizada, cerró la ventana.


En ese momento, llegaron Sus y los demás. Wenda no sabía que iban de visita, por lo que los saludó desde la cabaña muy entusiasmada. Sus la saludó sorprendida. Tampoco sabía que encontraría a su madre y a Duclón allí.

Duclón: ¡Es Duclack!
Wenda: No sabía que venían de visita.


Para llegar a la cabaña, debían cruzar un puente de madera. Bajo el puente pasaba un caudaloso río. Suselle se detuvo para ver a los patos nadar. Unos pequeños patos seguían a su madre en una perfecta cola india.

Suselle: ¡Mira, mamá! ¡Son patitos! ¡Quiero tener un patito!


Suselle: ¡Allí hay sapos! ¡Ese es muy gordo!


Sus: Son preciosos.
Suselle: ¿Puedo quedarme con uno?
Suselle: Te he dicho que los animales no son juguetes. ¿De verdad quieres separar a un patito de su mamá y sus hermanos?
Suselle: No...pobrecito.
Sus: Y aquí es mucho más feliz que en una casa. Los animales es mejor que vivan en libertad.
Suselle: Tienes razón. No estaría bien.




Agnes miraba la cabaña maravillada. Le pareció un lugar mágico, perfecto para vivir y desconectar del mundo. Artemisa sabía muy bien lo que Agnes sentía. Hasta ella misma deseó quedarse allí para siempre.


Suselle corrió hasta Wenda, que la esperaba con los brazos abiertos.

Suselle: ¡Abuelaaaa!
Wenda: ¡Mi niña guapa!


Se abrazaron y seguidamente Wenda la besuqueó. 

Wenda: Menuda sorpresa. ¡Pero que guapa estás! 
Suselle: Agnes me ha peinado.
Wenda: Con razón, estás radiante.
Sus: Hola, mamá.
Duclack: Hola, Wenda.
Wenda: Hola, no esperaba veros por aquí. Llegáis justo cuando nos vamos.


Duclón: ¡Hija! Me alegra verte, ¿que haces por aquí?
Duclack: Hemos venido a enseñarles a unas amigas este lugar y que conozcan a Ben. También vamos a ayudar a los guardabosques en la conservación del bosque.
Duclón: Gran labor, sí señor. Nosotros nos vamos ya, tenemos reserva en un hotel para pasar unos días.
Duclack: ¡Eso es genial, papá!
Duclón: Ya te enviaré fotos.


Suselle: ¡Hola, Colorín! ¿Puedo acariciarte? ¡Ay! Vale, no te acaricio. ¿Me das un besito? ¡Oh, muchas gracias! ¡Abuela, me ha dado un besito!
Wenda: No te acerques tanto, que te dará un picotazo, cariño.


Pandy se acercó al gran tronco del árbol en el que estaba construida la cabaña. Se tumbó sobre la hierva y cerró los ojos.

Pandy: ###### (¡Preparado para una segunda siesta! ¡Esto es vida!)


Sus: ¿Papá?

Sus llamó a la puerta y tras unos segundos de silencio, Ben abrió la puerta.

Ben: ¡Sus! 
Sus: Hola, espero no molestar.
Paula: Hola, guapi.
Sus: Hola, Paula. ¿Cómo estás?
Paula: Muy feliz. Tienes una joya de padre, ¿lo sabías? Es tan tierno y feroz al mismo tiempo.


Sus: Os presento a unas amigas, Agnes y Artemisa. Son amantes y defensoras de la naturaleza. Quieren ayudar y de paso, ver el lugar.
Ben: Bellísimas clacks. Un verdadero placer.
Agnes: Vive en un lugar precioso.
Ben: Puedes tutearme. Así no me siento tan viejo.
Paula: No eres viejo, amorcito.
Ben: Sí, adoro este lugar.
Sus: Agnes es gallega.
Ben: ¿En serio? He visitado en multitud de ocasiones tu tierra. Es un lugar mágico.
Agnes: Lo sé.
Ben: Galicia é tan fermosa coma ti.
Agnes: Moitas grazas, pero Galicia é moito máis fermosa.


Suselle: ¡Abuelo! 
Ben: ¡Princesa! ¡Pero que grandota estás! Eres ya toda una mujer.
Suselle: Sí, ya soy muy mayor. ¿Esa es mi nueva abuelita?
Paula: ¿Perdona?


Suselle: ¡Abuelitaaaa!
Paula: Yo...eh...yo no...
Suselle: Tengo dos abuelas, es guay.
Paula: Soy muy joven para ser abuela, niña.


Wenda y Duclón se marcharon. Caminaban hacia el coche de Wenda, que lo había aparcado no muy lejos del coche de Sus.

Wenda: Tengo tantas ganas de llegar al hotel.
Duclón: ¡Y yo! Hay buffet libre, ¿verdad?
Wenda: Sí, y está todo riquísimo. 
Duclón: Decía Ben de apuntarse con Paula.
Wenda: ¡Ni muerta! Paso un segundo más con esa niñata y me vuelvo loca.


Montaron al coche y Wenda arrancó el motor.

Duclón: Esa relación no tiene futuro.
Wenda: Eso espero. ¿Te imaginas aguantar a esa niñata en las reuniones familiares? Menudo infierno.


Cuando llevaban unos minutos de trayecto, Duclón vio entre los árboles unos hombres sospechosos. Eran tres hombres con pinta de cazadores y dos más vestidos de blanco.

Duclón: ¿Quiénes son esos?
Wenda: ¿Quiénes? Recuerda que tenemos que comprar bañadores en cuanto lleguemos. Tienen piscina climatizada.


Duclón: Esos de ahí.
Wenda: Deben ser excursionistas. Lo que te decía, nos llevamos los bañadores. Por cierto, disponemos de jacuzzi.

Wenda le guiñó un ojo y Duclón se emocionó al imaginarse a los dos juntos en el jacuzzi. 


Duclón: Estoy deseando probar ese jacuzzi contigo.

Le guiñó un ojo y Wenda sonrió coqueta.

Wenda: Yo también.  


Germán Estello y Crispy son novios y empresarios. La recalificación del bosque era su gran oportunidad para ganar mucho dinero. Allí vivían muchas especies que estaban protegidas, por eso habían contratado a cazadores furtivos para que las eliminaran. Sin animales protegidos y quemando muchas hectáreas, podrían comprar los terrenos con más facilidad. 

Germán: Debemos iniciar varios incendios en este bosque. Estoy cansado de pelear en los juzgados con los animalistas y los guardabosques. 
Crispy: Queremos construir aquí una zona residencial de apartamentos de lujo y un poco más allá una fábrica de residuos tóxicos.
Germán: Os pagaremos bien. Si esos naturalistas o los guardabosques se interponen en vuestro camino, no dudéis en acabar con ellos.


Austin, Cole y Troy eran cazadores furtivos sin escrúpulos. Ya habían trabajado para la pareja en muchas ocasiones. 

Austin: No se preocupe, señor. Lo tenemos todo controlado. Reduciremos este bosque a cenizas. Conocemos a los guardabosques y sus cómplices y no supondrán ningún problema para nosotros.
Germán: Eso espero.
Austin: En unas horas, este bosque ya no existirá.
Germán: Os pagaré cuando vea la noticia por televisión.
Austin: Perfecto.


Germán: Vamos, amor. No quiero pasar más tiempo en este bosque.
Crispy: No me gusta caminar por el bosque. Se manchan las suelas de mis zapatillas y hay insectos inmundos.
Germán: Tendrás que ser valiente, amor. El coche lo tenemos aparcado un poco retirado de esta zona. No nos podíamos arriesgar a que nos viesen por aquí.


Continuará...